sábado, 20 de abril de 2019

Seishun Buta Yarou wa Bunny Girl Senpai no Yume wo Minai

Después de bastante tiempo vuelvo a reseñar un anime, además uno que jamás habría visto si no llega a ser por unos comentarios muy positivos de gente de la que me fío bastante. La imagen promocional de una chica disfrazada de conejita de Playboy no podría deparar nada bueno pero éste es uno de esos casos en que una primera impresión no puede ser más errónea. Espero que esta reseña sirva para quienes vieron esa imagen y quizás leyeron el argumento y la descartaron por completo. Os aseguro que ha sido una muy grata sorpresa en un mundillo que parecía que ya tenía poco que ofrecer.

El anime del estudio CloverWorks se basa en una serie de novelas ligeras escritas por Hajime Kamoshida e ilustradas por Keeji Mizoguchi. Desde 2014 han salido un total de nueve novelas abarcando esta adaptación hasta la quinta. Para la sexta y séptima ya hay programada una película titulada Seishun Buta Yarō wa Yumemiru Shōjo no Yume o Minai que se estrenará en junio de 2019También existe una adaptación a manga con dibujo de Tsugumi Nanamiya que se publica en la revista seinen Dengeki G's Comic, desde enero de 2016. 

Reseña

Sakuta Azusagawa conoce a la actriz adolescente y compañera de su instituto de un curso superior al suyo, Mai Sakurajima, de la forma más sorprendente posible. Ésta se pasea por la biblioteca vestida como una conejita de Playboy. Con todo, lo que más sorprende a Sakuta no es este hecho en sí sino que nadie más se fije en ella y monte un escándalo por su indumentaria y por ser quien es.

Mai le acaba explicando que lleva un tiempo notando que la gente la está ignorando, o más bien, que son incapaces de verla, al menos fuera del instituto, de ahí que se haya atrevido a realizar ese experimento. Para su sorpresa, él la cree y no sólo eso, le dice que conoce esa clase de fenómenos de primera mano. No sólo su hermana pequeña Kaede perdió la memoria hace más de un año a raíz del acoso escolar que le produjo lesiones físicas que aparecían de la nada, sino que él mismo tiene una enorme cicatriz en el torso como si un oso le hubiese dado un zarpazo, sólo que no hubo ningún oso y le apareció mientras dormía durante la noche.

Muy desconocidos, esta clase de sucesos que enlazan traumas psicológicos con situaciones sobrenaturales es llamando el "Síndrome de la Pubertad", ya que sólo se da en adolescentes. Sakuta, Mai y Kaede no son los únicos que lo padecen y, a medida que resuelven sus problemas, conocerán a otras chicas que también los desencadenan con increíbles consecuencias.

Reseña

He querido detenerme en redactar el argumento yo misma para intentar explicar bien qué cuenta la serie. A primera vista los elementos que tiene no podrían tener peor pinta: el harén en torno al chico, fanservice, toque de fantasía "porque sí"... Como para salir corriendo sin mirar atrás. Sin embargo, la serie ofrece más de lo que parece.

Para empezar, el harén como tal no existe. A pesar de la cantidad de chicas que orbitan alrededor de Sakuta, la relación con Mai es formal, tienen una química como pareja que hacía tiempo que no veía en un anime y está claro que no hay hueco para ridículos polígonos amorosos. Sólo una chica más acaba desarrollando sentimientos por él pero en ningún momento se duda de cómo va a acabar la cosa. Cada chica, además, tiene su personalidad que, responda más o menos a algún estereotipo, acaba resultando muy humana y no genera ningún tipo de rechazo hacia ellas a la que se las conoce una vez se pasa de la primera impresión.

El punto del fanservice se podría decir que se reduce al "gancho" inicial de la protagonista con su traje de conejita e, incluso así, no se recrea en hacer primeros planos descarados de las zonas más sexualizadas. No deja de ser un poco triste que, para contar una historia interesante, se tenga que recurrir a este reclamo para llamar la atención. Así de triste es la cosa, sin ese arranque, tal vez ni se hubiese llegado a animar esta serie de novelas.


La estructura de la serie está muy clara, quizás siendo incluso demasiado rígida, como consecuencia, claro, de responder cada arco argumental a una novela. Además, los arcos están protagonizados cada uno por una chica: Mai el primero con su invisibilidad; Tomoe y los líos temporales; Rio y su doble; Nodoka y el cambio de cuerpos y Kaede con su amnesia. No se puede decir que sean situaciones originales pero resulta interesante ver cómo se desarrollan y cómo superan su respectivo "Síndorme de la Pubertad". Y aunque Sakuta esté en medio de todas las tramas, es bonito ver cómo las chicas colaboran y ayudan a las otras.

Al margen del elemento fantástico, lo interesante de la serie es que en realidad habla de trastornos y traumas psicológicos, la mayoría consecuencia del estilo de vida actual, como problemas de incomunicación, acoso en redes y etc. El punto de hablar de ellos desde lo sobrenatural no acaba impidiendo que se muestre cómo cada chica supera sus demonios gracias a la ayuda de los demás y su propia fuerza. Especialmente intensos y dramáticos son los arcos de Mai y Kaede, aunque todos tienen momentos muy interesantes.


En aspectos técnicos y musicales la serie no destaca por ningún lado. Quizás lo único así más especial es que el ending, siempre la misma canción y el mismo escenario, va cambiando de chica protagonista por cada arco. La animación es correcta pero su punto fuerte es que no se ven cosas extrañas y que parece haber sido cuidada en todo su metraje. Recuerdo lo último que vi en anime, FMP! IV y aún lloro recordando el desastre de animación. Aquí el estilo pecará de genérico, pero es un dibujo bonito y sin concesiones a efectos más propios del anime. De hecho, creo que sería una serie muy fácilmente adaptable a dorama.

En definitiva, una serie mucho más interesante de lo que a simple vista da a entender. Es horrible que a estas altura haya que seguir recurriendo al reclamo del fanservice del cuerpo de las mujeres para vender. Pasado este primer escollo, una trama seria, con muy buenos personajes, maravillosa química entre los protagonistas y un toque sobrenatural que le aporta interés dan un anime más que recomendable.

lunes, 15 de abril de 2019

Cofres para un par de clásicos

Hacía ya años que no publicaba una entrada de éstas, en concreto desde Diciembre de 2013. La cosa es que me puse a reorganizar una estantería que estaba algo desangelada y donde tenía cuatro series con cofres a medio armar, es decir, con la serie que por dimensiones les iba bien asignada pero a falta de ajustarla, decorarla y protegerla. Me dio la picada con dos de ellos cuyas dimensiones me impedían cuadrarlos en unos huecos perfectos para ambas, así que a eso que me puse. Se ve que el cuerpo me pedía hacer un poco de trabajo manual.

La primera serie es La Rosa de Versalles, el maravilloso clásico de Riyoko Ikeda de ahí que he optado por un papel un tanto "barroco" como es éste de tonos burdeos y dorados. De hecho, creo que cuando compré el rollo pensé precisamente en que iba a ser para esta serie, que le pegaba un papel así. El otro cofre es Mayme Angel, de Yumiko Igarashi, para la que cogí un trozo de papel muy viejo que tenía guardado en una carpeta de recortes. Me pareció que un papel tan florido le iría bien a este estilo. Además, era un trozo no muy grande que sólo me valdría para un cofre así de estrecho.



El resto de series que tienen su caja asignada de momento no entra en mis planes terminarlas, pero nunca se sabe cuándo me puede dar una picada de éstas.

Por si os ha gustado, para los nuevos que estéis viendo este blog, hace años hice un PDF con las instrucciones. Es una tontería pero por si os sirve, aún sigue estando disponible para su descarga.

miércoles, 10 de abril de 2019

Adquisiciones de Marzo de 2019

Otro mes que termina, otra entrada de las compras. En este caso, únicamente el pedido de turno a Círculo de Lectores con un total de cinco libros que no sé cuándo van a caer. Y es que a ver si me vuelve el ánimo de leer libros y me pongo con alguno de los tantísimos que tengo pendientes y a los que se les suman estas nuevas incorporaciones. Al menos hay uno que, por la autora que es, es posible que me acabe despertando ese gusanillo lector que tan moribundo tengo.


- Confusión, de Elizabeth Jane Howard. Continuación de esta saga que empezó con Los años ligeros, el tercero ya de, creo, cinco. No entiendo que los hayan sacado así, de uno en uno, y no en una colección como hacen con tantas otras sagas. ¿Será que si no les vendía bien el primero habrían pasado de seguirla? No sería el primer caso.
- El secreto de Pembrooke Park, de Julie Klassen. Y, en cambio, éste sí pertenece a una colección a pesar de ser libros individuales de una autora. En fin, las cosas de la revista.
- El libro de las cosas perdidas, de John Connolly. Cuando llegó el pedido ni me acordaba de él ni de qué iba como para haberme animado a pedirlo, pero aquí está, supongo que vi reseñas positivas y me llamó la atención el argumento.
- El año de los defines, de Sarah Lark. Nuevo libro de esta famosa autora y, lo mejor, para variar de la mayoría que ha escrito, unitario y bastante menos tocho. Tal vez por este motivo es probable que el día que me anime a leer algo suyo, empiece por aquí en lugar de por sus famosas trilogías.
- El castillo en las nubes, de Kerstin Gier. Y por último pero no por ello menos interesante, de hecho, era el libro que más quería, la nueva obra de esta autora que me enamoró con su trilogía Rubí, Zafiro y Esmeralda y el librito En realidad se miente mucho más

viernes, 5 de abril de 2019

Clamp, Club de Detectives, de Clamp

Hace unos meses reseñé Patrulla Especial Duklyon, otra serie menor de las CLAMP con la que ésta que os traigo hoy comparte universo y varios cameos o crossovers (si os fijáis bien, se pueden ver en varias viñetas a los protagonistas de aquella serie). Se podría decir que ésta es la parte central de una "trilogía" de la que ya solamente me falta su comienzo, El ladrón de las mil caras, la obra más antigua que nos ha llegado de este grupo de autoras. A ver si consigo hacerme con ella en un futuro y ya, por pura curiosidad, la leo y reseño para completarla. 

Argumento

El Campus Clamp es el más completo de todo Japón. Está distribuido de tal manera que se puede considerar una ciudad independiente: tiene bancos, restaurantes, hospitales, etc. Allí estudian todos los jóvenes con talento, sin importar su condición, desde la guardería hasta la universidad. Fue concebido y creado por la importante familia Imonoyama, la más acaudalada de todo Japón.

Nokoru Imonoyama, Suo Takamura y Akira Ijuin son tres estudiantes de gran éxito que forman parte del Consejo Escolar de Primaria. Nokoru es el presidente,  Suo el secretario y Akira el tesorero.

Un día, los tres deben buscar un lugar para celebrar la fiesta de Navidad. Con la idea de hacer una celebración increíble, deciden alquilar la mismísima Torre de Tokyo. Mientras viajan en dirigible hacia allí, Nokoru ve a una anciana llorando en el mirador de la torre. Preocupado, más tarde el trío vuelve allí y la encuentran en el mismo estado. La anciana les cuenta que su cuñado está haciendo todo lo posible por echarla de su casa con la intención de venderla. El trío decide actuar y, con una peculiar estrategia, consiguen asegurar la propiedad de la mansión y evitar que en un futuro su cuñado vuelva a hostigarla.

Después de ese suceso, deciden crear el CLAMP Club de detectives para resolver los misterios y problemas de, mayormente, las alumnas del Campus.

Reseña

La obra está formada por un total de 12 capítulos repartidos en tres tomos. Aunque es corta, tendría el espacio suficiente para desarrollar un mínimo alguna trama argumental. Sin embargo, ésta no existe. Los 12 capítulos son autoconclusivos y no siguen ningún guión, contando cada uno de ellos un "caso" que deben resolver los protagonistas: el problema de la anciana del primer capítulo, el robo de unos documentos de la Presidenta del Campus, una chica que ha perdido su mascota, una media de seda misteriosa enganchada en un árbol, un rumor de fantasmas... Nada, salvo el primer capítulo, en que realmente se pueda hablar de auténtico trabajo de detectives, todo de corte muy infantil y predecible en su desarrollo.

La única excepción a lo dicho sería el penúltimo capítulo que se desarrolla como flashback en que se cuenta cómo se conocieron Nokoru y Suo, el único en que se vislumbra una mayor profundidad en ambos personajes de lo visto con anterioridad. Entre que se relata en el pasado y que sólo le queda a la serie un capítulo para cerrarla, nos pilla con el paso cambiado.

En cuanto a interacciones, los capítulos se hacen terriblemente repetitivos, con un Nokoru que no quiere hacer su trabajo de presidente del Consejo Escolar, Suo que le obliga a ello y Akira que sonríe y prepara el té. Entre medias se cuela algún problema de alguna chica y allá que van a resolverlo. Es decir, por comparar con Duklyon, aquella era ridícula y divertida pero aunque también se estructuraba en capítulos autoconclusivos, tenía su trama de fondo con desenlace incluido. Aquí no hay trama, los casos son muy poco interesantes y no se puede hablar de serie cerrada. Más bien parece que estos tres tomos serían la introducción de una serie cuyo arco argumental estuviese a punto de empezar a continuación, una vez nos han presentado a los personajes.


Otro aspecto dudoso es la concepción de los protagonistas. Los tres son chicos muy guapos, queridos por todo el mundo y con mucho talento en todas las áreas (Suo es tan fuerte que ni los alumnos universitarios pueden vencerle en ningún deporte, Akira es mejor cocinero que el profesor de repostería y Nokoru es un genio que ya ha sido fichado por la NASA). Recordemos que son alumnos de primaria. Y sí, ya sé que estamos en la ficción manga y, más aún, en una obra de las CLAMP, pero lo perfectos que son y lo poco que se comportan acorde a su edad los convierten en unos críos repelentes.

De los personajes, aparte de su ya mencionada perfección, me ha llamado la atención el parecido de Nokoru con Tamaki, de Instituto Ouran Host Club. Ambos son niños ricos, extravagantes y que harían cualquier cosa por una "damisela en apuros". Sin embargo, aquél tenía sus defectos que lo hacían humano y a Nokoru le falta algo de eso. Por su parte, Suo es un chico serio, responsable y maduro y Akira es dulce y agradable. Personajes sin dobleces en su personalidad y sin apenas fondo, pero en general simpáticos y que caen bien por su perseverancia en ayudar a los demás.

La serie tiene un elemento un tanto perturbador, no lo vamos a negar, y es que dos de los protagonistas tengan como parejas reconocidas a dos niñas de preescolar. No es sólo la diferencia de edad sino... joder, ¡preescolar! ¿Qué demonios se les pasó por la cabeza a las CLAMP para forzar el tema romántico con unas niñas de, como mucho, cinco años (¡5!)? Es que es ridículo pero en el peor sentido de la palabra. Por no hablar que, por otro lado, todas las estudiantes del campus estén loquitas por ellos, hasta las universitarias. Ya sabemos que los amores con diferencia de edad desproporcionada no son un problema para estas autoras y aquí lo vuelven a demostrar. 

También me ha resultado muy perturbador haber visto a los personajes caracterizados con uniformes (al menos muy parecidos al) de generales nazis en una portadilla, haciendo el saludo fascista en otra y tirando de nacionalismo en una viñeta gritando "¡Es que Japón es mucho Japón!" delante del dibujo del sol naciente que tanta polémica ha levantado. Quizás en otro momento no le habría dado mayor importancia pero con la situación política en que estamos con la subida de la ultra-derecha por todo el mundo, no he podido evitar fijarme y que me den escalofríos de encontrarme esto en un manga shojo de corte infantil.

En definitiva, Clamp, Club de Detectives es totalmente prescindible. Esta obra sólo interesará a quienes sean muy fan de las autoras y que por puro completismo quieran tener todo lo que han publicado. Para el resto se quedará, como mucho, en un mero entretenimiento que no le aportará nada y que puede llegar a aburrir dado lo repetitivo del desarrollo de los capítulos.

sábado, 30 de marzo de 2019

Durmiendo entre lobos, de Nana Shiiba

Hacía tiempo que no reseñaba una obra de Nana Shiiba, de quien ya os he traído Venga, déjate querer, Animal Jungle y Como se te ocurra decírselo a alguien... Salvo contadas excepciones de alguna historia corta, en general sus shojos me parecen simpáticos y tiernos y siempre les he dado una nota que ronda el notable. Sin embargo, esta vez no va a ser el caso. Tenía este tomo en la estantería y lo recordaba como una lectura muy decepcionante. Si no lo puse a la venta en su momento fue porque le quise hacer antes una reseña que fui aplazando y aplazando hasta que le ha llegado su turno. Y en ésas estamos aquí ¿Se mantendrá esa intención después de la relectura que le he dado? Seguid leyendo para saberlo =)

Argumento

Los padres de Meguri Fukazawa, una adolescente de quince años, se han tenido que marchar al extranjero por motivos laborales y ella ha quedado a cargo de unos amigos de éstos. En la casa de los Kamijo todo parece perfecto: ambos son muy amables y atentos con ella, le preparan comida deliciosa y el piso es enorme y de lo más lujoso. Por si todo esto fuera poco, tienen dos hijos de lo más atractivos: Hakuto, de su misma edad, y Hiyuu, de 17. 

Sin embargo, Meguri pronto se da de bruces con una dura realidad que jamás habría podido imaginar: los dos hermanos tienen muy malas pulgas y están decididos a echarla de su casa. No la quieren allí ni un día más. La chica, que se niega a acabar viviendo en la calle, acepta su desafío ¡Es la guerra entre estos dos lobos y la chica que piensa domarlos!

Reseña

Como podéis ver por el argumento, la premisa de la historia es, cuanto menos, poco original. Eso de unos padres que desaparecen y dejan a la hija sola a cargo de unos amigos está ya muy visto como excusa para arrancar la trama (UFO Baby, ¡No hace falta!) pero esto no es grave si lo que nos ofrece la autora a continuación merece la pena. Y, a primera vista, prometía dar una historia bastante cómica con una Meguri que se quiere ganar su sitio en la casa (para lo cual, intenta cocinar con nefasto resultado) y que devuelve las puyas que le lanzan los dos hermanos, no amedrentándose con lo que le dicen éstos. Esto y un par de pinceladas más romanticonas ponía la serie en la línea habitual de las obras de esta autora.

Sin embargo, no sé qué se le pasó por la mente a una autora que siempre había tirado hacia desarrollos simpáticos y agradables para meter lo que mete. La primera señal de alarma es cuando entra uno de los hermanos en el aseo, desnudo, mientras ella está bañándose. No es como en tantas otras series en que sucede por un error, sino que lo hace a posta con toda la intención de cohibirla. Pero lo peor es lo que sigue. Y lo siento pero a partir de aquí tengo que hacer spoilers. Para hacer que Meguri se vaya al fin de la casa por su propio pie, los hermanos le organizan una violación en grupo a la salida de su trabajo. Por suerte, claro, uno de ellos al ver el pánico de la chica impide que la cosa llegue a término. Fin de spoilers.

Algo así no tiene justificación posible y mucho menos, como ocurre en la serie, que ni siquiera hay una reflexión al respecto ni se disculpan con ella (de hecho, el que la salva le pide perdón AL HERMANO por no "poder seguir con eso"). Y no sólo eso, como "el salvador", para colmo, la besa tras el rescate, la protagonista está más preocupada a la mañana siguiente por que él la quiera a por lo que le hicieron la noche anterior. No tiene ningún sentido. Y encima todos actúan como si no hubiese pasado nada, ¡¡como si no hubiesen cometido un delito!! Es que es alucinante. Peor ¡ojo! que esto es sólo el primer capítulo (de tres más un extra breve). En el segundo entra en escena Erika, una vecina y ex de uno de los hermanos que ¡le acaba haciendo lo mismo a Meguri! Ya no es sólo que repita la misma situación en dos capítulos seguidos sino que, de nuevo ¡¡es un maldito delito!! Por supuesto, claro, la chica vuelve a ser rescatada y, de nuevo, como si nada hubiese pasado, Erika se acaba haciendo amiga de la protagonista.

El tercer capítulo, al menos, no repite la escena de marras, pero la mini-serie termina con unas vueltas que, como era previsible, generan un triángulo amoroso que no parece ser tal cuando en el extra está bastante claro que uno de ellos vuelve con Erika, su ex. Y para rematar, Meguri, que al menos había parecido ser una chica bastante espabilada (salvo por lo de dejar pasar según qué cosas), cae en el tipo de protagonista tonta que se da cuenta ahí de que está enamorada de uno de ellos cuando, por capítulos anteriores, parecía evidente que lo sabía. Es ridículo.

En cuanto a por qué quieren echar a la protagonista de su casa, pues se puede resumir en pura misoginia que se intenta justificar por parte de un hermano por las fans que tiene en el instituto, que parece que no le dejan tranquilo, y por parte del otro hermano, por el daño que le hizo Erika. Si la serie no hubiese metido las situaciones que mencionaba, podría haber tenido un desarrollo decente pero a ver con qué derecho se quejan estos dos miserables de las mujeres si son capaces de  hacer lo que hacen.

Es bastante triste que unas situaciones tan tóxicas y DELICTIVAS, JODER, empañen un tomo que, si las pudiésemos eliminar, no estaría mal, entraría en el estilo general de Nana Shiiba. Por ejemplo, el extra del final es bastante divertido y tierno por sí solo y, si toda la serie hubiese seguido esa línea, habría sido muy buena. Pero, claro, ahí están los hechos y es imposible obviarlos como hacen los personajes, lo que es absurdo. El tono cómico general no es suficiente para pasar por alto algunas cosas.