viernes, 30 de septiembre de 2011

Oliver Twist, de Charles Dickens

Después de Química Perfecta y Juntos, y ya que han sido dos libros juveniles y románticos (aunque diferentes entre sí) pensé que sería un buen momento para leer algo realmente distinto. Recordé la recomendación que hace unos días, en la entrada de Mi biblioteca, le hice a Kuroi sobre este clásico, cuya historia conocía por una película animada que vi hace años, pero que no había llegado a leer. Así que, para que ésta tenga una reseña completa de la obra y no una mera recomendación a base de recuerdos, pensé que sería el momento apropiado para que cayese.

Argumento: Oliver Twist nació para ser desgraciado en la vida. Su madre murió momentos después de darle a luz y, sin dejar información alguna sobre quién era el padre o si estaba totalmente solo en el mundo, acabó en un hospicio. Consiguió sobrevivir a pesar de las penurias y la mala alimentación a los que les tenían sometidos y acabó prácticamente vendido al empresario de pompas fúnebres de la parroquia. Tras cierto altercado, decide escaparse y probar fortuna en Londres. Allí conocerá a los mayores maleantes pero puede que también, siendo una ciudad tan grande, a gente que sepa apreciar su buen corazón, incorruptible a pesar de todas las malas jugadas que la vida le ha hecho en sus pocos años de vida.  

Oliver Twist es un auténtico dramón. Pero también es una crítica social y una historia de esperanza y de la lucha por sobrevivir de un niño. Que nadie espere una lectura ligera porque no lo es, para eso, que se vea alguna de las múltiples adaptaciones al cine.

Quizás sean los primeros capítulos los que más reflejan la dura crítica que hace Charles Dickens a todos los oficios que se cruzan en la vida del pequeño durante su primera etapa. Habla de personajes viles, ruines y crueles que sólo piensan en su comodidad y buena vida, mientras que los pobres y los pequeños huérfanos apenas pueden subsistir con lo poco que les dan. Y aún así, buscan la forma de reducir aún más sus “generosas” aportaciones. Aquí se engloban algunos personajes como Mister Bumble, el celador, los miembros de la Junta del hospicio, Mistress Mann, la encargada de uno de los hospicios, o Mistress Corney, la matrona. Para ello se sirve de una ironía que no hace sino acrecentar el desprecio por estos individuos. Os dejo algunas de sus “magníficas” “teorías”:

“Una señora de edad [Mistress Mann] que recibía a los delincuentes [los niños] en consideración a siete peniques y medio por cabeza y semana. De sobra para alimentar a un niño, suficiente para atiborrarle el estómago y hasta que se sienta molesto. Mas la madura señora era una mujer dotada de gran sabiduría y experiencia; sabía muy bien lo que convenía a los niños. Por eso se apropiaba de la mayor parte del estipendio semanal para su uso personal, y relegaba a la creciente generación parroquial a una ración más escasa todavía de la que en principio se le asignara”

“Establecieron [la Junta], pues, la regla de que a todos los pobres se les ofreciese la opción de morirse de hambre por un procedimiento gradual dentro del establecimiento, o rápidamente fuera de él. (…). Al principio resultaba bastante costoso, por razón del aumento en la cuenta del empresario de pompas fúnebres y por la necesidad de estrechar la ropa de los indigentes, que flotaban sueltas sobre sus formas consumidas y mermadas, después de una o dos semanas de papillas. Mas el número de los huéspedes del hospicio disminuyó y la Junta estaba encantada.”

Así se va conociendo a más personajes detestables, como un violento deshollinador, el empresario de pompas fúnebres y su familia o los miembros de la justicia, que son cualquier cosa menos justos. Oliver deja atrás a todos éstos cuando llega a Londres, lo que, para mí al menos, es un cambio muy sustancial en la historia. No abandona la crítica social, pero pasa más bien a un segundo plano, cobrando más importancia la historia del pequeño y manteniendo la tónica hasta el desenlace. Allí acaba rodeado de malhechores, entre ellos destacan Fagin, un viejo judío, avaro, mentiroso y falso que “cuida” de una caterva de críos que roban para él, cosa que también quiere que haga el pequeño protagonista. Otros personajes destacables son Jack Dawkins y Charley Bates, dos de los ladronzuelos más avispados del judío. Y no se deben olvidar Bill Sikes y Nancy, una pareja, podríamos decir, socia de éste. El primero es un hombre bruto y violento con todos los que le rodean, mientras que Nancy es una pobre joven que se ha visto arrastrada a lo más bajo tras años de conocer a Fagin.  

Por suerte, no todo van a ser penalidades, y entre tanta mala gente, ya os anticipo que el pequeño encontrará buenas personas que le tenderán una mano amiga. La pregunta que os dejo en el aire es si éstos salvarán a Oliver o acabará cayendo definitivamente en las garras de los malvados.

Debo decir que Dickens hace un magnífico desarrollo de la obra y deja atados todos los cabos sueltos en un sorprendente desenlace. Muy bien hilado todo y sin olvidarse de ninguno de sus personajes con cierta relevancia en la trama.

En cuanto al protagonista, Oliver es un niño de alma dulce, inocente y bondadosa. Aguanta todas sus penurias sin que éstas consigan corromperle. Quizás es demasiado apocado y tímido, pero hay que tener en cuenta que está totalmente indefenso en el mundo en que vive. Hay un capítulo donde al fin saca toda su garra y fuerza y que sirve de interludio entre ambas partes.

Desde una perspectiva actual, los personajes son muy planos: los malos, son muy malos y hasta las descripciones de ellos reflejan dicha característica en su aspecto. Y con los pocos buenos que Oliver se cruza pasa lo mismo, son demasiado buenos, no tienen ningún doblez en su carácter. Sólo hay un personaje, de todos los que he nombrado (y no digo quien para mantener cierta intriga *jujuju*), que posee un mayor fondo. Se planteará cosas y tomará decisiones que en un principio no se esperaban. Por esto mismo, porque sólo hay un personaje que es “algo más”, la novela pierde puntos desde una perspectiva actual donde se espera que los personajes evolucionen para bien o para mal, que no sean tan simples como en principio se muestran (aunque muchas novelas actuales tienen personajes más planos que un papel).

La narrativa utiliza la tercera persona y en momentos puntuales, la primera desde el punto de vista del narrador, el propio Charles Dickens, que se plantea a sí mismo como biógrafo de la vida de Oliver.

No tiene nada que ver con el estilo actual, que permite lecturas más ligeras. Abundan las descripciones y hay algunos pasajes un tanto más filosóficos que se hacen bastante pesados debo reconocer, por suerte son pocos. La ironía que utiliza permite aligerar un poco, pero debo decir que esta obra (al menos en su edición completa, fiel a la original) necesita cierta madurez lectora para completarla. Tampoco estoy diciendo que sea un tostón imposible de soportar, ni mucho menos, las desventuras del pequeño mantienen la suficiente intriga por saber qué va a pasarle, o qué traman los que le rodean, de manera que se van pasando las páginas sin demasiados problemas.

Oliver Twist es uno de esos clásicos que pocos se leerán porque con las películas ya es más que suficiente, que pocas no son las adaptaciones que se han hecho. Sin embargo, la ironía con la que habla Charles Dickens, todos los detalles y descripciones, tal vez excesivos pero no superfluos, y lo magistralmente que está todo unido en el relato son motivos más que suficientes para recomendar la lectura a quienes estéis preparados para su densidad.

Por cierto, la película de animación que dije que vi hace años data de 1974 y no he conseguido encontrarla. Si alguien sabe algo, agradecería un comentario en la entrada =) Como curiosidad, por si no la habéis visto, hay otra película de animación, de Disney, que se basa en esta historia, pero convierte a Oliver en un gatito (Oliver y su pandilla) y, la verdad, no tienen gran cosa que ver  XD.

8 comentarios:

  1. Vaya recuerdos que me trae este libro, me encantó.

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  2. Pues es de esos libros que tengo en la lista de clasicos por leer pero aun no me he animado. El problema es que de pequeña le cogí mania al chiquillo porque nos pusieron una pelicula mas de una vez en el colegio (qué necesidad de torturarnos, por Dios xD).

    Pero reconozco que esos parrafos que has puesto y toda esa critica social que dices que tiene me ha llamado la atención =) Si no es este año, el siguiente me lo leeré (que a las pelis...va a ser que no -aunque la de Oliver y su Pandilla me encanta xD-)

    Un abrazo~ ;D

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  3. Leyendo esta reseña no puedo pensar otra cosa sino que Los niños del agua te gustaría. Creo que es de ese mismo estilo... solo que Tom (el protagonista) no es tan perfecto como tu Oliver. De verdad, tienes que darle una oportunidad >_<

    Y bueno, precisamente porque hace tan poco que leí Los niños del agua aparcaré la lectura de Oliver Twist... porque no me apetecen más reflejos de la cruel sociedad inglesa, gracias

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  4. Oliver me gusto, y yo también vi una pelicula animada de Oliver! Los de planeta de agostini sacaron una colección y tenía muchos clásicos de la literatura, de pequeña encanta ver esas pelis

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  5. Este es un pedazo de clásico!! =)
    Muy recomendable.

    Besotes

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  6. Yo me lo apunto para leerlo apenas pueda ;) muy buena reseña!

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  7. Aiss, pues este no me lo apunto Bell, no me apetece leer algo tan denso y cruel ahora mismo. Sé que es uno de esos clásicos que hay que leer, pero como bien recomiendas, me quedo con la adaptación.

    Que sepas que te ha quedado una reseña fantástica. Y menuda cita >__<

    ¡Un besote grande! ^__^

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