Toca nueva reseña de un manga, en este caso, algo más largo que mis últimas lecturas ya que alcanza la friolera de... cuatro tomos. Sí, no estoy leyendo cosas muy extensas últimamente, el caos que tenemos en casa con unas obras no da para concentrarme en otro tipo de formatos. Por suerte ya está casi lista, aunque después tocará recolocar todo. ¡Socorro!
Pasión bajo las estrellas nos llegó entre 2010 y 2011 y es la segunda obra que nos trajo Ivrea de Kaco Mitsuki después de habérnosla presentado en 2008 con un shôjo adorable de tres tomos que levantó mucha polvareda por el título que tuvo: Lo nuestro no puede ser, tío. Mucha gente interpretó ese "tío" como "colega" o similar... cuando se refería a "tío" como pariente, familiar. A pesar del tema polémico, tengo buen recuerdo de dicha serie, me pareció preciosa, muy bien llevada y resuelta. A ver si en un futuro puedo releerla y la reseño, espero que esas impresiones se mantengan. El caso es que adquirí esta serie en 2014, pero creo que sólo leí un poco del primero y la dejé aparcada para otro momento. Doce años más tarde, parece que ese momento llegó. Yo, a mi ritmo.
Argumento
Hikaru Minami es una adolescente risueña y espontánea a la que le gusta todo lo relacionado con el cielo, especialmente las estrellas, por eso se unió al club de astronomía de su instituto. Volviendo de la azotea, donde había ido para hacer unas fotos, se le cae el móvil y un chico de pelo casi blanco, muy alto y atractivo, del que procede un sonido de campanilla que le resulta nostálgico, lo recoge y se lo devuelve.
Esa misma noche quedan los miembros del club para observar las estrellas. Antes de que llegue el resto, Hikaru se reencuentra con ese chico, Minato Asou. El sonido de su campanilla, por algún motivo, la chica lo asocia con las estrellas fugaces y hace que se le salten las lágrimas. Al escuchar que se acerca el grupo, Minato la lleva a un rincón y se las seca para que sus amigos no la vean así.
Tras separarse de Minato, Hikaru siente que quiere volver a verlo. La chica descubre que hay una forma diferente de "gustar". Le "gusta" estar con sus amigas y le "gusta" el cielo, pero con él empieza a ver que le "gusta" de una manera mucho más intensa. Sin embargo, lo que parece un amor a primera vista no será nada fácil de establecer. El pasado de Asou, su mala fama, la aparición de su cuñada, las sospechas del sobreprotector hermano de Hikaru… ¿Podrán superar todos los problemas que se les presenten?
Reseña
Con esta serie tengo sentimientos encontrados. Por un lado, le veo varias virtudes, pero también tiene pegas que ponerle que le restan puntos. Está lejos de parecerme la joyita que vi en su otra serie.
Empezando por las virtudes, que son muchas y algunas muy interesantes, tenemos a una protagonista que es un encanto. La chica es adorable, pero también tiene una determinación y una seguridad que, por desgracia, pocas veces se ve en los shôjos románticos de instituto. Hikaru sabe lo que quiere y no se achanta ante amenazas, calumnias o insultos. También confía en Minato cuando ya están saliendo, no es una de esas protagonistas que desconfía de su chico a las primeras de cambio, lo cual no quita que tenga sus momentos de inseguridades y dudas por motivos más que razonables. Me ha parecido una protagonista fantástica.
Por su parte, Minato también es un protagonista muy decente. Tiene una fachada de tipo duro y violento que, más que buscarla, se la han puesto y él pasa de desmentirla y deshacer prejuicios. El chico es tierno, amable y simpático, todo un solete. Se preocupa por Hikaru y forman una pareja con buena química y sintonía. Todo lo que se refiere a ambos personajes y cómo se establece su relación me parece de lo más disfrutable de la serie. Hay momentos muy tiernos, otros cómicos con piques entre ellos totalmente naturales y en muchas cosas resultan una pareja realista.
El problema de este manga empieza con los secundarios y una serie de misterios relativos al pasado de Hikaru. Sobre lo segundo, la autora genera unas expectativas al respecto de las repercusiones de este misterio, que también envolvería a Minato, que acaba resultando un tanto decepcionante. Un intento de melodrama que nunca llega a serlo, pero como parecía que se iba a generar algo muy intenso y al final no es para tanto, te deja un tanto descolocada. Además, en ese pasado, cuando se descubre, vemos cosas muy extrañas y poco creíbles [Destripe] ¿Una niña enferma, débil y con fiebre puede escaparse del hospital sin que nadie la vea? Y qué conveniente eso de que ella pierda la memoria del incidente. ¿Por qué le dijeron los padres de Minato una mentira tan ridícula y cruel de que ella había muerto en vez de decirle que, gracias a su esfuerzo, la niña se salvó? ¿Y estando malherido se lo llevan al extranjero donde despierta? [Fin del destripe]. Son demasiadas cosas incongruentes que no parecen haber estado muy bien pensadas por la autora a la hora de armar la trama. Digamos que éste es el primer problema, pero, dentro de lo que cabe, el de menor importancia en comparación al siguiente. Esto es porque, al final, es un asunto del pasado que sirve para aclarar el misterio y terminar de armar el puzle, aunque sea de aquella manera.
El gran problema de la serie son los secundarios que fastidian a la pareja y, a diferencia del anterior, que es un pasaje breve, éstos fastidian a lo largo de casi los cuatro tomos de la obra. Al menos no sucede como en la mayoría de shôjos que son los intereses amorosos no correspondidos los que se interponen, sino unos familiares. Por parte de Hikaru está su hermano mayor, Yui, un chico sobreprotector obsesionado con ella hasta el punto que en más de un momento me hizo preguntarme si no sentiría un amor más allá de lo fraternal por ella. Estaba temiendo que en cualquier momento saliese que en realidad uno de los dos es adoptado (cosa que por suerte no sucede). Se supone que todo es sobreprotección, pero... Ufff... Incluso cuando se saben los motivos de dicha actitud al final no deja de ser extraño. La autora busca sacarlo de ahí en el desenlace [Destripe] con un inesperado romance con una amiga de Hikaru que nunca dio ninguna muestra de sentir nada por él o viceversa (y he repasado los tomos buscando alguna señal... pero nada), una escena muy cutre como para decir que él también tiene su final feliz y supera su obsesión por su hermana [Fin del destripe]. La palma, no obstante, se la lleva Shizuka, la cuñada de Minato. Sus tejemanejes y su actitud se intenta justificar en que es viuda y todavía no ha superado la pérdida, estando algo trastornada, pero llega a hacer cosas que son demasiado retorcidas. Empañan mucho lo buena que era la serie.
Otro punto que también me ha sobrado es la intensidad y el drama del tema musical del piano que toca Minato. O, mejor dicho, que no toca desde que falleció su hermano, que fue quien le motivó a ello. Esto tiene que ver también con la actitud de su cuñada, así que se enturbia lo que podría haber sido una subtrama muy bonita en que con la ayuda de Hikaru, le vuelven las ganas de tocar. Realmente, es lo que sucede desde que la ve por una ventana dar vueltas bajo la nieve y toca una popular canción infantil que se llama "nieve", pero el papel de Shizuka en esto desmerece el desarrollo de esta subtrama.
Como detalle menor que también me chafa un poco, al final de la serie, sabemos que Hikaru quiere ser enfermera por ayudar igual que a ella la cuidaron... Me fastidia cómo la autora la quiere poner en el típico trabajo feminizado y cliché. Con esa pasión por el cielo y las estrellas podría haberle dado algo que motivase a las adolescentes lectoras de la serie a ampliar horizontes, como meteoróloga o astrónoma. Y, ojo, la enfermería es un trabajo imprescindible y muy encomiable, pero cansa que el mensaje que se lance en muchas de estas series dirigidas a niñas y adolescentes sea que él vaya a ser un famoso lo-que-sea, pianista en este caso, y ella no vaya a aspirar a algo que se alinee con su pasión y se salga de los roles feminizados.
En el último tomo hay una historia extra titulada Melodramatic library. Trata de una adolescente muy estudiosa, Kanae, que se prenda del bibliotecario del instituto. Aunque el punto de partida es totalmente cliché, hay un giro de guion sorprendente y muy divertido que le da muchos puntos.
En definitiva, un shôjo disfrutable, con muy buenos elementos, pero otros que ensombrecen el resultado global. Diría que va de más a menos, lo que hace que al llegar al final la sensación sea bastante menos positiva que con su inicio.





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