domingo, 26 de octubre de 2014

Sylvia, de Jill Hathaway

Cuando hace un tiempo, Arse me dijo que me iba a enviar un paquete con algunas sorpresas, me preguntó si de camino, quería este libro que os traigo hoy. Miré un par de reseñas por la red que lo ponían en general bastante bien, así que le dije que sí. Pensaba que iba a ser una lectura entretenida y poco más, pero ha sido una sorpresa mucho más positiva de lo que me había imaginado. Así que, @Arse, cuando vuelvas por tierras españolas, te lo devuelvo para que lo leas tú también ;)

Antes de entrar a la reseña en sí, quería pararme a comentar, a modo de curiosidad, que la autora escribió una secuela, Impostor, que no era necesaria. La trama aquí queda perfectamente cerrada y visto el argumento de esa segunda parte (además de un spoiler que la destripa mucho), que me ha hecho levantar una ceja, es mejor pasar sin descubrirla. Aunque también es cierto que hay muchas críticas positivas, con lo que estoy en duda... Pero creo que es mejor que me deje guiar por mi primera impresión y descarte su continuación.

Argumento

Sylvia Bell está segura de una cosa: Sophie, la amiga de su hermana pequeña, Mattie, no se suicidó. Fue asesinada. Sylvia lo sabe porque ella estaba ahí. 

Todo el mundo cree que sufre de narcolepsia, pero de eso nada: durante esos instantes en que pierde el sentido, Sylvia se desliza dentro de la consciencia de otra persona, de alguien que haya dejado una impronta personal en un objeto con el que esté en contacto en ese momento. Es así como ha visto a su hermana copiar en un examen de mates, o a su profesor tomarse un trago antes de dar clase. Pero nada podía prepararla para el momento en que se encuentra en la mente de alguien que sujeta un cuchillo ante del cuerpo sin vida de Sophie y que, para enmascarar lo que ha hecho, escribe una falsa nota de suicidio. 

Sylvia quisiera contarlo, pero ¿quién la creería? Ya le confesó a su padre sus "deslizamientos" en las mentes de otras personas y la envió a un psicólogo. Su hermana se siente culpable por haber ideado, ese mismo día, junto a su otra amiga, Amber, una jugarreta para Sophie. Su mejor amigo, Rollins, se ha ido distanciando desde hace un tiempo. Su único apoyo en esos duros momentos es Zane, un chico nuevo con el que puede evadirse de la dura realidad. Envuelta en una peligrosa maraña de secretos y mentiras, tiene que descubrir al asesino. De repente, todos empiezan a parecer sospechosos.

Reseña

La portada puede echar para atrás, y seguro que eso le habrá pasado a más de uno si se ha cruzado con el libro. Nos encontramos ante una novela corta de casi 300 páginas (a simple vista aún parecen menos) que cunden bastante y guardan mucho más de lo que el argumento da a entender. Una historia más que correcta, bien desarrollada y con personajes interesantes.

El argumento me recordó a la trilogía de la Cazadora de sueños cuyo primer volumen, Sueña, me convenció más bien poco y no me he animado a terminarla (¿algún día la acabaré?). Sin embargo, aquí tenemos varias virtudes que hacen de una idea similar algo mucho mejor elaborado. La primera es que, frente a aquella, las visiones son desde el punto de vista de una persona, en el presente, sin elementos oníricos extraños mal contados. Además, todas las visiones aportan algo o son relevantes por algún motivo, no sobra ninguna. La segunda virtud es que la narrativa, en primera persona y más "estándar" funciona mucho mejor que las frases cortas y secas. Quizás no luzca demasiado, pero se lee mucho mejor.

Como buena historia de suspense que se precie, hay sospechosos, secretos y misterios que van saliendo a la luz. En este sentido, la novela es muy clásica y nadie es lo que aparenta. Sé que es una frase cliché, pero es así. Hay bastantes sorpresas y giros de guión. Y hasta el mismo final no supe quién cometió el crimen.
"Violento. Siempre es tan violento que alguien mencione la muerte, en especial cuando se trata de alguien que no conoces muy bien. (...) se equivocan al pensar que la muerte es una pérdida. La muerte es algo que ganas. La muerte siempre está ahí, susurrándote al oído. En los espacios entre tus dedos. En tus recuerdos. En todo lo que piensas y dices y sientes y deseas. La muerte siempre está ahí".
Hay un pequeño detalle que le resta puntos y es que el objeto con el que Sylvia acaba en la mente del asesino en el momento del crimen, que sería perfecto para descubrirle en un visto y no visto, acaba destruido de una manera muy oportuna. No es que se haya inventado nada raro, es una solución realista, pero se nota mucho que es algo forzado para dar margen a que la trama se desarrolle. Otro punto negativo es que, para ahorrarnos visiones innecesarias, todas las que tiene la protagonista son importantes por uno u otro motivo y le resta un poco de credibilidad que justo las tenga en los momentos clave en que se descubre algo, como la más importante, la del asesinato.

Por otro lado, la novela presenta unos cuantos dramas que le aportan profundidad. La familia de Sylvia está patas arriba desde la muerte de su madre, Sophie sólo consiguió amigas cuando adelgazó, Rollins nunca ha llevado a Sylvia a su casa, un intento de violación que marca al personaje que lo padeció, amantes, pérdida de una hija, de un padre... No hay personaje que no tenga su punto humano que lo haga realista. Es una novela dura, con momentos emotivos y bastante drama.

Para poder salirnos de tanta oscuridad tenemos un triángulo amoroso que aporta un poco de aire, tanto a la protagonista como a la trama en sí. Por un lado el amigo que quiere algo más y por otro el chico nuevo que despierta algo especial. Es un bonito triángulo que nos aporta alivio pero que no oculta ni hace que olvidemos que estamos ante una historia de suspense.
"Me gustaría saber cómo volver a la época en que no éramos él y yo sino nosotros, pero algo se ha roto entre ambos, y no importa cuánto lo desee, soy incapaz de repararlo".
No quiero acabar la reseña sin dar un tirón de orejas a la editorial por una traducción dudosa en más de un momento y con varias faltas de ortografía sangrantes.

Una novela que sabe encajar muy bien todas sus piezas, en la que no sobra ni falta nada. Sylvia me ha tenido enganchada hasta el final, me ha emocionado y me ha entretenido. Es una pequeña joyita y una historia perfecta para entrar en el mundo del suspense literario si, como yo, no se ha probado gran cosa del género.

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