jueves, 10 de septiembre de 2026

Lovenista, de Kayono

Aunque tocaría una reseña de algún libro, por eso de ir alternando formatos como me había propuesto, ahora mismo necesito cosas más ligeras y cortas. Tengo que reconocer que, además, mis últimas lecturas de mangas están siendo de obras con posibilidades de acabar a la venta para hacer sitio (y de camino intentar recuperar dinero en el monedero de la app). Este mes vamos a estar de obras en casa y todo lo que me ha tocado mover (y que habrá que recolocar cuando acabe... ufff...) me hace replantearme el tema de la acumulación. Así que con eso en mente, opté por esta serie que en mi primera lectura recuerdo que no me convenció demasiado. A ver qué tal el reencuentro.

Antes de entrar en materia, como pequeño recordatorio, si queréis saber más de la autora y sus obras, hace años hice junto a Dianika una web reconvertida a blog que tenéis aquí

Aviso: Voy a destripar mucho la serie, así que ya sabéis a qué ateneros si pretendéis leerla en un futuro.
 
Argumento

Yun Morokawa es una joven enamoradiza de 16 años que arrastra un historial de nueve parejas que no le han durado más de dos meses cada una. Considera que la culpa puede ser suya ya que, en lugar de sentir placer cuando tiene relaciones sexuales, le duele mucho. Según la ginecóloga, no sería algo físico, sino un problema psicológico que podría estar relacionado con sus problemas familiares.

Una mañana en la que va a clases en el metro junto a sus amigos, Asami y Kyogo, se sube Hiromichi Kondo, guapísimo cabecilla de la banda de gamberros de su instituto. Éste se sienta a su lado, tan cerca que invade su espacio personal. Observándolo, Yun llega a considerar que con él quizá no le dolería. Éste también se fija en ella y, para su sorpresa, le dice que tiene una piel preciosa. Justo en ese momento, el metro da un frenazo y Yun cae encima de él. Esa cercanía le dispara las pulsaciones a la chica todavía más. 

El metro llega a la última parada y Hiromichi se apea junto a sus compañeros. Yun, todavía algo azorada, se encuentra con que se ha caído el móvil de éste en el asiento. Decide saltarse la clase y fisgonea su contenido descubriendo que tiene una agenda con más de 100 números de chicas, un vídeo de una pelea callejera y una grabación en la que sale haciendo el amor con una mujer llamada Kaede. Viendo lo mucho que disfrutan, Yun termina por sentir envidia al pensar en su situación de dolor en un momento que debería ser de pura felicidad y gozo.

Esa misma tarde decide romper con su actual novio, Koji. Él se enfada y discuten, recibiendo Yun una bofetada cuando le revela que se va de su casa. Dos horas después, se cruza con Hiromichi que repara en la herida de su cara y la hace sentarse a hablar con él. Yun no deja de mostrarse reticente, pero las persuasivas palabras del chico logran que acabe contándole sus problemas sexuales, los cuales ni siquiera ha mencionado a sus mejores amigos. Hiromichi la escucha y le hace una singular propuesta: él sería capaz de hacerla disfrutar como se merece y, si ella quiere, no tendrá problema en demostrárselo. 

Reseña

Nos situamos en 2008, época donde todas las editoriales se sumaron al boom del shôjo erótico en mayor o menor medida tras el éxito cosechado por Ivrea en dicho género. La apuesta de Norma fue por las series de Kayono, aunque a mi modo de ver (y el de muchas shojeras más) se dejaron sus trabajos más interesantes que eran sus primeros tomos únicos. Ya reseñé Buscando al hombre ideal hace un tiempo y sólo me quedaría Royal Seventeen de lo que tengo en casa.

Lovenista es su trabajo más maduro y realista, de eso no hay duda. No hay elementos fantásticos y se tocan temas con los que las adolescentes se podrían llegar a identificar. Sin embargo, ese intento de mayor seriedad no es sinónimo de mayor profundidad. La serie sólo son dos tomos e intenta meter con calzador tantos elementos que al final nada funciona. Pero nada es nada. Vamos por pasos.

Para empezar, lo más destacable del arranque es el problema de la protagonista con el sexo. Se puede suponer que sería vaginismo, pero queda en el aire porque todo se reduce a que es algo psicológico y nunca se llegan a saber las causas. Se menciona la delicada situación con sus padres como detonante, pero ni aparecen en las páginas ni se sabe nada de ellos. Es más, la chica se va mudando de casa de un novio a casa del siguiente novio, intercalando paradas en casa de su amiga Asami, como si tal cosa. Sólo ese trasfondo, cómo necesita estar en una relación sí o sí aunque al llegar al momento del sexo lo pase mal, ya daría para algo más serio e interesante de lo que acaba siendo esta serie. La chica se merecía ser realmente la protagonista de su propia historia, pero al final la trama se centra él.

Por su parte, Hiromichi es una especie de cajón de sastre de rasgos diferentes que no siempre casan entre sí. La autora le da tantas facetas y elementos en su construcción que es irreal y hasta absurdo. La lista es larga: vive solo por una situación dura de la que nos enteramos gracias a un tercero; es un gamberro violento que va dando palizas a cualquiera que se le cruce; su sueño es ser maquillador profesional (y nunca se sabe de dónde le viene ese interés); trabaja como host (algo no muy diferente de un gigoló o prostituto) desde que tenía ¡¡¡14 años!!!; se acuesta con una mujer casada mucho mayor que él. A ver, Kayono, céntrate y deja algo para otros personajes, que esto no hay quien se lo crea. Con que el tema de las bandas lo hubiese eliminado, la cosa ya quedaría algo más enfocada. No me imagino a sus violentos compañeros aplaudiendo que le gustasen esas "mariconadas" del maquillaje, la verdad.

Al final, a pesar de los temas interesantes que introducía, la serie se queda como el típico y tópico rectángulo amoroso de final más que predecible. Por parte de Yun está Kyogo, el amigo buenazo que nunca va a tener posibilidades. Por parte de Hiromichi, Kaede, la mujer casada. Tócate un pie que la señora es doctora, trató al chico tras un accidente cuando tendría 13-14 y lo sedujo, vamos una corruptora de menores... ¡siendo doctora! La señora se aprovechó de un chico herido física y mentalmente y lo acabó haciendo, básicamente, su juguete sexual No me parece casualidad que por esa misma época empezase como host. ¡Y quien cuenta esto, también médico, lo ve tan normal! Se nota que a esta persona no le gusta Kaede, pero no al nivel de lo que sería lógico, que era haberla denunciado a la policía. Es alucinante cómo ponen todo esto tan normalizado.


Un episodio que ahora que lo he releído me ha parecido como para quemar los tomos es cuando Kaede le dice a Hiromichi que está embarazada de él y que abortará. Él le pega una bofetada (!!!!!) para abrazarla al momento y decirle que lo tenga. Pero, a ver, pedazo de niñato, ¡¿quién te has creído que eres?! No sólo la bofetada, sino el querer imponer su voluntad a una mujer adulta y casada. Para colmo, lo de que fuese suyo es mentira, él mismo lo sabe porque más adelante dice que llevaban tres meses sin hacerlo y todo el episodio está más pensado para tensar y desarrollar la relación con Yun que con lo delicado que es lo planteado. Todo mal. Horriblemente mal.

Para colmo de males, el desenlace de la serie resulta precipitado hasta el punto del ridículo: Kyogo y Kaede aceptan sus respectivas derrotas; Hiromichi y Yun se hacen famosos tras un concurso de maquillaje, él como maquillador y ella como modelo; y, lo más surrealista de todo es que, después de toda la serie con el tema de los dolores de la chica durante el sexo, se nos dice que llevan una temporada haciéndolo como conejos y que ya no le duele y es todo maravilloso. Es decir, esa primera vez entre ambos que habría sido tan importante no nos la muestra porque se había quedado sin páginas. Eso sí, durante la serie hay no pocos momentos de manoseos y de casi hacerlo, que al final esto es un shôjo erótico, pero justo el acto final, el momento más interesante y delicado no lo muestra.

Uno de los puntos más fuertes de las obras de Kayono era su dibujo. Aquí sigue siendo muy bueno, con un estilo propio muy identificativo, pero empezó a cambiar la forma de dibujar a los personajes que pasaron a ser mucho más delgados hasta el punto que Yun casi parece anoréxica (lo que no sería descabellado con todos los problemas que arrastra la chica y no se tratan). Además, rostros más angulosos y menos escenas de ésas que hacía en las que te quedabas embobado. Basta comparar las portadas de ambos tomos para notar la diferencia.

Junto al dibujo, uno de los puntos interesantes de la obra por lo que fue bastante bien considerada en su momento (o, al menos, tengo ese recuerdo que puede no ser exactamente así) era por tener una protagonista que se salía del prototipo de adolescente virginal y pasiva. Que Yun tuviese experiencia previa y quisiera acostarse con Hiromichi, diciéndolo claramente sin quedarse en simplemente fantasear con él, era bastante rompedor. Como decía, es una pena que ella dejase de ser realmente la protagonista de la historia. Había mucho potencial para profundizar en la joven.

En definitiva, una serie terrible. Tiene de subtítulo "La biblia de amor de las chicas", lo que no sería más que publicidad engañosa porque al final no hay nada que una adolescente pueda sacar de aquí para bien. Recordaba que no me convenció, pero es que esta relectura ha sido mucho peor de lo que esperaba: trama mal desarrollada, momentos absurdos, temas serios tratados de pena o ignorados, normalización de cosas muy turbias o directamente delictivas y un dibujo que aún siendo bonito, pierde belleza respecto a sus series anteriores. El título del manga, Lovenista, viene del perfume que usa Yun y que Hiromichi reconoce en el metro. Así de superficial y absurdo como eso es la propia serie. Para leer con el piloto automático, disfrutar con las escenas picantes y los momentos cómicos tirando a ridículos, porque a la mínima que se reflexione algo, va al contenedor de reciclaje.

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