lunes, 27 de abril de 2015

El juguete de los niños, de Miho Obana

Como he tenido una semana tirando a complicada, no tengo material para reseñar y como tampoco ha acabado el mes, no sé si caerá alguna adquisición de última hora para hacer la entrada de las compras de Abril, así que voy a reciclar una de las reseñas que hice para PSS. En este caso, no llegó a ser publicada, pero poco a poco iré subiendo todas por eso de que no quede en el olvido todo el trabajo realizado.

El juguete de los niños es, muy probablemente, uno de los títulos que más pasó desapercibido en su lanzamiento. No obstante, las críticas positivas que ha ido cosechando con el paso del tiempo, han hecho descubrir la obra a más de un/a lector/a, que desconfiaba de la premisa de un título y unos protagonistas infantiles que escondían lo que realmente tiene por ofrecer esta serie. Y esta reseña sigue esas críticas planteadas.

Datos

Título original: Kodomo no omocha
Autora: Miho Obana
Tomos: 10
Año: 1995-1999 (Japón) 2002-2003 (España)
Revista: Ribon
Editorial en Japón: Shueisha
Editorial en España: Planeta
Estado actual: Publicación completa. Descatalogada.
Precio: 6,95€

Curiosidades / Datos extra


- Primera serie de la autora en llegar a España. Le siguieron La casa del agua y Manos entrelazadas, todas de la mano de Planeta. 
- La serie se reeditó en formato kanzenban en 2003 y en formato bunko en 2007, ambas versiones de 7 tomos. 
- La serie cuenta con un OVA lanzado el 16 de Noviembre de 1995 previo a la serie animada que duró 102 capítulos (dos temporadas de 51 episodios) que salieron entre Abril de 1996 y Marzo de 1998. Ambas versiones animadas fueron producidas por el Studio Gallop.
- El manga recibió el 22º premio Kodansha al Mejor Shojo en 1998.
- Durante la serie, Sana y Naozumi ruedan una película de terror. La historia de ésta salió como oneshot aparte y fue recogida en un tomo único (junto a otra historia corta titulada Pochi) que recibe el nombre de la propia película Mizu no Yakata (La casa del agua).
- En 2009, Miho Obana realizó un capítulo especial de unas 100 páginas en el que unía a los protagonistas, ya adultos, de esta serie con los personajes de su obra más reciente, Honey BItter. La historia titulada Deep Clear fue recopilada en tomo con dicho título y salió el 17 de Diciembre de 2010.
- La amistad que une a la autora con Mihona Fuji (Gals!) lleva a que, durante la serie, aparezcan pequeños cameos de los personajes de ésta. Además realizaron un capítulo extra de carácter puramente cómico, que aparece al final del tomo 3, titulado La despreocupada Karen contra la despistada Sana.
- Aparte de lo ya comentado, durante la serie hay un par de capítulos extras adicionales al finalizar ciertos tomos. De carácter cómico el del tomo 1 Exterminando polillas. Un poco más serio, el del tomo 6 El huevo con espinas que habla de la infancia de Hayama y su familia. 

Argumento

Asistir al colegio es una pesadilla para Sana Kurata desde que los niños de su clase, con Akito Hayama a la cabeza, impiden que los profesores hagan su trabajo. Por más que las chicas no estén de acuerdo, no se atreven a plantarles cara por miedo a las represalias, y su tutora sufre el chantaje de los niños por unas fotos indecentes. Aunque a Sana no le den miedo, no quiere follones pues ya bastante tiene con ocuparse de su prometedora carrera de actriz infantil.

Todo cambia desde el momento en que, en una entrevista en directo, acaba contando la situación de su clase, soltando incluso el nombre del líder de los gamberros. Al día siguiente, los niños están decididos a darle su merecido pero Hayama les dice que no la toquen. Sin embargo, las cosas en la clase siguen su rumbo, hasta que Sana ya no lo soporta más y se acaba encarando con él. La guerra entre ambos comienza. 

Con la ayuda de Tsuyoshi, un amigo de Hayama que está en contra de lo que hace en clases, Sana consigue pararle los pies. Sin embargo, eso la lleva a descubrir una pequeña parte del motivo por el que Hayama actúa así y desde ese momento no puede evitar hacer lo posible por ayudarlo. 

Reseña

Era ya el año 2002 cuando Planeta se animaba a traer una nueva autora para surtir al género shôjo de nuevas historias. Junto a ésta también llegó el mismo año Arina Tanemura y su Kamikaze Kaito Jeanne, todas manteniendo la línea estilística de autoras de la Ribon y siguiendo la estela abierta por Wataru Yoshizumi y seguida por Megumi Mizusawa. Sin embargo, con estos últimos títulos, la tendencia empezaba a cambiar para introducir tramas más oscuras que se escondían bajo el aspecto infantil y dulce propio de la Ribon.

Por mucho que sus protagonistas sean unos niños, Miho Obana no duda en tocar temas espinosos y muy duros: el maltrato infantil, el abandono de niños al nacer, problemas psicológicos, el deseo de morir, el sometimiento de los niños a la voluntad de los padres… Cierto es que sus niños no siempre se comportan con la edad que les corresponde, mucho menos unos tan especiales como los protagonistas, Sana y Akito, pero no es menos cierto que por mucho que sean jóvenes, no son tontos, y a esa edad uno ya es capaz de darse cuenta de muchas cosas. Sobre todo si tienen que hacer frente a situaciones realmente duras.

A pesar de no ser la única autora que lo hace, sabe mezclar con su dura historia numerosos momentos de humor absurdo. Quizás esto sea lo que más pueda chocar al lector, que ve en mitad de momentos de gran tensión cortes de carácter cómico casi surrealista que descolocan por completo. Aunque los puntos de humor no desaparecen, sí que se van equilibrando a lo largo de los tomos, sin dejar de estar presentas, pero ya de una manera más comedida pero necesaria para que el drama no ahogue a sus personajes.

La serie tiene un magnífico desarrollo a lo largo de sus diez tomos en los que se van tocando esos temas delicados ya mencionados así como numerosos más mientras se va viendo la maduración de los personajes. Hay que decir que la serie estaba originalmente planteada para cuatro tomos, y llegados a ese punto, se nota que bien podría haber acabado. No obstante, la historia acabó continuando, favorecida en gran medida al éxito cosechado, marcando un claro punto de inflexión en que los protagonistas pasan del final de la primaria al comienzo de la secundaria.

Lo que en un principio parecía una continuación únicamente para introducir la componente amorosa más reforzada pero típica, se va oscureciendo, con situaciones que dan auténtico miedo por lo que puede llegar a pasar, para acabar en un gran desenlace con más de una sorpresa. Así, en general, se puede hablar de una serie redonda en muchos niveles.

Sin duda, una de las claves de la serie, aparte de los problemas que trata, es la peculiar pareja protagonista. Son completamente polos opuestos. Mientras que Sana es una chica alegre y vivaz, llena de energía y que no puede dejar a nadie sufriendo, Akito es un chico hermético, incapaz de expresar sus sentimientos, sarcástico, frío y pasota. Ambos van cambiándose mutuamente a lo largo de la historia, volviéndose el apoyo del otro. Y todo sin dejar de discutir, pero llegando a ser insustituibles. Además, no son todo lo que aparentan. Por mucho que Sana muestre una alegría sin par, arrastra un gran sufrimiento, y Akito, aunque aparente ser tan frío, lo cierto es que es un chico muy sensible. El resultado es una pareja que se complementa a la perfección pero que tendrán que pasar por mucho para superar sus traumas.

Los secundarios tampoco se quedan cortos y tienen sus propias historias más o menos duras, pero aunque no se llegue a profundizar tanto como en los protagonistas, muchos de ellos tienen su momento clave en la historia. 

Un poco, por orden de aparición estaría en primer lugar Rei, el mánager de Sana y, supuestamente, su “hombre”. Ésta le conoció siendo un vagabundo y, como si fuese un perro abandonado más de los que recoge, se lo llevó a su casa. A pesar del susto inicial de su madre, acabó resultando ser un buen chico, muy apuesto, al que la vida había tratado duramente… o más bien, una mujer. Por otro lado, la madre de Sana es una escritora famosa y una mujer muy excéntrica, que además de hacerse peinados raros, vive con una ardilla en su cabeza. De muy pequeña, le cuenta a Sana un hecho importante además de muy duro y, realmente no tiene mucho sentido pensar que nadie le contaría a una niña pequeña algo así. De todos modos, como da pie al carácter que posteriormente tendrá la protagonista, parece que resultaba necesario, lo que no deja de estar cogido con pinzas.

Otro secundario es Tsuyoshi, un buen amigo de Hayama que no aprueba lo que hace en clases y por eso, además de estar enamorado de Sana, ayuda a ésta a pararle. Es un buen chico que tiene ciertos prontos violentos que suelen aparecer cuando alguien se mete con su madre, a la que adora. Es un chico muy maduro y tranquilo para su edad que también tiene sus propios problemas serios a los que hacer frente. Por otro lado, un personaje que aparece más adelante es Naozumi, un chico del mundillo del espectáculo, que comparte con Sana su secreto. Es también del tipo dulce y amable y hará todo lo posible por ayudar a su admirada Sana. El último personaje a destacar es Fuuka, una chica que conocen cuando entran en secundaria y que enseguida hace buenas migas con Sana ya que comparten esa visión alegre de la vida… entre otras cosas.

De las historias extras ya comentadas en la parte de datos extras no hay gran cosa de interés que analizar. En general son cómicas y no aportan nada de interés, salvo El huevo con espinas que relata la infancia de Hayama y el por qué empezó a desarrollar ese mal carácter que sólo crecería con los años. Ayuda a entender también cómo llegó la familia de éste a estar en la situación que estaban al comienzo de la serie.

El dibujo de Miho Obana es uno de los puntos más débiles de la serie. Se trata de una obra aún primeriza de la autora y eso se nota, especialmente, en los primeros tomos. Tiene un dibujo característico de la Ribon de aquellos años pero le falla en las proporciones, a destacar las extremidades excesivamente finas.

También, al igual que otras muchas autoras, peca de excesivo parecido entre los rostros de los personajes, fondos poco elaborados sustituidos por tramas generalmente… Sin embargo, cuando más importa, en los momentos cumbre, sabe expresar perfectamente los sentimientos de los personajes y va mejorando a medida que pasan los tomos, aunque queda lejos del nivel al que puede llegar. 

La edición de Planeta tiene varias deficiencias importantes a tener en cuenta. Es de las primeras ediciones en tomo con sobrecubiertas que hubo en el mercado, lo cual es un punto a favor, pero el papel es reciclado de una calidad bastante baja, transparentando considerablemente en algunas páginas. Además, muchas hojas están mal cuadradas, provocando que se corten bocadillos o requiera abrir mucho el tomo para poder leer lo que haya en la parte central. Por el contrario, la traducción es bastante buena y el tratamiento de los textos sobre dibujo, en general, está bien logrado. 

El juguete de los niños es una obra que ningún aficionado a las buenas historias, a las que cuentan cosas más allá de un romance, debería dejar de dar una oportunidad. Puede que el humor de la autora o su dibujo no terminen de convencer pero la profundidad de la trama se merece al menos el intento. Puede resultar demasiado dura, poco creíble que sea protagonizada por unos niños, pero es de esas historias que al final sabe dejar con una sonrisa y si gusta, es más que probable que se le dé muchas relecturas con el paso del tiempo, pues es de las que calan hondo y emocionan. 

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