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lunes, 15 de junio de 2026

El secreto de Pembrooke Park, de Julie Klassen

Hace unos años leí y reseñé otra obra de esta autora, La hija del boticario. Como digo en la mencionada entrada, con esa obra descubrí un subgénero en el que se engloban las novelas de esta mujer: "clean romance", historias románticas que carecen de escenas de sexo. Una ola que surgió como reacción al romance de corte erótico que ganó fama por el boom de Cincuenta sombras de Grey. Esa primera novela de Julie Klassen no me convenció y, al margen del punto debatible del enfoque de la presencia de sexo o no en las novelas del género romántico, era una historia donde el romance era mínimo frente a otros aspectos de la trama que tampoco vi muy bien llevados. El caso es que me hice con una colección de cinco novelas de la autora, lo último que adquirí vía el desaparecido Círculo de Lectores, por lo que me dije que ya tocaba darle otra oportunidad, así que me decanté por esta historia que prometía al menos unas buenas dosis de misterio e intriga. Veamos qué tal ha ido. 

Argumento

Año 1818. Abigail Foster es una joven inteligente que suele tomar buenas decisiones, de ahí que su madre haya delegado en ella la organización de la casa o que su padre confíe en su buen criterio. Sin embargo, una mala inversión por confiar en un pariente poco sensato deja a la familia casi al borde de la ruina. Decisión que tomó su padre, a pesar de no estar convencido, por seguir el consejo de su hija. La joven no puede evitar el sentimiento de culpa y ayudará para salir del pozo en que han caído tomando decisiones difíciles como vender la casa y renunciar a su dote.

Aunque por la mansión reciben ofertas muy buenas, las perspectivas de encontrar un nuevo hogar que se acomode a sus necesidades y al presupuesto que les quedará tras la venta no son muy halagüeñas. Más cuando tiene a su hermana Louisa preparándose para su primera temporada, una debutante bellísima que al parecer ha robado el corazón de su mejor amigo, Gilbert, estudiante de Arquitectura, de quien lleva años enamorada y estaba segura de ser correspondida.

En medio de esta delicada situación les llega una 
inesperada propuesta. A través de un abogado, como familiares lejanos de los Pembrooke, se les hace la oferta de pasar a ocupar una mansión en el campo que lleva casi 20 años abandonada. Para eso tendrán que pagar un alquiler que resulta ridículo y tendrán a los sirvientes básicos que necesiten, cuyo sueldo será pagado por quien les hace la proposición. Dada su precaria situación, no les queda otra que aceptar a pesar de sus dudas.

La visita que realiza la joven con su padre y el abogado está llena de sorpresas. Para empezar, el recibimiento a punta de rifle por parte del antiguo administrador, a quien calma su hijo, William Chapman, quien es el actual vicario de la iglesia adyacente a la edificación. Luego, rumores de tesoros y habitaciones secretas. Y, lo más espeluznante de todo, el interior de la casa tal y como sus últimos habitantes la dejaron en una repentina partida: tazas con el té seco, ropa en los armarios, una casa de muñecas abandonada mientras jugaban con ella...

Abigail se verá sola, rodeada de extraños, viviendo en Pembrooke Park. En el pueblo nadie habla de la familia que antes habitaba esa casa llena de entresijos, todos huyen de las preguntas de la joven.

Reseña

La novela es bastante extensa, unas 550 páginas en mi edición, con determinados pasajes que pueden considerarse relleno. Con todo, no me ha parecido aburrida, ni que se pueda decir que se podría recortar en exceso el número de páginas pues hay muchos hilos que acabar cerrando. En cambio, quizás al desenlace le habría venido bien extenderse algo más porque resulta un tanto abrupto, además de tener ciertos detalles cogidos con pinzas que son muy convenientes para el perfecto final feliz.

Hay bastantes elementos del misterio alrededor de Pembrooke Park y los personajes relacionados con la casa que se ven venir de lejos. Hasta que no se ponen las cartas sobre la mesa, que se van descubriendo poco a poco, nos faltan datos para tener claro que tal personaje es en realidad otro, o los motivos para esconder otras identidades, pero no es imposible de intuir desde bien pronto. Reconozco que yo me llevé alguna sorpresa, revelaciones que no vi venir, pero otros detalles sí resultaron más evidentes hasta para mí, que iba leyendo con el piloto automático sin pararme a reflexionar o teorizar sobre las posibilidades.

Sí que debo decir que todo el misterio y el suspense que tenía la premisa al final resulta bastante decepcionante. No hay giros de guion que supongan un gran impacto, los personajes que percibimos como malos, o que nos dicen que lo son, se confirman como tales y lo mismo con los buenos o los grises. No hay evolución o sorpresas en este sentido, todos son transparentes y eso le ha quitado bastante la gracia a la historia.

En cuanto a la protagonista, aunque se nos describa como inteligente y pragmática, lo cierto es que toma una serie de decisiones de poco sentido común pensando en el periodo de regencia en el que se sitúa la novela. Por no hablar que el punto de partida, con el padre dándole valor a las opiniones económicas de una hija para hacer inversiones, es imposible de creer si nos situamos al principio del S.XIX.

A diferencia del otro libro ya leído de la autora, en éste la parte romántica sí me ha llegado. Se forma algo parecido a un cuadrado amoroso que aporta momentos de duda y tensión y ha conseguido tocarme el corazoncito en ciertas escenas. La evolución de la pareja protagonista me ha gustado mucho, me ha parecido lenta y dulce, al mismo tiempo que iban desarrollando una tensión sexual con momentos muy buenos. Supongo que se puede decir que se queda en el límite que el subgénero éste tan mojigato permite y que usa la excusa del contexto histórico como justificación de que no se den ciertos pasos más durante la historia.

Un poco relacionado con esto, resulta un libro donde el peso de la religión es muy elevado. Los sermones de William o la de veces que algún personaje hace alusiones a las enseñanzas religiosas cristianas puede llegar a ser exasperante. No por nada la autora comenta en los agradecimientos que forma parte de un grupo llamado "Escritores de Ficción Cristiana de América" que la ayudaron a desarrollar la trama durante un retiro de un fin de semana. Así que si os llama el libro, ya sabéis a qué ateneros. No obstante, resulta hasta divertido pensar en los momentos de tensión sexual que se dan, he leído alguna reseña en Goodreads escandalizada y todo por ese par de escenas calificándolo de +18.

En definitiva, una lectura entretenida para unas pocas tardes. No tiene mucho rigor histórico, le pesan las creencias de la autora y los misterios no tienen una resolución que dé sorpresas o generen impacto. Con todo y con eso, me ha gustado, la parte romántica es bonita y la trama está bien armada.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

Cenizas al viento, de Kathleen Woodiwiss

Aunque hayan sido sagas, tanto en libros-tocho del tipo 3-en-1 (El clan de Mallaig y Almas gemelas) como por separado (Crónicas de la Torre), llevo una temporada que no me separo de lecturas extensas y ésta de hoy se suma a la lista con la diferencia de ser una novela completamente independiente a pesar de abarcar ella solita unas 700 páginas en mi edición... un formato de "bolsillo" con una de esas portadas de novela romántica de hace unos años (que podéis ver en el argumento) que te dan un poquito de vergüenza si alguien te ve con ella en las manos. Lo cierto es que es de 2001, parece una edición mucho más viejuna con semejante estilo.

Desde que leí El diablo enamorado, ya han caído unas cuantas novelas de romántica histórica. La cuestión es que, tanto de este subgénero como de otros (fantástico, chick-lit...), todo ha sido bastante contemporáneo para servidora (salvo que consideremos en el género clásicos como los de Austen o las Brontë, claro). Hoy voy algo más atrás en el tiempo con una de las consideradas pioneras del género según se entiende en la actualidad.

Kathleen Woodiwiss escribió su primera novela, La llama y la flor, en 1972 y me parece importante destacar esto de la wiki: "fue revolucionaria al presentar una novela histórica romántica de carácter épico con una heroína de fuerte carácter y verdaderas escenas sexuales. Además se trataba de un libro sorprendentemente largo para tratarse de una novela romántica ya que tenía más de 600 páginas, pronto se convirtió en un super ventas con más de 2,3 millones de copias vendidas en su primera publicación. Woodiwiss fue además la primera autora de novelas románticas en ser publicada en tapas duras en EE.UU.". Para complementar esto, os recomiendo encarecidamente esta entrada de Romántica, no rosa. Tenía decidido leer algo de la autora de una vez y me orienté por las opiniones de dicho blog para decantarme finalmente por este libro en particular de entre los que tengo. Su reseña del mismo os la dejo aquí.
 
Argumento

Septiembre de 1863. A la ciudad de Nueva Orleans, que se encuentra bajo control de la Unión desde hace más de un año, llega un barco de vapor cargado de pasajeros. Además de un grupo de soldados confederados prisioneros, de éste baja Al, un muchacho sucio y andrajoso que no oculta las miradas de odio hacia los miembros del ejército unionista. También baja del barco un sinvergüenza con ínfulas que se hace llamar Jaques du Bonné y que pretende hacer fortuna en la ciudad tomada.

Sin pretenderlo, Al acaba en medio de un grupo de soldados unionistas medio borrachos a punto de montarle una trifulca de la que lo rescata el capitán Cole Latimer, médico cirujano en el hospital militar. A pesar de los modales y actitud del chico, Cole acaba invitando a comer a ese muchacho flacucho para llevarlo después a la dirección donde residen sus únicos parientes vivos, sus tíos Angus y Leala Craighugh junto a su prima, Roberta.

La joven Alaina MacGaren lo ha perdido todo: su padre y uno de sus hermanos han muerto en la Guerra de Secesión, otro sigue combatiendo y su madre ha quedado enterrada en su hogar de Briar Hill. Por si fuera poco, ha tenido que huir de allí acusada de estar espiando a la Unión y no le ha quedado más opción que recurrir a sus tíos en Nueva Orleans bajo un disfraz de muchacho que tendrá que mantener tanto por su propia seguridad como para poder ganar unos dólares aceptando el trabajo que Cole le ofreció de limpiador en el hospital y así no tener que depender de la caridad de sus familiares.
 
Reseña

Cualquiera que piense en una historia cuyo contexto es la Guerra de Secesión estadounidense, sin duda visualizará inmediatamente Lo que el viento se llevó, y lo cierto es que durante buena parte de la historia la tuve en mente. Es como si Scarlett estuviese dividida entre Alaina y Roberta. La primera tiene de ella ese odio a los yanquis, esa fortaleza para seguir adelante haciendo lo que sea necesario, o su amor por su hogar. Por su parte, Roberta se queda con su coquetería, su amor por los lujos o su capacidad de maquinar en su propio interés, vamos, la Scarlett que era una niña mimada previa a la guerra, pero que llega a ser mil veces más rastrera, cruel y retorcida.

Sobre la Guerra como tal, la autora va mencionando generales y personajes históricos, batallas que gana un bando u otro, pero no explica demasiado. Supongo que para sus lectoras estadounidenses sería una cuestión de cultura general, pero como española me faltan muchos datos. Por suerte, nunca llega a ser muy relevante más allá de dar el contexto a la trama. Sí que hay que recordar que el tema de la esclavitud fue clave para el estallido del conflicto y siendo una novela de 1979,  parece no querer mojarse entrando en ello. El retrato de los personajes negros que salen no es muy elaborado, tirando de clichés bastante criticables. Para tener más de 40 años que Lo que el viento se llevó, no se percibe una gran mejora en el tratamiento del tema.

El libro está dividido en dos partes. La primera se sitúa mayormente durante la Guerra, en el Sur, y es sin duda la más entretenida. No son pocas las aventuras y situaciones complicadas por las que pasan los protagonistas. Luego, la segunda parte se desplaza al Norte, se centra más en el romance, en un tira y afloja entre Alaina y Cole, y en una serie de misterios y situaciones malrolleras que me recordaron a Rebeca. Aunque también tiene sus momentos muy movidos, la parte de romance, después de más de 400 páginas, me cansó un poco pues el mayor problema durante este tramo era una mentira dicha por un tercero que, con que hubiesen hablado claro, se habría resuelto rápidamente.

Sin duda, lo que me llamó la atención de primeras de esta novela fue el hecho de que su protagonista tuviese que disfrazarse de chico sucio y travieso. No son pocas las trastadas que "Al" le gasta a Cole y que consiguieron sacarme una sonrisa mientras devoraba las páginas de esta extensa novela. En el manga shôjo tenía este cliché muy visto, pero hasta ahora no me lo había encontrado en una novela romántica. La mayor diferencia que me viene a la mente entre ambos formatos es que en las viñetas japonesas, el chico protagonista rápidamente la descubre y es él quien la ayuda con su disfraz. Aquí, en cambio, la van descubriendo desde un soldado ciego a una amable señora mayor, mientras que Cole es el último en caerse del guindo. Resulta divertido aunque poco creíble que un médico no se dé cuenta mucho antes.

Algo de lo que peca es que sus personajes son muy buenos o muy malos, no hay grises y apenas hay sorpresas. Quizás podría mencionar un único caso, el tío Angus, que sería la excepción que confirma la regla. Alaina es simplemente perfecta: buena, guapa, educada, valiente... No tiene ningún defecto, captura corazones de todo hombre con que se cruza y el cariño de ancianos y niños. Sólo le falta una aureola brillante sobre la cabeza para ser declarada Santa Alaina. Y luego, Cole, por su parte, tampoco se queda atrás. Médico comprometido con su juramento hipocrático, atractivo, rico, con grandes valores... salvo por el pequeño detalle de no ver nada malo en la prostitución... pero, en fin, otros tiempos, ¿no?

Considerando que estamos ante un libro escrito en 1979, resulta bastante avanzado en algunos aspectos tales como que la protagonista es luchadora y valiente o que, aunque reciba la ayuda de Cole, ella le devuelve el favor salvándole la vida en más de una ocasión. Me gusta mucho cómo forman un auténtico equipo, no sólo son una pareja enamorada. De hecho, el romance como tal es MUY lento y llegan a ser un poco exasperantes. También decir que me ha faltado algo más de introspección en Alaina, pues no sé en qué momento llegan a despertarse sus sentimientos románticos. Supongo que hay que leer entre líneas y que sus celos por Roberta hablen por ella.

Una gran virtud del libro es que la autora no deja un triste cabo sin atar. Vale que con 700 páginas no era una cuestión de espacio, pero es que cuando quedaban unas 50 páginas creí que simplemente cerraría el libro con unas pocas escenas felices adicionales y listo, el villano se había librado de haber sido castigado y alguna intriga quedaría en el aire. Pues no, la de sorpresas que tenía reservada la autora en la manga para su gran final. Sí que peca de ese cliché de "el villano explica al protagonista sus planes desde el principio para darse aires y le acaba dando tiempo para vencerle", pero menuda explicación. Desde luego, no es algo que viese venir, me quito el sombrero con la señora Woodiwiss. Oh, y el epílogo es muy bonito, poco creíble, pero muy tierno.

Poco más puedo añadir. Una lectura realmente entretenida, unos grandes protagonistas y una trama con varios giros que no vi venir. Para tener más de cuarenta años la novela, sigue siendo muy disfrutable y no tiene gran cosa que vista con ojos actuales la haga difícil de digerir. 

lunes, 10 de noviembre de 2025

Lite, de Diane Lacombe

Y con esta reseña me complace decir que doy por terminada otra trilogía, una menos que tengo a medias. Mejor no hago recuento de cuántas sagas tengo en dicho estado.

Lite es el último libro escrito de El Clan de Mallaig, pero cronológicamente es el primero. Ahora que he leído los tres, no sabría decir si resulta más recomendable seguir un orden de lectura u otro, creo que ambos tienen sus pros y contras, así que lo dejo a vuestra elección si os animáis a probarlos. 

Argumento

Año 1390. Lite MacGugan es la pupila de Euphemia, la condesa de Ross, y prácticamente es considerada por ésta una hija adoptiva, más ahora que su hija Mariota se ha casado con el Señor de las Islas, del clan MacDonald, y su hijo Alasdair está fuera de su castillo de Dinkeual. Ambos son fruto de su primer y feliz matrimonio, pero un año después de quedar viuda, por designio real, Euphemia se tuvo que casar de nuevo con Alexandre Stewart, conde de Buchan, el hijo menor y más ruin del recientemente fallecido monarca Roberto II. A pesar de sus peticiones a la Iglesia para la anulación del matrimonio, la condesa no ha conseguido su objetivo.

Aprovechando que Alasdair no está para proteger a su madre, el conde realiza una visita a Dinkeual con el objetivo de engendrar un hijo con la condesa para asegurar su dominio en ese territorio, algo muy difícil dada la edad que ya tiene ésta. Sin embargo, el conde no se atiene a razones ni a súplicas y nada impide que la tome a la fuerza. Lite consigue subir al torreón donde hay una campana con la que avisar al pueblo de la existencia de peligro, no sin tener que correr y usar su ingenio para huir de Baltair MacNèil, el jefe cateran del conde, lo que se puede entender como un highlander mercenario.

Unas semanas después del ataque, la familia se desplaza a Perth donde se va a producir la coronación del nuevo monarca, Roberto III, el hijo mayor del fallecido rey. El día antes del acto se presenta ante Lite un muchacho que resulta ser el hijo bastardo del conde, también Alexandre Stewart de nombre, y le informa que su padre piensa casarla con él para conseguir la dote de su nada despreciable herencia con la que pagar los destrozos causados por su pillaje. El hijo, tan miserable como el padre, se marcha después de forzarla a un beso. La condesa no puede hacer nada por Lite y la joven ve un futuro muy negro ante ella. No obstante, durante la ceremonia de coronación, le cuentan que existe una ley poco usada llamada "el perdón real de los esposos" que consiste en pedir un indulto al rey y comprometerse en matrimonio con un condenado a muerte. Entre todos ellos está Baltair, a quien el conde ha traicionado y lo ha entregado junto al resto de caterans como culpables de los delitos que él mismo ha cometido. En un acto desesperado por escapar de su destino, Lite hace uso de dicho perdón pues confía en que la ira de Baltair contra el conde le sirva de escudo.
 
Reseña

Aunque arriba decía que no tenía un orden de lectura que pudiese recomendar por encima de otro, creo que en parte es mejor dejar éste para el final, tal como fue escrito por la autora. Esto es porque diría que cada libro ha superado al anterior. Gunelle me pareció bastante flojo, Sorcha me gustó bastante más, a pesar de algunos puntos débiles, y finalmente Lite me ha parecido un cierre casi redondo. Para acabar la trilogía con una buena sensación, quizás es el mejor orden de lectura, aunque ahora me dan ganas de releer el primero, así que quizás este otro orden también es buena opción. Queda a vuestra elección si os animáis.

Uno de los puntos débiles del anterior es que, a pesar de su potente inicio en el aspecto político, era un hilo que quedó olvidado y sin aprovechamiento. Aquí, en cambio, la autora puso toda la carne en el asador y creó una trama en que los personajes reales que existieron se entrelazan a la perfección con los de la ficción. Quizás, al ser el último libro, quiso aprovechar toda la documentación que había acumulado de esos años y la volcó en una historia compleja por la cantidad de sucesos y personajes que intervienen. Se agradece mucho que al principio se incluya un pequeño árbol genealógico de la familia real con todos los títulos que fueron teniendo (duque de esto, conde de aquello, etc.) porque a veces se les nombra con uno y otras veces con otro. También hay un mapa del reino de Escocia en el que salen marcados todos los puntos que se nombran y es que la acción no queda circunscrita a Mallaig, como pasaba en el primero, o a unos cuantos enclaves más, como sucedía en el segundo. En este libro los protagonistas viajarán mucho por toda Escocia y viene muy bien tener esta referencia. En definitiva, lo que quiero decir es que es una novela de gran carga histórica que da una visión muy global de aquel territorio y aquella época de finales del S.XIV. La pega de esto es que no se puede negar que por momentos llega a rozar el aburrimiento ya que hay demasiado contexto y tramas secundarias que le quitan espacio a los protagonistas.

Siguiendo con las comparaciones, en el primero, el protagonista masculino, Iain, me pareció un miserable la mayor parte del libro, mientras que Gunelle era lo mejor de la novela. En el segundo, ambos protagonistas resultan bastante parejos para bien. Aquí, en cambio, tenemos una pareja mucho más gris, con luces y sombras, lo que la hace muy interesante. Por parte de Lite tenemos a una mujer inteligente, culta y decidida, pero también es ambiciosa, mentirosa y egoísta, características no precisamente positivas que darán algunos momentos donde no podremos compartir sus actos. Luego, Baltair no es un personaje de triste pasado que justifique las fechorías que llegó a cometer. Simplemente, siendo el tercer hijo del jefe del clan y sin perspectivas de heredar nada decente, se fue de Mallaig para vivir como un mercenario. De no haber encontrado Lite un punto débil en él que lo mantuvo a raya, probablemente la habría violado en ese primer encuentro en que mientras tanto el conde hacía eso mismo con la condesa.

El libro se desarrolla a lo largo de algo más de diez años y veremos a una pareja que tarda en poder ser descrita como tal. Ninguno piensa bien de la otra parte y tienen motivos para ello, además de que pasarán mucho tiempo separados y tendrán encuentros puntuales de pocas horas o días, por lo que será difícil la comunicación. A esto se suma un triángulo amoroso bien planteado, pero de resolución mucho más débil. No me he terminado de creer la forma en que cambian los sentimientos de Lite. Es decir, con estos mimbres, es normal que tardemos en ver realmente romance entre los protagonistas, pero creo que dado el contexto histórico y lo que suponía sobre todo para las mujeres, acaban forman una pareja sólida y compenetrada, capaz de superar adversidades hasta el mismo final del libro.

Ya he mencionado las violaciones en párrafos anteriores y es que este libro es bastante brutal en este sentido. Se podría pensar que se limita a mostrar el contexto del momento, pero luego te paras a ver las noticias actuales y ves que no se ha avanzado gran cosa.

En definitiva, una muy buena novela histórica más que romántica. Resulta tremendamente realista, para lo bueno y para lo malo, y es fácil imaginarte siendo espectadora de los hechos que suceden. Que los protagonistas estén lejos de ser perfectos lo veo más una virtud que un defecto. Muy recomendable.

miércoles, 5 de noviembre de 2025

Sorcha, de Diane Lacombe

Salvo por mi lectura de Asesinato en el campo de golf el día del famoso apagón, llevaba sin leer un libro desde que cayó Gunelle, la primera parte de la trilogía El Clan de Mallaig. Me apetecía sumergirme de nuevo en una novela y elegí continuar con el siguiente libro que hoy os reseño. Por no dejar la trilogía a falta del último, supongo que caerá a continuación. 

Como es inevitable, algún destripe del primero de la serie caerá, pero he procurado que no sea nada importante.

Argumento

Año 1437. Baltair el joven, llamado así en honor a su difunto abuelo, es el hijo de 12 años de Iain y Gunelle, actuales líderes del clan MacNèil. El pequeño adora a su padre y desea que pronto llegue el momento de ser nombrado caballero. Mucho antes de ese importante día, tendrá que realizar para su padre una misión de gran trascendencia para que no parezca que el clan ha traicionado a la corona después del asesinato del rey Jacobo I.

El teniente Lennox, que años antes fue escolta de Gunelle, dejó finalmente la casa de los Keith para quedarse con la joven en las Highlands y ponerse a las órdenes de Iain, convirtiéndose en su primer consejero y gran apoyo. Se casó con Angusina, una dama del clan MacDonnel, y tuvieron una hija llamada Sorcha que ha cumplido 10 años. Instalados en Morar, uno de los territorios adscritos al clan cerca de Mallaig, tuvieron una visita que les trastocaría la vida para siempre. Eachan, hermano de Angusina, fue uno de cómplices del regicidio y buscó refugio en su hogar. La única solución que Lennox encontró para evitar las sospechas en el clan y mostrar su fidelidad a la corona fue volver al ejército y mandar a Sorcha y a su madre a un convento en la isla de Iona, lugar conocido por ser el monasterio cercano un importante destino de peregrinaje.

Sorcha y Baltair no se conocían, pero a partir de entonces empezaron una correspondencia durante años que de un modo u otro les acabaría salvando a ambos.
 
Reseña

Para empezar, un consejo que os doy es que si adquirís el libro o buscáis más información de él en las redes, ni se os ocurra mirar el argumento que dan. No sólo porque lo que cuenta se da a partir de su ecuador, sino porque incluye un destripe demoledor, especialmente si se ha leído el anterior, Gunelle. ¿Por qué han hecho eso? Bueno, en parte lo entiendo. El libro y la trilogía como tal están catalogados dentro de la romántica histórica, así que ponen el foco en esa parte de la trama, aunque suceda bien avanzado el libro y tenga un peso muy inferior respecto a la mayoría de historias que te puedes encontrar en el género. No obstante, no sé si es una buena estrategia pues el resultado habrá debido ser decepcionante para no pocas lectoras.

Estructurado en tres partes, tenemos la primera que va de 1437 a 1440, la segunda llega hasta 1443 y la tercera y final, a partir de ese año. Es decir, si echáis cuentas, para este último año, Sorcha tiene 16 y Baltair, 18. Son poco más que adolescentes a ojos actuales, aunque esas edades ya implicaban gran madurez en esa época. Quizás por esto la autora no quiso darle a la parte romántica un peso tan destacado como en otras historias y prefirió contar un romance más juvenil y secundario en una trama con muchos más elementos.

Lo cierto es que el libro tiene mucho más de costumbrismo y aventuras que de romance, incluso se adjunta un mapa al inicio con los viajes que realizan ambos protagonistas. Vemos crecer a la pequeña Sorcha en el convento y aprendemos de la vida en un lugar así, sus costumbres y rutinas, su trabajo como hospedería de peregrinas, su organización y sus recursos. Pero la joven también tendrá sus pequeñas aventuras, aprenderá de remedios hechos con las plantas cultivadas en el huerto y conocerá a un peculiar monje pescador que le tomará gran cariño y con quien descubrirá incluso algún tesoro hundido. Y eso por no hablar de lo que vivirá a partir del año 1443. Luego, con Baltair seguiremos la vida en el castillo de Mallaig y él también tendrá su propia aventura de mucho mayor peligro. Entre medias, algunas cartas intercambiadas entre ambos a las que se sumará Gunelle. Debo decir que he disfrutado bastante toda esta parte, por más que no fuese lo que esperase leer en una novela de este tipo. Sí que dado el inicio tan potente con el asesinato del rey, esperaba que el libro tuviese un tono más político. Al final, ese incidente sólo sirve de punto de partida de la historia.

Al igual que me pasó en el libro anterior con Gunelle, Sorcha me parece de lo mejor que tiene la novela. La protagonista vuelve a ser una chica inteligente y decidida, una niña que a medida que crece tiene muy claro que no piensa tomar los hábitos de monja. La autora le hará pasar varios momentos muy malos y es inevitable sentir empatía por ella y su dolor. Luego, Baltair supera de lejos a su padre, lo cual no era difícil con lo capullo que fue buena parte del libro anterior. Tiene sus defectos propios como ser orgulloso, infantil incluso cuando ya ha llegado a la edad de ser caballero, y un tanto presumido. No obstante, también es valiente, pero cauto; sabe cuándo usar la fuerza y cuándo el cerebro.

Por comentar la parte romántica como tal, es bonita pero terriblemente precipitada y poco creíble con el espacio que tiene para desarrollarla. De niños, antes de que Sorcha se marchase al convento, no habían tenido contacto. Su relación empieza con las cartas, una correspondencia que inicia Baltair por obligación y que sigue con poco interés hasta que su madre le toma el relevo. Lo más que se puede decir es que llegasen a ser amigos gracias a esas misivas, no hay una pizca de romance en ellas. Cuando finalmente se encuentran, al libro apenas le quedan 100 páginas para desarrollar a la pareja como tal. Lo consigue, sí, pero no puedo negar que le habría venido bien tener más espacio, más dado que ese centenar de páginas ni siquiera es para ellos solos, hay muchos sucesos más que se producen y varios obstáculos que se superan demasiado fácilmente.

Otro punto débil del final es que deja varios hilos sueltos muy importantes a la imaginación del lector. Uno es un conflicto con otro clan que durante el libro ha generado varios problemas y pérdidas de gravedad en Mallaig; otro es el destino de Angusina, la madre de Sorcha; y, por último, una herida que se hace Baltair no queda claro si tendrá secuelas definitivas o se recuperará del todo. Cabría pensar que el último libro de la trilogía, Lite, podría servir para cerrar esto, pero es una precuela con el padre de Iain, Baltair ("el viejo"), de protagonista. Por tanto, Sorcha se puede considerar el cierre de la historia de El Clan de Mallaig y eso quizás hace que el final algo cojo y precipitado sea un cierre un tanto agridulce.

Hablando del primer hilo suelto, al respecto de las pérdidas en Mallaig, [destripes de este libro] es la primera vez que, leyendo la continuación de una serie de romántica, la autora se carga al protagonista de su libro anterior. De hecho, esto es el destripe que comentaba más arriba que habían puesto en el argumento y me alegro de no haberlo leído de este modo. El impacto al ver que no mejoraba su herida producida en combate y finalmente lo llevaba a la tumba ha sido enorme, y eso que Iain me pareció un protagonista bastante malo en su libro e incluso aquí ha habido varios momentos que me ha vuelto a generar rechazo. También es cierto que me ha parecido una muerte muy ridícula porque por pura cabezonería se negó a ser amputado y prefirió irse al otro barrio de una pieza [fin de destripes]. Es decir, no lamento en sí la muerte porque el personaje no me convencía, pero sí que reconozco que me sorprendió mucho.

Si en el libro anterior teníamos a Beathag como villana, en éste ese papel lo cumple, para mi sorpresa, Ceit, la niña que entonces me encandiló por adorable y por sus problemas de audición y malformación en el rostro. Reconocida oficialmente como hija de Iain, al crecer se vuelve cruel e insoportable, celosa de Baltair como hijo heredero del liderazgo del clan y rabiosa con el mundo porque nadie quiere casarse con ella. Hay algún pasaje en que Gunelle aporta una explicación a su evolución, pero me temo que no justifica la víbora que llega a ser.

Además de los personajes mencionados, el libro es muy rico en otros secundarios, todos con sus pequeños rasgos característicos que les dan su personalidad y trasfondo: el devoto y amable hermano Gabriel; la anciana y sabia Etta; el sinvergüenza de Colm; los traviesos Dudh y Malcom, gemelos y hermanos de Baltair; el fiel Tòmas vuelve a salir en este libro junto a su esposa Jenny; la inflexible sor Béga... Un elenco que enriquece la obra dándole mucha vida.

En definitiva, un libro fascinante para sumergirte en la Escocia del S. XV con una historia que parece totalmente plausible gracias a todos los detalles que incluye. Toca temas duros y a la autora no le tiembla el pulso para acabar con algunos de sus personajes. Una lectura muy entretenida y que he disfrutado mucho, aunque no fuese lo que esperaba encontrar. Si hubiese prolongado el libro para cerrar lo que quedó en el aire y le hubiese dado más espacio a la pareja para su desarrollo, habría sido redondo.

martes, 20 de febrero de 2024

Gunelle, de Diane Lacombe

Cambiando de tercio, hoy vengo una ración de romántica de corte histórico. Se trata de la primera parte de una trilogía titulada El Clan de Mallaig que adquirí vía Círculo de Lectores en una edición 3-en-1 que salía a un precio inmejorable de 9,95€ como ya dije en la entrada de su compra (supongo que estaba de oferta por ser uno de esos libros que iban a dejar de estar disponibles o del que tenían stock para deshacerse, ya no me acuerdo) en Febrero de 2011. Sí, ya ha llovido, pero mi lista de pendientes es... En fin. 

El formato es prácticamente el mismo que también usaron para la trilogía Remmington/Montague (El señor de la guerra, Encadenados, El duque) sólo que la autora de estos libros sacó, años después, un par más de la misma saga que tengo pendientes. Al menos, en este caso, Diane Lacombe lo dejó en la trilogía original. 

Argumento

Año 1424. La joven Gunelle Keith, procedente de las Lowlands escocesas, ha sido prometida en matrimonio con Iain MacNèil, el heredero del clan de Mallaig, de las Highlands. 
Por tratarse de una alianza que conviene a los dos clanes, 
a Gunelle no le quedó más opción que aceptar. Por un lado, los Keith podrán talar árboles de un bosque de los MacNèil con los que fabricar barcos y, por otro, ponen fin de este modo a las disputas por un tema de blasones. 

Como antes de claudicar se opuso fuertemente al enlace, la joven acabó despertando la ira de su padre que se negó a que nadie de la familia la acompañase en el viaje y se limitó a ponerle una escolta. Al menos, aparte del amable teniente Lennox, su nodriza Nellie y su criada Vivian sí pudieron ir con ella. 

Para una mujer culta y refinada como Gunelle, que ha pasado varios años en un convento de Francia estudiando, el viaje a las tierras del norte constituye un tremendo choque cultural. Ella ha vivido toda su vida en entornos urbanos y ahora deberá vivir en un lugar agreste y duro. Además, la mayoría hablan en gaélico, idioma que ella no conoce.

Iain, por su parte, también estaba totalmente en contra de ese matrimonio de conveniencia y se largó del castillo el mismo día que llegaba su prometida. A pesar del humillante desplante, Gunelle no tarda en ganarse el afecto de la mayoría de Mallaig, incluido Baltair MacNèil, su futuro suegro, y Tòmas, primo de su prometido. No obstante, hay alguien que la detesta tan pronto llega allí. Beathag es la viuda de Alasdair, difunto hermano mayor de Iain y quien habría heredado el liderazgo del clan. No es sólo que ve que otra se llevará el papel de señora del castillo, sino que, además, lleva tiempo siendo amante de Iain.

Reseña

No cabe duda que, en el género de la romántica histórica, las Highlands escocesas son una fuente de inspiración muy destacada. El imponente paisaje, las costumbres, los clanes... Diría que, por volumen de obras, la cosa debe quedar más o menos empatada con las historias victorianas y las de la regencia.

Precisamente, en cuanto a ambientación, la autora hace un gran trabajo para llevarnos a ese entorno medieval, tanto por la breve descripción de vestuarios como de las distintas zonas del castillo. Además, para meternos más en contexto, durante la historia aparecen episodios como el asedio al castillo, un torneo con lanzas entre caballeros o la peste negra haciendo estragos. A esto se suma el papel del rey y se nota que la autora se tuvo que documentar bastante de su reinado y su persona. Claro que no tengo ni la más remota idea de historia de esa época y lugar como para asegurar que esté todo correcto, pero al menos, lo parece.

El punto más fuerte de este libro es Gunelle. La protagonista es una dama culta e inteligente que usará sus recursos mentales para ayudar en más de una ocasión. La joven lo pasará muy mal antes de aclimatarse a su nuevo hogar. No es para menos, a fin de cuentas, prácticamente ha sido vendida por su padre y forzada a un matrimonio que no desea. Que al final llegue a un más que previsible final feliz no quita la forma en que empieza todo.

Por otro lado, como contra, Gunelle es bastante ingenua, lo cual tiene sentido con los años que ha pasado en un convento estudiando. Sin embargo, la mayor pega que le puedo poner es que, con lo inteligente que es para algunas cosas, se mete en la boca del lobo (y quien haya leído el libro recordará esto) por pura inconsciencia, y no es algo que se pueda achacar a la ingenuidad que decía antes. Me parece que la autora forzó la trama para poner a su protagonista en peligro en situaciones que ella habría evitado en realidad, todo para que Iain se acabe luciendo después para salvarla de una manera directa o indirecta.

Y si ella es la mayor virtud del libro, aún con esos defectos, su contraparte masculina es lo peor. Iain, durante buena parte de la historia, será un miserable integral. Se supone que su triste pasado lo justifica, pero no me ha parecido lo bastante terrible como para que me convenza. En el género, es de lo más común este cliché de personaje masculino traumado, pero normalmente suelen tener motivos más de peso que los que presenta Iain y, en esos otros casos, eso no los hace actuar de según qué formas. Gunelle debe aguantar cosas que están fuera de lugar y me parece un caso de planteamiento típico de Bella que transforma a la Bestia en humano. Al menos, no lo hace a base de "amor", sino de plantarle cara y de demostrar su valía, pero sigue siendo ella la que le debe comerse el marrón. Además, la evolución en él me parece muy brusca y el cambio, demasiado radical. No me ha parecido creíble.

La relación entre ambos es, claro, lenta por esto que ya he dicho. Se agradece que no haya ningún flechazo entre ambos y realmente se detesten mutuamente. El problema de esto es que podría haber dado una relación bien desarrollada con esa base y en cambio, tenemos a una pareja que de odiarse pasa a amarse a partir de uno de esos eventos forzados del guion que decía. Luego, sí tiene momentos bonitos, pero que no han conseguido hacerme olvidar lo anterior, principalmente porque no veo que el protagonista se redima, sólo cambia de la noche a la mañana.

En cuanto al contenido picante de esta historia, es muy leve. No estamos en una novela romántica histórica en que los actos sexuales tengan el peso que otras autoras le dan. Sí que los preámbulos de la primera vez de la pareja son bonitos y tiernos, pero le falta más chispa.

Dado que la parte romántica no me ha convencido, el resto de la trama podría mejorar el resto del libro. Hay unas subtramas de complots por el liderazgo del clan, con robos y traiciones, que tiene su interés. Si no fuese porque es todo demasiado previsible, demasiado evidente los quiénes y los porqué, la historia habría ganado algún punto más.

Entre los secundarios, el más destacado como aliado es Tòmas. Un joven que se está preparando para ser nombrado caballero. Amable y enamoradizo. Ojalá la historia hubiese tenido a Tòmas de protagonista y que Iain se hubiese quedado con su cuñada-amante. Ésta, Beathag, no diría que es un personaje sino que es la caricatura de un personaje. No tiene una sola virtud, en ningún momento se presenta como positiva su seguridad en sí misma y su libertad para tener relaciones con quien ella quiera. Simplemente es una villana retratada como una promiscua. Es mala y retorcida sin ningún trasfondo. Parece pensada sólo para elevar más todavía a Gunelle, tan buena y pura.

Me quedaría mencionar a la pequeña Ceit, una niña que acogió la difunta madre de Iain a la que todo el mundo en el castillo considera tonta o con algún retraso. La pequeña se ganará el corazoncito de cualquier lectora, aunque sus problemas me parecieron un tanto inconsistentes a lo largo del libro. 

Algo curioso de la escritura de este libro es que alterna dos voces. Por un lado, la autora deja que Gunelle hable en primera persona, por otro, para seguir las andanzas del resto de personajes, usa la tercera. Quizás habría mejorado mi impresión de Iain si él también hubiese tenido su voz narrativa para meternos en su mente y ver su evolución.

En definitiva, una novela que entretiene pero no encandila. La buena protagonista y los interesantes episodios que reflejan el contexto medieval escocés se contraponen con un protagonista nefasto, la falta de sorpresas en la trama y un cambio demasiado brusco en Iain que se refleja en la dinámica de la pareja.

lunes, 25 de septiembre de 2023

Por ti, lo que sea, de Kristan Higgins

Ya está. Con este libro termino la serie de Blue Heron. Una pena que con lo que me gustó el primero, Entre viñedos, el resto me hayan parecido a cada cual peor. ¿Habrá roto el último la tendencia? ¿Me habrá dejado mejor sabor de boca o habrá seguido la caída? Veamos cómo es la despedida de la saga situada entre viñedos en un pequeño pueblo de Nueva York.

Argumento

Connor O’Rourke lleva diez años esperando para hacer pública la relación intermitente que mantiene con Jessica Dunn y cree que ha llegado el momento. Su restaurante va viento en popa y ella ha conseguido un empleo de ensueño en los viñedos Blue Heron. ¿Por qué no casarse ya? No obstante, cuando se lo pide, la respuesta es no. 

Jess está más que ocupada con su hermano pequeño, Davey, que ahora vive con ella a tiempo completo. La estabilidad económica le ha permitido dejar el horrible parking de autocaravanas en el que vivió de niña y adolescente e irse a vivir a una casa alquilada que, no será ninguna maravilla, pero es una casa. Para ello, trabajó como camarera y de ayuda a domicilio. Consiguió estudiar marketing, hacer un máster y finalmente entró en uno de los viñedos más importantes de la zona a las órdenes de Honor. Incluso la perspectiva de tener su propia casa con porche empieza a estar más cerca de ser una realidad que un sueño inalcanzable.

Lo que tienen Connor y ella es perfecto: son amigos con derecho a roce y son independientes. Todo son ventajas. Además, con un pasado tan complicado, con la reputación que aún la persigue de "Jessica, la Facilona" y con Davey, que odia a Connor desde niño, no puede verse como esposa de éste. Su prioridad es su hermano, ese niño grande con un cociente intelectual que ronda los cincuenta puntos.

Pero esta vez, Connor dice que tiene que jugar a todo o nada. Si no quiere casarse con él, entonces se buscará a quien sí quiera. Algo más fácil de decir que de hacer, ya que nunca ha amado a otra que no fuera ella. Y puede que, tal vez, Jessica no esté tan segura como ella cree…

Reseña

El libro empieza tal cual, con la proposición de matrimonio, la negativa de ella y él dándole un ultimátum que sabemos que no será tal. A continuación sigue con seis capítulos (algo más de 100 páginas) en que se nos cuenta por flashbacks las distintas etapas de su relación. Desde el incidente que hizo que Davey odiase a Connor (sin merecerlo, claro), pasando por un par de situaciones para ver cómo era la vida de ella con una madre alcohólica, un padre ídem además de adicto a las apuestas y las idas y venidas con Connor. Una vez se vuelve al momento presente, queda ver cómo se desarrollará la historia entre ambos tras la proposición fallida.

A Jessica la conocimos un poco en el primer libro, Entre viñedos. Vivió con Levi en el parking de autocaravanas y, junto a otra chica, eran los parias del pueblo. Sufría la humillación de recibir la ropa usada de Faith y durante años la despreció por ser la "princesita", aunque en realidad tenía celos de su familia perfecta, de su vida resuelta y, más tarde, de su relación con el maravilloso Jeremy. Hacia el final del libro, las dos hablaron un poco y vimos algo más de fondo en ella. Luego, en el siguiente libro, La pareja perfecta, entró a trabajar en la parte de marketing en los viñedos y Honor acabó agradecida y reconociendo su buen hacer. No recuerdo que hubiese menciones a que cuidaba de un hermano menor con discapacidad mental, pero puede que sí saliese y se me ha olvidado siendo en esos libros un personaje muy secundario.

Personalmente, me pongo del lado de ella. Connor es consciente de que Davey le odia y tiene reacciones desmedidas y violentas cuando le ve. Antes de declararte y sabiendo que las rupturas anteriores fueron casi todas por eso, lo de ganarse al chico (como acaba haciendo durante el libro) era el primer paso. Visto en perspectiva, no tiene ningún sentido esa proposición y sólo parece pensada para tener una escena potente para empezar el libro y enganchar. También sabe que ella ha vivido en la pobreza, matándose a trabajar desde adolescente, mientras él ha tenido una vida bastante acomodada y sólo tenía la cruz de un padre que sólo tenía ojos para Colleen y que acabó engañando a su madre con una mujer más joven, todo cosas que ya sabíamos del tercer libro, Te esperaré solo a ti. No entiende lo importante que es la estabilidad económica, el que ella quiera tener su propio techo y no vivir con un hombre que, de torcerse la relación, la obligase a volver a empezar de cero sin un hogar al que volver. Y mientras que él, en los periodos en que no están juntos lo intenta con otras mujeres, ella se mantiene célibe. Sólo por Connor hace el esfuerzo de dejar a Davey con "canguros" o de buscar huecos entre trabajos para verle. Quiere estar con él, pero dentro de sus posibilidades. En lugar de intentar ampliar esas posibilidades, le plantea un ultimátum. Ajá. 

Flipo bastante con que las reseñas que he leído en Goodreads lo pongan a él de santo y a ella, en general, de mala. Sí, Connor está enamorado de ella hasta las trancas, pero querer imponer su deseo de casarse, de que vivan juntos en su casa, no me parece el colmo del romanticismo. No es menos cierto que es excesiva la forma en que antepone la chica a su hermano en todo, pero tiene su razón de ser que luego comentaré. Jess, al no poder depender de sus padres, se obligó a salir adelante sola sin contar con nadie y tiende a no confiar en nadie para no verse luego peor. Entiendo que en la perseverancia y paciencia de Connor se vea a un santo, pero me temo que yo sólo veo un egocéntrico obstinado en conseguir lo que quiere como sea. Adopta una perrita que realmente no quiere para ganarse a Davey y le enseña a cocinar a espaldas de Jess que se lo tiene prohibido porque la puede liar (como es evidente, la acabará liando y ahí habrá la bronca definitiva previa a la reconciliación final). Tiene razón en que no es un niño (tiene 26 años) y tiene capacidad para aprender a hacer cosas, pero es el tipo de decisiones que no le corresponden tomar y que lo suyo era planteárselo a ella y que participase para que controlase y viese que puede hacerlo así como incidir en los puntos que podrían dar problemas. Más comunicación, por favor.

En el primer libro, (va destripe), Faith se culpaba de la muerte de su madre en el accidente. Levi hizo una reconstrucción virtual y le demostró que era imposible que su madre hubiese evitado el golpe, que ella no tuvo ninguna culpa. Algo demasiado similar sucede aquí cuando Jess se culpa del estado de su hermano, que tiene Síndrome de Alcoholismo Fetal, la causa de su discapacidad metal. Sin embargo, Connor hace poco más que decirle que era una niña, que no es su culpa y, para convencerla... ¿tienen sexo? Le cuenta algo de lo que se lleva culpando toda la vida, algo que la ha llevado a poner a Davey por delante de ella para cualquier cosa... y eso es todo lo que se le ocurre. Vale que no hay mucho más que se pudiera hacer, pero esperaba algo más del hombre que la lleva amando 12 años. Algo. Tiene que ser el padre de ella, que lleva tres años sobrio y reapareció unos cuantos capítulos antes, para quitarle ese peso de encima.

De Connor, al margen de la relación con Jess, tenemos su visión de la relación con su padre, aunque casi todo lo que aquí se cuenta ya lo sabíamos del libro de Colleen, hay poco nuevo. Lo único es que Gail ("el Zorrón", ugh) primero intentó salir con él y luego se fijó en su padre... sabiendo que era su padre porque se lo dijo él mismo. Algo que es incongruente con lo que le contó a Colleen cuando al fin hablaron ambas. O ahí hizo que le mintiese o a la autora se le olvidó lo que ella mismo había escrito. En todo caso, un personaje que había acabado el libro más humanizada se pierde aquí todo avance. Aparte, también surge la idea de Connor de abrir una cervecería en el pueblo, cosa que no necesita con lo bien que va el bar, pero es otro hilo argumental para que haya interacción con Jess al encargarle a ella todo el marketing.

Luego, este libro vuelve a pecar de introducir un personaje odioso que, en este caso, es totalmente prescindible además. Si Hadley ya fue horrible en el anterior como exesposa de Jack, aquí Marcy, como rival amorosa y laboral de Jess, es insufrible. Aquella al menos tuvo su puntillo humano hacia el final, aquí es simplemente un recurso sin vida, ni gracia. De hecho, es el libro con menos puntos cómicos de toda la serie. Aparte de los piques entre Connor y Colleen, poco más.

Por otro lado, no hay nada en particular que marque el libro como final de la serie, pero lo es y habría agradecido algo que fuese un broche definitivo. Tal vez una celebración en los viñedos que supiese a despedida. Al menos sí que hay un buen número de pequeñas apariciones de los protagonistas anteriores así como se cierran algunos hilos, como la nueva pareja de la madre de Connor, pero falta algo más para ser un cierre.

En definitiva, aunque hay algunos buenos momentos, me parece que es el peor libro de la serie. Hasta ahora el puesto se lo llevaba el tercero que tenía de protagonista a Colleen. Al menos ese libro tenía todo el tema del tío de Lucas y el romance secundario de Paulie y Bryce con un enfoque cómico. Aquí todo gira alrededor de ambos protagonistas y me ha resultado bastante cansino. Es el libro de la serie que más me ha costado terminar y por momentos se me ha hecho cuesta arriba. Ni me ha sacado risas, ni me ha tocado la fibra sensible como para que se me escapasen unas pocas lágrimas. 

miércoles, 20 de septiembre de 2023

Confiaré en ti, de Kristan Higgins

Finalmente, tras pensarlo mucho, he decidido seguir y ya terminar la saga de Blue Heron a pesar de lo poco que me convenció el libro anterior. A fin de cuentas, sólo quedaban dos y se leen rápido porque entretenidos son, eso no lo puedo negar. Por tanto, éste es el penúltimo volumen de la colección. Un hurra por mí que no me voy a dejar otra serie a medias.

Argumento

Jack Holland es un buen tipo, todo el mundo lo sabe en Manningsport. Y si ya era famoso por eso, después de salvar a varios chicos de un accidente mortal a riesgo de su propia vida, ahora es un héroe local y lo adoran todavía más. Incluso su exmujer, Hadley, ha regresado al pueblo con la excusa de intentar ayudarle. En realidad busca la forma de que le dé otra oportunidad después de haberle engañado con otro. Sin embargo, todo esto le está superando. Tanta atención y cariño es más de lo que puede soportar cuando tiene pesadillas frecuentes y un enorme sentimiento de culpa porque no todos los chicos salieron bien parados. Es un caso claro de Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) pero se resiste a pedir ayuda e intenta aparentar normalidad.

Emmaline Neal es agente de policía local y forma un tercio del cuerpo junto al jefe Levi Cooper y al inútil hijo de la alcaldesa, Everett. Todo iba aceptablemente bien en su vida hasta que recibió una invitación a la boda de su exnovio, Kevin, con Naomi, la obsesa del ejercicio y la alimentación saludable por quien la dejó. Como al evento también irán sus padres, psicólogos, no le queda más remedio que acceder a ir o la tabarra que le darán psicoanalizándola será un dolor de cabeza. También va su hermana menor adoptiva, Ángela, y por ella bien merece el esfuerzo. Además, es en Malibú, su ciudad natal, y, aunque no tiene buenos recuerdos de cuando vivió allí, dejar el helado pueblo unos días puede ser agradable. No obstante, la invitación incluye la posibilidad de ir con acompañante y ella está sin pareja desde que su ex rompió con ella.

Tras mucho hablar con sus amigas, la conclusión es que debe ir con un hombre a la boda de su ex y la mejor opción en la que todas piensan es Jack Holland. Éste se presta a ello encantado. En realidad, le vendrá bien salir del pueblo unos días y alejarse de todo y todos.

Reseña

Y éste debería haber sido el tercer libro de la saga y haber terminado aquí como ya comenté en la reseña anterior. Jack estaba libre, divorciado, así que se podría haber contado esta historia después de las de sus hermanas, Faith (Entre viñedos) y Honor (La pareja perfecta), y habría quedado una trilogía familiar bastante bien cerrada. Meter a Colleen como protagonista del tercero y dejar a Connor, mellizo de ésta, para cerrar la saga en el siguiente, Por ti, lo que sea, no lo termino de ver. En fin, es lo que hay.

En este libro me ha sorprendido el peso que toman las cuestiones de salud mental, aunque quizás no se traten tan a fondo como habría podido. Por un lado está el TEPT de Jack y cómo se niega a pedir ayuda a pesar de las consecuencias que está padeciendo. Al final se supone que hablará con algún profesional, pero queda un poco en el aire. Luego, el pasado de Em con su ex, Kevin, entra de lleno en los trastornos alimenticios. Kevin había pasado a estar más que obeso poniendo en riesgo su salud. Con el empujón de Em se animó a ir a un gimnasio y ahí conoció a Naomi que lo cambió por completo, por fuera y por dentro. La cuestión es que pasó de un extremo a otro, cambió el atiborrarse de comida por la obsesión descontrolada en el recuento de calorías. Otro tema delicado por el que pasa un poco por encima sin dedicarle unas pocas reflexiones más serias. Pero, en fin, estamos en una novela romántica, no en un tratado de psiquiatría. Además, mete otros asuntos como adolescentes conflictivos, relaciones familiares complicadas, etc. que enriquecen bastante el fondo de la historia. 

Sin duda, los libros de esta autora resultan entretenidos y tocan temas de interés. Curiosamente, donde flojeaba el libro anterior y éste, aunque en menor medida, es la relación de la pareja protagonista, por incongruente que sea estando en el género de la romántica. 

En este caso el principal problema es Hadley, una especie de Scarlett O'Hara, de Lo que el viento se llevó, pero sin los puntos fuertes que aquella tenía. Es como la Scarlett del principio de la historia: derrochona, egocéntrica, teatrera, exigente y vaga. Se aprovecha de que Jack es demasiado bueno para mandarla a la porra (por no decir otra cosa). El hombre no puede evitar actuar como caballero de brillante armadura con ella y eso, claro, va quemando a la que se convierte en su novia. En condiciones normales debería haber pedido una orden de alejamiento o haber llamado a los familiares de ésta para que la hiciesen entrar en razón y le dejase en paz. Se demora mucho su salida de escena y esto supone que la evidente reconciliación con Em llega en las últimas páginas. En concreto, en las últimas cuatro páginas. Cuatro. Que incluyen un epílogo bastante meh en que se celebra la boda. Una pena, pero este desenlace atropellado y un tanto agridulce empeora lo que hasta entonces se había ido forjando poco a poco y con momentos bastante bonitos. Pocos, porque también es cierto que mucho del libro se va en los flashbacks y en las subtramas de unos y otros.

No se puede negar que la pareja que forman es un tanto forzada y avanzan a trompicones. De hecho, se conocían y nunca saltó ninguna chispa entre ellos. Además de por ser policía local y trabajar con su cuñado, Em juega al hockey sobre hielo con él, se ven a menudo en el pueblo y, según se nos cuenta, no hubo muestras de interés mutuo en ningún momento. Un beso sorpresivo, un aparentar ser pareja en la boda, cierto descontrol y sexo... ¿y ya se han enamorado? Bueno, ella sí, pero llega un punto en que se lo confiesa y la reacción de él es bastante decepcionante. De nuevo acabo con la sensación de que la protagonista se merecía algo mejor, si bien Jack no me ha parecido tan malo como Lucas.

Al menos, Em vuelve a ser una protagonista bastante buena. Fuerte, independiente, con las ideas claras, pero también con sus momentos de debilidad muy humana. La autora la humilla de más durante la boda de su ex dándole unos momentos muy ridículos, una tendencia que ya había visto en los otros libros pero que aquí me ha parecido especialmente cruel y exagerado.

En definitiva, otro libro de la saga con elementos muy similares y estructura casi idéntica que entretiene y se lee volado. Te puede sacar tanto sonrisas como lágrimas, aunque, de nuevo, no precisamente por la parte romántica, que es la que más importancia debería tener.

viernes, 15 de septiembre de 2023

Te esperaré solo a ti, de Kristan Higgins

Sigo con la serie Blue Heron, esta saga de cinco libros ubicada en un pueblecito de viñedos del estado de Nueva York. Siendo el tercero, se puede decir que ya he superado el ecuador, así que sólo me quedan dos más. No obstante, el primero me gustó mucho, pero al segundo ya le vi algunos problemas y este tercero ha sido bastante más decepcionante. Vista la progresión descendente, no sé si terminaré la saga del tirón o la dejaré descansar un tiempo. En próximas entradas lo veremos, según escribo esto, no lo tengo nada claro.

Argumento

Colleen O'Rourke está rodeada por el amor... pero éste no termina de alcanzarla. La mayoría de las noches las pasa tras la barra del bar del que es copropietaria con su hermano mellizo, Connor. Allí da consejos a los corazones dolientes y hace de casamentera con gran éxito (hay varios bebés en el pueblo que llevan su nombre o versiones masculinas del mismo) mientras prepara cócteles y sigue soltera a pesar de su atractivo, su simpatía y su facilidad para ligar. Sin embargo, no ha encontrado a nadie que ocupe el lugar que dejó Lucas Campbell, su primer amor y el hombre que le rompió el corazón. También la dejó destrozada su padre, que abandonó a su madre por Gail, una mujer que sólo tiene cuatro años más que ella, con la que tuvo una hija, Savannah. Al menos, la pequeña es un encanto y sus dos hermanastros mayores la consienten  quizás de más.

Ya que la felicidad plena parece que se le escapa, procura que otras personas la encuentren. Su siguiente alma necesitada de ayuda es Paulie Petrosinsky, que tiene tanta fuerza física como timidez para acercarse al chico por el que lleva tiempo suspirando: Bryce Campbell, primo de Lucas y donjuán local.

Diez años han pasado desde la separación de Colleen y Lucas debe regresar al pequeño pueblo desde Chicago, su ciudad natal. Allí deja a su exesposa, Ellen Forbes (sí, emparentada con esos Forbes), su hermana Steph y sus cuatro sobrinas. Su tío, Joe, se está muriendo y necesita su ayuda para poder cumplir sus últimas voluntades: divorciarse de su horrible esposa, Didi, y conseguir que su único hijo, Bryce, asiente un poco la cabeza. No se sabe cuál de las dos tareas le resultará más difícil de cumplir. Dado que va a necesitar tiempo para ello, no le queda más opción que alquilar un apartamento. En una localidad de menos de mil habitantes, cruzarse con su antigua novia será inevitable.

Reseña

Si habéis leído las reseñas anteriores os habréis fijado que hemos dejado de seguir a la familia Holland, lo que es un primer punto que quizás no es tanto negativo como incoherente. La serie se llama Blue Heron por el viñedo que éstos poseen y los libros anteriores estaban protagonizados por dos de las hermanas: Faith y Honor. Teniendo en cuenta que queda soltero (bueno, divorciado) el hermano de ambas, Jack, lo lógico era que el tercer libro fuese para él y cerrar la serie como trilogía o, de querer prolongarla, hacer libros situados en un futuro con Abby y Ned, hijos adultos o casi de la cuarta hermana, Pru. En cambio, la protagonista es Colleen, un personaje secundario, poco más que de apoyo, en los otros libros. Ni siquiera llegué a mencionarla a ella o su hermano Connor en las otras reseñas porque no tenían grandes aportes.

Por separado, Colleen y Lucas son buenos personajes. Ella tiene muchas virtudes como su sentido del humor, su deseo de ayudar a los demás a buscar la felicidad, su adoración por su hermanastra o su preocupación por ancianos como Joe o su propio abuelo. El pasado de él es demoledor. Tiene una historia familiar dura que explica cómo llegó de Chicago a ese pequeño pueblo donde conoció a Colleen y vivió con Joe, Didi y Bryce. Leyendo su historia, siempre me sorprende la trituradora humana que llega a ser EE.UU. con el tema de las facturas médicas y la justicia de puño de hierro con el débil. A su favor también puedo decir que hay un par de secundarios que tienen muy buena evolución o que me parece muy bonita la parte del noviazgo inicial de los dos protagonistas. Por último, todo lo que tiene que ver con Joe y su lento final es muy triste, pero está muy bien tratado y con mucho realismo, así que si tenéis familiares cercanos en esta situación, puede ser una lectura dura en este sentido. Pero hasta ahí. Este libro tenía un potencial que ha desaprovechado. 

El problema de la romántica es que a veces es tan cerrada en sus esquemas que cuesta salirse de lo que se espera aunque la pareja de turno no cuadre. Entre los protagonistas hay química, sí, pero en el pasado. Colleen sufrió mucho por Lucas y él no le dio una disculpa y una explicación completa, pasó página y siguió con su vida mientras ella quedó atascada a pesar de tener todos los líos que quería. Resulta poco creíble que en diez años no haya aparecido nadie que valiese la pena. Encima, él regresa por su tío, no por ella, y saben que se marchará cuando fallezca. Colleen le dice que no quiere nada con él porque no quiere volver a acabar dolida, cosa que sucede aunque se llegue a un final feliz previsible pero poco satisfactorio. En ese intermedio, Lucas no le dice nada que le dé la esperanza de quedarse con ella, allí, o de ver cómo lo podrían llevar si ella se fuese a Chicago... Nada. Incluso en el velatorio de Joe ella actuará como simple camarera y él no se dignará a presentarla a su exfamilia política como la novia que se supone que para entonces ya había vuelto a ser. Muchos detalles que hablan de que realmente entre ellos no hay una buena base, sobre todo por parte de él. 
Tanto Faith como Honor superaron sus primeros amores, ¿por qué Colleen no? Si se marca a un personaje masculino como protagonista, dará igual lo que haga, que llegarán a un final feliz aunque no sea convincente. Habría sido más interesante y realista que durante el libro cerrasen su historia y que, quizá, mientras ella intenta emparejar a Bryce con Paulie, las chispas saltasen con él y de algún modo sucediese lo mismo entre Lucas y Paulie. 

Precisamente, esa pareja que intenta formar Colleen es un desastre. Paulie es una chica deportista, fuerte, lista, muy dulce y buena, pero no un bellezón, que es lo único que parece importarle a Bryce. De partida, hacer un esfuerzo por juntarla con un inútil como ése es de ser mala amiga. Bryce es superficial y mujeriego, se le describe como un niño grande, un inmaduro aunque buenazo. Además, durante casi todo el libro se usa a la pobre chica como alivio cómico por lo mal que viste, por su fuerza bruta, por su incapacidad de hablar cuatro palabras con el chico que le gusta y con los tonos de colorado que coge su rostro. Que su táctica para juntarlos se base en presentarla como una chica desvalida para subirle el ego al otro lerdo es insultante para la pobre además de ridículo. Colleen, que se ve como una Emma de Jane Austen moderna, habrá tenido muchos éxitos, pero esto sería un fracaso a todas luces de no estar en el género que estamos en que los finales deben ser siempre felices.

Aunque en los libros anteriores hay puntillos machistas, en éste me ha parecido que eran mucho más feos y destacables. Casi siempre que se nombra a Gail va parejo el sobrenombre de "el Zorrón" (en inglés es Gail the Tail, que al menos rima). De lo poco bueno que hay en el libro al respecto de ella es el final, en que tenemos su versión de lo sucedido con el padre de Colleen. Se humaniza y deja de ser la caricatura que nos habían presentado, tanto como mujer como en su papel de madre, que estaba pintada con una bruja obsesionada con el peso de su hija. Hasta ese punto, desde la perspectiva de Colleen, siempre se la había descrito como regordeta, pero resulta que Savannah está a un paso de la obesidad y la madre se preocupa por su salud porque es consciente del problema que esto es en EE.UU. por lo que la obliga a comer verdura. Luego, tanto Colleen como su madre están cortadas por el mismo patrón de "soy incapaz de olvidar al hombre que me ha roto el corazón". Puedo decir que me habría gustado que ambas tuviesen el desenlace de la madre: darles una patada a sus respectivos amores. Y como detalle final, la protagonista se emperra en preparar platos complicados para Lucas a pesar de no tener ni idea de cocina, para algo tiene un hermano chef. Es insultante el enfoque cómico tirando a lo ridículo de toda esa parte cuando, para empezar, debería ser él quien se esforzase por ella, no al revés.

Como en los anteriores libros, he reído y llorado un poquito, pero en este caso no por la pareja protagonista sino por el pasado de Lucas o el final de Joe. No puedo negar que ha sido una lectura entretenida con buenos momentos, pero toda la parte romántica tras el regreso del protagonista al pueblo me ha parecido, simplemente, mala.