Butterfly
in the air
salió por la ya difunta editorial Iced Lands, quienes se centraron principalmente
en series de un mercado chino totalmente desconocido para el público en general.
Con esta obra apostaron por una historia que se podría englobar dentro del
josei al contar con unos protagonistas ya adultos que se desenvuelven en un
ambiente laboral buena parte de la historia.
La trama no comienza
de manera excesivamente original. Parte de la unión clásica de chica pobre que
acaba trabajando y enamorándose de su jefe, un joven rico, que la apoya a la
par que le complica la vida. A partir de ahí se suman terceros que ayudan o enredan
la relación de la pareja protagonista, añadiendo al mismo tiempo sus propias
historias. Por otra parte, cabe destacar que en el mercado español no abundan
historias de este tipo, así que puede convertirse en una alternativa dado el
escaso número de joseis publicados.
La obra tiene la
virtud de ser simple y sencilla, adecuada para la longitud de sus cuatro tomos.
El problema que tiene es la previsibilidad de su desarrollo, pues a poco que se
avance, se sabrá cómo continua, y hasta es fácil de imaginar el desenlace.
Además, juega en su contra una narración no demasiado fluida, una traducción
poco clara, o errónea en ocasiones, y el abrir una línea argumental relacionada
con el padre de Xiaoyin que no acaba de cerrarse ni de encajar en la globalidad
de la trama.
El desarrollo
persigue la emotividad, apenas hay humor en la historia, cuyos escasos puntos
cómicos desaparecen pronto, haciéndose más dramática según avanza, algo
bastante común en muchos doramas. Podría haber sido una historia realmente
preciosa, de hecho, en sí lo es, pero está plagada de coincidencias,
casualidades, enredos, encuentros o no-encuentros en los momentos oportunos,
triángulos amorosos... que en general acaban exasperando al lector, impidiendo
que disfrute de la obra. En cambio, sí podría disfrutarse fácilmente de la
historia en caso de haber seguido una línea más natural de los acontecimientos.
La protagonista,
Xiaoyin, es una joven hermosa y muy cabezota, puro temperamento. Todo esto
despierta el amor de los hombres por ella a la par que consigue el odio de las
mujeres a su alrededor, quienes le hacen la vida imposible. Se preocupa tanto
por los demás que se olvida de sí misma, lo que la lleva a tomar decisiones
poco afortunadas. Por su parte,
Dong-cheng, peca mucho de haber sido un niño malcriado, al que se le ha
permitido todo. Es arrogante, autoritario, no admite que las cosas se hagan de
forma diferente a lo que él considera. Tampoco escucha ni es capaz de sumar dos
y dos. El resultado de unir ambos caracteres da una relación complicada de
muchas idas y vueltas.
Los secundarios ayudan
a salvar bastante la historia, especialmente Lu Xin, amigo de la infancia de
Dong-Cheng y que formará inevitablemente vértice del triángulo amoroso
principal. Es el clásico personaje que suele tener más admiradoras que el
protagonista por su enorme corazón, su punto gracioso y su forma de desvivirse
por la protagonista. Aparte, Wei Wei, la novia de Dong-cheng, es una chica que
sabe lo que quiere, que no se deja amedrentar y que entiende que si la relación
está acabada, lo está. No es la arpía que podría haber sido en manos de otro
guionista. Claro que dicho papel no queda vacante y se encarga de ocuparlo Lele
Mai, superior en el trabajo de Xiaoyin que está enamorada de manera obsesiva de Lu
Xin, a pesar de los constantes rechazos de éste. A estos personajes sólo falta
por sumar los padres de ambos protagonistas para tener el cóctel perfecto de
enredos varios.
En cuanto al dibujo,
sin dejar de ser una delicia, hay que decir que se nota una bajada considerable
de nivel según pasan los tomos. Deja de lado el estilo personal original para
volverse más propio del cómic, con trazos continuos frente a la suavidad y
soltura inicial. No obstante, el dibujo es la mayor baza de esta serie. Toda la
obra es a color, jugando con una preciosa paleta de tonos pastel que resulta
muy agradable a la vista. El diseño de personajes es bastante proporcionado y
realista, alejado del estilo manga pero permitiéndose ciertas licencias para
hacerlo atractivo al consumidor habitual de estas obras. Los fondos, por otra
parte, suelen ser fotos que se integran a la perfección en el primer tomo, pero
que se van descuidando al avanzar la obra hasta quedar poco tratados y muy
evidentes. Casi cualquier aspecto que se piense (detalles de vestuario,
accesorios, rasgos expresivos…) están presente a un alto nivel al comienzo para
perder definición hacia el final.
A la desaparecida
Iced Lands hay que reconocerle un trabajo de edición muy bueno salvo por la
traducción mejorable. Relacionado con este tema, se echa en falta una
aclaración de cierto juego de encadenar palabras en el primer tomo que, para
los lectores, resulta imposible de seguir. Por otra parte, los tomos costaban
14,95€ pero lo valían dada la edición a color en un papel satinado de alta
calidad. Además, el formato A5, algo mayor respecto al tomo estándar, se
complementa con tapas blandas sin sobrecubiertas pero con solapas y de un
cartón de buena calidad. Asimismo, la rotulación de textos es bastante buena.
Butterfly in the air
es una historia bonita, que pretende crear emoción y sentimiento en el lector,
pero que por la mala narración y/o traducción y por su previsibilidad, no termina
de llegar. Su gran baza es su dibujo, aun con la notable bajada de nivel,
mantiene una gran calidad y belleza, aunque ya sea en viñetas puntuales. Sólo
resultaría recomendable a admiradores de los doramas, que quieran tener una
historia similar a algunos de éstos en papel, o a aquellos que disfruten viendo
bellas viñetas y puedan prescindir de una trama todo lo bien elaborada que
debería.
VALORACIÓN
Historia: 4
Originalidad: 4
Dibujo: 7,5
Edición: 8,5
Sin saber mucho del argumento, siempre quise echarle un ojo a esta historia por su maravilloso dibujo. No sé si recordaréis las reseñas de
El pabellón del ala oeste y
Love Fragments ~ Shanghai (los únicos manhuas [cómics de origen chino] que tenía hasta el momento). El primero era un caso de dibujo delicioso con historia mediocre tirando a mala o inexistente. El segundo era una maravilla en dibujo e historia, quizás nada del otro mundo, pero bonita y bien llevada. Pues
Butterfly in the air la podría situar entre ambas. Comparte un grafismo exquisito con ambos tomos únicos, la historia no es tan terroríficamente mala como el primero, pero no le llega al nivel de la segunda.
Mi impresión general al estar leyendo esta historia era la de estar viendo un precioso storyboard de un dorama asiático. Tiene un planteamiento, nudo y desenlace que, aunque no he visto en demasiados mangas, cumple una buena cantidad de clichés o tópicos de éstos. Así que, por lo pronto, a quienes os gusten los doramas más o menos melodramáticos, podríais darle una oportunidad. Pero si odiáis las historias llenas de coincidencias, casualidades, enredos por todas partes, encuentros o no-encuentros en los momentos oportunos, triángulos amorosos... mejor descartarlo porque la trama está plagada de este tipo de jugadas. La pena para mí ha sido que, como ya he visto unos pocos doramas, tenía muy claro por dónde iba a tirar la historia y no me he equivocado. Cero sorpresas. Y supongo que cualquiera más o menos avispado verá el hilo argumental desde el principio hasta el final sin grandes problemas. Así que aquí está el primer problema de la serie.
La otra gran pega que se le puede poner es una narración un tanto caótica, con varios sinsentidos a los que se suman una traducción bastante dudosa en más de una ocasión. Escenas importantes que son cortadas sin saber cómo acaban, por poner un ejemplo. Y para rematar, los personajes llegan a ser bastante incomprensibles, antipáticos... especialmente los protagonistas. Por parte de ella, estoy totalmente en contra de las decisiones que toma y me parece que no tienen sentido, que son absurdas. Y por parte de él peca mucho de haber sido un niño malcriado, al que se le ha permitido todo.
En cuanto al dibujo, hay que decir que se nota una bajada de nivel según pasan los tomos. El último volumen tiene muy pocas viñetas en las que quedarse embobado mirando, como pasaba en el primero y que pronto van a menos. Diría que deja un poco de lado el estilo personal original para volverse más cómic, con trazos más perfilados frente a la suavidad y soltura inicial. No termino de entender el motivo y tal vez no es que uno sea malo y otro bueno, pero para mi gusto lo que se encuentra en el primer tomo es mucho más bonito. No obstante, el dibujo es la mayor baza de esta serie, sin duda.