Al fin la cosa se ha estabilizado para poder sacar un poco de tiempo para leer, al menos, un rato por las noches antes de dormir. Así ha caído la novela de la que os hablo hoy.
Luciérnagas fue una obra finalista en el Premio Nadal de 1949. No llegó a editarse en ese momento y en 1953 fue enviada para revisión por la censura franquista. Fue prohibida tal cual estaba, aunque el propio censor valoró positivamente su calidad literaria, pero no los valores morales que se desprendían de ella. Las mutilaciones y cambios eran tan importantes que la autora se negó a publicarla así. Finalmente, por razones económicas de la propia Ana María Matute, accedió en 1955, aunque cambiando el título por En esta tierra ya que realmente la consideraba otra historia. Sin embargo, cuando se agotó su primera edición, la autora no autorizó su reedición porque, en sus palabras, "fue para mí una claudicación ignominiosa". Así, la versión original de Luciérnagas no vio la luz hasta 1993. Siento cierta curiosidad por la versión censurada, por saber cómo divergen ambas novelas.
Hecha esta presentación, que me ha parecido realmente interesante la historia del propio libro, veamos qué tenía la novela para no haber sido autorizada por el franquismo.
Argumento
Una Barcelona de soldados y mujeres mal pintadas, de refugiados y mendigos, de gentes ocultas que intentan sobrevivir día a día en medio de los escombros, la luz blanquecina de los reflectores, los bombardeos y la amenazada espera.
Pero más allá de un tiempo y un espacio concretos, se nos presentan unos muchachos, apenas adolescentes entrando de trágica manera en la edad adulta, que conviven con el temor y la muerte. Por un lado están Soledad, nombre que nadie de su entorno usa para llamarla únicamente Sol, y su hermano Eduardo, de familia burguesa acomodada hasta el estallido de la Guerra Civil. Por otro lado, los tres hermanos Borrero, Pablo Cristián y Daniel, que siempre han vivido de manera mucho más apretada como una familia proletaria, siendo el padre profesor de latín con escasos ingresos, y la madre una ama de casa amargada que les abandonó muy jóvenes. Por último, Cloti, cuya familia sólo ha conocido la miseria. Sus vidas se entrelazan y sufren por igual el hambre y el mundo horrible en que les ha tocado vivir.
Reseña
Desde un punto de vista político, no hay gran cosa que la censura franquista tuviese que tachar. Apenas hay menciones directas a la Guerra Civil española, podría haber sido cualquier otro conflicto el marco de la trama. Esa equidistancia, lo poco o nada que se moja la autora para pasar a retratar ambos bandos como crueles, es un primer punto un tanto criticable. El enfoque de la historia se centra en la miseria y penalidades que padecen unos adolescentes en mitad del conflicto. Le dan igual los motivos de dicho conflicto. Las bombas que caen sobre la población civil de Barcelona y acaban con algunos personajes de la novela nunca son culpa de una parte concreta.
Lo cierto es que el análisis del censor franquista da en el clavo con varios términos que usa para describir la historia: "tremendista", "demoledora de la esperanza humana", pero al mismo tiempo dice que, literariamente, tiene una "enorme fuerza descriptiva". Cierto que los puntos débiles los enfoca desde la moral religiosa y del "Movimiento Nacional", pero no es mentira que la novela resulta descorazonadora, amarga, carente de elementos que sean positivos o alegres en lo más mínimo. Ni siquiera la protagonista en su infancia o juventud previa al estallido de la guerra fue una niña especialmente feliz dado su carácter. Se dice que no llegó a hacer ninguna amiga en sus años en un colegio de monjas. Es todo tan pesimista, tan horrible... Y, sin embargo, es una novela preciosa en la prosa de la autora, las reflexiones y metáforas que intercala. Es hasta desconcertante disfrutar de una historia terrible pero tan bellamente contada.
La estructura de la novela es un tanto especial aunque no deje de seguir el clásico esquema de tres partes que serían la introducción, el nudo y el desenlace. Seguimos durante la primera a Sol, de la que se nos cuenta su infancia hasta que estalla el conflicto; luego conocemos la historia de Cloti y su familia; y, finalmente, tenemos cierta introspección en Eduardo, quien será el enlace con los hermanos Borrero que cobran protagonismo a partir de la segunda parte.
Salvo lo relativo a Sol, las historias del resto de personajes se nos cuentan a modo de flashbacks bastante extensos. Si hay personajes que al conocerlos nos parecen odiosos o desagradables, al saber de sus pasados acabamos como mínimo compadeciéndolos por todo lo que los ha llevado a ser de esa manera.
He leído reseñas y coincido con algunas opiniones que lo mejor de la novela es su primera parte, el enfoque costumbrista, tocando el clasismo y machismo de una familia burguesa que se ve sacudida por la guerra y pasa a conocer las penurias. El contraste luego con una joven que toda su vida ha sido pobre y a lo que esa necesidad la acaba llevando. Después, la forma de ver el mundo de un niño egoísta que se ve libre del destino al que parecía obligado por su familia sin que le interesase lo más mínimo, volviéndose todavía más egocéntrico. Es soberbio todo esto. El descenso en interés en la novela se da cuando intercala de mala manera un romance precipitado que no hay forma de creerse. Un romance intenso, teñido a partir de ese momento de melodramatismo entre la pareja y quienes les rodean. Los personajes pasan a tomar decisiones absurdas o a comportarse de manera incomprensible.
Otro punto brutal de la novela es su final (por cierto, destripado en el prólogo de Esther Tusquets, así que cuidado si leéis una edición que lo incluya). No esperéis que con todo lo horrible que se ha visto durante sus páginas, el desenlace deje espacio a un poco de luz y esperanza. La tragedia es constante y apenas hay leves momentos de cierta calma. El desenlace se mantiene acorde a ello, pero además es abrupto a tal punto que parece que le falten unas páginas al libro. Desde luego, no deja indiferente.
En definitiva, una novela que habla del paso a la edad adulta de unos adolescentes sacudidos por el hambre y la miseria, tanto la económica como la moral. Algunos sufren estas circunstancias de manera abrupta, otros las han padecido toda su vida. Y a pesar de todo lo horrible y oscuro que cuenta, la pluma de la autora es tan sublime que he disfrutado la lectura. Lástima el rumbo que toma a partir del momento que mete el romance en la segunda parte.




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