lunes, 20 de enero de 2014

Esplendor, de Anna Godbersen

Así, de seguido, con apenas unos días de diferencia después de Envidia, os traigo la reseña de la última parte de la saga Lujo. Aunque ha estado parada en mis estanterías mucho tiempo, ahora me deja cierto vacío y pena por su final. Esto suele pasar cuando una historia gusta mucho ¿verdad? Será porque hace ya bastante que no acabo una saga que me guste, pero en parte, echaba de menos esta sensación.

Reseña

¿Qué decir de esta última parte sin spoilear a nadie? Pues que probablemente no gustará a todo el mundo el final que han tenido algunas de las historias... o todas ellas. Unas por previsibles y otras por todo lo contrario. Unas por felices, otras por tristes y otras por agridulces. A mí sí me han gustado. En algunos casos, no es el desenlace perfecto que todo el mundo esperaría, pero es el más adecuado a mi entender. Todos han tenido lo que se merecían, para bien o para mal.

La autora ha sabido terminar la historia sin dejar ni un cabo suelto, aunque permitiendo al lector que su imaginación ponga el punto y final definitivo a la trama con la excusa de que el tiempo puede ayudar a unos a perdonar, a otros a comprender y a otros a madurar. Siempre que así lo crea. Personalmente, tal como le ha quedado a Anna Godbersen, yo no movería ni una coma, ni mi cabeza quiere añadir algo que aquí no existe. Quizás sea un poco triste, pero es que la vida no siempre es perfecta ni las cosas salen como nos gustaría ¿no es cierto?

Pero quizás, lo mejor de este final es que es tal como es, porque todos los personajes son ellos mismos, se mantienen fieles a sus principios y a su forma de ser. Eso sí, a lo largo de estos cuatro libros han crecido y madurado y, sin duda, si eso se nota en alguno de los personajes, es en Diana.

¿Qué más puedo decir? No lo sé. Estoy triste a la vez que feliz, emocionada a la par que siento un gran vacío.No me sale una reseña que analice la novela de manera mínimamente objetiva, todo es puro sentimiento porque la historia me ha acabado maravillando. Me he creído a los personajes, los veo reales, auténticos, con sus defectos y sus virtudes. Unos serán más queridos que otros, pero todos son inolvidables.

En realidad, la historia no deja de ser un relato variado de líos amorosos entre las clases altas de la sociedad neoyorquina de principios del siglo XX. Las correrías de unos niños pijos, con sus escándalos, sus secretos, sus anhelos, sus odios, sus envidias, su hipocresía y falsedad. Pero detrás hay tanto sentimiento, sufren y aman con tanta intensidad que me parece imposible no sumergirse en la trama y creer por momentos que no se está en esos salones entre maravillosos vestidos, o en las habitaciones donde se tumban a llorar, o corriendo por una calle sin saber muy bien qué va a pasar después.

Podría seguir divagando, pero no aportaría nada más. De hecho, no creo que lo que he escrito sirva de mucho a nadie que esté buscando una reseña que cuente lo que pasa más o menos en esta novela. No digo qué me parece bien y qué mal de las acciones y decisiones que llevan a cabo los personajes. Pero es que no podría hacerlo. Sólo podría con una café delante y una o varias amigas que también se lo hubiesen leído y lo pudiésemos discutir y pensar, y suspirar. Pero aquí, hoy, no me sale, lo siento.

Baste decir que si os interesa, por poco que sea, le deis una oportunidad. Conoceréis a unos personajes y un mundo fascinantes y maravillosos. Con una narración exquisita, que sabe equilibrar todos los aspectos de la novela gracias a las cuatro o cinco voces que van rotando para contar su historia particular. Estoy segura de que os cautivarán a poco que les dejéis contaros su historia. Una historia que, os recuerdo, comienza en Latidos con el funeral de una de las protagonistas. En serio ¿a qué estáis esperando? 

1 comentario:

  1. Tengo que retomar esta saga, gracias por la reseña.Un beso

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