domingo, 30 de marzo de 2025

Akuma to love song, de Miyoshi Tomori

Para la reseña de hoy, no sé muy bien por qué, me fijé en esta serie que tenía en la estantería y que empecé leyendo por scans antes de su licencia por parte de Ivrea. 
La fui comprando con regularidad desde que salió en 2012, luego perdí el ritmo a partir del tomo #8 y la completé hace algo más de cuatro años, a mediados de 2020, cuando me dije que ya iba tocando ir cerrando series abiertas. Lo cierto es que no había llegado a leerla completa hasta ahora y algo me picó para decir "es su turno". 

Originalmente, la serie se publicó en Japón entre 2007 y 2011 contando con un total de 13 tomos. No hace mucho, en 2021, la autora publicó una secuela titulada Akuma to love song ~ Encore que consta de cuatro capítulos.

Aviso que quiero hablar de varios puntos que se dan en la parte final, así que leed la reseña sabiendo que habrá destripes muy importantes (lo más gordo, de todos modos, lo he puesto en letra clara).

Argumento

A María Kawai la han expulsado recientemente del elitista colegio de monjas Saint Katria y pasa a ingresar en un instituto normal y corriente cuyo alumnado no tiene muy buena fama. La chica es alta y una auténtica belleza, pero tiene una mirada orgullosa, es capaz de ver a través de la gente, calarla a la perfección y con su brutal honestidad no se calla nada, por lo que no es muy bien recibida. De hecho, lo primero que dice nada más presentarse es que fue expulsada por golpear a una de las monjas, algo sobre lo que todo el mundo sentía curiosidad, pero nadie se atrevía a preguntar y ella lo suelta como si nada.

María no tarda en sufrir acoso por parte de las chicas de la clase. Cuando le destrocen su antiguo uniforme, se pondrá a cantar Amazing Grace con una voz de ángel. Ahí, sola, en el aula, la escuchan dos de los alumnos de la clase: Yusuke Kanda, el chico extrovertido y amable que fue el primero en intentar integrarla y Shin Meguro, seco y antipático, decía no querer tener nada que ver con ella y aun así creó una oportunidad para que María intentase congeniar con el resto con poco éxito.

Reseña

Akuma to love song es una serie que claramente va de más a menos, como por desgracia pasa con muchos shôjos de instituto. No diría que es un caso de puro estiramiento, hay elementos de la trama que debía tener en mente la autora desde el principio, pero no lo llevó bien.

Estructuralmente, la serie se puede decir que tiene varios arcos, estando los intermedios marcados por la aparición de algún personaje secundario. Personalmente, lo dejaría en cinco: la introducción (tomos #1 y #2), Hana Ibuki (tomos #3 y #4), Anna Mouri (tomos #5, #6 y #7), Shintaro Kurosu (tomo #8) y el desenlace (tomos #9 a #13). No son divisiones exactas y perfectas, pero vale para orientarse y para que servidora pueda hacer la reseña.


Los dos primeros arcos son los que realmente valen la pena de la serie. Se nos presenta una protagonista muy especial, con un carisma arrollador, fuerte, directa, no se corta en desenmascarar la hipocresía de la gente y descubrir su verdadero rostro. No lo hace con mala intención, pero eso no evita que pique mucho lo que dice y cómo lo dice. Sin embargo, cuando algo escuece es porque está curando, y con las verdades de María, los otros personajes se van volviendo más sinceros y auténticos. Son unos cuatro tomos en que se toca el tema del acoso escolar o el abuso de poder. Hay mucha intensidad y se muestra lo compleja que puede ser una persona. Quizás peca de quedarse al final en la superficie, pero esto tampoco es un tratado de psicología.

El problema de la serie empieza con el arco de Anna Mouri, la primera y única amiga de María en el Katria. Aquí comienza a entrar un melodramatismo exagerado cuando, gracias a ella, sabemos el triste pasado de María que, gracias al shock que supuso de niña, tiene bloqueado en la memoria. Esto sirve de excusa para que la trama romántica, que había ido poco a poco desarrollándose de manera tierna en los tomos anteriores, quede bloqueada. Luego, el desarrollo del arco como tal es confuso. Anna resulta incongruente y por momentos llega a ser un poco absurdo todo lo que ocurre. Para colmo, el final del arco es abrupto y queda en el aire para tener apenas una pequeñísima mención en el último tomo. Por cierto, al menos a ella se la menciona, que con todo lo que supuso Hana en el arco anterior, cuando pasa dicho arco, es que ni se la vuelve a ver.


La caída sigue en el siguiente mini-arco con la aparición de un chico que se interesa en María, como si no fuese bastante con el triángulo formado con Shin y Yusuke. La cuestión es que Shintaro es un acosador y se pasa de la raya más de una vez, todos los ven y lo critican, pero María lo va perdonando una y otra vez. Incluso se dice que ese acoso en parte le hace bien para ir superando el rechazo que le supone el contacto físico. En fin. Pero si creíamos que con esto y todo lo vivido en los tomos anteriores la capacidad de perdonar de la chica había tocado techo, aún queda lo peor.

Así, llegamos a los cinco últimos tomos que hacen de desenlace y son todo un despropósito: Hay un intento de asesinato que acaba con María sermoneando, dando un consejo a su agresor y dejando que se marche impune. Luego se da una escena de sexo consentido (bueno, no está muy claro, digamos que es ambiguo lo que quiere hacer ella) que se convierte en algo muy turbio, casi una violación, cuando ella de repente recuerda todo su trauma del pasado y mientras el chico está a lo suyo hasta que reacciona. Al menos éste se redime posteriormente, se autodefine un "un mierdas", se disculpa con sinceridad y jura que no se repetirá. Luego el melodrama sigue con un casi intento de suicidio tras haber recuperado la memoria, la pérdida de la voz, una herida en el chico que, cómo no, le obliga a irse a EE.UU. para curarse porque se ve que en Japón no hay buenos médicos  (esto lo he visto en más de una serie ya, es un recurso muy manido). Sí, todo eso... y, sin embargo, no es lo peor de la parte final. Todo esto son situaciones más o menos vistas que llevan el drama a cotas excesivas. Es probable que te haga poner los ojos en blancos o resoplar, pero son situaciones con resoluciones que no me han parecido malas del todo. Del intento de suicidio la salvan sus amigas, que le dicen las palabras adecuadas para que reaccione, poco creíble que todo acabé así sin más, pero en fin, la credibilidad de la serie se perdió hace ya varios tomos. La pérdida de la voz es temporal y la parte de la separación del chico está bien llevada, sin exceso de drama y dejando ella claro que no le va a seguir allí, que en Japón tiene su vida, su sueño y sus amistades. Buen punto ahí.

El gran NO de la serie es la forma en que María lidia con el culpable de su trauma. De manera breve: su madre, con 14 años, fue secuestrada y violada por un soldado estadounidense. Pagaron a la familia para que no le procesasen y se fue de rositas. Como no quiso abortar, los padres de ésta (los abuelos de María) discutieron con ella y se vio obligada a ser una madre adolescente, sola y sin apoyos. Todo lo vivido y las habladurías que aguantaba la llevaron a que, cuando María tenía unos cinco años, se suicidó e intentó matar a la niña, algo que finalmente no fue capaz. Todo esto, tan brutal, queda perdonado. María conoce a su "padre" y a sus abuelos y la cosa acaba en que más o menos formarán una familia feliz. Es todo tan... NO. Por ninguna parte es creíble, ni lógico, ni aceptable. La serie pintaba a María como un demonio simplemente por no ser capaz de callarse las cosas y ser honesta. Digamos que le faltan "habilidades sociales" para desenvolverse en este mundo tan hipócrita y falso, más en una sociedad como la japonesa. Tan ""mala"" que es, al final se convierte en una santa, una mártir, capaz de perdonar cualquier cosa: la chica que la tira por las escaleras, la que tira su preciosa cruz por un desagüe, la que la golpea con un palo, y todo lo brutal que viene después y ya he comentado en los destripes. Y no, hay cosas que no tienen perdón. Por mucho que éste sea algo personal, que hay quien prefiere darlo para seguir adelante, diría que la autora sobrepasa algunas líneas rojas. Hay que recordar que el público objetivo de la serie son chicas adolescentes y aquí se lanza el mensaje de que deben acabar perdonando cualquier cosa. 

Al margen de todo esto, una última pega a mencionar es que no termina de resolver qué pasa con el tercero en discordia en el triángulo amoroso. El pobre se merecía haber terminado la serie habiendo superado su amor no correspondido. No digo que le buscase una pareja, pero al menos que pasase página.

En definitiva, una serie que de tratar temas interesantes como el acoso escolar o la hipocresía de la gente, con una protagonista de lo más carismática, pasa a ser un despropósito melodramático sobre el perdón y la redención que sobrepasa lo tolerable. La serie debería haber acabado en el cuarto tomo o, como mucho, en un quinto cerrando ahí la trama romántica y los hilos de algunos secundarios. Muchas cosas se le fueron a la autora de las manos. 

2 comentarios:

  1. La leí en la escuela secundaria a sugerencia de una alumna mayor que yo, realmente la trama me pareció bastante buena en su momento pero lo fuerte de la historia de la madre me pareció demasiado fuera de lugar para un shojo.

    La historia de la madre me recordó un poco a ''Rune Balot'' de un dark sci-fi Cyberpunk llamado ''Mardock Scramble'' que es una trilogía de película anime. Pero aquí se busca destapar los traumas de víctima y víctimario, para averiguar el móvil del crimen y ajusticiar a este último, pero no veo como el autor va a poner un mensaje de ''perdón'' para ese tipo de barbaridades.

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    1. Bueno, discrepo en que no sea un tema para shôjo. En la demografía hay de todo, aunque no es lo que más nos llegue o trascienda y cuando una violación se da lo que normalmente se muestra es cómo la protagonista (o secundaria) se repone, lucha y sigue adelante. Me vienen un par de ejemplos a la cabeza pero que no quiero mencionar para no destripar otras series. El problema es que aquí acaba todo perdonado y el culpable se redime convirtiéndose en un cura que cuida de huérfanos (¡¿en serio a nadie le pareció una bandera roja tener un violador de una adolescente, casi una niña, cuidando de peques?!). El tratamiento del tema en la serie es horrible y es lo que realmente destroza el conjunto.

      Gracias por comentar ^^

      Saludos!

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