viernes, 28 de junio de 2013

Maldita adolescente, de María Menéndez-Ponte

Nueva reseña literaria, ya dije que estaba en racha. Vale que este libro en concreto es tan cortito que apenas se necesitaban unas tres horitas o así para leerlo (como me pilló la cena en medio no sabría precisar), pero ahí está. Y por corto que sea, apenas 165 páginas, quiero reseñarlo pues me ha resultado una muy grata sorpresa, de hecho, incluso me ha gustado un poquito más que Como bola de nieve, que ya sabéis que me encantó ( y si no lo sabéis os leéis la reseña y lo apuntáis en vuestra lista de futuros, como éste de aquí).

No recordaréis la tanda de adquisiciones en que lo recibí a través de Libros Compartidos. Entonces me llamó la atención por la gracia de que a la protagonista le gustase Nick, de los BSB (mi preferido también). Pensé que con esta lectura podría rememorar un poco aquellos años de adolescencia y ha sido así, pero sólo en parte.

Argumento

Adriana escribe un diario en forma de cartas a Nick Carter, miembro de los Backstreet Boys, contándole todo lo que le pasa, con la intención de que llegue el día del concierto que van a dar en Madrid y, para entonces, se las traduzca y se las envíe.

Iván es un apasionado de los poemas de Antonio Machado y escribe a Adriana varias cartas que ésta nunca leerá. Es demasiado tímido para dárselas y para dar el paso de declararse, pues se siente como un fracasado al que ella nunca mirará de otra manera diferente a la de un compañero de clases torpe, al que hay que ayudar.

Maldita adolescente es una novela realista sobre la necesidad de sentirse querido y sobre la importancia de buscar ilusiones nuevas en cada día, aunque parezca que la vida te da la espalda.

Reseña

Antes de empezar con la reseña en sí me gustaría comentar la estructura de la novela. Ésta se divide en capítulos narrados bien por Adriana, con un tono de adolescente pura y dura, bien por Iván con una prosa poética preciosa pero melancólica y triste. Los capítulos de ella llevan por título canciones de los BSB y los de él, poemas de Machado. Las dos voces de la novela están muy bien diferenciadas salvo por ser en buena medida cartas dirigidas a alguien, Nick o Adriana.

En esta novela, la autora hace un reflejo muy fiel de esa época por la que todos hemos pasado de cambios, rebeldía, problemas con los padres, eterno “¿qué me pongo?”, baja autoestima, descubrimiento de uno mismo… En definitiva, una época muy complicada. Cogí el libro pensando que iba a ser una lectura ligera (después del tocho que era Kôt, necesitaba algo así) pero no era exactamente lo que pensaba.

Para empezar, Adriana es la típica adolescente que todas hemos sido en mayor o menor medida. Al principio estuve tentada de dejar el libro porque la chica me resultaba pava rayando lo absurdo. Era “demasiado” adolescente. Su máxima preocupación, el qué se ponía para fiesta de su amiga Carmen, empezaba a desesperarme. Por suerte, aparece un tema complicado que le podría dar vida a la historia y el interés empezó a crecer.
Pensé en Nick, en su sonrisa perfecta, cantando para mí All I Have to Give. Lo imaginé consolándome (…). Pero eso no mejoraba las cosas. ¿Qué chico de los que estaban allí diría algo así? A veces pienso que preferiría vivir a principios de siglo, cuando los hombres te cortejaban sin prisas, en lugar de pedirte rollo. Un morreo por aquí, otro por allá y si te he visto no me acuerdo. Pues a mí eso no me va, yo no soy como Sandra, lo siento.
Por parte de Iván tenemos la parte más oscura de la adolescencia con los profundos traumas que se llegan a tener en esta etapa. Su autoestima está por los suelos o aún más abajo. También quise dejar la historia al principio por él, me parecía un “emo” desesperante y un tanto obsesionado con Adriana. Sin embargo, según avanzaba en la lectura me daba cuenta que lo suyo era realmente grave, que debería ver a un psicólogo, que el chico estaba cayendo en un pozo demasiado profundo.
Avanza callada la noche, como una ola agonizante. Y yo soy el viejo y olvidado faro en medio de un mar triste y cenagoso. Anclado en mi ya habitual angustia, fustigo mi alma moribunda. ¡Si pudiera olvidar los malditos cuchicheos a mis espaldas! ¡Si pudiera olvidar las malditas burlas del Sufuroso! ¡Si pudiera olvidar las hirientes palabras de mi padre! ¡Si pudiera olvidar el gesto de conmiseración de mi madre! ¡Si pudiera olvidar que tú, Adriana, estarás divirtiéndote en la fiesta, bailando con otros!
Pronto empecé a ver que la historia no iba por donde yo pensaba, en ninguno de los caminos que creía. Se estaba haciendo más seria y profunda según avanzaba, llegando a tocar temas realmente duros, y confieso que ha conseguido sacarme varios lagrimones.

Como es una historia tan breve no puedo alargar más la reseña o empezaré a contar más cosas de las que debería. Ha sido una muy grata sorpresa. No es ni mucho menos lo que creía que me iba a encontrar en sus páginas. En vez de una lectura ligera y entretenida ha acabado por tener una profundidad casi asfixiante, triste y esperanzadora al mismo tiempo.

Maldita adolescente es una historia muy natural y realista. Una pequeña joyita que me alegro mucho de haber descubierto, casi más a esta edad que si la hubiese leído cuando tocaba… o tal vez no, tal vez este libro en su momento me habría ayudado a ver algunas cuestiones personales de otro modo. En fin, el caso es que os lo recomiendo, merece bastante la pena esta pequeña pero gran historia. Eso sí, intentad no desesperaros demasiado con los protagonistas al principio (de ahí que la nota no llegue al máximo).

2 comentarios:

  1. Lo leí como lectura obligatoria en la ESO y disfruté de él muchísimo. Es muy buen libro, creo que de las mejores lecturas obligatorias que he tenido =)

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  2. No lo conocía pero no tiene mala pinta ^^
    besos

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