jueves, 18 de febrero de 2016

Awabi, de Kan Takahama

Cuando cogí el otro día El Monte del Sur de la estantería también saqué este tomo que hoy os traigo reseñado y que, como aquél, se vino conmigo desde el pasado Salón del Manga de Barcelona, en esta ocasión por una oferta de 2€. Iba totalmente a ciegas y ni sabía de qué iba. Tampoco he encontrado muchas reseñas y quizás por eso, para que haya algo más de información sobre él que pueda interesar a alguien, creo que merecía la pena hacerle una reseña más o menos detallada.

Autora de corte más alternativo, también tiene publicado aquí Japón visto por 17 autores y, más recientemente, El último vuelo de las mariposas, otro tomo único de corte seinen y con temática histórica centrada en las geishas que tiene muy buena pinta. 

Argumento

El amor tiene muchas formas. A veces es dulce, pero generalmente duele. A veces, muy sencillo, pero lo normal es que sea complicado. A veces, ciego, pero siempre inevitable. Kan Takahama nos las muestra a través de seis historias cortas.

Awabi
Un anciano internado en una residencia, y en un estado casi vegetativo, una noche se espabila milagrosamente y llama a las enfermeras porque ha visto a una mujer ahogándose en una laguna cercana. La joven, Etsuko, estaba borracha y no recuerda cómo llegó allí. La noticia de la extraña recuperación es comunicada a la esposa de éste, pero cuando llega, el anciano vuelve a estar como un vegetal. Desesperada porque le responda a una pregunta muy importante para ella, le pide a Etsuko que repita la escena de anoche por si el milagro se vuelve a producir.

Historia de lo que no encaja
Un día, de repente, una artista de manga empieza a llorar de forma ininterrumpida. Su novio la acompaña al médico que le receta unas pastillas.

Mi vida con K
"K" es una mujer que se está recuperando de un intento de suicidio mientras la cuida su amante.

My Mellow Christmas
El día de Navidad, el padre de dos hermanos les convoca para cenar por sorpresa. Ambos se imaginan que éste se va a volver a casar... pero no.

El amor es incomprensible y Local Wide Show son dos historias demasiado cortas como para comentar algo de ellas.

Reseña

Lo cierto es que estamos ante un tomo alternativo de la corriente llamada "Nouvelle manga" y no estoy segura de poder estar a la altura de la obra. Quizás no la catalogaría de joya, pero me parece una apuesta interesante por ver otro tipo de historias de amor alejadas del estilo comercial que principalmente nos llega.

Como en el propio argumento habréis notado, se nota una importante diferencia en la longitud de cada historia y es que, mientras la primera, que da título al tomo, ocupa algo más de la mitad, el resto son apenas unas pocas páginas. Por ejemplo, El amor es incomprensible es sólo una doble página (por cierto, con guión compartido con Fréderic Boilet, autor que quizás os suene por La espinaca de Yukiko). 

El argumento de Awabi, la principal, no puede tener un arranque más disparatado y extraño, pero sirve como excusa para que tres personajes cuenten sus propias historias de (des)amor. De hecho, en general, los relatos se centran en una visión más madura, complicada y difícil del amor. En casi todas se toca el tema de las infidelidades o las terceras personas en las relaciones, pero sin caer en melodramas, sino con un enfoque adulto. 

La que más me ha gustado del tomo, de manera subjetiva y totalmente personal, es la que se sitúa en Navidad. Por cierto, incluye unas primeras páginas a color. Me sorprendió igual que a los dos hermanos la revelación que da el padre y, sobre todo, cómo se lo toma éste. Me encanta esta versión del amor que no ata y respeta la liberta de a quien se ama. Más historias así, por favor.

También reconozco que Awabi me ha gustado mucho. Como ya he dicho, en cierto modo, cuenta tres historias distintas: Etsuko, la joven que iba borracha, Mieko, la esposa del anciano, y la de uno de los enfermeros de la residencia de ancianos. Son muy distintas entre sí pero las tres tienen un punto que las hace especial.

El estilo de la autora es poco definido, puros bocetos coloreados en gris, aunque consigue una gran naturalidad en las expresiones de los personajes.

La verdad, es más que probable que este tomo no guste a una mayoría, quien avisa no es traidor. Sus historias no hablan de amor con finales felices al estilo al que estamos acostumbrados, no son idílicas, pero tampoco caen en dramas. Están escritas para hacer pensar y dudar. No acabé muy contenta con la lectura en un primer momento, pero según pasan las horas, más me va convenciendo. Quizás estaba necesitando obras diferentes para volver a reengancharme al manga.

lunes, 15 de febrero de 2016

El Monte del Sur, de Pocket Chocolate

Hace un tiempo os reseñé Butterfly in the air, serie de cuatro tomos donde el autor de este tomo único que os traigo hoy, se encarga del dibujo, al menos parcialmente dada la variación de estilo entre el 1º y el 4º. Este aspecto era sin duda el punto más fuerte de la serie y me dejó con ganas de ver más de este artista. Por suerte, también estaba publicado esta obra. 

Llevaba tiempo buscándolo y tuve la enorme suerte de conseguirlo al fin en el pasado Salón del Manga de Barcelona por 5€ de los 11€ originales. Tiene los bordes algo tocados, pero estaba en un estado suficientemente bueno como para no desperdiciar la oportunidad de pillarlo.

Argumento

Es muy difícil adaptarse a la vida de las grandes ciudades cuando uno es de la montaña. Y además los trabajos de fotógrafo no son tan numerosos ni tan apasionantes como Zhiqiang pensaba. Desencantado, se despide de su último trabajo donde no terminaba de encajar porque debía dejar a un lado sus ideales y limitase a ganar dinero.

Ahora, le surge la oportunidad, tal vez la última en su vida, de participar en un concurso nacional llamado "El paraiso en la tierra". 

Nada más ver el título recuerda el hogar de su niñez y sabe que ahí estará el lugar perfecto para tomar una fotografía: en el Monte del sur. Allí, donde vivió de pequeño, se enfrentará a su pasado, buscando algo más que una hermosa fotografía, y es que quiere saber qué ha sido de Siyi, la niña con la que jugaba y con quien hizo una promesa que no pudo cumplir, algo que pretende remediar cuando llegue.


Reseña

Hay varias cosas a tener en cuenta. La primera es la brevedad de la obra, 64 páginas, es una historia corta con una trama muy sencilla y bastante cliché. Es un guión que se podría decir que sirve de excusa para que el autor se luzca con el dibujo, como efectivamente hace.

Lo cierto es que esa brevedad no desmerece una historia bonita y emotiva a la que una mayor extensión habría ayudado a reforzar los sentimientos que intenta generar y a profundizar un poco más en los personajes. Incluso podría haber hecho un poco más de hincapié en el tema que se toca de pasada de "Ciudad vs. Campo".

De nuevo, al igual que pasa en la serie ya mencionada (especialmente su primer tomo), se puede tomar esta obra como un artbook realmente precioso. El colorido es magnífico, como para quedarse horas observando algunas viñetas. Además, por esto mismo, el formato tipo álbum, bastante mayor que el tomo estándar, es todo un acierto. Como curiosidad, al final también hay unos bocetos de pruebas de diseño de los personajes y un par de ilustraciones extras.

Hay que reconocer que IcedLands tuvo un gran acierto al publicar esta pequeña joya, sobre todo con una calidad de edición (tamaño, papel, impresión) prácticamente perfecta. Quizás la traducción es la parte más floja, no tanto por parecer incorrecta sino porque las palabras y frases no terminan de expresar todo lo que podrían. O puede que esto sea cosa únicamente del guión original, es algo que no puedo decir.

En definitiva, un tomo único precioso que os aseguro que merece la pena aunque sea sólo por la parte artística. Y aún así, la historia, sin ser nada del otro mundo, es bastante bonita. Si lo veis de ocasión en algún evento y os sobran unos euros, dadle una oportunidad. Aunque esté a su precio original y no de oferta, merecerá la pena.

viernes, 12 de febrero de 2016

Un amor inesperado, de Olga Salar

Sigo recuperando el tiempo perdido, por decirlo de algún modo, y avanzando con lecturas pendientes. Para no mentir, es cierto que estoy seleccionando cositas ligeras y cortas. La que os traigo hoy son apenas 175 páginas... que se me han hecho eternas. Y es que cuando un libro no gusta, pasa eso. Posiblemente, si me seguís por Twitter, hayáis visto algunas de mis quejas con el libro (pero sin nombrarlo).

Aunque no lo sabía cuando lo pedí, esta historia se podría clasificar dentro del chick-lit, un género que probé con Y lo que surja con poco éxito. Si llego a saber esto, seguramente no lo habría pedido. Es lo que pasa cuando a veces te dejas guiar por la intuición y una portada bonita. Tampoco ayudó un resumen del libro que no cuenta gran cosa, así que en vez de copiaroslo, voy a escribir uno más acorde a la realidad.

Argumento

Emma Ewing se depierta en una cama que no es la suya, en un cuarto que no es el suyo, sin recordar cómo ha llegado ahí. Además, hay alguien roncando a su lado a punto de despertar. Cuando su compañero de cama la mira, "Don Ojazos Azules", la saluda con una sonrisa y la invita a desayunar.

Al ir al baño, Emma descubre una foto del chico junto a una preciosa rubia a la que conoce muy bien: es Lis, la novia de su hermano Matt, con quien se va a casar en unas semanas. El atractivo hombre junto al que se ha despertado es el hermano de la que va a ser su cuñada. La primera vez que estaba con alguien desde su ex, y que hasta instantes antes creía que había roto su mala racha de "primeras veces horribles" ha acabado siendo una gran metedura de pata.

James observa como la pelirroja se viste a toda prisa y se marcha, sin caer en la cuenta que no tiene forma de localizarla. Lo que no sabe es que la volverá a encontrar muy pronto, gracias a su adorada hermana.

Reseña

La novela tiene muchas cosas que me han molestado durante la lectura, empezando por el mismo principio. Emma se despierta sin tener ni idea de dónde o con quién está por la borrachera que había cogido. Como es ficción y todo es maravilloso, y el chico es Don Ojazos Azules, no hay ningún problema. Pues no. Odio cuando la ficción viste como ideal algo que, sabemos, en la realidad tiene altas posibilidades de acabar con no pocas lágrimas y/o problemas. Os recomiendo este artículo (punto 2). Según se deduce, avanzados unos capítulos, la borrachera no era fuerte, el consentimiento era mutuo y el sexo, más que deseado. Todo OK. Es lo bueno de la ficción. En la vida real, mucho me temo que los finales no son tan felices tras una situación similar.

El segundo punto que me mosqueó es que, lo primero que ella piensa al despertarse y darse cuenta de dónde está es "la primera vez que te acuestas con un tío al que acabas de conocer no cuenta que sea feo, gordo o maleducado". Vamos, si es guapo (como es el caso), perfecto, pero si es un horror, "no cuenta", pies para qué os quiero, y si te he visto no me acuerdo. Al menos, también piensa que lo que sí cuenta es que no sea un psicópata, bien, algo de sentido común... De nuevo, es ficción, y James es tan atractivo que incluso hizo de modelo un tiempo. Eso sí, desde ese momento nada más empezar, ya no me pude quitar de la cabeza la idea de superficialidad de la protagonista y del libro en sí, lo que se fue confirmando poco a poco. Por cierto, que también es algo que comparte él pues durante un tiempo se había negado a conocer a Emma a petición de su hermana porque la palabra que usaba para describirla (que no recuerdo ni encuentro ahora), le daba a entender que era simpática pero poco agraciada. Prioridades, claro.

El tercer punto que me mosqueó se da durante una cena con las dos parejas en la que sale el tema de la despedida de soltera para Lis. Se comenta la idea de que van a tener una fiesta con un estríper y los dos machos sacan su vena de cromañón posesivo y celoso poniéndose de malos modos. La escena se corta ahí y, si se produce la despedida (ya sea con o sin estríper), es algo que nos quedamos sin saber. Algún día entrará en la cabeza que los celos no son muestras de amor. Supongo que vais viendo por dónde va la cosa. Tenemos una novela superficial y llena de clichés rancios de lo peor del amor "romántico".

Por supuesto, los personajes son todos modelos de pasarela. No sólo eso, sino que la protagonista es PERFECTA a todos los niveles: trabajadora, divertida, viste de maravilla, atractiva y con buena figura, maravillosa hermana, amiga y cuñada, editora jefa de la línea romántica de la gran cadena de su padre rico, visitante asidua al gimnasio... Lo siento, pero echo de menos alguna imperfección que me haga pensar en ella como humana más allá de tener mala suerte con las "primeras veces".

Con una novela tan corta en extensión, se podría pensar que la trama se centra en cómo desarrollan la relación con el lío de la boda de fondo. Pero no, la novela cae en el cliché más visto del mundo mundial al introducir a la ex de él, que era tan mala que le dejó el día en que éste le propuso matrimonio. Por supuesto, es descrita como buscona, mal vestida (en el sentido de que enseña mucho escote y piernas), artificial... vamos, todos los tópicos. Cuanto más buena es la protagonista, más pérfida es la rival. Si hubiese sido un personaje más humano y realista, se habría entendido un poco más las decisiones de James, que llegan a ser absurdas dada las personalidades tan distintas de ambas. Claudia, que así se llama ella, no es un personaje, es una caricatura.

Con personajes así de planos, no se puede tener una trama que dé una mínima sorpresa. Se ven los líos y reconciliaciones a leguas, de ahí que me haya costado llegar al final a pesar de la brevedad. Y claro, con tan pocas páginas y todo lo que debe pasar para el previsible final feliz, encima es precipitada y no deja tiempo a que se tomen decisiones que sean coherentes.

Y aquí lo voy a dejar. Que sea una historia sin pretensiones no me sirve de excusa para todo lo tóxico que muestra (me dejo cosas por no spoilear, más que nada), para el popurrí de clichés mil veces vistos, y para un argumento tan pobre. No hay chispa, ni emoción, ni auténticos momentos realmente inolvidables... Novela ligera para una tarde que os apetezca una historia simple y plana con la que desconectar. Y aún así, las hay mucho mejores para dicho fin.

martes, 9 de febrero de 2016

La Bestia, de Alex Flinn

Parece que estoy recuperando el espíritu de lectora empedernida que tenía algo disperso últimamente. En esta ocasión me he decantado por una novela corta que tuvo un éxito muy importante en la blogsfera hace varios años, así que seguro que una gran mayoría ya lo conocéis, por lo que sólo vengo a sumar una opinión más a la inmensidad de reseñas que podéis encontrar.

Además, como seguro que sabéis, la novela fue adaptada al cine con un atractivo Alex Pettyfer en el papel protagonista. No la he visto pero, ahora que he leído la novela y he visto unas imágenes, el disfraz de "bestia" que le ponen no tiene nada que ver con la versión original. Se ve que un Chewbacca habría sido demasiado repulsivo (ésa sería la idea, genios), así que optaron por unos simples tatuajes e imperfecciones en la piel... muy terrorífico, sí.

Argumento

SOY UNA BESTIA.

Una bestia. No soy exactamente un lobo, ni un oso, ni un gorila, ni un perro, sino una criatura nueva y horrible que camina erguida. Una criatura con colmillos y garras y con pelo en todos los poros de mi cuerpo. Soy un monstruo.

¿Crees que esto es un cuento de hadas? Para nada. Sucede en Nueva York y sucede ahora. No es una deformidad, ni tampoco una enfermedad.

Y me quedaré así -condenado- a menos que pueda deshacer el hechizo.

Sí, el hechizo que me lanzó la bruja con la que iba a clase de inglés. ¿Por qué me convirtió en una bestia que se oculta durante el día y sale a merodear por las noches? Te lo contaré. Te contaré cómo solía ser Kyle Kingsbury, el chico que te gustaría ser, con dinero, el físico perfecto y la vida perfecta. Y después te contaré cómo me convertí en la perfecta… Bestia.

Reseña

Efectivamente, es una adaptación moderna del clásico de La Bella y la Bestia. Tiene casi todos los elementos, tanto del cuento original como del clásico de Disney. Así, lo único que hace la autora es meter en una coctelera esta historia, añadir un contexto actual, clichés de novelas juveniles románticas, agitar y servir. Ya. Eso es todo. Lo cual, como podréis imaginar, se queda muy lejos de lo que podría haber dado. No hay ni reinterpretaciones, ni vueltas de tuerca. Esto me hace pensar, por poner un ejemplo, en las dos novelas que he leído hasta la fecha de W.Davies (aquí y aquí), que cogen los clásicos de Peter Pan y Alicia en el País de las Maravillas y hacen algo diferente, manteniendo elementos, siendo fiel a la esencia original pero creando algo nuevo. La autora aquí se limita a hacer un ejercicio de traslación en el tiempo, cambiando meros detalles para ajustarse a un Nueva York de principios del S. XXI.

Modernizar la historia debería haber servido para modernizar el mensaje o la historia de amor, que desde el cuento original hasta el clásico animado se basa en un gigantesco Síndrome de Estocolmo. Lo que siempre se ha vendido como un precioso romance no es más que un secuestro en que la chica acaba enamorada de su captor. Claro, él la trata siempre bien (a diferencia de Disney, en que hay varias escenas donde saca su rabia) así que ¿cómo no se va a enamorar de una persona maravillosa, que la colma de regalos, que le da una vida de lujos que ni en sueños habría llegado a tener, que es atento y amable? ¿Por su fealdad es por lo que no le puede amar? No, porque es un secuestrador. Sin más. Precisamente, estando en el S. XXI, algo debería haber hecho la autora en este sentido.

¿Y sabéis qué? A pesar de todos los fallos que le saco, que mi vena feminista grita ante una historia de amor que se basa en un secuestro... me ha conseguido emocionar. Sí. Tengo los romances patriarcales tan arraigados que es difícil que no me emocionen siempre que no se pasen unos límites. 

Hay varias escenas que me han tocado la patata, igual que el clásico animado. Quizás porque creo que la transformación de capullo a humano con mucho pelo y garras no es cosa de ella, sino de Will, el tutor ciego que contrata su padre, y Magda, la sirvienta mayor. Ambos, y el desencanto que sufre con su antigua vida, son los que realmente le cambian sin necesidad del amor de pareja. El beso de amor verdadero podría haber venido de uno de los dos y nos habríamos ahorrado un romance forzado. A fin de cuentas, Linda no entra en escena (salvo un par de momentos puntuales) hasta pasado el ecuador del libro, lo que lo convierte en precipitado. Puedo entender el enamoramiento de él, pero el de ella me es imposible en tan poco tiempo dadas las circunstancias.

El tratamiento de Kyle con las fases por las que pasa (capullo, transformación, miedo, soledad, rabia, aceptación, adaptación, enamoramiento...) es bastante bueno. Quizás es el punto más fuerte del libro, que la autora consiga que nos metamos en su piel. Por el contrario, Linda queda plana, como si para conocerla a fondo ya tuviésemos la película de Disney.

También me parece relevante destacar los chats en que se mete Kyle, donde conoce a otros seres que se han transformado o se van a transformar, a modo de terapia de grupo. Es curioso pero sobran en la trama ya que, de nuevo, como la historia principal, la autora tampoco les da un giro a sus tramas.

Llegados a este punto de comentar curiosidades, es un libro donde salen a relucir varios clásicos de la literatura. De especial interés mencionar que destripan el final de Nuestra Señora de París, Jane Eyre y creo recordar que también El fantasma de la Ópera. Si vais a leer alguno, os prevengo para que no os pase como a mí.

Poco más que añadir. Estilo ágil y novela corta adecuada para una o dos tardes de lectura. Aporta muy poco más allá de una modernización del cuento y el cambio de protagonismo a la Bestia. Quizás el ir con expectativas tan bajas ha conseguido que me haya llegado a emocionar, pero lo cierto es que es una novela bastante prescindible que desaprovecha la ocasión de modernizar algo más que un castillo por un piso en la Gran Manzana.

viernes, 5 de febrero de 2016

El señor de la guerra, de Elizabeth Elliott

Intentando recuperar el ritmo del blog, a la par que mi ansia lectora, escogí  de mi eterna lista de pendientes un libro que llevaba años en mis estanterías por eso de reducir también la infinita lista de pendientes.

El señor de la guerra es la primera novela de la saga llamada Remmington (aunque en inglés parece que es más conocida como Montague). Inicialmente era una trilogía y, de hecho, compré esta novela en una edición muy tocho de Círculo de Lectores que incluía esas tres novelas (publicadas originalmente entre 1995 y 1996) en un único volumen. Pero, buscando información, he descubierto que salió una cuarta novela en 2012. Supongo que, por terminar el tocho de 1.100 páginas, leeré las otras dos y ya decidiré si más adelante busco la cuarta. No es una autora muy activa y éstas son sus únicas novelas publicadas (por lo que he visto así de pasada), así que, por puro y simple completismo, es posible que caiga también la última.

Argumento

Lady Tess de Remmington huye una noche junto a su tío con la intención de internarse en un convento y así escapar de su padrastro, Dunmore MacLeith, quien pretende casarla con su hijo Gordon, un pedófilo y además maltratador. Una vez llegan al bosque se encuentran con los que cree que son los mercenarios contratados por su tío para protegerlos hasta que lleguen al convento... pero lo que no sabe es que uno de esos dos hombres va a convertirse en su esposo en apenas unas horas y por orden del rey de Inglaterra.

Valiente, feroz y completamente lleno de cicatrices externas por la guerra, e internas por el oscuro secreto de su nacimiento, Kenric de Montague no quiere una esposa... hasta que conoce a Tess. Kenric  se ha prometido a sí mismo que no dejará que ella dome su salvaje corazón, pero cuando una traición pone en peligro su unión, Kenric desenvainará su espada —arriesgando su propia vida— para salvar a la única mujer que podría robarle el alma.

Reseña

Si hay un tópico más que explotado en la Romántica Histórica es la de los matrimonios de conveniencia o pactados. Aquí tenemos uno de esos ejemplos y bastante bien desarrollado, a decir verdad. Tiras y aflojas van de la mano de atracción sexual y sentimientos que crecen  hasta que no los pueden negar.

Nos encontramos con una novela ambientada en el medievo inglés, por lo que tenemos caballeros, fortalezas y concepciones machistas que harán torcer el gesto ante la actitud del protagonista. Y es que ahí está el punto más flojo, en ciertas salidas de tono de Kenric. Pero tenemos presenta la época y no nos queda más que aguantar y tragar.

Por el contrario y, para lo que podría ser, le reconozco una evolución muy favorable en su forma de tratar y valorar a su esposa. Es una historia de ficción y es más que probable que de haber sido realista, Tess habría salido peor parada de muchas situaciones. Con todo, es un protagonista masculino que no me ha conquistado, esperaba bastante más de él.

Muy diferente ha sido mi impresión de ella. Tess es una mujer valiente, con un enorme sentido de lealtad a su gente, lo que le supuso no pocas heridas desde la llegada de su padrastro. Tiene conocimientos de curandera con los que ayuda siempre que puede, sabe mantenerse firme y hará todo lo que pueda por evitar derramamientos de sangre cuando, por el matrimonio con Kenric, éste se haga con el control de Remmington (algo que teme dada su fama de carnicero). Quizás hay un detalle algo tonto e innecesario que son ciertos poderes de ver el futuro mediante visiones. La autora se lo podría haber ahorrado, la verdad.

La relación se basa en que Tess irá tomando decisiones que no gustarán a Kenric, aunque la mayoría (no todas) sean acertadas, por lo que él se enfadará. Al final, el macho cabezota tendrá que acabar reculando por haber pensado mal de ella, lo que, como decía más arriba, le hará ir cambiando. No me gustan las historias en que ella tiene que hacer que él deje de ser un capullo, pero con las bofetadas tan buenas que reparte Tess, ha acabado siendo una buena lectura. La pega es que se llegan a hacer repetitivos los constantes malentendidos entre ambos por cosas que no dicen. Un cliché más del género.

Como trasfondo, más allá de la parte romántica, está el tema político: las tierras que pertenecen a Tess y están en manos de su padrastro, la posible anulación de su matrimonio por haber estado prometida a Gordon y los orígenes "oscuros" de Kenric así como su relación familiar. Todo esto se concentra al principio, para dar el argumento base sobre el que se sustenta la relación de los protagonistas, y al final, de manera un tanto precipitada pero considerablemente bien resuelto.

Mención especial para los personajes secundarios, que en otras novelas del género pasan sin pena ni gloria y aquí tienen cosas interesantes que aportar. Por un lado, Fitz Alan, fiel amigo de Kenric, ligón empedernido y divertido compañero que tendrá su pequeña pero interesante historia. La verdad es que no me habría importado capítulos para él en exclusiva justo en la parte en que Kenric está más insoportable. Helen, la hermana de Kenric es otro personaje bastante atractivo: altiva y orgullosa, rechaza a éste en favor del hermano pequeño, Guy, que aunque aquí no aparece, es el protagonista del siguiente libro. Por el contrario, el peso de los "malos" es mínimo y no pasan de ser estereotipos planos de nulo interés.

La escritura de la autora no tiene nada destacable, ni para bien ni para mal. Ha ido desarrollando las escenas adecuadamente, sabiendo crear varios momentos muy intensos con personajes que tienen un adecuado trasfondo. Pluma ágil que permite una lectura para un par de tardes en las que, sin que te des cuenta, llegas al final.

Poco más que decir. Novela romántica histórica con pros y contras. Tiene buenos momentos y personajes, la he disfrutado y me ha gustado bastante. Quizás si el protagonista no hubiese sido tan idiota en más de una ocasión y me hubiese llegado a enamorar, me habría encantado del todo.