domingo, 17 de abril de 2016

Tiempo sin tiempo, de Sherrilyn Kenyon

Ya había dicho, en la entrada de compras de Marzo, que lo más seguro es que no ibais a tardar mucho en leer las reseñas de los dos libros que cayeron ese mes. Pues aquí tenéis el primero de ellos, que (sólo) a veces cumplo lo que digo. 

Y es que llevaba ya tanto tiempo sin leer algo nuevo de mis queridos Cazadores Oscuros que no he podido resistir la tentación. Un catarro estos días ha sido la excusa perfecta para estar en la cama con pañuelos y el libro.

Argumento

Kateri es una joven geóloga de ascendencia cherokee. Como científica, no debe ni puede creer en las leyendas milenarias que le contaba su abuela. Sin embargo, desde su infancia vive atormentada por pesadillas en las que aparece un desconocido de pelo oscuro que, o bien lucha a su lado, o bien contra ella.

Doce días antes del 21 de diciembre de 2012, la fecha del fin del mundo según el calendario maya, Kateri descubre que es descendiente de las Guardianas del Apocalipsis y que tiene en su poder las llaves del inframundo. Las historias de su abuela empiezan a cobrar vida sin tiempo para asimilar lo que está pasando.

Entonces aparece Ren, el misterioso guerrero que ve en sus sueños, un Cazador Oscuro que ha sido traicionado y maltratado tantas veces que está acostumbrado a aislarse de los demás. Pero ahora, desafiando a la profecía que pesa sobre él, siente que debe defender a Kateri, la única persona que puede evitar que el mundo se acabe, y la primera que le enseñará que alguien puede amarle.

Reseña

Después de la subida de nivel que fue El Guardián, era difícil mantener el listón a la misma altura cuando ya llevamos (sin contar el spin-off de Nick y varios relatos cortos) 22 novelas en esta saga. Desde luego, es una cifra que asusta, y ya ni os cuento cuando es una cantidad que se doblará (o más) cuando Kenyon complete las cuatro partes que se supone que formarán esta historia. Para que os situéis, vamos por la mitad (7 de 13, de momento, según Wikipedia) de la segunda parte. 

Como decía, era previsible que el nivel bajase. Y tal vez sea porque era lo que esperaba, pero no me ha parecido que esté muy lejos de las mejores novelas de esta saga. Al menos, no mucho. También es cierto que sólo he leído una que me haya parecido mala con todas las letras (no llegué a reseñarla, tengo que releer desde el principio y reseñar las que me quedaron pendientes), así que, como mínimo, coger uno de estos libros es garantía de rato entretenido.

Sí que debo decir que me ha parecido mal ubicada. Tiempo sin tiempo continúa (¿y termina?) el, podríamos llamar, arco dedicado al panteón cherokee que empezó en Sed de venganza. Haber intercalado entre medias otro libro que bien podría tocar ahora me ha parecido un pequeño error. Más que nada porque el tiempo pasado entre ellas ha hecho que sea imposible recordar todos los personajes y el planteamiento empezado entonces. No es que tampoco sea muy grave, mientras avanzaba la lectura era fácil empezar a recordar quién era Ren, Coyote, Choo Co La Tah y demás secundarios.

Hay que reconocer que, a estas alturas, hay pocas sorpresas en lo que a desarrollo de la novela se refiere. Se puede decir que la autora ha dado con un conjunto de elementos que funcionan a la perfección juntos y sólo pequeños matices hacen que baje o suba la valoración final. La clave principal de estas historias es el pasado trágico del protagonista y Ren ha sido una sorpresa pues no esperaba todo lo que iba a cargar sobre sus espaldas. Su pasado, sin ser el más duro que hemos visto hasta la fecha, sí que es bastante triste. Además, quizás para diferenciarlo de otros, se agradece que frente a todo el daño que llegó a sufrir en el pasado, cediese al mal hasta que fue redimido y acabó como Cazador Oscuro en parte para compensar el daño hecho ese tiempo. Puede ser una tontería, pero a mí me parece un detalle que lo humaniza mucho. La voluntad no es inquebrantable y querer devolver los golpes me parece comprensible con lo vivido por su parte. Por cierto, la historia de su origen, quién es su madre, qué fue de ella y todo lo relacionado a esto es realmente triste y bonita a la vez. Y el epílogo, relacionado con esto, es precioso.

En lo que a sentimientos se refiere, Ren es ese tipo de protagonista que ha sido tan golpeado y humillado que sólo quiere que alguien le quiera. Cada pequeño detalle de Kateri, que jamás había tenido nadie con él, le derrite. Es un alma realmente pura de la que es difícil no compadecerse y querer.

Otro de los puntos fuertes de la saga es el ritmo trepidante y la acción. Quizás es un poco extraño en este caso pues tenemos un inicio sin un respiro, acelerado en exceso, saltando de un lugar a otro y, de repente, la calma absoluta el tiempo necesario para que los protagonistas se vayan conociendo y surja la chispa, que no deja de ser precipitada y más dadas las circunstancias. Luego algo más de movimiento, nuevo intermedio tranquilo y ya el desenlace trepidante. Entre medias se cuelan infinidad de flashbacks de la vida de Ren, muchos son recuerdos del mismo pero la mayoría son visiones que tiene Kateri de manera un tanto desordenada por lo que cuesta completar la cronología mental de este personaje.

En cuanto a la protagonista, llevo ya un tiempo echando de menos a una que tenga la misma profundidad que su pareja. La facilidad con la que su mente científica asimila la cantidad de fantasía que empieza a llegar a su vida es pasmosa y poco creíble. No me entendáis mal, Kateri no es mala, al cotrario: mantiene su sentido de humor en los peores momentos, resulta ser más fuerte de lo que creía y también tiene su trasfondo triste por las pérdidas familiares que ha sufrido a lo largo de su vida. Aún así, me sigue faltando que Kenyon nos dé una protagonista que, tiempo después de acabar el libro lo vea en la estantería y me pueda acordar de ella tanto como de él. 

Y como ya es tradición en la saga, es necesario parar para destacar las apariciones estelares. Como Kateri es prima de Sunshine, nuestro querido Talon reaparece brevemente para echar una mano. Dada la relación con el libro de Jess, era inevitable que éste y otros secundarios de entonces se dejasen ver. Pero sin duda, en cuanto a apariciones, la mejor parte ha sido la de Ash junto a Nick teniendo una larga e intensa charla que explica bastante de cómo están las cosas y cómo se pueden poner en un futuro. Vamos, un capítulo que despertará muchos sentimientos por ambos sabiendo todo lo que pasó varios libros atrás.

Poco más que añadir. Pequeños matices hacen que no entre en mis favoritos pero ha sido mejor de lo que esperaba. Ya no sé si por tener pocas expectativas, pero la historia de Ren me ha llegado mucho y creo que es lo mejor del libro. Diría que el ritmo y lo confuso que ha sido al añadir tantas ideas desconocidas de origen cherokee y maya han sido los lastres que han impedido que brillase tanto como otros de la saga. Con todo, el buen rato de lectura está más que garantizado.

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