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domingo, 20 de septiembre de 2015

El diario de Ana Frank

Para avanzar un poco más en el reto de los Imprescindibles, que ya sabéis que voy retrasada este año, me fui a por uno de esos libros que debía leer de una vez, que era una herejía no haberlo hecho todavía. La verdad es que llevo un año de lecturas que se han ido alejando un poco de la literatura para entrar en lo político. Estoy segura de que lo habréis notado.

Hacer una reseña al uso es imposible, es absurdo, y estuve pensando en no hacerle siquiera una entrada, pero luego cambié de idea y, más que para dar mi opinión, quise traeros unos pasajes que capturé con la cámara del móvil (de ahí la calidad, pero se leen bien si ampliáis). Aún así, mantendré la estructura que suelo usar para comentarlo con leves variaciones.

Información básica

Con el título de El diario de Ana Frank se conoce la edición de los diarios personales escritos por la niña judía Ana Frank (Annelies Marie Frank) entre el 12 de junio de 1942 y el 1 de agosto de 1944 en un total de tres cuadernos conservados a la actualidad, donde relata su historia como adolescente y el tiempo de dos años cuando tuvo que ocultarse de los nazis en Ámsterdam, durante la Segunda Guerra Mundial. A modo de cartas dirigidas a "Kitty", la joven va narrando su día a día, con sus pequeñas alegrías y sus grandes tristezas.

Ana, de 13 años cuando empezó el encierro forzoso, convivió en el escondite con su familia formada por su padre, Otto; su madre, Edith; y su hermana mayor, Margot. Éstos compartieron espacio junto a otra familia de tres miembros, los Van Daan y su hijo Peter. Más adelante se incorpora el Sr. Dussel, un dentista.

Comentario personal

He leído que la sombra de sospecha sobre la autenticidad de este diario ha permanecido en el tiempo y que, incluso hoy todavía, hay quien duda que sea verídico. Más allá de parecerme el clásico bulo de conspiranoicos, sí que puedo decir que es tan bueno que sería fácil pensar algo así. Sin embargo, transmite tanta verdad que es imposible pensar en una persona adulta capaz de hacerse pasar por una muchacha de forma tan creíble.

En el diario se puede ver la rápida evolución de una niña despierta a una joven madura. En ese tránsito, claro está, pasa por una adolescencia rebelde en la que la tensión con la familia es una constante. Es con su padre con quien se lleva mejor, mientras que la relación con su madre se vuelve más fría con el paso del tiempo y con su hermana no consigue crear un lazo de gran confianza. Con el resto de personas escondidas en la casa se lleva aún peor salvo momentos puntuales. Pero no sólo es exigente con los demás, pues la joven es consciente de sus defectos y sabe hacer autocrítica.

Ana cuenta cómo viven encerrados, qué rutinas siguen para evitar levantar sospechas, qué comidas hacen en los tiempos de escasez, así como las tensiones entre todos los residentes de ese espacio pequeño, con días en que reina la calma y hay cierto optimismo y otros en que las noticias y el estado de animo no son lo mejor. No soy capaz de imaginarme vivir encerrada, sin poder poner un pie fuera, con miedo permanente y sin más consuelo que mi diario.

El libro navega entre lo cotidiano, las noticias del desarrollo de la guerra, la maduración de la joven y sus reflexiones. Precisamente, de esto último es de lo que he hecho las capturas que os pongo a continuación. Dejo aquí la entrada recomendando su lectura si, como yo, aún no le habéis dado su oportunidad. El diario en sí no es demasiado duro, son los hechos que no llegan a ser recogidos en éste lo realmente terrible. Por más difícil que se ponían las cosas, Ana no perdió nunca la esperanza en el futuro, ni en el suyo ni en el de toda la humanidad. No sé yo si pensaría igual si viviese hoy en día y comprobase que sigue habiendo guerras con miles de familias viviendo un horror no muy distinto del que ella experimentó.

Reflexión sobre la guerra

Reflexión feminista (1)

Reflexión feminista (2)

Reflexión feminista (3)

viernes, 11 de septiembre de 2015

[Meme] 3 días, 3 frases (3)

Tercera y última parte de este meme que empecé el miércoles y que terminará hoy. Espero que os haya gustado mi selección. Al menos, yo he aprendido mucho, que no viene mal culturizarse un poco =). Para quienes lleguéis a esta entrada dentro de un tiempo sin saber de qué va la cosa, tenéis la información aquí. Segunda parte, aquí.

Si ayer nos quedamos entre la segunda mitad del S. XIX y el primer cuarto del S. XX, hoy saltamos hasta principios de 1960, que es momento en que surge la Segunda ola del feminismo. Así como la primera ola se enfocaba en la superación de los obstáculos legales a la igualdad (sufragio femenino, derechos de propiedad, etc.), la segunda ola tenía una amplia variedad de temas, como la desigualdad no-oficial (de facto), la sexualidad, la familia, el lugar de trabajo y quizá de forma más controvertida, los derechos en la reproducción. Aún así, me voy a quedar hoy al principio de esta ola con una de las impulsoras más importantes. Espero hacer futuras entradas con otras autoras de esta misma ola y con la que queda, la tercera, que es en la que se encuentra actualmente el feminismo.


Simone de Beauvoir
9 de Enero de 1908 14 de Abril de 1986

Escritora, profesora y filósofa francesa. Escribió novelas, ensayos, biografías y monográficos sobre temas políticos, sociales y filosóficos. Nació en París, en el seno de una familia burguesa con una moral cristiana muy estricta. Ella y su hermana pequeña Poupette, con la que mantuvo siempre una estrecha relación, fueron educadas en colegios católicos siempre bajo la rígida disciplina de una madre profundamente religiosa. Ya siendo una adolescente, se rebelaría contra la fe familiar declarándose atea y viendo en la religión una forma de subyugar al ser humano. De su padre, un abogado que dejó atrás su sueño de ser actor de teatro, heredó el amor por la literatura.

Se fue a vivir con su abuela y empezó sus estudios de filosofía en la universidad de la Sorbona, donde se graduó en 1929. Aquel mismo año, conoció a Jean Paul Sartre con el que iniciaría una relación totalmente distinta a los cánones establecidos, basada en el respeto y la libertad de cada uno como individuo. Ella era su «amor necesario», en oposición a los «amores contingentes» que los dos conocieron de forma paralela: un pacto de polifidelidad, que renovaban cada dos años, se estableció entre ellos. Ambos cumplieron este pacto filosófico: él tuvo muchos amores contingentes, ella no tantos. Nunca se casaron ni vivieron bajo el mismo techo. Esta relación duró hasta la muerte del filósofo en 1980.

"Tengo que decir que no pensé en aceptar aquella propuesta ni un segundo. El matrimonio multiplica por dos las obligaciones familiares y todas las faenas sociales. Al modificar nuestras relaciones con los demás, habría alterado fatalmente las que existían entre nosotros dos. El afán de preservar mi propia independencia no pesó mucho en mi decisión; me habría parecido artificial buscar en la ausencia una libertad que, con toda sinceridad, solamente podía encontrar en mi cabeza y en mi corazón."

Se ganó la vida como profesora, profesión que ejerció hasta 1943 cuando tuvo que abandonar el centro educativo en el que impartía clases por la denuncia de una madre que se quejó de las ideas que había transmitido a su hija. Desde entonces, y hasta el final de sus días, dedicaría su vida a escribir su credo en distintos registros literarios.

Ese mismo año escribía en el París ocupado La invitada, su primera novela. En sus páginas reflejó una relación de tres que ella misma había experimentado. Sus ideas existencialistas sobre la responsabilidad personal y sus reflexiones sobre la libertad del individuo aparecieron también en sus siguientes novelas, La sangre de los otros (1944) y Los Mandarines (1954), por la que recibió el Premio Goncourt. Se suele inscribir su obra, exclusivamente, en la evolución del feminismo. Con ello se corre el riesgo de olvidar sus reflexiones sobre la creación literaria, sobre el desarrollo de la izquierda antes y después de la Segunda Guerra Mundial, sobre el dolor y la percepción del yo, sobre los linderos del psicoanálisis y, por supuesto, sobre las premisas profundas del existencialismo.

"El día que una mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal." 

En 1945, junto a Jean Paul Sartre y otros eruditos del momento, fundaron la revista Tiempos Modernos que se convirtió en importante referente de la cultura y la política en Francia durante muchos años.

En 1949, con la publicación de El segundo sexo, se convirtió en precursora del movimiento feminista al describir a una sociedad en la que se relega a la mujer a una situación de inferioridad. Su análisis de la condición femenina, en ruptura con las creencias existencialistas, se apoya en los mitos, las civilizaciones, las religiones, la anatomía y las tradiciones. Este análisis desató un escándalo (fue considerado incluso pornográfico), en particular el capítulo dedicado a la maternidad y al aborto, entonces equiparado al homicidio. Describía el matrimonio como una institución burguesa repugnante, similar a la prostitución en la que la mujer depende económicamente de su marido y no tiene posibilidad de independizarse. Sus ideas sobre la emancipación de la mujer, el problema del papel en el hogar y de su faceta como madre como factores opresivos y como freno a su independencia se convirtieron en pilares de muchos grupos feministas contemporáneos y posteriores a ella.

En 1964, publicó Una muerte muy dulce, que relata la muerte de su madre. La eutanasia o el luto forman el núcleo de este relato cargado de emoción. A lo largo de su luto, a la escritora le acompaña una muchacha que conoció entonces: Sylvie Le Bon, estudiante de filosofía. La relación que unió a las dos mujeres era ambigua: madre-hija, de amistad o de amor. Sylvie fue adoptada oficialmente como hija por la escritora, y se la nombró heredera de su obra literaria y de sus bienes.

jueves, 10 de septiembre de 2015

[Meme] 3 días, 3 frases (2)

Segunda parte de este meme que empecé ayer y que terminará mañana. Para quienes lleguéis a esta entrada dentro de un tiempo sin saber de qué va la cosa, tenéis la información aquí.

Si ayer nos quedamos en el periodo de la Ilustración con Mary Wollstonecraft, hoy saltamos temporalmente a la segunda mitad del S. XIX. Aquí nace la conocida como Primera ola del feminismo, que se refiere al movimiento feminista que se desarrolló en Inglaterra, Estados Unidos y otras partes del mundo como América Latina, y que se concentró en la obtención de igualdad frente al varón en términos de derecho de propiedad e igual capacidad de obrar, así como la demanda de igualdad de derechos dentro del matrimonio. A finales del siglo XIX, los esfuerzos se van a concentrar en la obtención de derechos políticos, en concreto el derecho al sufragio.


Emmeline Pankhurst
15 de Julio de 1858 14 de Junio de 1928

Hija de Robert Goulden, un hombre de negocios implicado en la vida política del país y defensor de los derechos civiles y Sophia Crane una feminista que llevaba desde niña a su hija a las reuniones de grupos de mujeres, donde conoció el movimiento sufragista cuando aún era una aspiración minoritaria. Su madre era una ávida lectora del Women's Suffrage Journal y acudía a los primeros mítines en defensa del voto femenino. Cuando Emmeline tenía tan sólo catorce años, acudió con su madre a uno de estos actos. Además, la pareja no hizo distinción entre la educación de hijos e hijas así que tuvo una formación de alto nivel.

Al terminar sus estudios, regresó de París y conoció a Richard Marsden Pankhurst, un liberal comprometido con la justicia social y defensor del derecho de sufragio a las mujeres. Éste, en 1869, postuló la concesión del sufragio en las elecciones municipales a las mujeres viudas o solteras que fuesen “cabeza familia”. También, entre 1868 y 1870, había formado parte del Comité para los Derechos de Propiedad de las Mujeres Casadas, y fue el principal impulsor de la elaboración del proyecto de Ley que buscaba conceder a las mujeres casadas la facultad de administrar sus propiedades por sí mismas. Pese a la diferencia de edad ya que Pankhurst era más de 20 años mayor, se casaron el 18 de diciembre de 1879 y tuvieron varios hijos, entre ellos Christabel y Sylvia que les acompañaron en la lucha feminista.

En 1885 los Pankhurst se incorporaron al recién creado Partido Laborista y en 1889 Emmeline Pankhurst fue una de las fundadoras de la Liga para el Sufragio Femenino que tenía como objetivo agrupar en una plataforma unitaria a las integrantes del incipiente movimiento feminista. Simultáneamente, a causa de su militancia laborista, conoció las duras condiciones de trabajo que padecían tanto los hombres como, de modo muy especial, las mujeres en las Islas Británicas, lo que le llevó a promover la adopción de leyes de protección a los trabajadores.

"Si la civilización estriba en progresar hacia el futuro, ha de ser a través de la ayuda de las mujeres, mujeres liberadas de sus grilletes políticos, mujeres con plenos poderes para ejercer su voluntad en el seno de la sociedad."

En 1898 murió su marido. Emmeline continuó luchando pero viendo que con las pacíficas campañas de la Liga no se avanzaba en 1903 fundó con sus hijas Christabel y Sylvia la Unión Social y Política de Mujeres (WSPU) en Manchester, un grupo más radical al que se empezó a prestar atención cuando trasladó su sede a Londres y empezó a organizar reuniones públicas y marchas de protesta frente a la Cámara de los Comunes. Emmeline oradora con carisma llevaba a cabo las intervenciones, Chistabel era la estratega y activista y Sylvia, artista de talento, creó el logo de la organización y diseñaba los panfletos y carteles. 

Las actividades de Emmeline iban adquiriendo un tono cada vez más agresivo. Entre 1908 y 1913 fue arrestada y encarcelada en varias ocasiones y durante esos periodos hizo varias huelgas de hambre en señal de protesta junto a otras sufragistas. Ella sobrevivió, no así todas sus compañeras.

"Quiero decir a las personas que no creen que las mujeres podamos tener éxito, que hemos llevado al gobierno de Inglaterra a su situación actual y por tanto tiene que enfrentarse a esta alternativa: o las mujeres mueren u obtienen el derecho a voto. Les pregunto a los hombres norteamericanos que están en esta reunión, qué pensarían si vivieran una situación parecida en su Estado; ¿Mataríais a esas mujeres o les daríais la ciudadanía? Mujeres a las que respetáis, mujeres que sabéis que han vivido vidas útiles, mujeres a las que conocéis, aunque no sea personalmente. Mujeres que buscan la libertad y el poder para desempeñar un útil servicio público. Bueno, sólo existe una respuesta a esta alternativa; sólo existe una salida, a menos que estéis dispuestos a retrasar el avance de la civilización dos o tres generaciones; debéis otorgar el derecho de voto a esas mujeres. Ése es el resultado de nuestra guerra civil." 

En 1914 a comienzos de la Primera Guerra Mundial negoció su salida de la cárcel y la del resto de las sufragistas a cambio de paralizar sus protestas. Emmeline organizó en Londres una gran manifestación de apoyo al esfuerzo bélico bajo el lema de “los hombres a luchar y las mujeres a trabajar; no seremos pisoteados por el Kaiser”. Ante más de 30.000 personas, Pankhurst apeló a los sindicatos para que permitieran la incorporación de las mujeres a los puestos de trabajo en las industrias y a su admisión en las Trade Unions.

En 1917 Emmeline y Christabel Pankhurst formaron el Partido de las Mujeres que además de ayudar al gobierno inglés en la guerra apoyaba la igualdad de salarios y derechos, incluido el del trabajo para hombres y mujeres, el divorcio, leyes de matrimonio y un sistema de beneficios por maternidad.

En 1918, con el final de la guerra, las mujeres consiguieron el ansiado derecho al voto en Inglaterra.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

[Meme] 3 días, 3 frases (1)

Llevaba un tiempo sin participaba en un meme, reto o como lo queráis llamar. Hace unos días, Kuroneko de Kioku no Eden me nominó a éste y me pareció lo suficientemente interesante como para hacerlo. La mecánica es muy simple: durante tres días seguidos hay que postear una entrada con una cita que, por un motivo u otro, nos haya llamado la atención. Por lo que he visto, no es necesario que sea literaria. También se debería nominar a una o varias personas en cada una de las entradas, por eso de dar un poco de visibilidad a otros blogs, pero yo voy a nominar únicamente ahora: Arse, Kuroi y Miya ;)

Por otro lado, le voy a dar una vuelta de tuerca al tema y, para que no quede tan simple la cosa voy a ir por autoras feministas de las que voy a elegir una o varias citas acompañadas con una breve biografía, añadiendo algo de información extra de interés. Tengo la intención de, una vez acabado el meme, hacer una entrada similar (una vez al mes o así, ya veré si puedo darle cierta frecuencia) con otras mujeres (escritoras, científicas, filósofas...) que la historia más oficial, la que se nos ha contado en colegios e institutos, dejaba al margen.


Mary Wollstonecraft 
27 de Abril de 1759 10 de Septiembre de 1797

El origen del feminismo, aparte de unos primeros referentes en la Edad Media, se puede buscar en la etapa de la Ilustración. Las mujeres lucharon codo con codo junto a los hombres en la Revolución Francesa para acabar, una vez terminó ésta, relegadas de nuevo en la sociedad. Como reacción a esto, en 1791 Olympe de Gouges hizo la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, como contrapartida a los Derechos del hombre y el Ciudadano creados tras la Revolución Francesa. Se genera cierta literatura de carácter liberal a favor de la mujer, pero el vacío y aparente olvido de la relegada figura de la mujer dentro del estado liberal, que perdura hasta el siglo XX, no va a ser denunciado hasta la aparición de autoras como Mary Wollstonecraft.
"Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas."
Considerada una de las grandes figuras del mundo moderno, escribió novelas, cuentos, ensayos, tratados, un relato de viaje y un libro de literatura infantil. Como mujer del siglo XVIII, fue capaz de establecerse como escritora profesional e independiente en Londres, algo inusual para la época. En su obra Vindicación de los derechos de la mujer (1792), argumenta que las mujeres no son por naturaleza inferiores al hombre, sino que parecen serlo porque no reciben la misma educación, y que hombres y mujeres deberían ser tratados como seres racionales. Imagina, asimismo, un orden social basado en la razón. Con esta obra, estableció las bases del feminismo moderno y la convirtió en una de las mujeres más populares de Europa de la época.
"Enseñadas desde su infancia que la belleza es el cetro de las mujeres, la mente se amolda al cuerpo y, errante en su dorada jaula, sólo busca adornar su prisión."
La implicación de esta afirmación es que, sin el daño ideológico que anima a las jóvenes desde temprana edad a centrar su atención en la belleza y las mejoras exteriores, las mujeres podrían lograr mucho más. 

Para Wollstonecraft, la clave para superar la subordinación femenina era el acceso a la educación. Las nuevas mujeres educadas no sólo alcanzarían un plano de igualdad con respecto a los hombres, sino que podrían desarrollar su independencia económica accediendo a actividades remuneradas. Sin embargo, no dio importancia a las reivindicaciones políticas, una lucha que aún tardaría en llegar.
"Ya he advertido sobre los malos hábitos que adquieren las mujeres cuando se las confina juntas; y pienso que podría extenderse con justicia esta observación al otro sexo, mientras no se deduzca la inferencia natural que, por mi parte, he tenido siempre presente, esto es, promover que ambos sexos debieran educarse juntos, no sólo en las familias privadas sino también en las escuelas públicas. Si el matrimonio es la base de la sociedad, toda la humanidad debiera educarse siguiendo el mismo modelo, o si no, la relación entre los sexos nunca merecerá el nombre de compañerismo, ni las mujeres desempeñarán los deberes peculiares de su sexo hasta que no se conviertan en ciudadanas ilustradas, libres y capaces de ganar su propia subsistencia, e independientes de los hombres (...) Es más, el matrimonio no se considerará nunca sagrado hasta que las mujeres, educándose junto con los hombres, no estén preparadas para ser sus compañeras, en lugar de ser únicamente sus amantes (...)"
No obstante, tanto por parte del público en general como de las feministas, su vida ha sido objeto del mismo interés, si no mayor, que sus obras, debido a sus relaciones poco convencionales y escandalosas en gran medida para su época. Tras dos romances malogrados, se casó con el filósofo William Godwin, uno de los precursores del movimiento anarquista; con él tuvo una hija, Mary Shelley, autora de Frankenstein.
"¿Quién ha erigido al hombre en único juez si la mujer comparte con él el don de la razón?"
Hoy en día, Wollstonecraft está considerada una de las precursoras de la filosofía feminista. Su temprana defensa de la igualdad y sus ataques al feminismo convencional y a la degradación de la mujer fueron la antesala de la aparición del movimiento feminista. Sus ideas filosóficas y sus conflictos personales han sido considerados como importantes influencias en posteriores obras de feministas.