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miércoles, 30 de septiembre de 2026

Beso endemoniado, de Rina Yagami

Hoy toca reseña de un tomo único que me llegó como regalo del amigo invisible de PSS de las navidades de 2012-2013. Sinceramente, al leerlo ahora, soy incapaz de recordar si en su momento lo leí y lo he olvidado por completo o es la primera vez que me pongo con el tomo. Diría que es lo segundo, por poco memorable que sean las historias, algo me sonarían. 

Beso endemoniado es uno de los dos tomos únicos de Rina Yagami que nos trajo Ivrea en 2012 junto con Bloody Kiss. Más adelante, en 2016, se animaron con una serie de cuatro tomos con un título de ésos que te dejaba descolocada: Prima de riesgo. Con todo lo que se habló de dicho concepto económico a raíz de la crisis de 2008, desde luego tuvo su impacto. Desde entonces, es una autora que no han recuperado y, visto lo visto, no tiene pinta de que veamos nada más suyo en nuestro mercado.

Beso endemoniado

Ha pasado medio año desde que Noa entró en bachillerato y sigue sin novio. Mientras volvía tarde de clases por culpa de su tutor y divagaba sobre lo bonito que sería tener pareja como sus amigas, se dio cuenta que se había desviado de su camino. Entonces, de repente, un chico haciendo skate le grita que tenga cuidado, pues van a chocarse. La camisa abierta como unas alas y su atractivo hacen que Noa le vea como un demonio. Al decírselo, tras reírse de su ocurrencia, la besa en compensación por la herida que se ha hecho al evitar dañarla en el golpe. ¿Qué hará Noa cuando descubra que ese demonio es el disciplinado delegado Kurosaki?

La misma autora reconoce que esta primera historia que da título al tomo puede llevar a confusión en cuanto al género, pues entre la ilustración de la portada y dicho título parece que va a jugar en el plano fantástico cuando en todo momento se queda en un sencillo romance de instituto.

La trama no tiene ningún misterio, Noa es lo bastante espabilada para reconocer enseguida al "demonio skater" en el delegado solo con su voz y el sitio de la herida. Además es directa y sincera, lo que se agradece. Luego, tiene detalles que hace que te creas el romance tan rápido que surge entre ellos. La única pega es un mini-conflicto final muy absurdo que no habría existido de decirle Kurosaki las cosas claras al respecto de por qué no quiere que vuelva ella al parque. Es muy ridículo que le haga pensar que no quiere volver a saber de ella en vez de decirle: "Oye, que al parecer van a hacer redadas policiales de gamberros en la zona donde hago skate, no vengas por ahí esta noche". La autora se podría haber inventado algo menos absurdo para el final del capítulo. Por lo demás, historia mona y entretenida, algunos momentos muy tiernos, pero de ésas que no pasa de ahí y se quedan grabadas.

7/10

Que sea un secreto

Haru Mimasaka es hijo de un pastor cristiano y todas las chicas le llaman "ángel" y se confiesan con él. Sin embargo, el chico hace "cosas malas" con Kanon Hasegawa, su novia desde hace poco. Arashi, amigo de la infancia de Kanon, está enamorado de ella y ve un sinsentido que tenga una relación con Haru cuando ella es hija de los dueños de un templo budista y tendrá que heredarlo en un futuro. De hecho, Kanon aún no le ha contado su situación familiar a su novio, pero tarde o temprano lo descubrirá...

La autora dice en un comentario que, como la historia anterior tuvo buena aceptación, decidió probar a hacer otra con un "ángel". La verdad es que parece que hay no pocas japonesas que tienen un cierto fetiche con el tema de los sacerdotes, me he acordado tanto de Virgin Crisis, con esa Miu enamorada inicialmente del angelical Shion, como a la historia principal de Aleluya demonio, que reseñé hace poco.

Otra cosa que comenta la autora es que planteó la historia un poco a lo Romeo y Julieta, un amor imposible por, en este caso, un enfrentamiento religioso. Si duda, la historia tenía mucho potencial para haber dado algo más serio y más extenso en que los padres de ambos acabasen entrando en escena. También, para lectoras extranjeras principalmente, habría tenido su punto de interés para saber algo más de la situación religiosa del país y cómo conviven las deferentes creencias. Sin embargo, no deja de ser una especie de no-triángulo amoroso con Arashi y todo resulta precipitado y muy absurdo. Con la extensión que tiene, era una historia para haberla enfocado desde lo cómico, en tan pocas páginas quiso hacerla dramática y seria y no funciona.

5/10

Cuando caen las flores

Ichinose es un niño de mal carácter que trabaja de modelo. Quien le consigue sacar las mejores fotos es Miku Kitahori, una joven fotógrafa que le promete que conseguirá sacarle una foto sonriendo. Sin embargo, esa promesa no la llega a cumplir pues le diagnostican un cáncer fulminante que se la lleva en menos de un año, desapareciendo así la persona más importante del chico. Tres años después, cumplidos ya los 15, éste conoce a Miku Sakurai, una chica que dice que la vida le ha dado una segunda oportunidad para ir tras el chico que le gusta, que no es otro que Ichinose. ¿Podría ser...?

Si en las historias anteriores hemos tenido un falso demonio y un falso ángel, ¿aquí se podría decir que la autora crea una historia de un falso fantasma? La cuestión es que lleva bastante bien el punto de intriga sobre quién es realmente Miku Sakurai: se parece a la otra Miku, también le gusta la fotografía y dice haber muerto y vuelto a la vida para estar con Ichinose, de quien tiene una foto hecha... ¿en su vida anterior? ¿Será realmente una historia de corte fantástico? Os dejo el punto de intriga para que lo descubráis. Os adelanto que me ha gustado la respuesta al misterio y cómo lo lleva la autora.

Sí que puedo decir que me parece la mejor del tomo, tiene un punto dramático sobre el luto que resulta creíble. También te habla de vivir el momento y no dejar lo importante para un futuro que nunca se sabe lo que puede deparar. Además, el carácter de ambos protagonistas está trabajado lo suficiente para que nos los creamos. Hay alguna escena que chirría más y se nota que es una historia un poco anterior a las otras dos. Con más experiencia y madurez, la autora habría dado una historia corta totalmente redonda.

8/10

Amor feliz

Rumi es campeona de judo de la prefectura y Tomo, su mejor amigo de la infancia y uno de los chicos más populares del instituto, siempre se mete con ella llamándola "Superchica". Unos días atrás hicieron una apuesta que gira en torno a que Rumi consiga o no novio. Todo surgió a raíz de la visita de la chica a una vidente que le dijo que ese agosto conocería a su alma gemela de pelo moreno. Rumi tiene fe en ello, pero Tomo está seguro de que eso no sucederá. ¿Quién ganará la apuesta?

Historia corta todavía más antigua que las anteriores y se nota en lo cliché que es, además de en un dibujo menos pulido. No tiene nada de especial, es previsible y muy genérica. 

Rumi es muy densa, se ve a kilómetros que el chico está enamorado de ella desde hace tiempo y el pobre tendrá que aguantar lo suyo a que ésta se dé cuenta y descubra sus propios sentimientos. La chica llega a ser bastante cansina con ese cuento del "alma gemela" de la adivina y su obcecación en supercherías del horóscopo. Es una historia mona en que, quienes ya tenemos una edad, debemos hacer el esfuerzo de recordar esa ingenuidad y credulidad de la primera adolescencia, con la torpeza y cierta falta de luces de la edad. Si se consigue, tendremos una historia sencilla y natural con un punto encantador. Si no se logra, no pasará de mediocre, insulsa y bastante tonta.

7/10

No te lo diré

Rika es la subdelegada de estudiantes y últimamente está que trina por culpa de un rumor según el cual quienes escriban su nombre y el de la persona que le gusta en el despacho del director del antiguo edificio abandonado serán felices para siempre. El delegado, Kazui Jinguuji, un tipo peculiar que suele llevar un martillo de juguete y va a su bola, dice haber ido a poner su nombre junto al de Rika en esa pared. Si no se cumple, el mito se desvanecerá y el resto de estudiantes dejará de ir por ahí. Y si se cumple, Rika tendrá un apuesto novio. La chica está por cargárselo, pero quizás descubra que el descerebrado del delegado no es lo que creía.

Una historia bastante divertida con unos protagonistas que me han recordado a los de Kaichou wa maid-sama. Kazui tiene puntos disparatados que luego esconden motivos de fondo para sus extrañas decisiones. Ambos tienen bastante carisma y es de esas historias cortas que dan ganas que se hubiesen llegado a convertir en una serie para ver cómo evoluciona la peculiar pareja.

8/10

Conclusión

El tomo se compone de cinco historias cortas independientes, por lo que cada una tiene un número de páginas muy limitado que dan poco margen de maniobra. Aun así, la verdad es que me ha sorprendido para bien, esperaba tramas más flojas y cada una tiene su punto peculiar distintivo. No son excesivamente originales ni creo que vayan a perdurar en mi memoria a largo plazo, pero es uno de esos tomos únicos que podría releer en un futuro para refrescarme la memoria y lo volvería a disfrutar.

domingo, 20 de septiembre de 2026

Pasión bajo las estrellas, de Kaco Mitsuki

Toca nueva reseña de un manga, en este caso, algo más largo que mis últimas lecturas ya que alcanza la friolera de... cuatro tomos. Sí, no estoy leyendo cosas muy extensas últimamente, el caos que tenemos en casa con unas obras no da para concentrarme en otro tipo de formatos. Por suerte ya está casi lista, aunque después tocará recolocar todo. ¡Socorro!

Pasión bajo las estrellas nos llegó entre 2010 y 2011 y es la segunda obra que nos trajo Ivrea de Kaco Mitsuki después de habérnosla presentado en 2008 con un shôjo adorable de tres tomos que levantó mucha polvareda por el título que tuvo: Lo nuestro no puede ser, tío. Mucha gente interpretó ese "tío" como "colega" o similar... cuando se refería a "tío" como pariente, familiar. A pesar del tema polémico, tengo buen recuerdo de dicha serie, me pareció preciosa, muy bien llevada y resuelta. A ver si en un futuro puedo releerla y la reseño, espero que esas impresiones se mantengan. El caso es que adquirí esta serie en 2014, pero creo que sólo leí un poco del primero y la dejé aparcada para otro momento. Doce años más tarde, parece que ese momento llegó. Yo, a mi ritmo.

Argumento

Hikaru Minami es una adolescente risueña y espontánea a la que le gusta todo lo relacionado con el cielo, especialmente las estrellas, por eso se unió al club de astronomía de su instituto. Volviendo de la azotea, donde había ido para hacer unas fotos, se le cae el móvil y un chico de pelo casi blanco, muy alto y atractivo, del que procede un sonido de campanilla que le resulta nostálgico, lo recoge y se lo devuelve. 

Esa misma noche quedan los miembros del club para observar las estrellas. Antes de que llegue el resto, Hikaru se reencuentra con ese chico, Minato Asou. El sonido de su campanilla, por algún motivo, la chica lo asocia con las estrellas fugaces y hace que se le salten las lágrimas. Al escuchar que se acerca el grupo, Minato la lleva a un rincón y se las seca para que sus amigos no la vean así. 

Tras separarse de Minato, Hikaru siente que quiere volver a verlo. La chica descubre que hay una forma diferente de "gustar". Le "gusta" estar con sus amigas y le "gusta" el cielo, pero con él empieza a ver que le "gusta" de una manera mucho más intensa. Sin embargo, lo que parece un amor a primera vista no será nada fácil de establecer. El pasado de Asou, su mala fama, la aparición de su cuñada, las sospechas del sobreprotector hermano de Hikaru… ¿Podrán superar todos los problemas que se les presenten?

Reseña

Con esta serie tengo sentimientos encontrados. Por un lado, le veo varias virtudes, pero también tiene pegas que ponerle que le restan puntos. Está lejos de parecerme la joyita que vi en su otra serie.

Empezando por las virtudes, que son muchas y algunas muy interesantes, tenemos a una protagonista que es un encanto. La chica es adorable, pero también tiene una determinación y una seguridad que, por desgracia, pocas veces se ve en los shôjos románticos de instituto. Hikaru sabe lo que quiere y no se achanta ante amenazas, calumnias o insultos. También confía en Minato cuando ya están saliendo, no es una de esas protagonistas que desconfía de su chico a las primeras de cambio, lo cual no quita que tenga sus momentos de inseguridades y dudas por motivos más que razonables. Me ha parecido una protagonista fantástica.

Por su parte, Minato también es un protagonista muy decente. Tiene una fachada de tipo duro y violento que, más que buscarla, se la han puesto y él pasa de desmentirla y deshacer prejuicios. El chico es tierno, amable y simpático, todo un solete. Se preocupa por Hikaru y forman una pareja con buena química y sintonía. Todo lo que se refiere a ambos personajes y cómo se establece su relación me parece de lo más disfrutable de la serie. Hay momentos muy tiernos, otros cómicos con piques entre ellos totalmente naturales y en muchas cosas resultan una pareja realista.

El problema de este manga empieza con los secundarios y una serie de misterios relativos al pasado de Hikaru. Sobre lo segundo, la autora genera unas expectativas al respecto de las repercusiones de este misterio, que también envolvería a Minato, que acaba resultando un tanto decepcionante. Un intento de melodrama que nunca llega a serlo, pero como parecía que se iba a generar algo muy intenso y al final no es para tanto, te deja un tanto descolocada. Además, en ese pasado, cuando se descubre, vemos cosas muy extrañas y poco creíbles [Destripe] ¿Una niña enferma, débil y con fiebre puede escaparse del hospital sin que nadie la vea? Y qué conveniente eso de que ella pierda la memoria del incidente. ¿Por qué le dijeron los padres de Minato una mentira tan ridícula y cruel de que ella había muerto en vez de decirle que, gracias a su esfuerzo, la niña se salvó? ¿Y estando malherido se lo llevan al extranjero donde despierta? [Fin del destripe]. Son demasiadas cosas incongruentes que no parecen haber estado muy bien pensadas por la autora a la hora de armar la trama. Digamos que éste es el primer problema, pero, dentro de lo que cabe, el de menor importancia en comparación al siguiente. Esto es porque, al final, es un asunto del pasado que sirve para aclarar el misterio y terminar de armar el puzle, aunque sea de aquella manera.

El gran problema de la serie son los secundarios que fastidian a la pareja y, a diferencia del anterior, que es un pasaje breve, éstos fastidian a lo largo de casi los cuatro tomos de la obra. Al menos no sucede como en la mayoría de shôjos que son los intereses amorosos no correspondidos los que se interponen, sino unos familiares. Por parte de Hikaru está su hermano mayor, Yui, un chico sobreprotector obsesionado con ella hasta el punto que en más de un momento me hizo preguntarme si no sentiría un amor más allá de lo fraternal por ella. Estaba temiendo que en cualquier momento saliese que en realidad uno de los dos es adoptado (cosa que por suerte no sucede). Se supone que todo es sobreprotección, pero... Ufff... Incluso cuando se saben los motivos de dicha actitud al final no deja de ser extraño. La autora busca sacarlo de ahí en el desenlace [Destripe] con un inesperado romance con una amiga de Hikaru que nunca dio ninguna muestra de sentir nada por él o viceversa (y he repasado los tomos buscando alguna señal... pero nada), una escena muy cutre como para decir que él también tiene su final feliz y supera su obsesión por su hermana [Fin del destripe]. La palma, no obstante, se la lleva Shizuka, la cuñada de Minato. Sus tejemanejes y su actitud se intenta justificar en que es viuda y todavía no ha superado la pérdida, estando algo trastornada, pero llega a hacer cosas que son demasiado retorcidas. Empañan mucho lo buena que era la serie.

Otro punto que también me ha sobrado es la intensidad y el drama del tema musical del piano que toca Minato. O, mejor dicho, que no toca desde que falleció su hermano, que fue quien le motivó a ello. Esto tiene que ver también con la actitud de su cuñada, así que se enturbia lo que podría haber sido una subtrama muy bonita en que con la ayuda de Hikaru, le vuelven las ganas de tocar. Realmente, es lo que sucede desde que la ve por una ventana dar vueltas bajo la nieve y toca una popular canción infantil que se llama "nieve", pero el papel de Shizuka en esto desmerece el desarrollo de esta subtrama.


Como detalle menor que también me chafa un poco, al final de la serie, sabemos que Hikaru quiere ser enfermera por ayudar igual que a ella la cuidaron... Me fastidia cómo la autora la quiere poner en el típico trabajo feminizado y cliché. Con esa pasión por el cielo y las estrellas podría haberle dado algo que motivase a las adolescentes lectoras de la serie a ampliar horizontes, como meteoróloga o astrónoma. Y, ojo, la enfermería es un trabajo imprescindible y muy encomiable, pero cansa que el mensaje que se lance en muchas de estas series dirigidas a niñas y adolescentes sea que él vaya a ser un famoso lo-que-sea, pianista en este caso, y ella no vaya a aspirar a algo que se alinee con su pasión y se salga de los roles feminizados.

En el último tomo hay una historia extra titulada Melodramatic library. Trata de una adolescente muy estudiosa, Kanae, que se prenda del bibliotecario del instituto. Aunque el punto de partida es totalmente cliché, hay un giro de guion sorprendente y muy divertido que le da muchos puntos.

En definitiva, un shôjo disfrutable, con muy buenos elementos, pero otros que ensombrecen el resultado global. Diría que va de más a menos, lo que hace que al llegar al final la sensación sea bastante menos positiva que con su inicio. 

jueves, 10 de septiembre de 2026

Lovenista, de Kayono

Aunque tocaría una reseña de algún libro, por eso de ir alternando formatos como me había propuesto, ahora mismo necesito cosas más ligeras y cortas. Tengo que reconocer que, además, mis últimas lecturas de mangas están siendo de obras con posibilidades de acabar a la venta para hacer sitio (y de camino intentar recuperar dinero en el monedero de la app). Este mes vamos a estar de obras en casa y todo lo que me ha tocado mover (y que habrá que recolocar cuando acabe... ufff...) me hace replantearme el tema de la acumulación. Así que con eso en mente, opté por esta serie que en mi primera lectura recuerdo que no me convenció demasiado. A ver qué tal el reencuentro.

Antes de entrar en materia, como pequeño recordatorio, si queréis saber más de la autora y sus obras, hace años hice junto a Dianika una web reconvertida a blog que tenéis aquí. 

Aviso: Voy a destripar mucho la serie, así que ya sabéis a qué ateneros si pretendéis leerla en un futuro.
 
Argumento

Yun Morokawa es una joven enamoradiza de 16 años que arrastra un historial de nueve parejas que no le han durado más de dos meses cada una. Considera que la culpa puede ser suya ya que, en lugar de sentir placer cuando tiene relaciones sexuales, le duele mucho. Según la ginecóloga, no sería algo físico, sino un problema psicológico que podría estar relacionado con sus problemas familiares.

Una mañana en la que va a clases en el metro junto a sus amigos, Asami y Kyogo, se sube Hiromichi Kondo, guapísimo cabecilla de la banda de gamberros de su instituto. Éste se sienta a su lado, tan cerca que invade su espacio personal. Observándolo, Yun llega a considerar que con él quizá no le dolería. Éste también se fija en ella y, para su sorpresa, le dice que tiene una piel preciosa. Justo en ese momento, el metro da un frenazo y Yun cae encima de él. Esa cercanía le dispara las pulsaciones a la chica todavía más. 

El metro llega a la última parada y Hiromichi se apea junto a sus compañeros. Yun, todavía algo azorada, se encuentra con que se ha caído el móvil de éste en el asiento. Decide saltarse la clase y fisgonea su contenido descubriendo que tiene una agenda con más de 100 números de chicas, un vídeo de una pelea callejera y una grabación en la que sale haciendo el amor con una mujer llamada Kaede. Viendo lo mucho que disfrutan, Yun termina por sentir envidia al pensar en su situación de dolor en un momento que debería ser de pura felicidad y gozo.

Esa misma tarde decide romper con su actual novio, Koji. Él se enfada y discuten, recibiendo Yun una bofetada cuando le revela que se va de su casa. Dos horas después, se cruza con Hiromichi que repara en la herida de su cara y la hace sentarse a hablar con él. Yun no deja de mostrarse reticente, pero las persuasivas palabras del chico logran que acabe contándole sus problemas sexuales, los cuales ni siquiera ha mencionado a sus mejores amigos. Hiromichi la escucha y le hace una singular propuesta: él sería capaz de hacerla disfrutar como se merece y, si ella quiere, no tendrá problema en demostrárselo. 

Reseña

Nos situamos en 2008, época donde todas las editoriales se sumaron al boom del shôjo erótico en mayor o menor medida tras el éxito cosechado por Ivrea en dicho género. La apuesta de Norma fue por las series de Kayono, aunque a mi modo de ver (y el de muchas shojeras más) se dejaron sus trabajos más interesantes que eran sus primeros tomos únicos. Ya reseñé Buscando al hombre ideal hace un tiempo y sólo me quedaría Royal Seventeen de lo que tengo en casa.

Lovenista es su trabajo más maduro y realista, de eso no hay duda. No hay elementos fantásticos y se tocan temas con los que las adolescentes se podrían llegar a identificar. Sin embargo, ese intento de mayor seriedad no es sinónimo de mayor profundidad. La serie sólo son dos tomos e intenta meter con calzador tantos elementos que al final nada funciona. Pero nada es nada. Vamos por pasos.

Para empezar, lo más destacable del arranque es el problema de la protagonista con el sexo. Se puede suponer que sería vaginismo, pero queda en el aire porque todo se reduce a que es algo psicológico y nunca se llegan a saber las causas. Se menciona la delicada situación con sus padres como detonante, pero ni aparecen en las páginas ni se sabe nada de ellos. Es más, la chica se va mudando de casa de un novio a casa del siguiente novio, intercalando paradas en casa de su amiga Asami, como si tal cosa. Sólo ese trasfondo, cómo necesita estar en una relación sí o sí aunque al llegar al momento del sexo lo pase mal, ya daría para algo más serio e interesante de lo que acaba siendo esta serie. La chica se merecía ser realmente la protagonista de su propia historia, pero al final la trama se centra él.

Por su parte, Hiromichi es una especie de cajón de sastre de rasgos diferentes que no siempre casan entre sí. La autora le da tantas facetas y elementos en su construcción que es irreal y hasta absurdo. La lista es larga: vive solo por una situación dura de la que nos enteramos gracias a un tercero; es un gamberro violento que va dando palizas a cualquiera que se le cruce; su sueño es ser maquillador profesional (y nunca se sabe de dónde le viene ese interés); trabaja como host (algo no muy diferente de un gigoló o prostituto) desde que tenía ¡¡¡14 años!!!; se acuesta con una mujer casada mucho mayor que él. A ver, Kayono, céntrate y deja algo para otros personajes, que esto no hay quien se lo crea. Con que el tema de las bandas lo hubiese eliminado, la cosa ya quedaría algo más enfocada. No me imagino a sus violentos compañeros aplaudiendo que le gustasen esas "mariconadas" del maquillaje, la verdad.

Al final, a pesar de los temas interesantes que introducía, la serie se queda como el típico y tópico rectángulo amoroso de final más que predecible. Por parte de Yun está Kyogo, el amigo buenazo que nunca va a tener posibilidades. Por parte de Hiromichi, Kaede, la mujer casada. Tócate un pie que la señora es doctora, trató al chico tras un accidente cuando tendría 13-14 y lo sedujo, vamos una corruptora de menores... ¡siendo doctora! La señora se aprovechó de un chico herido física y mentalmente y lo acabó haciendo, básicamente, su juguete sexual No me parece casualidad que por esa misma época empezase como host. ¡Y quien cuenta esto, también médico, lo ve tan normal! Se nota que a esta persona no le gusta Kaede, pero no al nivel de lo que sería lógico, que era haberla denunciado a la policía. Es alucinante cómo ponen todo esto tan normalizado.


Un episodio que ahora que lo he releído me ha parecido como para quemar los tomos es cuando Kaede le dice a Hiromichi que está embarazada de él y que abortará. Él le pega una bofetada (!!!!!) para abrazarla al momento y decirle que lo tenga. Pero, a ver, pedazo de niñato, ¡¿quién te has creído que eres?! No sólo la bofetada, sino el querer imponer su voluntad a una mujer adulta y casada. Para colmo, lo de que fuese suyo es mentira, él mismo lo sabe porque más adelante dice que llevaban tres meses sin hacerlo y todo el episodio está más pensado para tensar y desarrollar la relación con Yun que con lo delicado que es lo planteado. Todo mal. Horriblemente mal.

Para colmo de males, el desenlace de la serie resulta precipitado hasta el punto del ridículo: Kyogo y Kaede aceptan sus respectivas derrotas; Hiromichi y Yun se hacen famosos tras un concurso de maquillaje, él como maquillador y ella como modelo; y, lo más surrealista de todo es que, después de toda la serie con el tema de los dolores de la chica durante el sexo, se nos dice que llevan una temporada haciéndolo como conejos y que ya no le duele y es todo maravilloso. Es decir, esa primera vez entre ambos que habría sido tan importante no nos la muestra porque se había quedado sin páginas. Eso sí, durante la serie hay no pocos momentos de manoseos y de casi hacerlo, que al final esto es un shôjo erótico, pero justo el acto final, el momento más interesante y delicado no lo muestra.

Uno de los puntos más fuertes de las obras de Kayono era su dibujo. Aquí sigue siendo muy bueno, con un estilo propio muy identificativo, pero empezó a cambiar la forma de dibujar a los personajes que pasaron a ser mucho más delgados hasta el punto que Yun casi parece anoréxica (lo que no sería descabellado con todos los problemas que arrastra la chica y no se tratan). Además, rostros más angulosos y menos escenas de ésas que hacía en las que te quedabas embobado. Basta comparar las portadas de ambos tomos para notar la diferencia.

Junto al dibujo, uno de los puntos interesantes de la obra por lo que fue bastante bien considerada en su momento (o, al menos, tengo ese recuerdo que puede no ser exactamente así) era por tener una protagonista que se salía del prototipo de adolescente virginal y pasiva. Que Yun tuviese experiencia previa y quisiera acostarse con Hiromichi, diciéndolo claramente sin quedarse en simplemente fantasear con él, era bastante rompedor. Como decía, es una pena que ella dejase de ser realmente la protagonista de la historia. Había mucho potencial para profundizar en la joven.

En definitiva, una serie terrible. Tiene de subtítulo "La biblia de amor de las chicas", lo que no sería más que publicidad engañosa porque al final no hay nada que una adolescente pueda sacar de aquí para bien. Recordaba que no me convenció, pero es que esta relectura ha sido mucho peor de lo que esperaba: trama mal desarrollada, momentos absurdos, temas serios tratados de pena o ignorados, normalización de cosas muy turbias o directamente delictivas y un dibujo que aún siendo bonito, pierde belleza respecto a sus series anteriores. El título del manga, Lovenista, viene del perfume que usa Yun y que Hiromichi reconoce en el metro. Así de superficial y absurdo como eso es la propia serie. Para leer con el piloto automático, disfrutar con las escenas picantes y los momentos cómicos tirando a ridículos, porque a la mínima que se reflexione algo, va al contenedor de reciclaje.

domingo, 30 de agosto de 2026

Aleluya demonio, de Kamaro Kikuchi

Con este calor no apetecen lecturas largas o densas, así que me he decantado por releer este tomo único que sacó Ivrea en 2009, que ya ha llovido. De hecho, hace tanto que, primero, no recordaba nada de las historias y, segundo, ni siquiera sale en mis entradas de adquisiciones del blog, así que me lo tuve que pillar de salida, poco antes de abrirme este espacio. Creo que por entonces ya había leído por scans algo de la autora y, sin ser de las que más destacaban, supongo que decidí darle una oportunidad a esta apuesta de la editorial. No han vuelto a traer nada suyo, así que pasaría sin pena ni gloria en las ventas.

¡Aleluya demonio!

Kaede Hayama es alumna de un prestigioso instituto católico en el que se han estado sucediendo ataques a los y las estudiantes que sacan mejores notas. La chica está convencida de que quien realiza los ataques debe ser un chico con pinta de macarra, Torao Kuroba, y esta dispuesta a desenmascararlo. Cuando está a punto de ser atacada por un tipo encapuchado, un joven vestido de sacerdote la salva. En el sitio de la trifulca encuentra una cruz grabada con el nombre de Masato Sannomiya, el alumno estrella al que ella admira. ¿Cuál ha sido su salvador y cuál su atacante?

El tomo se compone de cuatro historias cortas, aunque las dos primeras forman una mini-serie. A este primer capítulo le sigue ¡Aleluya demonio! Returns en que, después de atrapar al atacante violento, la pareja se enfrenta a un pervertido que se obsesiona con Kaede. Cuando suceden estas cosas siempre me queda la intriga de si la autora no habría tenido la intención de hacer una serie más o menos larga, pero no cuajó. Al menos, ya puestos a sacar un segundo capítulo, parece que falta uno que haga de cierre porque todo queda en el aire.

Lo cierto es que no hay por dónde coger esta mini-serie. Es todo muy absurdo, sin justificaciones ni mucha lógica. Que en un prestigioso centro católico haya tal cantidad de delincuentes juveniles que se necesita que haya un alumno disfrazado de cura para encargarse de detenerlos no tiene ni pies ni cabeza. ¿Y los padres de los alumnos atacados no montan un pollo? ¿Nada? De verdad, no se sostiene por ningún lado.

Por supuesto, no hay ningún misterio real, es más que evidente que Kuroba es el justiciero y resulta que lo hace porque es el nieto del zumbado del director. ¡Pero es que encima hasta usa un arco y flechas contra los gamberros! No sé yo si en un primer momento la autora pensó en darle un contexto de fantasía y al final lo dejó en "realista".

En cuanto a la inevitable pareja que forma con Kaede, bueno, algún momento mono hay, pero poca chispa. Además, en ambas historias la chica no deja de ser una damisela en apuros que necesita que la salve su ¿sacerdote de brillante sotana? No sé, le habría faltado más desarrollo a ambos para que me los creyese.

6/10

Vanilla beans love pink


Tamiko Nakayama adora los volantitos, el rosa y demás elementos ultra-femeninos, pero no siendo muy agraciada y, además, siendo la hija de los brutos dueños de la pescadería del barrio, lo más habitual es que le toque ir en chándal. Frente a ella vive Keita, cuyos padres regentan la pastelería local, con quien suele pelear a diario. En la misma calle también hay una tienda de gafas y Tamiko está colada por el hijo de los dueños, Maki, maduro, deportista y muy atractivo. Un día, unos niños se meten con ella cuando se pone uno de esos vestidos monos y después de tantas burlas a lo largo del día, no es capaz de defenderse. Para su fortuna, la salva un chico disfrazado de conejito publicitario, ¿será Keita o Maki?

Otra historia previsible en cuanto a su "misterio" y resolución. Lo mosqueante es que son tres de tres capítulos en que el segundo personaje masculino resulta ser un tipo despreciable a nivel de estar para encerrar y tirar la llave al mar. El esquema es muy parecido al primero de ¡Aleluya demonio!, así que da cierta sensación de déjà vu. Al menos, en este caso, al ser "amigos" de la infancia, la transición al romance resulta un poquito más realista y emotiva.

Quizás el punto más interesante es el tema de los complejos de la protagonista, muy creíble siendo una adolescente que quiere encajar en una estética que no le pega. No obstante, a pesar de las burlas e insultos, incluso de sus propios padres, ella sigue esforzándose y no hay duda que el look final del capítulo es muy mono y le sienta bien. Lo que me mata es que diga al principio del capítulo que, si le gusta todos esos elementos tan femeninos es, claro, porque es una chica. A tope con los roles, claro que sí. 

6.5/10
  
El mejor novio de laboratorio

Misako Hayashi es guapa, popular y, siendo hija de un empresario de éxito, también es rica. La cuestión es que todo le va tan bien que está aburrida. Para romper esa rutina se propone conseguir que Shuji Narasaki, miembro del arruinado club de química, caiga a sus pies después de haberla ignorado y hasta empujado por una triste moneda de 10 yens. Misako se ofrece a financiarle la investigación de una pócima de amor y ante los billetes relucientes, el chico accede.

Otra historia bastante rocambolesca e increíble con todo eso de la supuesta pócima de amor y... ¿un instituto permite que unos alumnos den dinero a otros para actividades de un club? No lo veo. Sin embargo, diría que es la mejor del tomo porque es la única en que la autora trabaja los sentimientos de los personajes y, además, nos libramos de un tercero con tintes de delincuente. Menos mal.

Destacaría de la historia un giro de guion que no vi venir (porque está sacado de la manga, la verdad) y le sienta muy bien a la trama: [destripe] cuando los padres se arruinan y Misako debe aprender a ganar dinero [fin del destripe]. Es cierto que esto sirve sólo para desencallar el romance y habría estado bien que se viese algo más de cómo lo afronta la chica más allá de esto, que se lo toma muy bien, demasiado para lo que sería realista.

7.5/10

Conclusión

En definitiva, un tomo para pasar un rato entretenido, sin más. Historias cortas donde prima más la comedia y las situaciones absurdas que el amor. No va a perdurar en la mente, pero por los momentos monos que pueden llegar a rozarte la patata, quizás vale la pena darle una oportunidad. Que conste que digo "rozar", no esperéis un gran impacto emocional. 

miércoles, 10 de septiembre de 2025

My cosmic monster, de Motteke

Juro que no ha sido a propósito, pero aquí estamos, reseñando una serie que podría ser un mix entre mis últimas dos reseñas: Mi chico lobo y Onegai teacher. Simplemente, vi los dos tomos en la estantería y para que no se quedase como una de mis eternas pendientes (mejor no hago recuento), me puse con ella. 

My cosmic monster se trata del único shôjo que ha hecho la autora hasta el momento. Salvo esta excepción, se ha dedicado por completo al BL (hay un gag muy bueno en la serie que tiene relación con esto). Además, fue su primera obra en superar el tomo único de extensión, lo cual no quita que haya dado una serie bastante buena.

Argumento

Tsubaki es una estudiante de secundaria que vive pendiente de estar mona todo el tiempo y tiene tanto éxito que no paran de declarársele chicos de su instituto, sean del curso que sean. Hasta el momento los ha rechazado a todos porque no termina de entender qué es eso de estar enamorada. Claro que su popularidad también le granjea la enemistad con otras chicas y, como no se atreve a enseñar a sus amigas su cara de enfado para que no dejen de pensar que es una chica adorable, debe gritar su frustración en soledad. 

Después de uno de esos momentos de desahogo ve lo que entiende que es un perrito algo raro en una caja con el mensaje "Por favor, adóptame". Le resulta tan adorable que finalmente se lo lleva a casa y lo lava mientras ella también se baña. Con el extraño animalito, Tsubaki se siente lo bastante relajada para confesarle lo que siente, que nadie la apreciará si no es mona. 

El momento de calma lo interrumpe abruptamente su hermana mayor, Mai, una obsesa del tema alienígena que dice que uno de sus cacharros ha detectado algo en el baño. Por raro que pueda ser un perro, está claro que éstos no flotan en el aire, que es justo lo que hace la criatura antes de transformarse en un chico de su edad, completamente humano y desnudo, que responde al nombre de Fuwa.

Reseña

Si en Mi chico lobo teníamos un shôjo sobre el romance entre una adolescente y un lobo que se transforma en humano, aquí cambiamos el lobo por un alien que de peluche achuchable (y que no se parece en nada a un perro, que la protagonista vaya al oculista o mire en internet las razas de perros que existen) se transforma en humano. Luego, en Onegai teacher tenemos los papeles cambiados y es ella la alienígena. Como decía, esta serie es casi un mix de ambas. En lo que coinciden las tres es en que el trasfondo fantástico está muy poco desarrollado, pero, aun así, ésta me ha parecido quizás la mejor llevada o la que le da un poco más de relevancia al tema.

La serie tiene un enfoque tirando más hacia el humor que al drama. No creo que dé para soltar carcajadas, pero resulta muy simpático y la sonrisa sí te la llega a sacar de manera constante. Ya que estamos, os recomiendo Cosmos shou e youkoso, una historia corta de Ai Morinaga que tiene una premisa muy parecida pero de humor mucho más bestia.

Una cosa que me ha sorprendido para bien de esta serie es el peso que tiene Mai, la hermana mayor de Tsubaki, en la historia. La relación entre ambas es mucho más relevante que la componente romántica buena parte de los dos tomos. Son muy diferentes, se adoran, pero es inevitable que en una edad tan compleja como es la adolescencia haya sentimientos complicados de entender y controlar. Me han parecido muy humanas y adorables.

Que la hermana se lleve tanto peso en el inicio de la serie hace que el romance realmente crezca poco a poco. Tsubaki tarda en enamorarse de Fuwa ya que es su forma de peluche y como mascota lo que le gusta de él. Como humano se convierte en un amigo algo irritante, pero confiable, por el que llegado cierto punto empieza a sentir algo más que ni ella comprende. Esto es coherente con lo que ella mismo dijo al principio, que aún no sabía lo que era estar enamorada. Así pues, cuando llegan los momentos emotivos, realmente los llegamos a sentir. Es muy tierno y cuqui todo. Me habría gustado ver algo más desde el punto de vista de él al respecto de cómo se desarrollan sus sentimientos, es la única pega que puedo poner a la parte romántica.

Resulta un poco triste que Tsubaki sólo se presente a los demás como chica mona, adorable y una santa. En realidad, es muy carismática, se pilla sus berrinches sin por ello dejar de ser una buena persona. Tiene su explicación durante la serie y es una buena construcción de personaje la que hace la autora con ella. Lo que parecía simplemente un punto de partida cómico tiene un tratamiento muy humano que no esperaba.

El punto más débil de la obra es su brevedad por cómo de abrupto es el final y todo lo que deja en el aire. Fuwa resulta ser un príncipe en su planeta, así que debe de volver, [destripe] pero una nueva avería en su nave le hace regresar y... ¿ya se queda para siempre? ¿No hay ningún conflicto con el rey? ¿Lo hay y no nos lo muestra? [fin del destripe]. Es un cierre en falso que o bien la autora no pudo culminar como tenía en mente por falta de espacio porque no le dejasen alargar la serie o bien se queda así tal cual por decisión propia de no calentarse la cabeza. Sea como sea, es un mal final. Y no sólo por el tema alienígena, sino porque durante la serie se vislumbran un par más de posibles parejas y la serie acaba sin saber qué sucede con ellas. Una pena porque ambas me parecían muy monas y habría querido ver el camino que seguían.

Algo en lo que me quiero detener es en el dibujo. La autora tiene un estilo un tanto de bocetos sin terminar de perfilar, lo que le da un punto de carácter propio. Además, tiende a rellenar mucho las viñetas y hay muchos bocadillos y textos fuera de éstos. La rotulación tuvo que ser una pesadilla y aquí se lleva mis dieces la persona que se encargó.

En definitiva, una serie simpática, mona, con algunos gags que son muy buenos y que nos pondrá la sonrisa en la cara mientras leemos una historia muy humana, a pesar de contar con alienígenas en el planteamiento. Una pena que tenga un final tan abrupto que deja demasiadas cosas importantes sin resolver.

lunes, 25 de agosto de 2025

Mi chico lobo, de Yoko Nogiri

Hoy toca reseña de una de mis últimas adquisiciones, una de las que salieron en la pasada entrada de junio y julio. Se trata de una serie de cuatro tomos que Norma sacó durante el 2018 y que ha descatalogado recientemente. Como la tenía en mi lista de futuros y era de lo poco 
que me interesaba de esta última tanda de descatalogaciones la pillé por wallapop antes de que la gente se volviera majara con los precios. En vez de buscarle un posible hueco definitivo en las estanterías pensé que mejor era leerla primero, pues estoy en una etapa de intentar quedarme solo con aquello que realmente me guste y tampoco me daba el pálpito de ser lo que diríamos un imprescindible. Veamos qué sensaciones me ha dejado al final.

Debo decir que me ha salido una reseña en que comento bastantes cosas que se pueden considerar destripes aunque lo haga de manera general sin entrar en detalle. Lo más concreto sí que lo he dejado en color claro para que no se lea sin querer. Aviso hecho.

Argumento

Los padres de Komugi Kusunoki están divorciados desde que ella era niña y, desde entonces, ha estado viviendo con su madre en Tokio, aunque no por ello ha perdido el contacto con su padre, que vive en Hokkaido. Esta situación cambia cuando su madre debe irse por trabajo un año entero a Fukuoka, por lo que a la joven se le presentan dos opciones: seguir en Tokio, en casa de su abuela, o irse con su padre. Dado que en el instituto se encuentra aislada del resto por una bronca con sus amigas, decide empezar de cero y se marcha con su padre.

En su nuevo instituto no tarda en hacer amistades con dos chicas, Kana y Keiko, pero su compañero más peculiar es el chico que se sienta a su lado, Yû Ôgami, quien nada más llegar ella a su pupitre dice gustarle su olor. Éste, junto a otros tres chicos guapísimos, forman el cuarteto de ídolos del instituto y cuentan con multitud de fans. Esto le trae recuerdos a Komugi del desencadenante de la pelea con sus anteriores amigas, así que su intención es no tener mucho contacto con ellos. Sin embargo, la joven acaba simpatizando con Ôgami a pesar de algunos comentarios malintencionados que no tardan en llegarle.

Un día que llega temprano a clases, Komugi pilla a Ôgami durmiendo bajo un árbol. Al acercase, pisa algo y el chico pega un grito de dolor pues la joven le ha aplastado su... ¿cola? ¿Y también tiene orejas perrunas de repente? No... ¡¿es un lobo?! ¡¿Y dice que se la zampará enterita si lo cuenta?! Bueno, esto último es una broma... solo que Komugi no puede escucharlo porque se desmaya de la impresión. 

No sólo Ôgami, que es un lobo, los otros tres ídolos también son en realidad criaturas con el poder de transformarse en humanos: un zorro, en el caso de Rin Fushimi; un tanuki travieso, Aoshi Awaji; y un gato de dos colas, Senri Miyama. No es la primera vez que les pasa que algún humano les pilla a medio transformar, pero sí es una novedad que no consigan borrar el recuerdo de Komugi.
 
Reseña

La serie es básicamente un drama romántico con trasfondo de fantasía y está llena de clichés para cualquiera que lleve años en el mundillo de los shôjos. Lo cierto es que en varios elementos recuerda mucho a Fruits Basket y, claro, eso son palabras mayores. Los personajes que se transforman en animales (técnicamente, aquí es al revés, son animales que se transforman en humanos), el tema del borrado de recuerdos, la chica normal que descubre el secreto [Destripe] y que, oh, la casualidad, resulta que conoció a Ôgami de niña de casualidad al igual que Tohru tuvo un encuentro con Yuki [Fin de destripe] y un personaje bastante gris (tirando a negro) del que dependen y que acepta la situación. Si se lee con dicha serie en mente, será un desastre, pero si te consigues abstraer, te da para un rato entretenido con algún punto tierno y emotivo que reconozco que ha logrado que se me salten las lágrimas.

La serie tenía bastante potencial, pero no se ha explotado. Los cuatro tomos se quedan muy cortos para desarrollar poco más que el romance de la pareja protagonista, el trauma de Ôgami y su madre y el pequeño misterio de por qué no consiguieron borrarle los recuerdos a Komugi. Aparte de eso, todo lo relativo a la fantasía de estos seres que se transforman en humanos y su mundo queda muy en el aire. ¿Además de transformarse y borrar la memoria tienen otros poderes? ¿Cuántos de ellos hay? ¿Sólo están los que viven en esos montes? ¿Hay diferencias entre las distintas especies? En cierto momento le dice un personaje a la protagonista que el mundo está repleto de cosas que los humanos no pueden comprender y ella no hace por preguntar "¿qué más hay?". La verdad es que sorprende la falta de curiosidad e interés de la protagonista por el mundo tan increíble que se ha abierto ante sus ojos. Y ni ella hace por saber más ni se amplia esta idea durante la historia.
 

Por parte de la protagonista, Komugi tampoco tiene un gran desarrollo. La chica resulta bastante plana: es una buena persona, sin más, alguien que hace lo correcto a pesar de las consecuencias, como lo que generó la pelea con sus amigas. Se desaprovecha que por un par de días vaya de vuelta a Tokio como momento que habría permitido encarar a sus ex-amigas. Esta parte de la trama considero que queda cerrada en falso cuando ella simplemente acepta que hizo lo que debía, algo que supera ya en el primer capítulo gracias a las palabras de Ôgami. Tampoco se le dedica espacio a la relación con su padre, con el que no ha vivido desde niña. Se nos dice que han estado en contacto gracias a las nuevas tecnologías, pero en varios momentos se ve que no saben tratarse mucho. Y habiendo estado con su madre hasta entonces, también me choca lo poco que parece echarla de menos. ¿Tan fríos son los japoneses? En definitiva, una protagonista con muy poca personalidad y carisma.

De Ôgami no hay mucho que decir y, realmente, lo más destacable tiende a ser negativo. Protagonista masculino en general amable y simpático, pero con puntos de imbécil e insensible. [Destripe] La respuesta a la confesión de Komugi de "olvidemos que esto ha pasado" es insultante. Y luego, cuando empieza a sentir celos por Rin, va y le suelta que aunque no puede corresponderla, puede darle besos y abrazos porque no la quiere perder... Sin comentarios [Fin de destripes]. Por lo demás, personaje bastante plano sin mucha chispa. Lo único interesante es lo relativo a la historia con su madre, que a pesar de lo traumático que fue, tiene un desenlace positivo para él, aunque algo sacado de la manga y demasiado amargo. [Destripe] ¿Toda la serie hablando de abandono y al final es que ella pidió a las criaturas del bosque que lo cuidasen porque le faltaba poco para morir? De nuevo, aquí Ôgami me parece un insensible que se toma el descubrimiento como si nada, no suelta una lágrima y la única función de esto es que así puede estar con Komugi pues, oye, qué bien, no le abandonó, sólo se murió sola sin poder despedirse de su hijo [Fin de destripes]. Es decir, le habría venido bien un punto adicional de sentimiento porque queda muy mal. En general toda la serie roza el drama pero nunca entra de lleno y no sé por qué, porque esto era para haber llorado a base de bien.

La serie también incluye un previsible triángulo amoroso que es evidente que no va a ningún lado desde el mismo título: "Mi chico lobo" (vamos, que ni zorro, ni tanuki, ni gato). Desde que Rin aparece en escena, sabemos que se va a dar este cliché innecesario dada la escasa duración de la serie. Punto a favor que a priori [Destripe] desista por el cariño que le tiene a Ôgami, por encima del amor romántico hacia Komugi [Fin de destripes], esto me ha parecido bonito. Sin embargo, he dicho "a priori", porque para el final de la serie éste no ha superado sus sentimientos y queda un tanto a libre interpretación lo que puede pasar a partir de entonces porque veo poco factible que no acabe estallando un conflicto en algún punto. He estado leyendo opiniones y muchas coinciden en que preferían a Rin y no me extraña pues su personaje es bastante más carismático y se percibe una evolución en él. Realmente entre la pareja protagonista no hay apenas química y resultan bastante sosos.


Supongo que la autora tenía guionizada la serie por completo, o casi, cuando la inició. Ha contado lo que quería y se agradece cuando no se mete relleno insustancial, pero siento que por el contrario se ha quedado corta para poder dar fondo y personalidad a sus personajes. Sólo hay que ver la ilustración anterior: la protagonista, los dos chicos que forman el triángulo, Aoshi de fondo y el cuarto ni siquiera sale en su forma humana. Lo cierto es que el pobre Senri, el gato, apenas tiene cuatro frases en toda la serie. Al menos la autora le da una historia corta al final para contar su pasado y es bastante bonita. Aoshi tiene más relevancia durante la serie, pero como el clásico personaje travieso que disfruta cotilleando y siguiendo el drama de sus amigos. Al final es el que queda menos desarrollado de los cuatro. 

Cabe mencionar que a través de un personaje secundario se introduce un interesante hilo argumental del que no llega a tirar cuando se menciona que está metido en el ayuntamiento no sólo para conseguir los papeles que puedan ir necesitando los chicos sino también para evitar que el desarrollo urbano acabe perjudicando el hábitat de los seres fantásticos que viven en esos montes. Esta idea por sí sola daba para toda una serie. De nuevo, potencial desperdiciado.

Si en vez de en un manga estuviésemos en una novela romántica adulta, esta serie habría sido el primer libro de cuatro con cada chico como protagonista de uno de ellos. Esto no sólo habría permitido conocerlos más sino ampliar todo el mundo que ha creado pero no ha desarrollado.

Aunque la reseña me ha salido bastante negativa, lo cierto es que la lectura como tal ha sido agradable. Es lo que tiene sumergirte en una historia con el piloto automático sin pararte a pensar demasiado. Sin embargo, al terminarla y empezar a analizarla se van viendo los puntos débiles que tiene. Ninguno de ellos me parece horrible como para decir que no merece la pena la serie para, al menos, una lectura. Es mona, tiene algunos momentos tiernos e ideas interesantes, pero ni aprovecha todos aquellos hilos de los que podría tirar, ni desarrolla a los personajes, ni da un romance realmente creíble.

viernes, 15 de agosto de 2025

Ace, de Kang E-Jin

Pensando en posibles series que quizás, tras una relectura, ya no me interesase conservar ocupando espacio en las estanterías me fijé en este manhwa de cuatro tomos editados por Ivrea entre 2007 y 2008. Tenía un recuerdo muy vago de la primera y única lectura que le di cuando la adquirí vía mercadillo antes incluso de abrirme este blog, así que la tuve que comprar no mucho después de que la editorial la completase. Vamos, que mucho ha llovido desde entonces y ha sido como leerla de nuevas.
  
Argumento

So Jin es una chica de familia rica, narcisista y fantasiosa que va a asistir a un instituto normal por primera vez en su vida. Hasta ese momento, había sido educada en su hogar por tutores privados junto a su hermana. No solo eso, también vivirá en una residencia en la que tendrá que compartir habitación con otras dos compañeras de clase. Una de ellas será Ji In, una belleza que habla poco y se ríe de manera peculiar, la otra será Gum Mi, más extrovertida y parlanchina.

Antes de llegar a la residencia femenina, nada más dejarla su chófer con sus maletas en la calle, So Jin ve a un chico guapísimo al que le grita "príncipe" y le pide que salga con ella. Éste, Seung Jun, la toma por otro chico, por un pervertido además, y no quiere saber nada de semejante elemento. Esta situación le hará mucha gracia a In Hyuk, quien habiendo quedado segundo por detrás de aquél, se ha convertido en su sombra. Así, el pobre Seung Jun deberá lidiar con dos acosadores, cada uno más peculiar que el anterior.
 
Reseña

Ya he escrito unas pocas reseñas de manhwas que nos llegaron en aquella primera tanda entre 2004 y 2009. Varias editoriales probaron suerte con obras del mercado coreano, la mayoría pequeñas, pero también se animaron con algunos títulos un par de las importantes, como Panini, Planeta o Ivrea. De esta última es la obra que os voy a intentar reseñar hoy... y digo intentar porque no sé por dónde meterle mano, sinceramente.

Esta serie comparte los principales problemas que tenían esos primeros manhwas que nos llegaron: una traducción nefasta que se sumaba a una narración ya de por sí caótica y poco fluida. Un combo terrible. El caso más sangrante que recuerdo es Kill me, kiss me, pero ésta se queda muy cerca de arrebatarle el puesto, que ya es decir. 

Tampoco ayuda que estemos ante la segunda obra de su autora, Kang E-Jin, así que se nota que estaba todavía muy verde tanto en dibujo como desarrollo de la trama. Por lo que veo en su ficha en baka-updates, ha seguido publicando con diferentes seudónimos, ahora en formato webtoon que tan de moda está, así que lo mismo alguna editorial acaba trayendo algo suyo más reciente.

La historia de Ace parte de una comedia absurda cortesía del carácter narcisista y delirante de la protagonista, So Jin, y de la confusión con su sexo por parte del chico del que se prenda. No obstante, el tono va cambiando a medida que avanzan los tomos hacia un drama que, por un lado tiene, la complicada situación familiar de So Jin y, por otro, el pasado en común entre In Hyuk y Ji In. Lo triste es que no es una mala historia, al menos la parte dramática, pero está contada tan mal y está tan condensado aquello que resulta interesante que no hay forma de llegar a sentir algo por los personajes. La parte de comedia se come demasiado espacio y, al menos a mí, no me ha llegado a hacer gracia. Quizás, en su momento, cuando la adquirí, sí, pero en esta relectura que le he dado ahora, para nada. 

De la protagonista puedo decir que, en algunos aspectos, me ha recordado a Tamaki, de Instituto Ouran Host Club. Niña rica, narcisista, con unas salidas que te dejan descolocado y una familia con la que hay problemas. La diferencia es que a So Jin le falta profundidad, se supone que le debe afectar la vida que ha llevado, pero la autora la hizo tan narcisista, se la resbala todo tanto, que no te la puedes creer y no consigue que te emociones con ella o por ella. Además, su acoso a Seung Jun llega a ser como para denunciarla. Si se critica que un chico no acepte un "no", también se debe hacer lo mismo con una chica, por mucho que el enfoque sea desde lo cómico. En este caso se plantea como que ella no entiende que está siendo rechazada porque no concibe que alguien no la pueda llegar a adorar. Hay que reconocer que su personaje tiene carisma de sobra, pero a costa de humanidad y flaquezas, así que la mayor parte del tiempo resulta un personaje insoportable. Tampoco ayuda que su padre, con el que no se lleva bien, parezca más una parodia de villano que no llega a tener ni una pizca de sentido nada de lo que hace.

Luego, Seung Jun, de ser el coprotagonista, va perdiendo peso según avanza la historia. Está ligado a So Jin por otra persona, algo que ninguno recuerda hasta más adelante. Todo lo relacionado con ambos y esa otra persona es lo más confuso y peor explicado de la serie. Además, la resolución se da de manera atropellada hacia el final y me ha parecido todo muy irreal. 

Lo relativo a In Hyuk y Ji In es lo más interesante de la serie. Conectados por un personaje fallecido que tenía sueños premonitorios, se mezcla aquí un poco de realismo mágico con algo de misterio. El problema es lo que decía antes, lo más interesante y donde podría haber una gran carga de emotividad no llega a tocarnos por la terrible narración y el poco espacio que se les deja a sus personajes para que sientan y evolucionen. La serie cierra con un último capítulo contado desde el punto de vista de ese fantasma y es quizás lo mejor de toda la serie aunque deje con un regusto muy triste y amargo. 

Por último, de Gum Mi no hay mucho que decir salvo que quizás sea el único personaje normal de la serie. Aparte, hay otros secundarios de mucha menor relevancia como Jin Woo, chófer y asistente de So Jin, la hermana de ésta o un nuevo personaje que aparece hacia el final para cumplir el rol de ser el detonante del desenlace y desaparece una vez hecho esto. Diría que son demasiados personajes para tan pocos tomos.

Cuando antes dije que la autora estaba verde en cuanto al dibujo me refería principalmente como soporte de lo narrado, es decir, que no ayuda a contar la historia tan desastrosa que intenta plasmar. Sin embargo, su dibujo como tal es bonito, especialmente a color, como se ve en las portadas. Luego, los primeros planos de los personajes, cuando los trabaja, que no siempre es el caso, también están bastante bien. El problema, claro, es que no estamos en un artbook, el dibujo debe cumplir una función que no llega a satisfacer. 

En definitiva, serie prescindible con potencial desaprovechado. La protagonista es insufrible, hay demasiadas situaciones absurdas y resulta confusa, inconexa e incoherente.