jueves, 30 de julio de 2020

El secreto egipcio de Napoleón, de Javier Sierra

Servidora ya tiene sus años de instituto bastante lejos aunque los recuerdo con cariño, la verdad. La cuestión es que hay algo que compartimos todo el mundo que ha pasado a la fuerza por ahí: (muy) pocas lecturas obligatorias fueron de nuestro agrado. No sé si alguien rompe esa norma pero hasta ahora no me he cruzado con nadie. Parece que las cosas no cambian pasen los años que pasen. Aquí os he hablado de un par de esas contadas excepciones que me tocaron a mí: Bodas de sangre y Réquiem por un campesino español ¿A qué vengo con esto? Pues que resulta que, con esto del confinamiento y la docencia online, se les ha ido bastante la pinza y se han liado a mandar trabajos y más trabajos hasta el punto que la chavalería ha estado desquiciada. He tenido que ayudar con un trabajo relacionado con este libro y, bueno, después de leerlo tenía que hacer la reseña. Copio parte del trabajo para la misma.

Argumento

El 12 de agosto de 1799, tras algo más de un año en tierras de Egipto, Siria y Palestina, el joven general Napoleón Bonaparte accede a una proposición singular: pasar una noche entera en el interior de la Gran Pirámide de Giza. Lo que vivió allí dentro —y que jamás reveló a sus biógrafos— es desde entonces objeto de especulación histórica. Esta novela desvela el misterio.

Cinco meses atrás, Bonaparte pasó otra noche en la aldea palestina de Nazaret; se entrevistó con representantes de diversas religiones y sectas, y se embarcó en un extraño proyecto que —al parecer— tenía que ver con la búsqueda de la inmortalidad y la presencia de Jesús en Egipto durante su infancia. Su búsqueda terminará en Giza, donde se enfrentará a un secreto milenario.

Reseña

Os voy a dar un momento para pensar, después de leer el argumento, de qué asignatura creéis que era el trabajo ¿Lengua? ¿Historia? ¿Religión? Vale, 3... 2... 1... ¡Historia! Sí, os lo prometo. Esta... "cosa" pseudoreligiosa, pseudoesotérica, pseudo...mierda ha sido una lectura obligatoria para una asignatura de Historia. Claro, sale Napoleón Bonaparte como protagonista, ya eso justifica todo.

Al inicio del libro hay un mensaje del autor que dice “Quizá, lector, tengas la tentación de creer que las afirmaciones que contiene este libro son fruto exclusivo de mi imaginación. Y nada más lejos de la verdad. Lo que en él se cuenta es una meditada mezcla de verdades como puños y escenarios probables, que sólo los más atentos apreciarán en lo que valen” (Con dos....). Sí, es cierto que en el libro existen ciertos hechos históricos ineludibles, resumidos en su mayoría en la introducción, que cuentan las peripecias de Napoleón Bonaparte junto a su ejército por Egipto y Siria. Se podría decir que existe una gran documentación de Javier Sierra en la zona y la biografía del militar además de en otros tantos y numerosos detalles y elementos y que aquí radicaría la mayor y única baza del libro, pero... no. Esa documentación no sirve ni aporta gran cosa porque al final el protagonista como tal sale en contados episodios y el resto es pura inventiva. Al menos me ha servido para conocer un poco más el periodo que hay entre el final de la Revolución Francesa y la llegada al poder de este hombre. Normalmente se estudian estos y otros periodos como compartimentos estancos y falla ver cómo es la transición de uno a otro. Eso sí, dicho conocimiento no lo he conseguido gracias a leer el libro, sino la Wikipedia. Si tu documentación histórica no aporta nada a lo que se puede encontrar ahí, es que has hecho un trabajo muy pobre.

El libro posee más problemas y aspectos negativos que positivos. Para empezar, la narración resulta caótica introduciendo más subtramas de las que el número de páginas permite desarrollar en condiciones adecuadas. Por poner un ejemplo significativo, todo lo que rodea al personaje Omar ben Abiff acaba quedando en nada cuando llegado cierto punto parecía que iba a tener relevancia. El libro llega a parecer un cajón de sastre en el que todo vale para construir una fantasía esotérica que procura dotar de base sólida a medida que suma elementos: cristianismo, mitología egipcia, islamismo, leyendas rumanas de hombres bañándose en sangre, el mito de Nicolas Flamel, el misterioso Conde de Saint Germain, cartas astrales (en serio, se incluye la carta astral de Napoleón), los masones… Resulta pedante considerar que semejante batiburrillo, sólo por asentarse en ciertos hechos históricos son “escenarios probables” que “solo los más atentos apreciarán”. Da la impresión constante de querer sorprender al lector con cada nuevo elemento que introduce y que conecta con los demás con poco éxito. 

También se puede destacar como aspecto negativo la pobre construcción de sus personajes. Ninguno posee una personalidad definida, apenas tienen un par de rasgos físicos definitorios para diferenciarlos. Se pueden entender como marionetas que van donde deben y hacen lo que deben pero carentes de vida. Apenas se realiza el esfuerzo de introducir al lector en la mente del protagonista, Napoleón, y lo más que se puede percibir en él es ambición de poder y de vida eterna. 

Con todo, el aspecto más negativo que se ha podido percibir en la lectura es el machismo que desprende pero éste no es consecuencia del contexto de la obra, lo que lo haría justificable al menos, sino que es cortesía del autor. El único personaje femenino relevante de la trama es, curiosamente, el más descrito de todos. Veamos qué dice el autor de ella al presentarla: “Nadia, a quien todos llamaban La Perfecta, (…) no temía saltar al escenario para contornearse ante aquella recua de forajidos. (…) La Perfecta era una mujer asombrosa. Su piel tostada, sus cabellos largos y negros, las curvas sinuosas de sus pechos realzados por el sostén de lentejuelas, así como su mirada penetrante perfilada con kohl, la hacían bella entre las bellas. Hayyim supo desde el día en que la compró que sería ella la musa de su local, la más codiciada de sus bailarinas. Y acertó: sus manos, cuidadosamente pintadas con henna, revelaban la exquisitez de su educación e insinuaban a los hombres cuán dotada estaba para hacerles gozar.”. STOP SEÑOROS DESCRIBIENDO MUJERES. Una figura sexualizada, “Perfecta” (creo que se la llama así más veces que por su nombre), una fantasía masculina cuyo papel en la trama pasa de ser una bailarina-prostituta a una damisela en apuros a una joven ignorante a la que le deben explicar todo y, finalmente, a una seductora cuyo fin es procrear. El libro, visto esto, no parece haber sido escrito ya en el Siglo XXI.

Al hilo de esto, resulta que esta obra, si vais a la web oficial del autor y miráis su blibiografía, no está entre la lista de sus libros. El motivo es que en 2014 sacó La pirámide inmortal, que es una reescritura del libro. Por lo que he visto, el mayor cambio que introduce es que Nadia se vuelve un personaje más relevante porque se convierte en interés amoroso de Napoleón. Me abstengo de comentar nada más pero ya imaginaréis lo que pienso. Me alegro de que no fuese la versión "nueva" de la historia la elegida porque encima tiene más páginas y ya bastante con esto. Por otro lado, quizás al menos no sea una obra tan caótica como ésta. No lo sé ni lo pienso descubrir leyéndolo.

Como conclusión, un libro muy pobre en contenido histórico. Se puede apreciar la gran imaginación del autor y su fascinación por lo oculto, también su esfuerzo en documentación, pero el resultado es una lectura farragosa y que deja demasiados hilos abiertos como para acabar satisfecho. Es una vergüenza que se mande leer semejante cosa en una asignatura de Historia.

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