Si en mi última reseña literaria, Los niños del agua, escogí la obra pensando en tachar de nuevo algún título del reto de los 1001 libros, para la siguiente lectura he optado por hacer lo mismo con el reto de los 340 libros. De las opciones que tenía a mano, elegí repetir con Isabel Allende dado que me gustó mucho La casa de los espíritus, así que ya iba tocando volver a leer algo suyo. No por nada, entre el año pasado y el anterior, me hice con la colección casi completa de sus obras.
Eva Luna es la tercera novela que escribió en 1987. Como curiosidad, cabe destacar que en 1989 sacó Cuentos de Eva Luna, que sería un recopilatorio de historias que crea la protagonista de esta novela.
Argumento
“Me llamo Eva, que quiere decir vida, según un libro que mi madre consultó para escoger mi nombre. Nací en el último cuarto de una casa sombría y crecí entre muebles antiguos, libros en latín y momias humanas, pero eso no logró hacerme melancólica, porque vine al mundo con un soplo de selva en la memoria.”
Esta es la voz segura de una narradora natural e inventiva, una mujer que nos relata la historia picaresca de su propia vida y de la gente, de todos los niveles de la sociedad que conoce a lo largo de su camino: desde ricos y excéntricos ministros hasta pobres y marginados rateros. También es la historia de Rolf Carlé, quien de niño sufrió más por un padre violento que por los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Ambos se acabarán encontrando en cierto país de Sudamérica que pasa por tiempos convulsos de dictaduras, golpes de estado, tímidos intentos de democracia y guerrillas.
Reseña
Hacer la reseña de este libro va a ser un tanto complicado porque, por un lado, hay mucho que decir y, por otro, temo que me ha decepcionado notablemente.
Por empezar por algún sitio, hablemos de la estructura. En mi edición, el libro tiene algo más de 400 páginas. Un primer problema es que sólo son 11 capítulos (y uno breve a modo de epílogo llamado "Final"), dando capítulos muy extensos que incluyen saltos de personajes, lugar y tiempo, lo que complica situarnos mentalmente, más porque en ningún momento especifica el país de América Latina en que transcurre la historia. Esto quizás sea porque quiso hacer un país inventado como amalgama de las situaciones similares que se dieron en casi todos ellos durante el S.XX. Además, la autora opta por larguísimas parrafadas, con muy pocos diálogos intercalados. Personalmente, no me ha molestado, la prosa de Isabel Allende es una maravilla deliciosa, pero seguro que habrá quien desconecte de la novela en parte por esto.
La obra vuelve a tener ese toque de realismo mágico que me parece tan especial, aunque diría que en su mayor parte se concentra al principio, según avanza lo pierde y, en mi opinión, en parte por eso, también va perdiendo el encanto de lo que iba narrando. Al principio se nos va contando la vida extraña de peculiares personajes con ese toque irreal tan maravilloso de la autora, diría que esto abarca lo que sería la infancia de Eva además de la vida de su madre, Consuelo. Luego hay una parte intermedia que se traslada a un pueblo en mitad de la selva, lo que sería su adolescencia, y aquí ya me empezó a perder con los personajes con los que allí convive. Por último, la chica vuelve a la gran ciudad y pasa a la edad adulta metiendo una subtrama de una guerrilla y es todo muy telenovelesco, en varios sentidos.
Tampoco ayuda que Eva sea un personaje imposible de creer y no por el tono de realismo mágico de la novela. Siempre tiene a alguien que la salva de la miseria y cualquier hombre se prenda de ella. Que la novela esté contada en primera persona desde el punto de vista de un ser tan perfecto no ha ayudado a empatizar con ella.
En cierto modo, Eva Luna, tanto el personaje como la novela, busca hacer un homenaje a Las 1001 noches pues la protagonista, como Sherezade, también tiene su don en su capacidad de contar historias. En su caso, Eva les va dando forma con todo lo que vive, todo lo que aprende y todo lo que otras personas le cuentan. Lo mejor del libro sin duda está aquí, en las extrañas vidas y personajes que la rodean. No obstante, la parte de Eva como narradora de cuentos se nos dice, pero no se nos muestra más que en algún par de relatos. Que este libro no me haya convencido no quita que ahora quiera darle una oportunidad al de los cuentos.
Por otra parte, la presencia de Rolf en la novela es un punto, cuanto menos, dudoso. Me parece un buen personaje, su historia es muy interesante (sobre todo lo que sucede en Europa), incluso más que la de Eva, pero parece que sobra en esta obra. Quizás el problema es que tarda mucho en tener su primer encuentro con Eva, algo que desde que se empiezan a intercalar capítulos contando su vida, sabemos que se va a dar. Más aún, sabemos que será el interés romántico de la protagonista. Lo malo no es sólo que sea previsible, sino que carecen de toda química. Ni por un momento te crees el romance que surge entre ellos. Pero esto pasa con Rolf igual que con el resto de enamoramientos de Eva, vienen de la nada y se esfuman en el aire.
La novela contiene ideas muy interesantes y reflexiones que siguen siendo plenamente vigentes. Por ejemplo, ese choque que se produce entre la lucha de las clases trabajadoras, pero enfocada desde el punto de vista masculino, ignorando la liberación propia de las mujeres del sistema patriarcal. Cada cierto tiempo veo en Twitter debates sobre esto entre cuentas que sigo y admiro por comunistas y/o feministas. Luego, no puedo olvidar mencionar al personaje de Melecio, joven rechazado por amanerado que dice ser "una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre" y acaba hormonado y operado (menos en los genitales) para volverse una estrella mediática llamada Mimí. El debate sobre la transexualidad no puede estar más candente y yo tengo mi opinión de todo el daño que ha hecho validar el llamado enfoque afirmativo. Obras como ésta, me temo, fueron allanando el camino del desastre legal y médico que hay hoy. También, de pasada, hay alguna mención al genocidio de Palestina así como otros conflictos que sacudían el mundo en esa época, como la guerra de Vietnam. Es triste pensar que la novela es de 1987 y no sólo algunas cuestiones no se hayan solucionado, sino que se han enquistado o ido a peor.
A pesar de todos los problemas ya mencionados, donde la novela me ha perdido por completo es en todo lo turbio que la autora va blanqueando en sus páginas. Tenemos una proxeneta que es buena gente, aunque explote sexualmente a otras chicas; incesto y poligamia, representado como divertido y sin consecuencias; y, lo peor, pederastia. No sé qué se le pasó por la cabeza a la autora con ciertas escenas y situaciones que fueron incomodísimas y desagradables de leer, no por representarlas con crudeza, sino edulcoradas y romantizándolas.
En definitiva, una historia dispersa, sin un foco claro, que va de más a menos... a mucho menos. Tiene muy buenas ideas, reflexiones y personajes, también una prosa maravillosa, pero le falta la solidez que tuvo su primera novela. Su gran lastre es sin duda que no hay escena sexual descrita que no resulte turbia y/o morbosa. Eso y una parte final floja con un desenlace totalmente anodino y sin chispa.





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