miércoles, 31 de agosto de 2016

Reseñas del Maratón Breve (1): Una entrega especial y El adiós de la novia

Para este reto de lectura decidí hacer mini-reseñas de lo que iba leyendo y así procurar que todo tuviese una pequeña opinión, aunque sólo sean un par de párrafos. Además, voy a intentar agruparlas de dos en dos (puede que en alguna entrada haya más, según el contenido), procurando seguir una temática común para que haya cierta relación entre los libros. La de esta entrada sería el género de la romántica adulta (aunque con la lectura de la segunda me he dado cuenta que había cometido un fallo de clasificación, pero a lo hecho...). Por orden de lectura, están aquí las lecturas #1 y #3 de la maratón.

Una entrega especial, de Danielle Steel

Jack Watson, de 59 años, posee una de las boutiques más sofisticadas de Beverly Hills, tiene una buena relación con sus dos hijos adultos y la posibilidad de relacionarse con las mujeres más bellas de Hollywood. Después de un divorcio en el que acabó a malas con su mujer y tras la pérdida de un gran amor en un fatídico accidente, Jack se ha convertido en el soltero perfecto. Y el papel le encanta.

Para Amanda, Jack no es más que el suegro de una de sus hijas y un playboy incorregible. Pero cuando ella enviuda inesperadamente, 26 años después de haber abandonado su prometedora carrera de actriz cinematográfica para convertirse en esposa de un estirado banquero y madre de dos chicas que no se llevan bien, se encuentra en un terreno desconocido y, para su asombro, empieza a sentirse atraída por Jack.

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Tercera obra que leo de Danielle Steel, que me cautivó primero con Relámpago y luego con Una imagen en el espejo. Ésta no me ha llegado igual. 

Me ha parecido muy interesante tratar una relación entre personas maduras, lo que se aleja de las novelas románticas que hasta la fecha he leído. Me parece muy positivo que quiera romper estos tabús de que a determinadas edades no puede haber amor y se agradece leer otro tipo de romances. Aunque luego peca de caer en tópicos como que ambos son guapísimos y parecen mucho más jóvenes: ni arrugas, ni canas, ni achaques... 

Lo más intenso y realista son las fases del duelo por las que pasa Amanda ante la pérdida de su marido y cómo se siente cuando empieza a enamorarse de Jack: confusión, dudas, remordimientos, pena, vergüenza... Es todo muy humano y, sin duda, lo mejor del libro.

Sin embargo, lo que no me ha gustado de esta historia es el tono tan conservador que tiene en muchos de sus momentos: las reacciones de (la mayoría de) sus hijas e hijo; todas las mujeres de esta historia tienen hijos o los desean por encima de cualquier otro interés vital o laboral; Amanda dejó el mundo del cine al casarse, para ser madre y ama de casa, porque no le gustaba a su marido esa vida; Paul, el hijo de Jack, sólo querría un hijo biológico, se niega a adoptar porque... ¿patatas?;  el moralismo de Amanda llegado cierto momento... Por no hablar de que no deja de ser una historia de gente rica que también llora y tiene problemas y me parece un tanto superficial que el mayor drama (pasada la parte del duelo) sea causado porque dos mujeres adultas se comportan como niñas mimadas y egoístas porque su madre vive su vida. 

Por lo demás, historia sencilla, lineal y muy previsible. No, no es ni mucho menos la mejor obra de la autora. Interesante temática y algunos buenos momentos, tanto emotivos como graciosos, pero ya. Sería mucho más aceptable como obra liviana que es, para pasar un rato, si no fuese por todos esos momentos que me ha hecho torcer el gesto.



El adiós de la novia, de Meg Rosoff

La madrugada del día de su boda, Pell Ridley se escabulle de la cama en la oscuridad, da un beso de despedida a sus hermanas y huye decidida a escapar de una boda junto a su vecino. No le ama y no quiere un futuro como el de su madre: agotada de tener hijos. Junto a ella va su caballo Jack y Bean, su hermano pequeño mudo. 

La valiente protagonista viajará por los peligrosos bosques y caminos de la Inglaterra del siglo XIX, pondrá en práctica su valioso talento para cuidar y comunicarse con los caballos y conocerá a otras gentes. Entre ellos, un cazador furtivo, inquietante y misterioso… ¿La ayudará a encontrar lo que busca? ¿O debe Pell seguir vagando por el mundo para recuperar lo que ha perdido? En este viaje arriesgado y lleno de aventuras, Pell descubrirá que, por mucho que huyamos, el destino nos persigue allá donde vayamos.

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Incorrectamente clasificada por mí como novela romántica adulta (por culpar del argumento, que me hizo pensar que la cosa iba por otro lado), es más bien una historia de aventuras. No hay batallas épicas o ingeniosos planes, pero todo por lo que pasa la protagonista es, sin lugar a dudas, una enorme aventura de supervivencia y búsqueda constante. De hecho, estoy pensando en la novela anterior a ésta que leí, la #2 del maratón, y ya me gustaría haber visto a algunos de los personajes masculinos soportando algunas de las vivencias de Pell sin derrumbarse.

No es una novela "agradable". Hay momentos duros y, sobre todo, mucha pobreza. Por momentos me ha hecho pensar en Charles Dickens y su Oliver Twist. La Inglaterra del XIX no es un país bucólico precisamente y una chica sola, salvo por su caballo y un niño, no lo tiene nada fácil cuando sale de su MUY humilde hogar con casi nada.

Pell se encontrará con algunas (pocas) buenas personas, como la gitana Esther y sus niños, que la acogerán en un momento de necesidad y así se quitará los prejuicios que tenía contra su gente. Sin embargo, también se cruzará con personas no tan amables, que aprovecharán para sacarle todo el partido que puedan sin darle nada a cambio.

El punto más flojo que tiene es que, según se avanza en la lectura, no se ve a dónde nos quiere llevar la autora. Esto no es del todo malo, ya que permite que estemos abiertos a la sorpresa de lo que puede venir dada la falta de previsibilidad.

En definitiva, una novela con una gran protagonista, decidida, valiente pero con sus momentos de flaqueza, que no está dispuesta a vivir la vida que otros quieren marcarle. Sí, hay un cierto romance pero se aleja de todo estereotipo pues ambos se dejan espacio para tener sus propias vidas y, por ello, es una relación mucho más madura y realista. Diferente a lo que creía que me iba a encontrar, pero mucho más interesante y dura. Una pequeña joya feminista.

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