viernes, 15 de marzo de 2019

Metamo Kiss, de Sora Omote

Aunque sigo con las reseñas de shojos cortos (al menos esta vez es una serie de tres tomos), hoy varío un poco la cosa y es que esta vez os traigo una adquisición inglesa muy mona que me hice prácticamente a ciegas, sin saber muy bien por dónde podría salir. Fue hace años, aprovechando una enorme oferta en una tienda inglesa. Era de las pocas series que había completas en stock así que por qué no darle una oportunidad si seguramente no iba a llegarnos. Si os interesa lo que os cuento puede que os resulte complicado haceros con ella a estas alturas, no sólo por los años que hace de su salida sino porque la publicó Tokyopop y ya sabemos cómo acabó la cosa. Al menos la podéis conseguir en digital ya que Viz Media la ha sacado así. Si se os da bien el francés, en nuestro país vecino la han publicado, aunque ahí ya no sé cómo andará la cosa de disponibilidad.

Como me pasó con Rie Kanenari, después de releer Mi nuevo padre, fui a investigar un poco qué había sido de la autora y qué más había publicado. De nuevo la sorpresa al descubrir que únicamente sacó una serie más, de dos tomos, colaboró en un par de antologías y desapareció del mundo del manga. Una pena porque ésta era su primera serie y se le veía bastante potencial.

Argumento

Kohanamaru Taki es un adolescente de 14 años que se muda a Tokyo tras el fallecimiento de su abuela. Allí volverá a vivir con el resto de miembros de su familia, a quienes hace tiempo que no ve. Un tanto despistado en la estación, acaba chocando con una preciosa chica de su misma edad que también andaba poco pendiente de hacia dónde iba. El choque supuso que sus labios se tocaran y, de repente, se dan cuenta que ¡han intercambiado sus cuerpos!

La chica, Nanao Higashiyama, cuando descubre que éste tampoco sabe cómo volver a la normalidad, le obliga a que la sustituya en el día más importante de su vida: su cita con Konatsu, el chico del que lleva enamorada un tiempo. El pobre Kohanamaru debe interpretar el papel siguiendo las instrucciones que ésta le da desde su propio cuerpo. Pero para su sorpresa, cuando regresa de haber ido un momento al aseo, su cita se ha largado. El chico es un imbécil y, ante la cara deprimida de Nanao, Kohanamaru le persigue y le canta las cuarenta.

Más tarde, el chico intenta animar a la joven por lo sucedido. En esas aparece un gato negro y ambos se dan cuenta que sobre la cabeza de éste flota una estrella ¡igual que sobre ellos! Y por si fueran pocas las sorpresas, un perro surge de la nada dispuesto a perseguir al gato, golpeando el cuerpo de Nanao que, al caer sobre el de Kohanamaru, se vuelven a besar y regresan a la normalidad. Aunque eso debería haber alegrado a Nanao, su cabreo por que le hayan robado su primer beso es descomunal.

Cuando al fin llega a su casa, Kohanamaru es recibido por su familia que le felicita por "su primera transformación". Su madre le explica que es una extraña característica familiar y su hermana, Koharu, que resulta estar en el cuerpo del gato negro de antes, se intercambia con éste delante de sus narices cuando se tocan la frente. Según le dicen, cada miembro de la familia tiene un punto en su cuerpo para hacer la transformación y, en su caso, son los labios. Además, esto no sucede con cualquiera, sino que debe ser su "alma gemela" predestinada, que ha resultado ser esa chica preciosa pero muy violenta. Y por si todo esto no fuera suficiente, el chico de la cita, Konatsu, resulta ser su hermano mellizo. Se prevén multitud de líos en el horizonte.

Reseña

No sé si en mi primera lectura me dio esa sensación pero en esta ocasión no he podido quitarme de la cabeza la similitud con DNAngel, de Yukiru Sugisaki. Razones hay: también se publicó en la Asuka, los protagonistas comparten edad y cierto parecido físico y de personalidad y las relaciones también tienen detalles en común, además de los líos por "cambios de cuerpos", claro. Si os gustó aquella serie deberíais echarle un ojo a ésta, al menos tiene una virtud frente a la otra: está terminada.

La serie es entretenida como mínimo, los personajes destilan carisma por todos los poros y los líos en que se meten dan mucho juego. Además, el elenco se amplía durante el segundo tomo con una divertida incorporación, Madoka Shishihara, una friki de lo paranormal que parece haber descubierto el secreto de los protagonistas. También tenemos un capítulo protagonizado mayormente por Koharu y su día en el cuerpo de su gato que, por supuesto, se complica más de una vez. Y no quiero olvidarme de Akane, una niña pequeña a la que conoce Konohamaru un día y le asegura que, mientras esté con ella, tendrá buena suerte, y es cierto, porque la chica también pertenece a una familia tan especial como los Taki. El buen rato de lectura está garantizado durante los tres tomos que dura la serie.

El mayor punto a favor de la serie son sus personajes. Especialmente Nanao, una chica directa, fuerte, con mucho carácter pero también dulce y amable. Luego, Kohana, es un chico adorable, un tanto cortado pero muy honesto y sencillo. Está claro quién domina aquí la situación. Más decepcionante me parece Konatsu cuya excusa para ser un imbécil me parece muy pobre, aunque por suerte algo mejora hacia el final. Y en cuanto a secundarios, aunque el papel que ocupa la familia Taki está muy limitado, cuando salen se les nota que están dotados de personalidad propia, por lo que enriquecen bastante el elenco.

El gran problema que tiene es que se hace breve y deja demasiadas cosas en el aire. Tenía potencial para haber desarrollado mucho más el tema de las transformaciones por no hablar de que no se produce ninguna explicación a por qué la familia tiene ese "don" o que las reglas cambian según lo necesita la autora (como que en teoría, después del anochecer, si no han vuelto a su auténtico cuerpo, ya no pueden transformarse de nuevo). Además ¿qué sentido tiene que la difunta abuela no le contase nada de su peculiar familia a su nieto? ¿Y entonces por qué tenía un cuaderno lleno de claves y secretos de este misterio que el resto de los familiares desconocían? Una pena que con tantos elementos interesantes toda la trama haya quedado con agujeros de guión tan importantes. Supongo que mucho de esto se puede achacar a la inexperiencia de la autora, que recordemos era su primera obra, pero son fallos que no dejan de estar ahí y ensombrecen las buenas sensaciones generales que transmite. 

En cuanto al final, todo se precipita y acaba pecando de cliché y "facilón". Además, deja muchos misterios en torno a los personajes, tanto a los protagonistas como los secundarios. Esta serie pedía a gritos o bien una continuación directa o bien una segunda parte para profundizar en todo lo que queda en el aire. Desde luego, tenía potencial para bastantes tomos más.

Del dibujo, a pesar de ser una primera obra, está claro que la autora tuvo que haber trabajado antes en el mundo del manga, está demasiado bien para una novata. Las composiciones de páginas, el diseño de los personajes, las tramas... Seguramente podría pulirlo todo mucho más, pero está bastante bien, es cuco y no se ven cosas extrañas. Los personajes son reconocibles y sólo pecaría, como es habitual en la demografía, de trabajar muy poco los fondos.

En definitiva, una serie simpática, con muchos momentos divertidos y tal vez alguno que consiga tocar el corazoncito, pero peca de una enorme falta de profundidad y explicación en torno al misterio de la familia Taki.

domingo, 10 de marzo de 2019

Romance modelo, de Show Ichikawa

La falta de tiempo para el blog me está llevando a reseñar únicamente tomos únicos y obras cortas, incluso reciclando viejas reseñas de PSS.  Saqué éste de la estantería para releerlo y reseñarlo y lo cierto es que no recordaba absolutamente nada de ninguna de las historias que componen el tomo, ni siquiera de la primera que a fin de cuentas son tres capítulos. 

Romance modelo es otra de las apuestas de Ivrea por una autora desconocida del amplio elenco de la Sho-Comi. En este caso parece que no tuvo mucho éxito pues no han vuelto a repetir con ella y éste es el único trabajo suyo que nos ha llegado. 

Romance modelo

El vecino y amigo de toda la vida de Uno, Leo, es modelo. En las revistas aparenta ser un chico maduro pero en realidad es un niño caprichoso y consentido por la misma Uno hasta el punto que ésta tiene que ir a despertarlo todas las mañanas y ayudarle a vestirse para ir a clases. Como tiene un año menos que ella, siempre le ha visto como su adorable hermano pequeño. Sin embargo, un día va a verlo durante una de sus sesiones fotográficas y por primera vez está frente al modelo profesional. Algo ha ido cambiando en Uno desde hace un tiempo y ese día se da cuenta de que está enamorada de él.

La autora comenta que nació como historia corta pero le permitieron alargarla y convertirla así en su primera serie. Y se nota. El esquema no puede ser más simple: primer capítulo para empezar a salir, segundo capítulo para tocar los celos de ella por una posible rival y tercer capítulo ídem pero invertidos los papeles. Un puro cliché.

La virtud que tiene y por lo que se salva de ser una mini-serie puramente mediocre es que los personajes están bastante bien construidos, especialmente Uno. También, quienes cumplen los roles de rivales amorosos sorprenden muy positivamente. La relación de la pareja es muy tierna y simpática y consiguen que leamos los capítulos con una sonrisa tonta en la boca.

No obstante, mi problema con esta historia es Leo. No está mal el hecho de tener un protagonista un tanto infantil y mono, se agradece frente a los estereotipos más rancios de chulos y bordes, pero la dependencia que tiene de Uno, qué más que su novia y amiga parece la madre de un niño pequeño, no me convence. Me ha recordado a una de las historias cortas de Prince Class, de Aya Nakahara, sólo que ahí el enfoque cómico y exagerado del protagonista impedían que te lo tomases en serio.

6/10

Amor en casa

Ren y Ai son vecinos y se conocen de toda la vida. Ella está enamorada de él en secreto y, a pesar de su cercanía física, puerta con puerta, su relación ya no pasa de un simple saludo. Un día, Ai oye un grito que viene de la casa de Ren y se acerca para comprobar qué ha sucedido. Para su sorpresa, aparece ante sus ojos una niña que dice que viene del futuro y que es la hija de ambos.

Lo primero que llama la atención de esta historia es que se percibe desde la primera página que estamos ante un trabajo bastante viejo de la autora. Según uno de sus free-talks, su 5ª obra, ahí es nada, así que toca ser compresiva y no hacer demasiada sangre, al menos con el dibujo.

Sin duda el punto fuerte que tiene es la originalidad. Estamos en una obra de ficción así que ¿por qué no podría ser cierto que es la hija del futuro de los protagonistas? Ahí tenemos a Chibiusa, en Sailor Moon, podría haber sido un caso similar. Sin embargo la trama es realista y, cuando descubrimos que no existe ningún elemento de fantasía, empieza a hacer aguas todo lo que ha ocurrido antes porque la justificación a que los verdaderos progenitores la hayan dejado sola en casa no tiene pies ni cabeza. Por no hablar que dos casi-adultos, en un contexto realista, se crean que viene del futuro y no empiecen a llamar desde familiares a la policía para saber de dónde ha salido la niña.

Abstrayéndonos de los agujeros argumentales y el dibujo, que en muchas viñetas deja bastante que desear, la historia funciona. Es un argumento bastante usado el de tener a un bebé para unir a la pareja protagonista (que haya reseñado, UFO Baby, ésta sí con elementos de fantasía). La trama es simpática y hay un par de escenas monas y divertidas. Eso es todo.

6/10

Life + B

Mio Sonoda, una chica considerada un tanto "marimacho", a la que le gustan los deportes y ayudar a los demás, guarda una faceta que no quiere que descubran en su instituto. Y es que Mio trabaja en la floristería de su padre, llevando unos vestidos llenos de volantes y haciendo arreglos florales. En la secundaria baja la descubrieron y no tiene ganas de que se repitan las burlas. Por eso, cuando un día aparece por la floristería un chico de un curso inferior de su mismo instituto que la reconoce, teme que todo vuelva a repetirse.

En otras demografías no sé, pero en el shojo es relativamente habitual que se encargue a las autoras historias cortas con un elemento particular para hacer antologías. Me acuerdo de una en que los protagonistas llevaban gafas y, en este caso, la antología se centraba en los tipos de sangre que, como si del horóscopo se tratase, se supone que cada uno se corresponde con una personalidad concreta. A Show Ichikawa le tocó el "Tipo B" y compartió publicación con otras autoras que nos ha traído Ivrea como son Miko Mitsuki, Kayoru, Rina Yagami y Mio Mamura. Tenéis más información aquí.

Así, llegamos a ésta, la última historia y la mejor de todas. Ambos protagonistas tienen mucho carácter y personalidad, quizás ha forzado un poco el tema de seguir el guión de lo que se supone que tiene que ser un chico con sangre de tipo B, pero es la única pega que puedo poner. 

Es una pena que quede en historia corta porque podrían haber dado mucho juego en una serialización. Ambos funcionan muy bien juntos y dan escenas con mucha chispa. De hecho, me recuerdan bastante a los protagonistas de Kaicho wa Maid-sama! y ésta llegó a los 18 tomos. Desde luego no tanto, pero uno o dos habrían estado bien.

8/10

Conclusión

En definitiva, un tomo sencillo, simpático, mono y entretenido pero que sólo aporta eso. No trasciende ni tiene unas historias con elementos lo suficientemente destacables como para que se quede registrado en la memoria durante mucho tiempo. Si los puntos más "mosqueantes" no os afectan mucho, os dará un rato de lectura amena y ligera. A veces es lo que pide el cuerpo y, para esos momentos, puede ser una buena opción.

martes, 5 de marzo de 2019

Adquisiciones de Febrero de 2019

No es que me haya saltado el mes de Enero es que aparte de los Reyes que ya comenté en la entrada navideña, ese mes ha estado en blanco por lo que ya pasamos a Febrero para el par de compras que han caído.

Lo primero es, inesperadamente, anime. Hacía la tira de tiempo que no compraba algo pero no me pude resistir al pack de oferta de Selecta de las tres temporadas clásicas de Slayers en DVD por 40€ con motivo de la Japan Weekend. Aparte, dado que los gastos de envío salían gratis a partir de 60€ sumé un par de películas a las que les tenía ganas desde hacía tiempo: Wolf Children y La tumba de las luciérnagas (sí, soy una hereje, aún no he visto ninguna). En cuanto a los packs de Slayers son demasiado simples y no incluyen un triste extra. Para una serie tan mítica esperaba un poco más de mimo por mucho que fuese la edición en DVD. Por el precio que me la he llevado tampoco me voy a quejar pero quienes la hayan comprado al precio original de salida temo que habrán quedado aún más decepcionados.


Lo otro que ha llegado este Febrero son tres libros por Círculo de lectores. Últimamente no tengo ánimo lector de novelas, así que tampoco pido demasiado. A ver si me vuelven las ganas de una buena lectura.


- El rey recibe, de Eduardo Mendoza. Aún no he leído nada de este hombre pero le he visto en algunas entrevistas y si sus obras recogen su espíritu, tienen que ser un punto de lectura.
- Guardianes de la ciudadela (2) El secreto de Xein, de Laura Gallego. Otra saga que continúo sin haber leído todavía el primero, pero para que no se me quede descolgada el día que me ponga con ella, prefiero ir adquiriendo los libros según salgan.
- La institutriz silenciosa, de Julie Klassen. Nueva colección de romántica adulta de corte histórico. Leí reseñas muy positivas de todas las obras así que, adelante.

Pues hasta aquí, tampoco mucha cosa pero como veis que ando de relectura y lecturas de mangas que tenía por casa pendientes, pues no era plan de añadir más cosas por añadir.

viernes, 1 de marzo de 2019

Mis recuerdos del instituto, de Megumi Mizusawa

Después de las reseñas de Kaikan Phrase, Gals! y Kamikaze Kaito Jeanne, hoy retrocedemos todavía un poco más en la cronología shojo para rescatar la reseña que hice para PSS de esta tierna y sencilla historia.

Planeta apostó por Megumi Mizusawa para su lista de lanzamientos cuando se quedaron sin nada reciente de Wataru Yoshizumi que publicar (que se podrían haber animado con Handsome na kanojo, pero bueno). Su estilo no podría ser más parecido al de aquella y parecía la opción perfecta para rellenar el hueco que dejaba hasta la salida de Randaom Walk. No sé qué tal les funcionó en su momento a la editorial pero es una de esas autoras que lamento que hayan quedado en el olvido sabiendo que tiene obras mucho mejores que las que nos llegaron y eso que éstas, por su monería, me encantaron.

Datos

Título original: Oshaberi na Jikanwari
Autora: Megumi Mizusawa
Nº de tomos (edición original japonesa): 2
Publicación en Japón: 1994 

Revista: Ribon
Editorial en Japón: Shueisha
Nº de tomos (edición española): 6 comic-books 
Publicación en España: 2001-2002
Editorial en España: Planeta
Estado actual: Publicación completa. Descatalogada.
Precio: 2,40 € 

Curiosidades / Datos extra

- En el año 2009 la serie tuvo una reedición en formato bunko que la recopiló en un tomo único.

Argumento

En 5º de primaria, Chika Takahashi cae en una clase en la que el tutor les entrega una lista con los nombres de todos los alumnos. Esa lista, que está dividida en una columna de chicas y otra de chicos, la usarán para que cada día se encarguen de las tareas de clase la pareja chico-chica que tenga el mismo número. A Chika le toca con Tokita, a quien no conocía de nada. Poco tiempo después, éste empieza a hacerse popular pero a ella no le termina de interesar pues prefiere centrar su atención en los mangas y en su sueño de llegar a ser mangaka antes que en los chicos.

Un día que tienen un examen de ciencias de una parte bastante difícil, Chika no consigue que le entre la materia y decide hacerse su primera “chuleta” con tan mala suerte que la pillan en seguida. Para su sorpresa y la del resto de la clase, Tokita sale en su defensa y eso hace que empiecen a circular rumores poco después. Así comienza el primer gran amor de la pequeña Chika.

Reseña

Ya ha llovido mucho desde que llegaron los primeros shôjos, y mucho hay que agradecer al anime de Marmalade Boy, que permitió que se abrieran las puertas de manera definitiva a la demografía tras los primeros intentos de escaso éxito. Con un triste formato comic-book salieron tanto ésta como, poco después, Solamente tú y Somos chicos de menta, también de Wataru Yoshizumi. No obstante, una vez publicados éstos, quedó un hueco por rellenar en Planeta, pues Random Walk aún estaba en publicación en Japón. Ese hueco fue ocupado por Megumi Mizusawa con Caramel Diary y este manga de 2 tomos en su versión original.

Mis recuerdos del instituto es una historia muy simple de una autora que era totalmente desconocida. Su estilo recordaba mucho al de Wataru Yoshizumi, ya que publicaban en la misma revista y, además, se tienen un gran aprecio entre sí, algo que se remarca con el pequeño homenaje que le hace la autora cuando Chika dibuja a Miki (Marmalade Boy) casi al principio de la historia, expresando su deseo de ser mangaka.

Precisamente ese objetivo de la protagonista, base que también utiliza en el tomo único Caramel Diary, hace intuir que se trata de una historia autobiográfica de Megumi Mizusawa y, de hecho, así es. Mis recuerdos del instituto es el relato del primer amor de su autora desde 5º de primaria hasta lo que sería final de Bachillerato, siendo cada capítulo de la historia, un año entero.

Con ese desarrollo todo parece pasar muy rápido y sólo se recogen los momentos clave de la vida de su protagonista. Chika es una chica muy normal, dulce y sencilla que desea ser mangaka y que va descubriendo poco a poco las dificultades que conlleva enamorarse: dudas, miedos, complejos, la temida declaración de los sentimientos... No hay mucho más en ella ni en la historia en sí. Por su parte, su amor, Tokita, es un chico alegre, simpático y sin ninguna doblez en su carácter. Su problema es ser demasiado perfecto y, dado que en ningún momento se llegan a ver las cosas desde su punto de vista, es un personaje bastante plano.

Dada la brevedad de la historia, a la que hay que descontarle un comic-book y medio de historias extras independientes de la trama, se podría pensar que no hay espacio para hablar de los secundarios de la historia. Sin embargo, la autora cubre levemente los primeros amores de las amigas de la protagonista en el capítulo que cierra la historia principal siendo relatadas por ellas mismas en una fiesta de pijamas. 

A este final hay que añadirle un capítulo extra en el que se narra exclusivamente la historia de Satsuki, la mejor amiga de Chika, y su primer amor, unido al problema de hacer amistades con las demás chicas.

En lo referente a las historias extras antes mencionadas y que terminan de completar los últimos números de la serie, destaca su antigüedad en comparación con la historia principal. La primera de ellas titulada El mensaje llama la atención por situarse en la universidad frente a las historias de instituto. En ella, Akari y Wataru son dos universitarios que pertenecen al club de cine y cuyo reencuentro con una vieja amiga del instituto, abre la caja de los recuerdos de Akari y su secreto relacionado con una vieja cassette. La segunda y última historia de la serie se titula El cuadro del segundo año. En ella, Soko, una estudiante de instituto del club de Bellas Artes, conoce a un chico que también es pintor y solo hace cuadros abstractos: Takuya Kando. Enseguida Soko descubre que es un amigo de su exnovio quien la dejó cuando empezó a gustarle otra chica. 

En lo referente al dibujo es muy simple y sencillo. Apenas hay fondos y no se puede considerar elaborado. Megumi Mizusawa era entonces una autora a la que todavía le faltaba mucho por pulir y en trabajos más recientes se puede notar una gran mejoría. Tiene un estilo propio de la Ribon de aquellos años, tremendamente parecido al de Wataru Yoshizumi. El dibujo de las historias extras va de ser simplemente aceptable en la primera a realmente malo en la segunda. Se nota el espacio de tiempo pasado entre todas estas historias y sirven para ver la evolución de su autora, quien ha ido mejorando a lo largo de sus años de trabajo aunque aquí estaba todavía muy verde.

La edición de esta historia son los tristes comic-books (también conocidos como formato “grapas”) de tamaño B5 (183x257 mm.), mayor que los tomos estándar, con papel que transparenta a menudo. Sí que es cierto que la serie completa habría salido prácticamente al mismo precio que si fuesen tomos pero su calidad es muchas veces inferior. Además, con un dibujo tan sencillo y poco detallado, el formato mayor no se puede decir que le ayude. Es una de tantas series antiguas que no se han reeditado en formato tomo y es una pena que en Planeta se hayan olvidado de esta pequeña historia y, dicho sea de paso, de su autora.

En resumen, Mis recuerdos del instituto difícilmente gustará a quien busque algo complejo, profundo o trascendente. Es una historia muy sencilla y de corte realista, no por nada está basada en hechos autobiográficos que pueden aportar un sentido más emotivo a lo que sucede, pues no se trata solamente de “una historia”. Si algo tiene de positivo la serie es que desprende sencillez y cercanía en cada una de sus páginas dando una historia muy tierna que, por otro lado, puede ser demasiado ñoña e infantil para según quien la lea.

lunes, 25 de febrero de 2019

Final Fantasy XIII-3 Lightning Returns

Para variar de tanta reseña de manga hoy vengo con la última parte de esta trilogía de videojuegos de Square-Enix para la PS3. A diferencia de los otros dos, en éste os traigo la reseña sin haber conseguido aún el Platino, el trofeo que indica que se han superado todos los retos. Más abajo entenderéis por qué y es que este juego ha sido una notable decepción que ha confirmado la tendencia a la baja que ya tenía el Final Fantasy XIII-2, si bien entonces la diferencia respecto al primero, Final Fantasy XIII, me pareció menor ya que suplía una historia más floja, que es lo que más valoro de esta saga, con un nivel de entretenimiento más alto. Aquí, en cambio, todo ha ido a peor.

Supongo que es innecesario decirlo pero aclaro que esta reseña estará plagada de spoilers, sobre todo del segundo juego de la trilogía que es con el que tiene la relación más directa.

Argumento

Al ser derrotado Caius a manos de Serah y Noel se produjo también la muerte de la diosa Etro pues aquél tenía en su corazón el último fragmento de la deidad. Desde ese momento el caos que estaba sellado en el Valhalla se expandió por el mundo. Serah falleció y Lightning entró en un sueño de cristal pero Snow, Noel y Hope no se rindieron y unieron fuerzas para detener todo lo posible la expansión del caos.

Han pasado cinco siglos de aquello. El caos ha devorado casi todo el mundo, apenas quedan cuatro regiones que aún resisten: Luxerion, la ciudad santa; Yuusnan, la ciudad del disfrute; Marcas Salvajes, el último vestigio de naturaleza y Dunas de la purgación, un desierto con ruinas misteriosas.

Faltan seis días para que llegue el fin del mundo. Bhunivelze, el dios supremo, que antaño creó a las deidades Lindzei, cuyos fal'Cie dieron forma al Nido, Paals, que regía en el gran mundo inferior y Etro, la diosa del caos, despierta a Lightning de su sueño de cristal. Tiene una misión para ella: será su redentora, recolectará las almas de los que aún viven para que éstas viajen al nuevo mundo que va a ser creado. A cambio, el dios le ha prometido que volverá a estar con Serah. 

La misión no puede ser más difícil. En estos siglos y, tras la muerte de Etro, no ha nacido nadie y nadie ha envejecido. Sigue habiendo muerte pero ya no por el devenir del tiempo. Las almas que tiene que recolectar Lightning están dañadas y sufren y no tiene tiempo de salvarlos a todos. Además, el dios, aunque la ha despertado a seis días del fin del mundo, no tendrá listo el nuevo hogar hasta más adelante. Lightning tendrá que conseguir muchas almas que, con su poder, prolonguen el mundo hasta el día 13 que será cuando el dios se presente y proceda a trasladar las almas. Para apoyarla en tal misión, Hope, desde el arca al que llegan las almas recolectadas, ha sido devuelto a su aspecto infantil en lo que parece un capricho del dios. Él será su único aliado pues todos sus viejos amigos, Snow, Sazh, Fang, Vanille y Noel han cambiado mucho en este tiempo.

Historia

Parece que en este juego que cierra la trilogía todo ha ido a peor, a bastante peor de hecho, y eso incluye la historia. Si en el primero los personajes luchaban contra la desesperanza y enfrentaban su destino uniendo fuerzas y en el segundo el optimismo y energía de Serah y Noel le daban un aire positivo, aquí todo tiene un sabor amargo y deprimente. Es un tanto triste haber echado dos juegos en los que, de diferentes maneras, se intentaba salvar el mundo para que la solución final sea hacer borrón y cuenta nueva porque el supuesto dios todopoderoso es en realidad un inútil incapaz de lidiar con el tema del caos.

Tras el desenlace de su segunda parte, estaba claro que el mundo se iba al garete pero empieza mal cuando entre lo que sucedió en aquél y el comienzo de éste pasan cinco siglos. Es el apocalipsis más lento jamás imaginado. El caos se desata y, aunque en el vídeo final se apreciaba que lo cubría todo, al final se lo toma con calma para destruirlo. Así tenemos cinco siglos en que, al no envejecer, al no morir nadie de causas naturales y no nacer bebés, es raro quien no pierde la cabeza. De hecho, muy centrados vi a la mayoría de personajes con los que interactuamos dadas las circunstancias. Quizás lo más interesante del juego es cómo se plantean diferentes formas de encarar ese extraño mundo agonizante: el dogmatismo en Luxerion, la decadencia y el carpe diem en Yuusnan y la comunión con la naturaleza en las Marcas Salvajes. Las dunas de la purgación son una última zona por exigencias de guión que en este sentido no generan ninguna reflexión destacable.


La excusa de estos cinco siglos tiene una consecuencia más y es que casi todos los personajes que conocimos en las dos primeras partes de la saga han dejado de ser ellos mismos: Snow está amargado y deprimido, Noel se ha vuelto un tipo oscuro, Sazh ha perdido todo su humor, Vanille se ha dejado embaucar por un culto muy turbio... Sólo Fang sigue molando como antes. Así, un reencuentro que podría haber sido emocional se vuelve bastante decepcionante.

Si estáis pensando en que me he dejado a Hope, es que quería hablar de él aparte. Un personaje que creció tanto en los dos juegos anteriores, aquí vuelve para atrás a todos los niveles. No sólo "parece estar sin alma" sino que, de manera totalmente innecesaria, el guión lo devuelve a su aspecto infantil de la primera parte, eliminando su fase adulta. Y si os preguntáis por qué me mosquea mucho es porque, aparte de recurso sin sentido y ridículo, la relación con Lightning me parecía preciosa y podía haber desarrollado un maravilloso romance que era imposible dada la diferencia de edad que había entre ellos al principio. Su importancia en las escenas finales de este juego me reafirma en esa idea. Pero claro, parecía que en este juego tenían que fastidiar todo lo fastidiable (por no usar otras palabras). Después de varios juegos en los que desarrollaban romances memorables, no sé qué les ha pasado para haberlos eliminado de la saga (y no, el truño de romance de Serah y Snow sigue sin contar).

Y, por supuesto, toca hablar de la protagonista absoluta del juego. En el primero teníamos a una chica dura pero humana, con virtudes y defectos, con flaquezas y fortalezas. Podría no caer muy bien, pero tenía carisma. Aquí en cambio tenemos un maniquí que hace de recadera y que, cuando intenta reflejar emociones, no nos la creemos. Han querido endiosarla tanto que se la han cargado. Además, para mí la saga siempre ha ido, en el fondo, de formar un equipo que se enfrenta a las adversidades y se apoyan mutuamente, pelean juntos, sufren juntos y se divierten juntos. Dejar todo el peso del juego sólo sobre un personaje es una mala idea.

Jugabilidad

Existe el dicho de que "Si hay algo que funciona, no lo toques". Pues eso mismo le tendrían que haber dicho a los desarrolladores de este juego, especialmente en lo que a la cuestión de batallas se refiere. Si algo tenían de bueno sus predecesores era eso precisamente, por encima de lo demás. Tenías un total de seis roles para cada personaje, aunque luego fuesen mejores o peores en unos u otro, cuyas combinaciones en las formaciones tenían el punto de estrategia perfecto que sustituía al, para mucha gente, obsoleto sistema de batallas por turnos. Era el equilibrio perfecto entre acción y estrategia. Aquí, quizás porque no supieron cómo mantener este sistema para sólo un personaje, optaron por una mezcla de machaca-botones con muy pocas opciones durante las batallas y estrategia casi nula. 

Lightning lucha con un conjunto de tres atuendos y, por cada uno de ellos, hay cuatro acciones a realizar, una por cada botón de la parte derecha del mando. Es decir, está limitada a una triste variedad de 12 acciones en total. O sabes qué acciones son necesarias antes de enfrentar a cada enemigo (por ejemplo, qué elemento le perjudica o a qué estado alterado es vulnerable), o habrá batallas que serán un dolor de cabeza que harán perder mucho tiempo porque sólo disponemos de 12 miserables opciones.


Para colmo, las acciones estarían referidas de manera muy similar a lo que en juegos anteriores eran los roles de castigadora (aquí limitados a ataques físicos, elementales o no), fulminadora (magias, elementales o no), obstructora (estados alterados negativos) y protectora (defensa). Es decir, han eliminado los roles de sanadora e inspiradora con lo que las únicas opciones para curarte son los objetos, el "don divino" Cura++ o la acción "Guardia vital" por la que, mientras te defiendes, recuperas vitalidad. Y en cuanto a estados beneficiosos sólo puedes usar ciertos objetos o, en contados casos, robarlos al enemigo si se tienes el conjunto de arma/accesorio + habilidad adecuado. Si al menos fuese esto como en la mayoría de Final Fantasy, que puedes tener una enorme cantidad de objetos, pues tampoco sería tan grave, pero la cosa está limitada a unos pocos que se pueden ampliar durante el juego a 10. Una miseria. Además, a diferencia de los dos predecesores de la trilogía, a menos que se escoja el modo fácil, después de la pelea te quedas con la vitalidad con la que acabas.

Con todo, aunque el sistema de batalla no me convence demasiado, especialmente comparado con los anteriores, y cuesta cogerle el punto, lo peor en el tema de jugabilidad es el desarrollo de Lightning, que es la mayor cagada que recuerdo. El Cristarium de los anteriores también se lo han cargado, con el punto de cierta estrategia que también tenía el ver por dónde ibas desarrollando a los personajes. Sí, vale, en el primero de la trilogía tenía el problema de que tardaba en abrirse el abanico de opciones por las limitaciones de la trama que había que ir superando y no había mucha libertad porque era el juego el que te abría los caminos predefinidos. Sin embargo, esto se corrigió en el segundo. Entonces, si pensaban cambiarlo, uno supondría que lo lógico habría sido que hubiesen vuelto al clásico sistema de niveles que ha funcionado en tantos juegos: peleas contra enemigos, dan experiencia, subes de nivel y cada nivel supone una mejora de parámetros. Pues no. Aquí, para mejorar a nuestra protagonista hay que... cumplir misiones. Como lo oís. Cumples una misión y consigues unos puntos de ataque, de magia o de vitalidad. Por tanto, si cumples con todas las misiones, te quedas sin más posibilidades de aumentar parámetros. Así, como en el nivel de dificultad Normal que elegí para la primera ronda fui incapaz de vencer a los enemigos opcionales por más que intenté aplicar todas las estrategias que encontré, he tenido que acabar el juego y empezarlo en Nueva Partida + (que mantiene parámetros, atuendos, armas, escudos, habilidades...) y probar en la segunda ronda. Y para mejorar debo repetir otra vez las misiones. Así que es una segunda ronda que aún no he terminado dada la pereza que me da.

¿Y las peleas contra monstruos entonces para qué demonios sirven? Salvo aquellos que te pillen sin poder esquivarlos o las obligatorias del juego, uno se lo podría pasar casi sin pelear. Ah, pero no, el truco aquí es que los enemigos... sueltan las habilidades con las que luego peleas (que sí, que sí, como si fuesen un objeto más) y, si no peleas, no tienes habilidades o son de nivel bajo, porque debes acumular varias para que, éstas sí, suban de nivel (pagando un módico precio y con la ayuda de catalizadores en lo que han llamado "liceos" en el juego). Por no hablar que sin peleas, no tienes dinero ni objetos para cumplir misiones. Vamos, que las peleas siguen siendo obligatorias pero casi por no perder la costumbre.

Lo más simpático del juego es el tema de la personalización. Puedes llevar tres atuendos en cada pelea, cada uno con su arma, su escudo, su accesorio para la cabeza y para el brazo (éste aporta beneficios a los tres atuendos a la vez) así como las cuatro habilidades. Aunque muchos atuendos ya vienen con habilidades predefinidas y que, de hecho, marcan su aptitud para usarlos como un atuendo especializado en el ataque, en hechizos de un elemento, en los estados alterados... Esta variedad es quizás lo que aporta más entretenimiento y la parte más estratégica del juego. Por ejemplo, en general y para la mayoría de batallas, servidora optaba por empezar con un atuendo centrado en los estados alterados negativos y pasar luego a uno centrado en el ataque físico o en la magia según el enemigo. Puramente por estética también se puede llevar un poco más allá la personalización dado que puedes variar la paleta de colores de los atuendos y ponerle por cada uno un ornamento a Lightning, desde algún tipo de sombrero hasta un peluche en el hombro.


En cuanto a las misiones, éstas se dividen en tres tipos: las de la trama principal (cinco en total, una por región además de una adicional), las de redentor, que son las que permiten recoger almas para prolongar los días, y las de un tablón de ruegos sin ninguna trascendencia argumental. Salvo las de la trama, las otras en su mayoría consisten en buscar objetos, transmitir mensajes y luchar contra bichos. Dadas las posibilidades que tenía le juego por la situación del mundo, muchas son anodinas y muy pocas tienen un toque emotivo que toque la patata.

Otra gracia más de este juego. Para colmo (y van...) la cantidad de monstruos contra los que puedes luchar está limitada, salvo en algunas especies. Sí, en serio. Cuando te los cargas todos además de su "último" (que es una versión fucsia -en serio- y bastante más poderosa que los normales), el bicho se extingue y, si por ejemplo no has conseguido suficientes habilidades de un tipo para subirla de nivel, te fastidias. Lo bueno es que todos los últimos dejan un accesorio o arma bastante fuerte. Pero es la única gracia que tiene esto. En mi primera ronda del juego acabé relativamente pronto con los bichos y pasé un par de días del juego en que apenas tenía nada contra qué pelear porque los únicos que no se extinguen sólo aparecen a determinadas horas del día en el juego.

¿Veis que no me inventaba lo del Último fucsia?

Venga, y otra gracia más de este juego a diferencia del anterior es el sistema de aturdimiento. En los anteriores era sencillo y claro: atacas para subir la barra de cadena, aturdes y tienes un tiempo antes de que la barra se vacía y el enemigo sale del aturdimiento, pero mientras está aturdido, el daño que recibe es cada vez mayor y mayor. Aquí han mantenido la idea del aturdimiento pero la han convertido en una especie de "onda" que sube y baja sin leyes muy claras. De hecho, los monstruos más fuertes del juego tienen varias fases de aturdimiento y es un dolor cargártelos (aún no lo he conseguido).

Una de las virtudes menores es que ha recuperado las clásicas tiendas: armerías, boticas, tiendas de atuendos, posadas (durmiendo un rato se puede llegar a una hora que interese para realizar una misión) o los ya mencionados liceos. Además, cada una tiene sus productos propios y van añadiendo según pasan los días.

Durabilidad

El tiempo es una cuestión clave en el juego. En la primera ronda tenía una sensación estresante de que no me iba a dar tiempo de cumplir con todas las misiones necesarias para salvar el mundo. Como todo el guión se basa en esto no sé si había alguna alternativa, pero lo cierto es que ese estrés me impidió disfrutar de muchas horas de juego.

Más adelante la cosa cambia y, desde que se domina Cronoestasis, el don divino de detener el tiempo durante un rato, y le pillas el truco a recargar los puntos que se necesitan para usarla, el tiempo se prolonga de tal manera que acabé perdiendo horas del día porque me sobraban. Fue muy poco épico echar los últimos días durmiendo en posadas casi todo el día porque no tenía nada más que hacer y no me veía capaz de vencer a los bichos duros opcionales. Así, al final le he dedicado unas 100 horas al juego, pero esta vez no he terminado todos los retos que debo completar en una Nueva Partida +.

Gráficos

En este apartado, contrario a lo que sería lo lógico, lo cierto es que la calidad ha bajado considerablemente. Con el tema de que pasan las horas del día y, por tanto, tenemos desde amaneceres hasta anocheceres, desde horas de sol radiante hasta noche cerrada, la iluminación era muy importante y ha sido un desastre. Por ejemplo, a horas del juego como las 12 de la mañana, puedes estar bajo una sombra puntual, totalmente negra, y no ver nada. Todo lo que es iluminación difusa no existe. 

De las cuatro zonas del juego, las dos ciudades, Luxerion y Yuusnan se llevan la palma. La primera por la noche, que hay zonas tan poco iluminadas que casi te das de golpe contra la pared (menos mal que existe el mapa). La otra, en cambio, tiene su peor parte por el día, que es donde más se nota el problema arriba mencionado.


Otro punto a considerar es que, tal vez sea porque sólo hay cuatro zonas en el juego y por esto mismo las han diseñado extensísimas, pero el cuidado de las texturas en muchos casos deja muchísimo que desear. Parece que el juego, más que haber dado un paso adelante, ha ido hacia atrás. Y es una lástima porque quizás la mayor virtud de este juego frente a sus predecesores es la exploración pues las dos zonas salvajes y las dos ciudades son enormes y tienen muchos recovecos y áreas diferenciadas que visitar que serían más interesantes de haber pulido los gráficos.

Perspectiva de género

En la reseña del anterior de la trilogía no me salté este apartado, simplemente no tenía nada que decir. Aquí, sin embargo, no puedo irme sin comentar la absurda sexualización de muchos de los trajes de Lightning. Todo el sistema de batalla se basa en los modelitos que usa y hay un buen número de ellos que no pasan de ser meros bikinis. Parece que los propios desarrolladores del juego no conociesen a su protagonista. Por no hablar que hay muchos que, sin ser necesariamente sexualizados, son bastante ridículos o poco apropiados para su fin, que es pelear, tales como vestidos de noche. Menos mal que la mayoría que he usado son normalitos y no dan vergüenza ajena.


Algo que al menos me parece un punto positivo de este juego es que, aunque sigue quedando ambiguo, parece que la existencia de una pareja lesbiana es canon. Fang y Vanille, por lo que sucede aquí e incluso la información que suma la base de datos del juego, deja bastante claro que tienen un lazo que va más allá de la amistad. Lástima que a los desarrolladores le haya faltado el valor de confirmarlo y dejarse de ambigüedades.

Conclusión

Es muy triste la bajada de calidad general que ha tenido el juego en todos los aspectos. Su primera parte tenía defectos muy evidentes pero el resto de elementos (historia, gráficos, duración...) era muy superior. Parece que según han querido mejorar algunos de sus puntos débiles, han empeorado otros. Con todo, el entretenimiento está garantizado. El juego da horas y horas de retos, misiones y exploración así que no puedo decir que lamente haberle dedicado tiempo. Sin embargo, no puedo negar lo poco que me han gustado muchas decisiones de la trama y del sistema de juego así como la sensación de carrera contra el tiempo permanente que ha hecho que fuese estresante por momentos, lo que reduce el factor de disfrute del juego como tal. 

Una despedida agridulce de esta trilogía que te hace pensar si no habría sido mejor que hubiesen dejado su primera parte como videojuego único. Quisieron corregir las críticas recibidas y si mejoraron lo más denostado que fue su efecto pasillo, empeoraron todo lo demás.