Llego justita para cumplir con el libro de turno de este mes para el reto de los imprescindibles del año. Me he decantado por este clásico porque es una historia que siempre había querido leer, pero lo fui posponiendo hasta que me decidí por él de entre los demás libros de la lista y.... ¡sorpresa! ¡no lo tenía en casa! Habría jurado haberlo visto, pero por más que busqué en las estanterías, no apareció. Así que se vino a casa aprovechando un pedido a Libros Compartidos por otro libro, que ya os mostraré en las adquisiciones de abril. En un principio lo incluí de manera normal, aunque finalmente me lo regaló la chica del pedido (así que si lees esto ¡Gracias de nuevo! =D). Tantas eran mis ganas de disfrutarlo que al final lo he leído nada más llegar a mis manos, cosa extraña en mí, pero es que ya tenía el ánimo predispuesto para su lectura.
Argumento
Basil Hallward está a punto de terminar su mejor obra: el retrato de Dorian Gray, un joven realmente hermoso. Aún así, es una pintura que se niega a exponer o a vender, sólo puede dársela al modelo del retrato, tal como le confiesa a su amigo Lord Henry Wotton. Éste, intrigado por el joven y por la extraña fascinación que ha despertado en el pintor, siente el deseo de conocerle. Basil se niega, sabe muy bien cómo es Henry, pero sus deseos no se ven recompensados cuando Dorian Gray llega para la última sesión de posado.
Durante esa tarde, Henry descubre en el joven un alma inocente y pura que se refleja a la perfección en unos bellos rasgos. En el poco rato de charla que tienen juntos, mientras su amigo acaba el cuadro, le habla del valor de la belleza que la vida no tarda en marchitar. Dorian Gray recibe sus palabras y las interioriza rápidamente, sintiéndose muy afectado por ellas.
Cuando Basil da por finalizado el cuadro y se lo muestra a sus amigos, Dorian lanza al aire un deseo: que su cuadro sea el que sufra el paso del tiempo y de los golpes de la vida por él, para así conservar siempre su belleza. Lo que no se imagina es que esas palabras se van a cumplir.
Reseña
No pretendo hacer en esta reseña un análisis elaborado, de persona experta, diseccionando todos y cada uno de los detalles o curiosidades que envuelven la novela. Sólo quiero dar mi opinión de una historia que me ha maravillado a pesar de algunos puntitos de los que hablaré luego.
Más allá de la experiencia que pueda tener servidora reseñando, lo que está claro en El retrato de Dorian Gray es que no se trata puramente de una historia sin más. Las reflexiones sobre el bien y el mal, el Carpe Diem y la crítica a la sociedad hipócrita de la época del autor están perfectamente patentes a lo largo de sus, aproximadamente, 230 páginas.
Es bastante fácil de ver como Basil representa el bien, o al menos, la moral de la sociedad, mientras que Henry es una figura que encarna el cinismo, el hedonismo y la malicia (entre otras tantas palabras que se le pueden achacar). En medio de ambos queda Dorian Gray que rápidamente se ve influenciado por Henry, quien se encargará de llevarlo hacia lo peor del ser humano, mientras Basil, sabe desde el primer momento que eso puede suponer la pérdida del joven muchacho que se había convertido en su ideal artístico (¿y romántico también? hay algo de homosexualidad por aquí, aunque sutil y ambigua).
Es bastante fácil de ver como Basil representa el bien, o al menos, la moral de la sociedad, mientras que Henry es una figura que encarna el cinismo, el hedonismo y la malicia (entre otras tantas palabras que se le pueden achacar). En medio de ambos queda Dorian Gray que rápidamente se ve influenciado por Henry, quien se encargará de llevarlo hacia lo peor del ser humano, mientras Basil, sabe desde el primer momento que eso puede suponer la pérdida del joven muchacho que se había convertido en su ideal artístico (¿y romántico también? hay algo de homosexualidad por aquí, aunque sutil y ambigua).
Quizás el punto flaco de la historia es que ésta se pierde un poco en medio de un exceso de reflexiones. Realmente pasan pocas cosas, no hay demasiados hechos o sucesos, pero éstos están inmersos en continuas divagaciones sobre el bien y el mal, entre otros muchos conceptos. Oscar Wilde tiene la gran habilidad de dar contundentes argumentos para ambas posiciones y, realmente, son muy interesantes.
El libro pide una relectura pausada que algún día le daré, ahora que me conozco la historia y ya no tengo la necesidad de leerla rápidamente, casi sin descanso, para saber qué acabaría pasando con los protagonistas. Para esta primera lectura, han sido demasiadas ideas y teorías que no me he visto capaz de asimilar.
El libro pide una relectura pausada que algún día le daré, ahora que me conozco la historia y ya no tengo la necesidad de leerla rápidamente, casi sin descanso, para saber qué acabaría pasando con los protagonistas. Para esta primera lectura, han sido demasiadas ideas y teorías que no me he visto capaz de asimilar.
En cuanto a la historia en sí, al no conocerla por ninguna película, iba bastante en blanco más allá del argumento básico del retrato que absorbía las arrugas del joven Dorian Gray que no envejecía. No obstante, me esperaba un relato más fantástico y casi no se detiene en el porqué ocurre eso. El auténtico interés de la historia gira en torno a la evolución de Dorian, de lo que era al principio y lo que llega a ser. Podéis llamarme loca, pero salvando las inmensas distancias, veo un cierto paralelismo con la figura de Light Yagami de Death Note en la que un joven de buenas intenciones en un principio, se va corrompiendo poco a poco con un objeto fantástico como catalizador entre medias. La forma en que va perdiendo la moral, en que se va obsesionando con el objeto fantástico... no sé si serán cosas mías, pero he visto una relación muy fuerte, y tal vez más que en los hechos en sí, en mis sentimientos con ambos personajes y la evolución que han tenido: de la comprensión a la pena, luego a la sorpresa, pasando al desencanto y finalmente acabando por detestarlos.
El desarrollo resulta bastante predecible en cuanto se va viendo la evolución que empieza a sufrir Dorian. Aún así, como ya he dicho, al no conocer la historia, las sorpresas de lo que iba sucediendo me iban poniendo el corazón en un puño hasta el mismísimo final, altamente impactante. Estaba muy metida la historia y, aunque las cosas se veían venir, he tenido los sentimientos a flor de piel, y eso es con lo principal que me quedo de esta novela.
De los personajes en sí, dado que los secundarios tienen un peso prácticamente nulo, salvo Sybil Vane, de quien prefiero no hablar para no spoilear nada, sólo son los tres hombres ya mencionados los que poseen peso en la historia. De ellos, sin duda el más interesante es Henry, por su forma de ver la vida y por su locuacidad. No obstante, es probable que también sea el más odioso.
Aparte del exceso de reflexiones ya mencionados, quisiera destacar que usa un lenguaje que, a veces, tiende a ser demasiado denso, recargado, que ralentizan los pasajes y llega a dar algunas páginas, muy contadas, algo aburridas. El ejemplo más claro es el Capítulo XI en que se recrea con descripciones y me hizo saltarme varios párrafos, lo reconozco. Tal vez porque lo leo desde otro tiempo, pero habría sido preferible algunas divagaciones menos a cambio de contar más cosas pues sorprenden los grandes saltos temporales que llega a dar la trama.
En definitiva, El retrato de Dorian Gray es otro de esos clásicos que recomiendo sin ninguna duda, pues merece y mucho la pena leerlo. Juega con la mente del lector y te hace darle vueltas a tantos aspectos de la vida que acabas desorientado: la vanidad, la locura o la decadencia de la sociedad. Además va acompañado de un relato fantástico muy interesante y de un estudio de los personajes de una época que dice mucho del momento en que se desarrolla la historia. Pero sobre todo lo recomiendo por la cantidad de sentimientos que es capaz de despertar.
PD: La nota original que había puesto era un 9,5 pero lo cierto es que el libro me ha maravillado tanto, me ha obsesionado tanto (con deciros que me puse como loca a buscar la película) que he rectificado para ponerle la máxima puntuación. Si no se la di en un principio fue porque el capítulo XI es pura descripción y se hace bastante pesado, pero eso no consigue empañar realmente el global del libro. Así que nada, se queda con el 10*
PD: La nota original que había puesto era un 9,5 pero lo cierto es que el libro me ha maravillado tanto, me ha obsesionado tanto (con deciros que me puse como loca a buscar la película) que he rectificado para ponerle la máxima puntuación. Si no se la di en un principio fue porque el capítulo XI es pura descripción y se hace bastante pesado, pero eso no consigue empañar realmente el global del libro. Así que nada, se queda con el 10*