martes, 20 de noviembre de 2018

¡A los dieciséis!, de Kayoru

Después de traeros el tocho de reseña de Peach Girl pensé que nada como ir a por un tomo único para compensar un poco. Me decanté por éste para continuar con las reseñas de Kayoru, que ya os he traído Amor programable y, más recientemente, Vampiresa por sorpresa. Ya sólo me quedan un par de tomos, así que imagino que también los reseñaré.

De la enorme lista de obras de esta autora, aunque la mayoría sean tomos únicos, éste es el de más reciente publicación de los que nos ha traído Ivrea. Ya hace un par de años que no sale algo suyo así que todo parece apuntar a que no veremos nada más. Esto no sería preocupante si el hueco lo estuviesen rellenando con obras de otras autoras pero parece que la demografía está decayendo en la editorial. Una pena porque shojos así, más sencillos y cortos, no suelen interesar a otras editoriales y a veces apetecen.

¡A los dieciséis!

Cuando eran niños, Wakaba y Sousuke prometieron casarse al cumplir los 16. Ya está cerca ese momento pero parece que ella es la única que recuerda esa promesa. 

Un día, su padre le dice que la familia de Sousuke ha entrado en bancarrota y para ella es la excusa perfecta para satisfacer sus deseos pues, al pertenecer a una familia rica, casándose con su amigo de la infancia, se salvará la fábrica de la familia de éste. Por increíble que parezca, los padres de ambos y el propio Sousuke aceptan la propuesta y así empieza la convivencia de los dos jóvenes previa al matrimonio.

Sencillamente, una historia ridícula a todos los niveles. Desde lo anacrónico de una chica obsesionada en casarse y ser una buena esposa hasta que se alegre por el infortunio de la familia del chico que le gusta porque eso le favorece o que a todo el mundo le parezca perfecto y lo más lógico del mundo. Curiosamente, la premisa es muy parecida a Adolescente pero no inocente, de Minami Kanan, quien sí sabe armar una historia en condiciones partiendo de esta base. La fui leyendo por scans hasta que la licenciaron pero aún no me he hecho con ella. Lo que recuerdo de lo que vi me gustó bastante, por si os sirve de referencia.

Aparte del capítulo que acaba con la inevitable y feliz boda, con momento de drama intermedio y forzado, hay un segundo capítulo que es totalmente prescindible ya que se limita a mostrar a Sousuke resfriado y cómo Wakaba le cuida. Imagino que si la aceptación hubiese sido mayor le habrían dicho a la autora de prolongar la historia de esta pareja al menos uno o dos capítulos más porque es un tanto extraño añadir este segundo capítulo que no aporta nada y dejar la cosa ahí.

En definitiva, una historia con un tufo rancio bastante importante y que no hay por dónde cogerla. Es cierto que intenta plantearla desde la comedia pero le falta más humor para digerir el despropósito.

2/10

Los dulces son una tentación demoníaca

Mika Matsutani se ha quedado sin un familiar en el mundo tras la muerte de su padre unos meses atrás. Con 16 años y deudas que se le acumulan, queda a cargo de la pastelería familiar. Sin embargo, ella no ha heredado el talento de su padre para los dulces, que le salen fatal, así que los clientes han dejado de ir. Un día, un joven rico entra y le pide que prepare la tarta de la boda de su hermana. Aunque prueba un horrible pastel de Mika, en vez de ir a otra tienda, decide que le enseñará a ser una gran repostera.

Las historias de adolescentes que se quedan solas en el mundo siempre me hacen plantearme si existen los servicios sociales en Japón, y esto es algo que llevo preguntándome desde hace años.

A diferencia de la historia anterior, aquí tenemos a una luchadora que se esfuerza en superar las adversidades y en aprender del que se convierte en su maestro repostero. El puntillo de interés es el motivo por el que el chico hace lo que hace, desde empecinarse en que la tarta para su hermana salga de ahí hasta perder tiempo en ayudar e instruir a una desconocida. La autora da una respuesta pero no deja de ser bastante cliché y cogida con pinzas.

Por resumir, estamos ante una historia mona y tierna, pero bastante tópica. Parece hecha con el piloto automático ya que no se nota un esfuerzo en transmitir nada. Aceptable sin más.

6/10

¡¿Un idol va tras de mí?!

A pesar de ser una simple estudiante de 16 años, Chiaki, para ayudar a la empresa de su madre, es la manager de un trío de idols que cada vez gana más fama. El grupo llamado "Infinity 3" está formado por el jovencito Nao (15), el borde Banri (16) y el ligón Riku (17). Entre todos hay una buena relación pero un día los tres le dan a entender a Chiaki que sienten algo más por ella que una mera amistad.

Entre esta historia y la siguiente hay una página de comentarios de la autora de todos los capítulos que forman este tomo. Lo más interesante a destacar es que su editora le recomendó un cambio en el final de esta historia, dejándola completamente abierta. 

Volvemos a tener una premisa bastante ridícula (¿una estudiante haciendo de manager de las estrellas de la compañía? Ya, claro) pero que tal vez habría funcionado dándole alguna vuelta y como un primer capítulo de serie. Al no ser así simplemente es una historia corta precipitada que quiere plantear más cosas de las que tiene espacio de desarrollar y tiene que acabar de manera abrupta. Esto no sería tan grave e, incluso, podría ser original si no fuese porque se nota muchísimo cuál era el final que tenía en mente la autora y que, al menos, habría dejado cerrada la trama como el oneshot que es.

4/10

[Urgente] Al guaperas del curso le encanta mi canción

Ichika es una chica que tiene mucho talento en la creación de canciones para Vocaloid pero es tan tímida que no se atreve a hablar de ello por lo que nadie ha escuchado sus temas. Un día se deja su mp3 en clase y, al volver por él, pilla a Shou, el chico más popular de la clase, escuchándolas ¡y llorando!

Cuando parecía que el tomo no iba a tener una historia que me gustase llega la sorpresa con esta última.

Para empezar tiene el punto original de usar el tema de las vocaloid, un fenómeno virtual especialmente hace unos años, aunque diría que ya ha pasado un poco la fiebre por ellas. Pero lo bueno no se queda en ese punto de originalidad porque en esta historia la autora hace lo que se olvidó en las anteriores: darles humanidad  y personalidad a la pareja protagonista. Especialmente destacable es el chico, que resulta ser un encanto: no se avergüenza de que le pille llorando, la felicita y la apoya. Ichika también es una monada de personaje: es la más adolescente y realista del tomo, con su timidez, su cobardía pero también su puntillo friki y cómo reacciona ante el amor. Y el final es lo más tierno y mono y cuqui del mundo. En la página de comentarios de la autora ésta dice que los protagonistas de esta historia son sus favoritos y que la dibujó con muchas ganas, lo que se nota. 

9/10

Conclusión

Para la gente que no suele leer tomos únicos porque éstos no les llenan, éste no es una buena opción, eso está claro. Cuatro de los cinco capítulos que forman el tomo son entre malos y pasables y, por el último, no saldrá a cuenta. En mi caso, al tenerlo ya y sólo por lo mona que me ha parecido la última historia me lo voy a quedar. A veces con eso basta, con que haya una historia que te toque el corazoncito.

jueves, 15 de noviembre de 2018

Peach Girl, de Miwa Ueda

Después de varias lecturas que han sido entre malas y simplemente pasables, me apetecía leer algo que me gustase y no sé muy bien por qué me fijé en la fila de tomos anaranjados que forma esta serie en una de mis estanterías pero me dio el mono de releerla después de varios años. Repasando las fechas de publicación me doy cuenta que terminó de salir en 2008 así que de eso hace ni más ni menos que 10 años por lo que parece que este décimo aniversario es un buen momento para hablar de este shojo tan mítico por entonces. Es increíble cómo pasa el tiempo ¿verdad?

Como la serie fue bastante importante (aunque al parecer las ventas no acompañaron) he decidido que usaré el formato más completo que teníamos en las reseñas de PSS. Más que nada para que quien desconozca la serie pueda ver en el apartado de las curiosidades todo lo que derivó de ella y que, a día de hoy, sigue teniendo su relevancia como se aprecia en que el año pasado tuvo una película y actualmente se está publicando una secuela de corte josei.

Datos

Título original: Peach Girl 
Autora: Miwa Ueda
Tomos: 18
Años: 1997-2003 (Japón) 2007-2008 (España)
Revista: Bessatsu Friend
Editorial en Japón: Kodansha
Editorial en España: Planeta
Estado actual: Publicación completa
Precio: 6.95€

Curiosidades / Datos extra

- En 1999 ganó el Premio Kodansha al mejor manga en la categoría shojo.
- En el año 2000 se publicó un artbook de la serie aunque también incluye ilustraciones de sus obras anteriores.
- En el año 2003 se publicó un fanbook de la serie.
- Cuanta con un anime de 25 capítulos del año 2005 del Studio Comet. Fue dirigido por Hiroshi Ishiodori. El anime adapta la totalidad del manga.
- El anime llegó a España de la mano de Jonu Media que lo sacó completo en dos packs.
- La serie tuvo una adaptación a dorama taiwanés en el año 2002 de 13 capítulos. Destaca que cambiaron la acción del instituto a la universidad.
- En 2017 la serie ha tenido una adaptación a película de imagen real en Japón (web). Fue dirigida por Kōji Shintoku, escrita por Junpei Yamaoka, y protagonizada por Mizuki Yamamoto (Momo), Kei Inoo (Okayasu), Mackenyu (Toji) y Mei Nagano (Sae).
- La serie cuenta con dos secuelas. La primera es del año 2004, se titula Ura Peach Girl y consta de 3 tomos. Como la serie original, también salió en la Bessatsu FriendTiene de protagonista a Sae y se puede considerar un spin-off. La segunda secuela está actualmente en publicación desde el 2016 y lleva 5 tomos. Se titula Peach Girl Next y sale en la revista Be love, de corte josei. Temporalmente se sitúa 10 años después del final de la serie original.

Argumento

Todos hemos oído alguna vez que las apariencias engañan; pero en el caso de Momo, ¡también le causan multitud de problemas! Los años en los que estuvo en el club de natación del instituto medio aún se le notan. Su piel bronceada y su pelo aclarado por el cloro le dan el mismo aspecto que adoptan las ganguro, una tribu urbana japonesa formada por chicas con fama de fáciles. Pero además, su altura, su constitución atlética y sus rasgos faciales la hacen parecer una camorrista violenta. 

Momo, que en el fondo es muy dulce e inocente, sufre mucho con esta situación porque todos creen lo que no es: desde viejos verdes que le piden sexo a cambio de dinero hasta estudiantes de su instituto que no se atreven a acercase a ella.

Ahora, en el primer año de Bachillerato, se ha hecho amiga de Sae, una chica que es todo lo opuesto a ella: bajita, blanquísima de piel y de aspecto delicado. Sin embargo, Momo empieza a ver que, tras esa amistad, sólo hay interés y falsedad pues Sae parece dispuesta a copiarle y quitarle todo aquello que le gusta.

Momo lleva años enamorada de Toji, un compañero de su anterior instituto al que, según le dijo una amiga, le gustan las chicas de piel pálida. Desde entonces ha hecho lo imposible por blanquearla y está decidida a declararse tan pronto su tono sea más claro que el de él. Cuando Sae nota que tiene una relación especial con Toji, ante el miedo de que se lo quite, decide mentirle y señala al primer chico que ve en el pasillo como aquél por quien siente algo, quien resulta ser Kairi Okayasu, un chico muy atractivo con fama de ligón. Dicho y hecho, en cuanto Momo se da la vuelta, Sae intenta conquistarle pero para sorpresa de ambas ¡la rechaza! 

La admiración inicial que Momo siente por Kairi pronto desaparece cuando éste esparce el rumor de que se besaron un par de veranos atrás. Como si no tuviese bastante con la arpía de Sae, ahora debe lidiar con un moscón que parece querer convertirla en su nueva conquista. Conseguir el amor de Toji parece que no será tarea sencilla.

Reseña

Shojos de instituto con triángulos amorosos hay muchos, posiblemente sea lo primero en lo que cualquiera piensa al escuchar el nombre de esta demografía. Algo muy especial deben tener aquellos que consiguen llegar a esta cifra de tomos pues la mayoría no dan tanto de sí y, cuanto más duran, más suelen dar la sensación de chicle estirado. No es el caso de esta serie. La autora parecía tener muy claro lo que iba a contar y el carisma de los personajes y los elementos de fondo que introduce le dieron la fama y el apoyo necesario para poder desarrollar la historia todos los tomos que necesitó. Esto no es mi percepción, en algunos freetalks a mitad de serie la autora comenta que le preguntan a menudo sobre cierta foto misteriosa que enseñó de pasada un personaje o cuándo reaparecerá otro y dice que todo llegará a su debido momento. Que tuviese el guión en la cabeza es algo que se nota y se agradece pues algo de lo que pecan muchos shojos que alcanzan estas cifras de tomos es que parece que se limitan a ir introduciendo personajes y subtramas sin mucha planificación.

La serie se podría dividir en varios arcos, aunque por lo general no hay separaciones radicales entre ellos ya que todos van enlazados. Los más interesantes y originales serían los primeras mientras que hacia el final la trama toma tintes un tanto culebrónicos y melodramáticos algo excesivos pero que no dejan de enganchar hasta un desenlace que da varios giros incluso en sus capítulos finales. 

Aunque a simple vista estamos ante un simple triángulo romántico de instituto la serie muestra desde lo más cruel que se puede ser por envidia a los sacrificios que se pueden llegar a hacer por amor. Tiene los dos extremos humanos. Habla de la confianza de pareja, del respeto hacia uno mismo, del orgullo que ciega, del rencor justificado, de la venganza, del miedo a avanzar, del miedo a que te hieran, o de la obsesión. Este shojo engancha por la cantidad de emociones que llegan a mostrar sus personajes, tanto buenas como malas. Ya me encantó cuando lo leí hace años pero con esta relectura me ha gustado aún más. 

Del desenlace, sin hacer spoilers, está claro que no gustará a todo el mundo. Al margen de las maquinaciones de Sae, la serie gira en torno al triángulo amoroso Toji-Momo-Okayasu y la autora hizo que diesen tantas vueltas que podría haber acabado de cualquier forma. Cuando parecía claro que fuese una pareja la definitiva, algo surge que hace dudar. Personalmente, las cosas acabaron como yo quería pero no niego que sea injusto para cierto personaje. Ese puntillo agridulce es lo que marca un final que me parece perfecto. Recuerdo que en su época debatimos mucho en los foros sobre esta serie, sus personajes y su desenlace.

No todo es perfecto, claro. Al ser una historia de enredos recurre a muchos de sus clichés como esos malditos móviles que nunca tienen batería cuando deben o los (no)encuentros en los momentos más (in)oportunos o hasta tifones cuando necesita que los personajes queden atascados en un sitio. Son recursos que, usados en exceso, le quitan naturalidad a la serie que los necesita para forzar la llegada al punto al que quiere llevar la autora la trama. Sin ser la serie más sangrante que me he encontrado en este aspecto, es cierto que se le nota demasiado que cae en estas estratagemas argumentales, sobre todo en la recta final.

Sin duda lo que hace especial esta serie por encima de muchos shojos de enredos es su antagonista, Sae. La chica es mezquina y retorcida a niveles fuera de cualquier escala. De hecho, la autora parece que hizo una especie de compendio de todas las posibles jugarretas por parte de falsas amigas. Durante varios tomos se incluyen resúmenes y comentarios de cartas que le hicieron llegar sus lectoras y lectores reflexionando sobre las "Sae" de la vida real y es interesante ver los diferentes enfoques y opiniones que se dan al respecto de esas personas que son envidiosas, traicioneras o puramente malvadas. Leer estos testimonios nos hace recordar que, por desgracia, la realidad supera siempre a la ficción.

No obstante, la Sae maquiavélica que tenemos al principio y que llega a divertir por esa obsesión confabuladora y envidiosa hacia Momo da luego paso a una Sae que llega a realizar actos que son puro delito. Ni en el mismo desenlace perderá las ganas de manipular. También es cierto que no se queda ahí el personaje y tiene una evolución que la va haciendo cada vez más humana y más madura. Que las fases por las que pasa, el sufrimiento que padece y las lecciones que aprende a las malas sean suficientes para quedar perdonada por todo el daño que ha hecho ya queda a opinión de cada cual. Sea como sea, de lo que no hay duda es de que es el mejor personaje de la serie.

Por su parte, Momo tiene elementos tanto de la protagonista estándar de los shojos de instituto como otros que la hacen diferenciarse. Por un lado, es la clásica chica buena e inocentona. En contraposición es una chica más bruta y directa que la media. Un elemento diferenciador son esos complejos que tiene por su aspecto, algo que la marcan mucho y con los que cualquiera se puede sentir identificada ¿qué chica, especialmente en la época del instituto, no tenía algo que no le gustaba de su físico? Momo deja la natación, que le encantaba, para no ponerse más morena, pero las hay que sacrifican comer lo que les gusta por intentar adelgazar o hacen ciertos ejercicios para tonificar ciertas partes del cuerpo o se dejan un dineral el productos para el pelo, para la piel, en depilación... Que los cánones de belleza nos han hecho daño a todas es un hecho y está bien que lo reflejen en una serie. 

Partiendo de esta identificación que hacemos con la protagonista y siendo una chica simpática, fuerte y tan normal es fácil empatizar con ella y animarla o querer abofetearla cuando vemos que mete la pata hasta el fondo. Su evolución es compleja y no es fácil aceptar algunos de los cambios que pega. Por un lado deja los complejos y madura pero por otro la Momo más fuerte del inicio, que soportaba acoso y humillaciones estoicamente, se desdibuja. No  me parece justo restarle puntos al personaje por esto sabiendo todo por lo que pasa. Por esto creo que el desenlace con ella es positivo también, porque deja atrás las dudas y se lanza a por lo que quiere aunque deba hacer daño en el proceso.

La relación entre las dos es muy interesante. Ambas se envidiaban ya que Momo desearía ser blanca y menuda como Sae mientras que ésta querría tener todo lo que a ella le gusta. La diferencia es que una lo supera, sobre todo al descubrir el error al respecto de lo que pensaba Toji, y la otra se va convirtiendo cada vez más en una rival que sólo encuentra la felicidad en hundirle la vida para quedar por encima. Sae quiere que Momo la envidie y no puede dejar que viva su vida. Así, al final, la que tenía los mayores complejos con su físico está en realidad más feliz que la que cree que sólo puede alcanzar la felicidad quedando por encima, humillándola incluso. Pero claro, cuando lo consigue, siendo Momo la chica fuerte que es y superando el daño recibido, pronto desaparece esa sensación de poder y debe encontrar nuevas formas de hacer daño. Es terrorífico pensar que hay personas en la vida real capaces de llegar a tales extremos.

Toca ahora hablar de ambos chicos, ambos humanamente imperfectos. Toji es un buenazo, tímido, serio e indeciso que no tiene ninguna doblez en su personalidad. Okayasu es un ligón, cachondo y pervertido al que tendremos que esperar para conocer en realidad. Mientras que el primero es el blanco perfecto para las maquinaciones de Sae, ya que nunca se había cruzado con alguien como ella, el otro la cala enseguida ya que parece estar vacunado contra la gente de su calaña. Como decía, no obstante ambos son imperfectos y es que los dos pecan de idiotas llegado el momento, no se puede negar, incluso aún teniendo sus razones de peso dan ganas de estrangularlos. Es curioso que uno sea por falta de confianza y el otro por exceso de ella.

Aunque esto está quedando bastante largo no quiero dejar la reseña sin profundizar un poco más en ellos, pero ya en spoilers. De todos modos, si sentís curiosidad, os puedo decir que coincido con el texto que aparece al final del último tomo de la serie. Toji es un encanto y es demasiado bueno pero tiene una enorme falta de confianza en Momo y así una pareja no puede funcionar. Ya hizo mal cuando todo lo del hospital, aunque se disculpa y resarce el daño, pero su gran error fue querer hacerse el héroe cargando él solo con la jugarreta de la foto de Sae. Ahí le falló de nuevo su confianza en ella y el valor de pedir ayuda para solucionarlo entre todos. Momo también pecaría de esa falta de confianza pero hay que entender que con los precedentes de Toji y la forma en que la rechaza una y otra vez de las formas más crueles posibles se acaba con la fe y la seguridad de cualquiera. Así, toca hablar del tercer vértice del triángulo, Kairi. No puedo negarlo, siempre me encantó este chico y en esta relectura lo he entendido aún mejor. Para empezar, está desde el principio ahí, apoyando a Momo y se llega a convertir en la única persona en quien puede confiar. Además, con él es ella misma, más abierta y espontánea, con Toji incluso en los mejores momentos es una versión contenida. Luego, cuando se descubre el pastel de que Kairi tiene a otra en su corazón desde hace años, resulta injusto para Momo pero ella (gracias a un empujón de Toji que ahí se porta como un caballero y amigo) no se rinde y decide aguantar a su lado como segundona hasta que resuelva lo que siente por la otra. Aquí es cuando se le va un poco de las manos a la autora y el temporal regreso con Toji no me convence porque éste se aprovecha de su debilidad. Pero, en definitiva, que acaba con el que debe porque es quien mejor la comprende, quien no sólo la quiere sino que es su amigo incondicional y quien supo ver siempre lo que ella era. Fin de spoilers.

En cuanto a personajes secundarios, sin duda la más interesante es Misao, la enfermera del instituto que hará de consejera de los protagonistas. Es una mujer sencilla, madura y confiable. Siendo una veinteañera sabe enfrentarse a los problemas con una mirada más adulta pero incluso así no deja de ser una joven con sus complejos, en su caso el sobrepeso, que le impiden sincerarse con quien le gusta. 

En lo que a dibujo se refiere, las portadas llaman muchísimo la atención por el colorido chillón y, para no negarlo, un tanto hortera en algunos casos. Aunque Momo no es una ganguro parece que la autora quiso coger algo de esa estética tan cantosa para las ilustraciones. Interiormente, lo que es el manga como tal en blanco y negro, sigue un estilo mucho más estándar.

Y va siendo hora de concluir esta reseña tan extensa. Peach Girl es uno de los grandes shojos que nos llegaron hace unos años y que destaca por encima de la media por el enorme carisma de sus personajes, por la mala más perra e inolvidable y por la cantidad de sentimientos que desborda. La pega es que la lía un poco de más en su recta final y que llega a volverse un tanto culebrónica pero no deja de enganchar y emocionar, para bien o para mal, de amor o de rabia, hasta su mismo desenlace.

sábado, 10 de noviembre de 2018

Te daría el mundo, de Jandy Nelson

Como nueva lectura después de Asedio al corazón, un libro que me dejó un sabor un tanto agridulce, opté por una novela que estaba segura de que me iba a encantar. Me enamoré de la anterior obra de la autora, El cielo está en cualquier lugar y las reseñas de éste eran incluso superiores. Quizás ha sido por un tema de expectativas, que esperaba una joya al mismo nivel que aquella, pero lo cierto es que el resultado ha sido, en una palabra, decepcionante. Curiosamente, en la entrada de compras donde cayó el libro ya me dije que unas expectativas muy altas podrían tener un mal final.

Argumento

Con 13 años, Noah y su hermana gemela Jude son inseparables. El solitario Noah dibuja sin parar y se ha enamorado en secreto de su enigmático vecino. La atrevida Jude salta desde altísimos acantilados, lleva pintalabios rojo y habla por los codos.

Pero, con 16 años, los hermanos ya no se hablan. Algo les ha ocurrido. Algo ha pasado entre ellos que los ha removido de forma diferentes... Hasta que Jude conoce a alguien, un atractivo y frágil chico, y a una nueva fuerza en su vida todavía más impredecible y ligada a su pasado de forma inesperada.

Los primeros años de esta historia los cuenta Noah; los últimos, Jude. Lo que ninguno comprende es que solo conocen la mitad de la historia y que, si pudieran compartirla, tendrían una oportunidad real de regalarse el mundo de nuevo.

Reseña

Releyendo mi reseña de El cielo está en cualquier lugar para refrescarme la memoria sobre la otra historia de esta autora que tanto me gustó creo que entiendo mejor por qué ésta no me ha llegado igual. A ver si consigo explicarme.

En aquella historia la prosa era uno de los elementos que me conquistó, era preciosa y conseguía que las palabras me atrapasen. En cambio, aquí ha pecado por exceso, la autora ha pasado de usar la prosa casi poética como recurso a que ésta asfixie la historia. Es decir, me ha resultado pomposa y pedante. Alguna metáfora se agradece, ayuda a que las novelas no sean una mera recopilación de hechos, sin embargo aquí te ahogan. Te ahogas en metáforas, en los cuadros que imagina Noah de cada situación que vive y en las citas de la "biblia de la abuela" de Jude (un conjunto de hechizos y supersticiones bastante surrealistas). Por momentos es tan metafórico que no se sabe si lo que cuenta está pasando o no. Es una narrativa que se nota tanto que quiere enamorar al lector, se esfuerza tanto en ello que, al menos en mi caso, ha conseguido el efecto contrario. Ahora me da miedo releer la otra novela y descubrir que ya era así en aquella.

Relacionado con esto, parece que la autora usa de excusa para una narrativa tan pedante el tema del arte. Como los protagonistas y con la mayoría con quienes se relacionan son artistas, parece que todas las extravagancias y excentricidades están justificadas. Alguien le debería haber dicho que hay un límite a las rarezas por personaje.

Algo más a comentar del tema de la narrativa es el uso de las dos voces, un recurso que ya conocemos pero casi siempre se ha usado para una pareja. Me ha parecido interesante tener de puntos de vista a dos hermanos en dos momentos temporales diferentes: Noah, hablando con 13-14 años, y Jude, con 16. Lo malo es que narran sin parecer que tengan esas edades, sino otras mayores, y que no he conseguido diferenciar sus voces. Tampoco ayuda que haya poco saltos de una voz a otra, dando capítulos larguísimos de uno u otra. Casi habría sido mejor tener primero toda la parte de Noah, luego la de Jude y quizás un epílogo de Noah ya con 16 años.

Una idea que sí es interesante en el libro es la forma en cómo cambian los protagonistas con los años. Noah era el artista que apenas hablaba ni se relacionaba con nadie. Jude era extrovertida, amistosa y disfrutaba del surf. Cuando las cosas saltan por los aires, Noah pasa a ser de los "normales" y Jude se vuelve introvertida y excéntrica. Quizás le podría haber sacado mucho más jugo a esta dualidad intercambiada, pero como concepto está bien.

Todo lo dicho hasta ahora son aspectos que me han decepcionado pero que considero aceptables. No habrían sumado a la valoración pero no me habrían impedido disfrutar de la historia. Sin embargo, lo que sí me ha disgustado han sido tanto la trama como los personajes.

La trama como tal gira en torno a la relación de los hermanos, cómo pasa de ser idílica a odiarse y de ahí la duda de si conseguirán reconciliarse después del daño que se han hecho mutuamente. Entre medias están los romances y la relación con sus padres. Cualquiera pensaría que el resultado de esta combinación de elementos podría funcionar fácilmente... pero no ha sido el caso.

Mi problema con los personajes y la trama es que lo que se hacen el uno a la otra y viceversa me parecen acciones demasiado egoístas, crueles y desproporcionadas como para que me puedan caer bien dos personajes tan tóxicos con su propia familia. Por poner unos ejemplos: Noah se "lleva" para sí todo el amor y respeto artístico de su madre y sin embargo es capaz de destruir las esculturas de su hermana para que no las vea ésta. Jude responde saboteando a su propio hermano en su sueño y haciéndole creer que se ha liado con el chico que a él le gusta. Por no hablar de lo mal que tratan ambos a sus padres también. Me han parecido actos tan desmesurados y crueles, han mentido de formas tan dolorosas que me han hecho imposible simpatizar con ellos.

Entre medias de la desastrosa relación familiar se cuelan los romances de ambos. Que Noah fuese gay se agradece para normalizar a un miembro del colectivo en el género juvenil. Su romance me estaba gustando hasta que acaba siendo cruel también con el chico que le gusta demostrando, una vez más, el egoísmo y egocentrismo de su personaje. Por parte de Jude, la cosa se reduce a un cliché hetero de lo más visto de enamorarse con un flechazo de un "chico malo" que en el fondo es un alma torturada que lo ha pasado muy mal y blablablá. Si sólo fuese por el aspecto de cliché no pasaría nada pero la autora lo ha querido rodear de un halo de amor predestinado e inevitable que lo ha hecho totalmente irreal. 

Así, con estos elementos que no están dando una historia muy idílica, llegamos a un final que peca de ser precipitado y demasiado perfecto. A lo primero, con la cantidad de páginas que ha usado para desarrollar los problemas y conflictos, la resolución llega casi de sopetón. Pero lo malo es lo segundo, no resulta para nada creíble que todo el daño que se han hecho sea perdonado de una manera tan sencilla. Especialmente increíble es la jugarreta que le gastó Jude a Noah y que arruinó su sueño y que, al confesarse, el otro se eche a reír y casi que le dé las gracias. Esta historia, con los conflictos planteados, necesitaba un final agridulce.

Todo esto me sabe mal porque recuerdo su anterior libro y sus protagonistas me parecieron tan humanos y sus dilemas tan sentidos que me sorprende el contraste entre ambas historias. No sé si es que aquél lo pillé en mejor momento o que éste me pilla algo mayor para apreciarlo, pero no puedo negar la decepción. Aún así, algunas de las metáforas están bien, los dilemas son interesantes y ha tenido varios momentos preciosos que no puedo ignorar. Tengo muchos sentimientos encontrados y es que, objetivamente tiene tantas cosas que no funcionan o son un horror que no puedo pasarlas por alto. Subjetivamente, no obstante, no sé si es el envoltorio o los sentimientos que sí que sabe transmitir, pero capto algo de todo lo bueno que se ha dicho del libro por la inmensa mayoría de blogs. El libro es pedante, tiene personajes tóxicos, pero es bonito. Algo así.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Asedio al corazón, de Pilar Cabero

Hace unas semanas, con un señor trancanzo encima, me apetecía leer algo sencillo y ameno entre rato y rato de sueño reparador. Al no saber qué coger me fui a mi lista de libros pendientes y fui bajando desde los más antiguos para coger alguno que llevase años esperando su turno y éste fue el primero que me llamó la atención de la eterna lista.

En su momento, era un libro único que adquirí por Círculo de lectores (el último que me faltaba por leer de esta tanda de compra). Sin embargo, la autora sacó posteriormente un par de libros más: Entre lo dulce y lo amargo y El destino también juega, generando así una saga para contar las historias de un par de secundarios de este primer libro. A día de hoy no sé si me animaré con ellos, la trama del segundo no me llama pero del protagonista del tercero, que tan buenos momentos ha dado en este libro, sí que me animaría a saber más.

Argumento

San Sebastián, 1719. Tras varias semanas de asedio, las tropas francesas consiguen tomar la ciudad. Armand Boudreaux, capitán francés que ha participado en el asedio, está en la playa llena de cadáveres y heridos cuando le informan que su hermano pequeño, Pierre, está gravemente herido. El joven era un maestro de escuela que se alistó en el ejército tras escuchar de boca de su hermano la gloria de la guerra. Tras una operación complicada en la que Pierre acaba amputado de rodilla para abajo de una pierna, necesitará cuidados constantes para sobrevivir. 

Camila es la hija del anterior médico, Arturo de Gamboa, muy querido por la población y con un don para curar a los enfermos que ella no ha heredado. No obstante, sí que aprendió de él el uso de plantas medicinales y otros remedios, por lo que es una curandera muy apreciada. Viuda desde hace menos de un año, se dedica en cuerpo y alma a ayudar a don Bernardo, el actual médico, y a cuidar de Samuel, un niño que recogió la misma noche que murió su esposo. Todos en la ciudad creían que su matrimonio era perfecto, pero solo Camila sabe cómo era Cosme en realidad.

Armand no dudará ante nada para que Camila los acoja en su casa ya que sólo los cuidados constantes de manos expertas pueden salvar la vida de su hermano en esos primeros días tras la grave operación. Para ello usará la deuda que su familia tiene con él, pues años atrás, cuando era un soldado novato, le salvó la vida a su padre. El antagonismo entre Camila y Armand es patente desde el primer momento y parece crecer día a día. Pero también el deseo y quién sabe si el amor, a pesar de que ambos están escarmentados de sus anteriores matrimonios.


Reseña

Aunque no tiene nada que ver con la última reseña que os había traído, Red Hill, una de zombis, comparte bastante la valoración de aquella. Y es que, después de una primera parte bastante buena, la recta final hace que mi valoración del libro caiga en picado.

Como decía, la primera parte es una delicia de leer. Es una historia que deja que el tiempo pase, de modo que los protagonistas tienen el espacio necesario para que su relación avance, si bien la chispa de la atracción pura y dura está casi desde el primer momento en que se ven. Sin embargo, las personalidades fuertes que ambos tienen y las pocas ganas de tener un nuevo romance en sus vida tras matrimonios desastrosos hacen que la cosa necesite su tiempo, y se agradece.

Siempre es una alegría encontrar mujeres fuertes e interesantes de protagonistas. Lo es cuando el contexto es contemporáneo pero lo es mucho más cuando nos vamos al histórico. Camila no sólo es fuerte sino que es inteligente, hábil, resoluta, generosa y empática. Sus mayores defectos, que me han hecho resoplar, son su cabezonería y su forma de malinterpretar siempre a Armand, lo que parecía requisito de guión para estirar la formación de su relación. Por su parte, Armand peca de ser otra cabeza obstinada. Con todo, es un protagonista que acaba siendo adorable cuando interacciona con el pequeño Samuel o con la criada Juana. Si no fuese porque es otro protagonista que no puede evitar caer en celos, por irracionales que sean, sería perfecto.

Una de las mayores virtudes del libro es que no sólo se preocupa de dotar de vida a sus protagonistas sino que también los secundarios se sienten reales y tienen sus propias historias. El pequeño Samuel es un encanto a pesar de que a su corta edad ya ha sufrido lo suyo, se le toma cariño fácilmente y es un gusto verle interaccionar con ambos protagonistas. Gastón, el mejor amigo de Armand, es el clásico seductor divertido que acaba por conquistar a cualquiera a pesar de lo cliché de su personaje. Pierre y su lucha por recuperarse, sufriendo mucho por el camino, lo hace uno de los personajes más humanos y de mejor desarrollo de todo el libro. Juliana, la joven que sabe lo que quiere y lucha por ello es maravillosa. Y así.

Pero toca empezar a hablar de lo malo del libro, que me temo que son varios puntos, algunos muy importantes.

Para empezar, el tema del "don curativo" de los Gamboa parecía ser simplemente una gran sabiduría e intuición para la sanación. Sin embargo, acaba resultando tener una componente fantástica que no pega con el resto del libro. Sus reglas no están claras y, cuando parecía que iba a ser algo que cobrase relevancia, quizás haciendo que se persiguiese a Camila al heredarlo y convertirse así en una "bruja", se olvida para no volver.

Al igual que lo del don curativo, otro tema que queda desaprovechado es todo el contexto histórico. No se ve que nadie sienta recelos o animadversión por los franceses que tuvieron la ciudad asediada, generando bajas, durante semanas. Todo este tema se desperdicia y, más que un asedio, parece que los franceses fuesen turistas que acaban ayudando a reparar lo que ellos mismos destrozaron. No tengo información histórica de cómo sucedió, pero al menos para la novela le podría haber sacado un poco de punta al tema. La única importancia que tiene es al inicio, que un par de personas le ponen mala cara a Camila por su intención de ir a ayudar a curar a los heridos franceses. Demasiado poco para todo lo que podría haber dado de sí.

Luego, algo que en este libro peca, como en muchos otros del género, dicho sea de paso, es en hacer a los personajes malos, muy malos. En especial hablo aquí de las difuntas parejas de ambos protagonistas, algo que se contagia incluso a los familiares de ambos, como la pérfida ex-suegra de Camila, que sólo está para hacer de eso, suegra malvada. Quisiera detenerme aquí un momento porque la autora tenía la posibilidad de haber escrito unos malos que fuesen humanos. Sin embargo, se limitó a usar un cliché que ya debería estar superado a día de hoy en el caso de Cosme. [Spoiler] Que fuese gay y, por tanto, maltrataba a su esposa y la violaba obligándola a disimular sus atributos femeninos, por no hablar (esto no me quedó claro que lo hiciese) que también violaba a niños [fin de spoilers]. El matrimonio podría haber naufragado sólo por la condición de él, no hacía falta que fuese cruel únicamente para que luego la historia de Camila fuese más dramática. Y en cuanto a la esposa de Armand, también tenía margen para hacerla humana, a fin de cuentas su marido pasaba mucho tiempo fuera de casa en misiones y se habían casado jóvenes. No hacía falta que fuese una arpía manipuladora.

Tampoco se quedan atrás los malos que marcan el final de la novela aunque uno se quiera excusar en la locura y el otro en un engaño que nunca fue debidamente aclarado, enquistándose hasta el momento en que estalló. Con lo bien que la autora supo dotar de humanidad a los secundarios "buenos", no sé por qué se quedó tan en la superficie para los "malos".

Al hilo de esto último, el gran problema del libro es el desenlace que se desarrolla en un par de fases. La primera corresponde a la relación de Camila y Armand que, por pura cabezonería de la primera, sin una motivación de peso detrás para mantenerse en una decisión que no gusta a NADIE, en especial y sobre todo a ella misma, tarda en llegar demasiado, volviéndose ridícula la forma de estirar el chicle. La segunda fase, una vez todo queda aclarado entre ellos, es el tinte culebrónico y mil veces visto que toma, totalmente desproporcionado e inflado a raíz de los malos que decía más arriba. Todo, claro, como no puede ser de otro modo, para acabar en un final feliz donde todo acaba bien y hasta aquellos que la liaron y pusieron las vidas de los protagonistas en peligro acaban perdonados. Al libro le habría venido de maravilla acabar unas cuantas páginas antes eliminando todo lo que alargó y complicó de más la autora.

Poco más que decir. Es una pena que todo lo que tenía de bueno al inicio, con unos personajes maravillosos e hilos interesantes de los que tirar se desinfle en una recta final estirada y melodramática. De una historia tierna, de avance lento pero seguro, con toques costumbristas y con unos secundarios que completan el marco de maravilla, a un dramón de sobremesa que intenta ser intenso pero solo acaba exasperando y aburriendo.

martes, 30 de octubre de 2018

Red Hill, de Jamie McGuire

Octubre, el mes de Halloween. Este mes han caído reseñas de vampiros, en versión literaria y en versión manga, de una distopía con un vestuario tan particular que seguro que se ve en alguna que otra fiesta y ahora traigo una de zombis.

Quizás os suene el nombre de la autora. Es bastante más conocida por su saga romántica juvenil Maravilloso desastre, a la que no me pienso acercar por las reseñas que he leído. No obstante, estando el libro de oferta decidí darle una oportunidad. Quizás en otro registro podía dar algo decente. Pero... no.

Argumento

Nadie abre los ojos al despertar por la mañana pensando que ese día tendrá que enfrentarse al fin del mundo.

Como cada día, Scarlet deja a Halle, su pequeña de siete años en el colegio y a Jenna, de 13, en el instituto. Andrew, su ex-marido, irá a recogerlas a la salida para llevarlas al pueblo a un evento en que conocerán al Gobernador. Nathan también deja en el colegio a su hija Zoe y se dirige a su aburrido trabajo de oficina mientras piensa en su matrimonio que hace aguas. Miranda, su hermana Ashley, junto con Bryce y Cooper, los respectivos novios de ambas, van subidos en el escarabajo de la primera para unos días de descanso en el rancho de las hermanas, donde estarán con el padre de éstas y su novia.

A medida que los pacientes se agolpan en la sala de urgencias del hospital en el que trabaja, Scarlet debe comenzar a aceptar que la plaga europea sobre la que las noticias venían informando ha llegado a Estados Unidos y que, a partir de ese viernes, ya nada será igual. Es lo mismo que descubre Nathan mientras conduce junto a su hija pequeña buscando un lugar seguro del mordisco que conduce a una muerte agónica. Y lo que constata Miranda en su huida camino del refugio donde, si son capaces de sobrevivir, habrán de coincidir: Red Hill.

Reseña

En reseñas de historias de zombis que he hecho he comentado que estas criaturas me fascinan lo mismo que me repelen. En general no es tanto por ellas sino por el mundo que les rodea, cómo se enfrentan las personas a su existencia y cómo se deben adaptar al nuevo mundo dominado por criaturas que sólo se las quieren zampar. En ese sentido, hay poco que innovar. Lo atrapante de estas historias son los humanos y su lucha, tanto para sobrevivir como para hacerlo manteniendo o no la humanidad.

La novela tiene dos partes bastante claras: una primera de huida desesperada de la ciudad y una segunda de convivencia y resistencia en el rancho de quienes consiguen llegar a él. Siendo clara, la primera es donde está lo bueno del libro mientras que la segunda es... una bazofia.

En cuanto al inicio de todo, la novela habla del comienzo del apocalipsis zombi pero de una manera muy vaga: un científico chiflado en Europa consigue lo que hasta hacía poco había sido materia únicamente de la ficción y el resultado se convierte rápidamente en una pandemia. Se agradece que, aunque sea de esta manera, dé un comienzo a todo, pero me genera más dudas que la pandemia llegue a EE.UU. casi de sorpresa, sin ninguna contramedida. La expansión es demasiado fácil y demasiado rápida. Es un tópico del género, uno de tantos que usa la autora que no innova lo más mínimo.

A partir de su arranque, la trama es un frenesí de los protagonistas huyendo: Scarlet con la intención de llegar al pueblo donde deben estar sus hijas, Nathan buscando un lugar seguro para Zoe y los jóvenes teniendo el destino marcado de su rancho. Sin duda, esta parte es la más entretenida y angustiosa de la historia. No aporta nada al género pero cumple con la función de hacer pasar el rato.

El gran problema del libro es su segunda mitad, donde la vena de escritora de romances sale a relucir y, en vez de en un apocalipsis zombi, nos encontramos en un rancho lleno de gente con las hormonas revolucionadas. Digamos que el romance de los adultos (que cae en el manido flechazo instantáneo) y sus dilemas sobre priorizar a sus hijas respecto a lo que sienten es interesante. En realidad, es el único tema reflexivo que tiene de fondo el libro. Sin embargo, la parte que se corresponde a las relaciones de los jóvenes es un desastre absoluto. Diría que a un nivel muy similar de Buscaré el océano. Miranda, al igual que Mary en aquél, se hace insoportable.

De todos modos, en ninguna de las dos partes el tema zombi llega a dar realmente miedo. No es que haya leído o visto mucho del género pero es sin duda el más light de todos los que han caído en mis manos. Los zombis son como los de The Walking Dead: torpes y lentos. Parecía por un momento que al menos les iba a dar la capacidad de escalar, pero no. Y en cuanto a morirse, lo típico, destrozarles el cerebro. Lo más curioso de todo esto es que los personajes dicen haber visto suficiente ficción del tema como para saber qué hacer o no y, sin embargo, se resisten a llamarlos zombis. Lo único bueno que le veo a sus seres es que, a diferencia de la famosa serie en la que en las últimas temporadas han pasado ya años desde el inicio de todo y los zombis no están demasiado "podridos", aquí, en la recta final, que ha pasado como un año y pico, se dice que éstos están ya tan consumidos que con una patada se los cargan. Es decir, si estamos a fin de cuentas frente a cuerpos humanos muertos expuestos a la intemperie, el tiempo que tardan en caer por sí solos me parece más lógico aquí.

De la parte de supervivencia que se da en la segunda mitad principalmente, todo resulta muy conveniente. La casa está provista de más armas y munición de la que pueden usar en meses, igualmente tienen la despensa repleta, la electricidad les dura una buena temporada y para agua cuentan con un pozo. Los problemas que pueden tener son tan a futuro que no llegamos a ese momento, la historia acaba antes. Y ni siquiera las excursiones que empiezan a hacer para cargarse zombis de manera preventiva para despejar los alrededores dan miedo. Sólo sufren una baja que nos la cuentan "fuera de cámara", a posteriori, el resto de la expedición. Vamos, que la tensión es mínima y la poca que hay está mal contada.

Y del desenlace no sé si hablar porque no hay pinzas suficientes en todo el mundo para cogerlo. Se da el reencuentro tan inesperado como irreal (supongo que la autora, consciente de lo poco creíble que resultaba -más aún, se suponía que no iba a ocurrir por lo que nos había dicho al principio del libro-, decidió escribir un relato aparte para justificarlo que se titula Among monsters), éste sazonado con una de las escasas escenas de tensión con zombis que acaban en un par de muertes tontas. Hasta ahí, es muy tópico pero tiene cierto pase. Lo peor es el epílogo posterior que se sitúa al año y pico del inicio de todo supone una traca final mal ejecutada y absurda a todos los niveles.

Al margen de la temática zombi, algo muy feo es el intento de convertir a la mujer de Nathan en una bruja cuando lo que tiene es una depresión de caballo que aún se entiende mejor al saber que la familia de ésta está de parte de su marido. Ah, y hay que ser muy capullo para llegar a pensar que lo mejor que te ha podido pasar es el apocalipsis zombi ya que así has perdido de vista a tu mujer, no tienes que ir a tu aburrido trabajo, pasas más tiempo con tu hija y has ganado la compañía de otra mujer que se desvive por las niñas. Que hayan muerto a millones ya tal.

La narración va en primera persona desde tres puntos de vista: Scarlet, Nathan y Miranda. Esto nos garantiza que, al menos hasta la recta final, éstos deben sobrevivir. De ahí que parezca  que Scarlet se sepa protagonista y entre en modo "Rambo" matando zombis y se cargue a todo el que se le ponga por delante. Que arriesgue en esa misión a los demás ya tal. Lo malo de este trío de voces es que por momentos es difícil seguir el hilo temporal, sobre todo al principio. La autora podría haber incluido al inicio de cada capítulo narrado por una voz distinta la fecha y hora porque, por ejemplo, pasamos de Scarlet, que está contando algo siendo ya de noche, a Miranda, por la mañana de ese mismo día.

En definitiva, que esto ya está quedando muy largo y aún podría seguir criticando mucho más. El libro entretiene en su primera parte a pesar de que desde el primer momento hay cosas que no se sostienen. Con todo, para pasar el rato no está mal, pero llega un punto que coge cuesta abajo hasta un final horrible. Personajes sin chispa, todos los tópicos del género pero mal ejecutados, falta de tensión salvo un par de secuencias, decisiones absurdas y romances a cada cual peor planteado o desarrollado. Lo poco que tiene de bueno no creo que os compense lo demás.