martes, 17 de diciembre de 2024

Adiós, Misu

Cuando el blog se quedó en este hiatus prolongado por motivos laborales, lo que menos me esperaba era tener que recurrir a él de nuevo en medio del caos y del no parar que llevo desde hace unos meses para hacer esta entrada tan triste. Pero quiero y necesito hacer esto para rendirle un pequeño tributo a mi Misu.

Según empiezo a escribir estas líneas, estoy todavía rota de pena y dolor, pero al menos el golpe inicial más duro ha pasado y creo que puedo teclear y hacer memoria sin hundirme del todo e incluso sacarme alguna sonrisa con los recuerdos que quiero poner aquí por escrito para mi yo del futuro, cuando lo necesite.

Empezando por el principio, Misu ha sido mi "gata okupa" desde hace al menos seis años... Dios, cómo me cuesta ahora pensar en la vuelta a la rutina sin ella por aquí. Ha sido (y todavía es) horrible mirar los sitios donde solía estar y no verla, sabiendo que no va a volver.

Todo empezó una tarde en 2018. Volvía de clases particulares de inglés y vi una gata en la calle. Hice por llamarla y se acercó, para mi gran sorpresa. Entré corriendo y le saqué un poco de jamón. Ahí empezó todo. Esa misma tarde ya se me subió al regazo por primera vez y desde entonces fue mi gata, aunque no pudiésemos acogerla del todo. Tengo dos perretes y Bruno no la aceptó nunca.

Poco a poco fue entrando cada vez más en nuestras vidas. Al principio era sacarle comida en el porche que tenemos entre la calle y el jardín, es decir, más fuera que dentro. Me acababa poniendo un abrigo y me sentaba fuera con ella encima. Cuando sacaba la basura, me seguía hasta el contenedor y luego volvía corriendo antes que yo. La vi matar alguna cuca en la calle (ugh...). La subía al capó de mi coche y se restregaba contra la antena o hacía el tonto en el hueco de los limpiaparabrisas. Muchas tardes estaba en ese porche o bajo el coche de mis padres y salía a recibirme, sabía cuál era mi coche.

Algunas veces, Nero, mi perro más pequeño, conseguía salir. Se quedaba mirándola encima mía, la olía, le movía la cola con ganas de juegos. Incluso llegaron a jugar a dar vueltas alrededor del coche. También, un par de veces al menos, Misu me siguió calle arriba y abajo cuando llamaba al chucho que se había escapado para dar un paseo. 

Mi primera foto de ella, con Nero, en el porche.

En 2019 fui al último Salón del Manga de Barcelona al que hasta el momento he ido. Mi madre se quedó a cargo de ponerle esos días de comer, ya le había tomado ella también cariño a la gata, aunque no se podía quedar fuera tanto rato como yo. Cuando hablamos una de las noches, creo que la segunda, me dijo "¿A que no sabes lo que tu gata ha hecho? Me ha traído un regalo... un ratón. Salgo y la llamo, la veo bajar la calle y veo cómo le asoma algo por la boca, algo largo. Cuando está más cerca vi lo que era: un ratón con su larga cola. Le solté el plato corriendo y me metí para dentro. No sé qué hizo después". Lista como era, no sé si se dio cuenta del susto de mi madre o no tuvo más ganas de cazar, pero esa fue la única vez que hizo lo de traer un "regalo".

Algunos sustos con coches después, más por Nero que por ella, decidí que se acabó lo de estar en la calle. Los chuchos se quedarían encerrados dentro de casa el rato que ella estuviese por las tardes-noche en el jardín y así ha sido hasta ahora, en que por las tardes tenía su sitio cogido en la jardinera junto a la entrada. A partir de entonces también se empezó a hacer amiga de mi padre, que pasaba y la acariciaba mientras daba paseos por el jardín. Por cierto, probamos a comprarle algunos juguetes, pero se asustaba de todos. En cambio, se volvía loca jugando con varas secas de gladiolos. Se hacía las uñas en el tronco de un rosal y cuando salían las hojas largas de unos bulbos se escondía debajo. Me he tenido que curar no pocos arañazos de juegos durante esas tardes.



En algún momento del invierno de 2019-2020 conseguí que fuese entrando poco a poco en casa. Claro, para eso teníamos que encerrar a los chuchos del pasillo hacia los dormitorios. Al principio ponía un puf en el hall de entrada. Recuerdo que me sentaba con ella con una manta y veía desde ahí capítulos de Supernatural. 

No duró mucho la cosa y acabó descubriendo que los sofás eran más cómodos. Y menos mal, porque acababa cuadrada yo ahí sentada. Y desde entonces la rutina quedó establecida: por las tardes tomaba una "merienda" en la jardinera, por las noches entraba después de que cenásemos y hasta que nos acostábamos. Comía, dormía, jugaba y al menos esas horas (unas pocas, que tenemos un horario peculiar en mi casa), estaba tranquila y bien.


Misu siempre pedía su comida en la puerta de la cocina, sentada y maullando con más o menos insistencia, pero nunca saltó a la encimera a robar nada de los platos. En todas las navidades que pasó dentro de casa, nunca hizo por acercarse al árbol o al belén. Tampoco intentó atacar a nuestro canario, una vez que la regañamos para que dejase de observarlo, se olvidó de él. Fue una gata maravillosa.

Su nombre, por cierto, salió como abreviatura de "Miss Yuna", pues en el FF X-2 al que estuve rejugando, un personaje lo pronunciaba casi como "Michuna", de ahí vino la asociación de ideas. Y es que era toda una señorita elegante y cariñosa.


Por supuesto, soy consciente que esa situación no era lo ideal. En verano no había problema, pero en invierno nos daba pena cuando tenía que irse por las noches. Al menos vivo en el Sur, en Málaga, y muy cerca del mar, así que los inviernos son suaves. Y los pocos días de lluvia que tenemos por aquí esperábamos hasta que escampaba un rato, aunque a veces eso nos hacía acostarnos a las tantas. Pero no había mucho más que pudiésemos hacer o, al menos, no se nos ocurrían alternativas mejores.

Siempre pensé que, por edad, Bruno fallecería antes que ella, pues ya va camino de 14 años, y entonces la podríamos adoptar del todo. Y si no, si ella daba alguna muestra de estar mala, la podríamos llevar al veterinario. Estando buena, rápida, joven y fuerte como era, dudo que la hubiésemos podido meter en un transportín. Además, su hora de aparecer era por las tardes, cuando ya la clínica cierra... No sé si todo esto que digo no son más que tristes y patéticas excusas que yo misma me pongo. Siempre voy a tener la espina clavada de si no podríamos haberlo hecho de otra manera. ¿Si al principio del todo no le hubiese dado jamón, habría encontrado por la urbanización una familia que la pudiese acoger en condiciones? ¿No habríamos podido conseguir que Bruno la aceptase de alguna forma? No puedo evitar darle vueltas a esto.

Claro que no contaba con la forma tan rápida en que se ha ido. Desde el pasado junio, he estado trabajando en un pueblo de Jaén. Hasta ahora, casi todos los fines de semana he ido y vuelto, son unas dos horas de camino. Termino el viernes, vuelvo al piso que he alquilado (menos mal que ahí son baratos los alquileres), almuerzo, descanso una breve siesta, limpio un poco, empaqueto lo que tengo que llevar y cojo el coche para llegar a casa a la hora de cenar. El sábado y domingo por la mañana hago compras, algunas tareas aquí para ayudar a mis padres, adelanto algo del trabajo, y salgo de vuelta para Jaén para estar allí con el tiempo de sacar las cosas del coche, ordenar, ducharme, cenar y acostarme. Un ritmo bastante frenético de poco descanso que se ha terminado ahora, a mediados de diciembre. 

El último sábado que la vi todo fue normal con mi Misu. Merendó y después pasó la noche en casa. Se durmió encima mía, como siempre, mientras yo también cabeceaba en el sofá. Me dormí y no llegué a verla irse, algo habitual en esta racha que he tenido. Qué horror es pensar a toro pasado en lo poco significativo o destacado que es la última vez que estás con ese ser querido que ya no vuelves a ver. Y es que los domingos no solía verla en estos meses porque pillo carretera antes de su hora de merienda. Lo que ahora maldigo el no haber esperado a verla, el no haberla llamado... No haberme despedido.

Según me contó mi madre a la noche de ese domingo, la llamada que siempre nos hacemos antes de irme a dormir, vino a merendar, pero aún no había aparecido. Me dormí sin darle importancia, a veces venía más tarde. Pero a la tarde del lunes, me dijo que no llegó a aparecer en toda la noche. Tampoco en todo el lunes. Y tampoco en todo el martes. Me fui a dormir temiendo ya lo peor y con la incertidumbre de que, igual que nunca supimos de dónde salió, tampoco sabríamos lo que habría sido de ella. Y con el extra de miedo por la alerta roja que había en la provincia para el día siguiente. No fue así. 

De madrugada del martes al miércoles me llamó mi madre. Había aparecido muy malita y gracias a un vecino que no conozco (y bendito sea) pudieron llevarla al veterinario de urgencias. La última noticia que me dio más tarde fue optimista y pude dormir. La primera que recibí por la mañana fue casi definitiva. Para la tarde se confirmaba lo peor: no reaccionaba a ningún tratamiento y estaba sufriendo. Tuve que dar el permiso para que le pusieran fin a su dolor. Desde la distancia y sola. Ni siquiera podía coger el coche y darme un viaje rápido de vuelta en plena alerta roja para poder estar con ella y despedirme. Y si yo lo pasé mal, mi madre no se quedó atrás. No solo por haberla visto mal, sino porque al no estar yo por aquí, era su compañía nocturna. La verdad es que nos ha hecho polvo a las dos. ¿Cómo demonios se pudo poner tan mal entre el domingo por la noche y el martes? ¿Dónde estuvo que no acudió a las llamadas de mi madre que podría haberla ayudado? Sólo nos queda el pequeño consuelo de que mi madre le pudo dar un beso, la pudo coger, darle ánimos y se hizo todo lo que se pudo por salvarla. Eso debería servir de algo, pero ahora mismo, no me alivia nada.

Han sido unos seis años muy bonitos con ella. Momentos de infarto cuando creíamos que Bruno la podía pillar, momentos de risas con sus juegos y, sobre todo, momentos de mucha ternura, porque ha sido una gata buenísima, tranquila y mimosa. 


Muchas gracias por todo lo bonito que nos has dado y perdónanos por no haber podido hacerlo de otra manera. Siempre estarás con nosotros, Misu.

viernes, 5 de abril de 2024

7th Time Loop

Como dije, aquí vengo con la segunda reseña que tenía prevista de los animes de esta pasada temporada de invierno. Lo cierto es que no sé qué será lo siguiente que reseñe, quizás otro del que me han hablado muy bien. Pero vamos a lo que toca ahora.

El anime se basa en una serie de novelas ligeras escritas por Touko Amekawa. Inicialmente las empezó a publicar en un sitio online en Febrero de 2020 y apenas unos meses más tarde, en Octubre de 2020, la editorial Overlap comenzó su distribución con ilustraciones de Wan Hachipisu. De momento van seis volúmenes realizados y, si no me equivoco, la adaptación abarca los dos primeros. Por tanto, volvemos a tener un caso de serie que podría tener una T2 y que seguramente no sea el caso porque estamos ante una obra de demografía femenina. Encima, a diferencia de Yubisaki to Renren, ni siquiera tenemos la opción de seguir la historia ya que ni las novelas ni la adaptación a manga han sido licenciadas. En inglés sí que están ambas versiones (ver aquí y aquí), así que será cosa de planteármelo.

Argumento

Rishe es una joven caballera que muere durante la invasión del emperador Arnold Hein, del Imperio Galkhein. La espada del mismísimo emperador es la que le atraviesa el pecho cuando, junto a sus compañeros, protegían a los jóvenes príncipes. 

Lo que debería ser el final de todo para ella sólo es un "reset" y despierta cinco años atrás, la noche en que su prometido, el príncipe Dietrich, rompe su compromiso acusándola de villana y decretando su exilio, todo en base a una falsedad. Lo cierto es que a Rishe esto no le preocupa a estas alturas pues está atrapada en un bucle temporal y ésta es la sexta vez que ha muerto a los 20 años despertando nuevamente a los 15 en la noche de su exilio. 

La primera vez que vivió esa noche sí fue una sorpresa para ella, sus padres no le permitieron entrar en su hogar y se vio en la calle con nada más que lo puesto. Por suerte, un amable grupo de comerciantes la acogió y le dio la posibilidad de vivir esa vida, aprender el oficio y ver mundo. Todo hasta que murió por primera vez. Entonces volvió a esa noche, tenía una segunda oportunidad y en esa vida se hizo herborista y médica. Tras su segunda muerte y regreso, vivió la tercera vida como erudita e investigadora. A la siguiente fue una simple doncella y finalmente caballero real. Pero daba igual cómo fuesen cada una de sus vidas, en todas moría durante la guerra iniciada por Arnold Hein. Para su séptima vida decide buscar la tranquilidad y, sobre todo, se propone llegar más allá de los 20 años. 

Probando a salir del castillo de Dietrich por un camino que nunca había tomado e imaginando que sería un atajo, se choca con Arnold, quien para ella fue su asesino apenas unos minutos antes. En realidad, en esos momentos, aún no es el emperador que desata la guerra, sólo es el príncipe heredero de Galkhein. La fuerza y personalidad de la joven le impresionan y, tras su segundo encuentro, le pide que se case con él. Rishe acepta con la esperanza de descubrir por qué Arnold declara la guerra en el futuro después de asesinar a su propio padre. También le informa que nunca deberá tocarla y que ella no realizará ningún deber real pues piensa llevar una vida libre de preocupaciones.

Reseña

La serie tiene un subtítulo que, traducido, viene a ser "La villana disfruta de una vida sin preocupaciones casada con su peor enemigo". Hay dos partes de esa frase que me parecen mentira. Por un lado, Rishe no es ninguna "villana". Se la acusa de serlo para romper el compromiso con Dietrich, pero es todo una invención. Me parece que simplemente se ha querido utilizar el tirón que tienen ahora las series de villanas (como Hamefura) para llamar la atención del público en un subgénero que está teniendo mucho éxito. Luego, en el desarrollo, ya vemos que la "vida libre de preocupaciones" tampoco se aproxima a lo que vamos a encontrar, porque Rishe no para de hacer cosas con el objetivo de descubrir por qué Arnold inicia la guerra y, al final, cómo impedirlo. En cuanto a la última parte sí podemos considerarla cierta porque se casará con la persona que ha provocado seis veces su muerte, la última de manera directa.

Por situarnos, estamos ante una historia de fantasía en un contexto de apariencia pre-industrial, sin llegar a ser del todo medieval. Salvo el milagro que supone la resurrección de Rishe y el bucle temporal, no hay elementos mágicos, al menos hasta donde llega esta adaptación. Aunque hay aspectos de cierta oscuridad, lo cierto es que el tono general de la serie es alegre y optimista. Podría haber sido una historia mucho más intensa y seria, pero la autora optó por desarrollos de los arcos en que haya finales felices, así que imagino que el resto de las novelas irán en esta misma línea.

Lo cierto es que esta adaptación sirve de presentación de la historia pero muy poco más. Los doce capítulos no dan ninguna respuesta a los principales interrogantes de la trama: ¿Por qué el tiempo retrocede al pasado al morir Rishe? ¿Qué lleva a Arnold a empezar la guerra? ¿Conseguirá Rishe cambiar el destino y evitar el conflicto? Supongo que para saber la respuesta a estas preguntas y otras más habrá que recurrir a las novelas pues aquí se limitan a abrir el apetito y apenas nos dan unas migajas. La historia parece ir para largo y eso sólo da más ganas de querer saber cómo sigue.

La gran baza de la serie es su protagonista. Rishe es una joven que, gracias a lo que ha vivido y recuerda de las diferentes vidas que ha tenido, posee grandes conocimientos y habilidades fuera de lo habitual en una joven noble. Tiene fuerza, determinación y buenas ideas. También tiene un gran corazón y se preocupa por los demás, no sólo por su círculo cercano, sino por la gente corriente. Quizás tener a un personaje tan perfecto sea al mismo tiempo su mayor pega porque le falta algún defecto que la humanice así como parece que no hay margen de desarrollo o evolución. Supongo que algo de eso ya se verá en las novelas, pero lo que es en esta adaptación me falta.

Por su parte, Arnold es todo un misterio. Un guerrero implacable pero del que se va viendo que tiene mejores intenciones de las que aparenta. Si a esto se le suma la intriga por una horrible cicatriz que tiene en su cuello y que en el ending se le ve de pequeño lleno de vendas... Sin duda, un personaje del que dan ganas de saber qué se esconde tras su fachada.

La relación entre ambos es... peculiar. Arnold le dice cuando le pide la mano en matrimonio que se ha enamorado de ella y por momentos lo parece, pero en otros da la impresión de que simplemente le interesa casi como un entretenimiento, como alguien de quien no puede saber qué está pensando o qué pretende, y en otros momentos sale su vena más oscura que da algo de miedito. En cuanto a Rishe, lo suyo es más sencillo, se va enamorando y cada vez está más decidida a impedir que llegue el futuro terrible que conoce. Hay momentos MUY buenos entre ambos y ha sido un disfrute verlos en las diferentes situaciones que se van produciendo. Además, otra virtud es que la joven no necesita que Arnold le saque las castañas del fuego y se las apaña muy bien por sí misma.

He leído algunas críticas bastante ridículas (a mi modo de ver) sobre cómo se comporta Rishe cuando está junto a Arnold (se sonroja todo el rato, se pone nerviosa, hace cosas de una ingenuidad que generan una carcajada...). La joven ha vivido ya seis vidas pero nunca se ha enamorado. El compromiso con Dietrich era arreglado y por lo poco que se ve de sus otras vidas, se centró en desarrollarse personal e intelectualmente sin llegar a enamorarse (bueno, hay una extraña laguna de información al respecto de su quinta vida que quizás dé alguna sorpresa en el futuro). Por tanto, en temas amorosos, es una auténtica novata inexperta y no olvidemos que tiene 15 años, no sé lo que espera la gente. 

El elenco de secundarios es muy variado pero todos comparten el mismo destino de caer prendados de la protagonista, aunque hasta donde se ha visto, sin componente romántica, lo que se agradece. Los arcos que forman las historias que giran alrededor de estos personajes, aunque puedan pecar de previsibles, me han parecido muy bien llevados. También me ha gustado cómo la joven, con la intención de evitar la futura guerra, hace uso de lo que sabe de personajes relevantes que conoció en sus vidas pasadas: Tully, el jefe de los comerciantes que acabará teniendo una gran empresa; Michael, el sabio capaz de grandes creaciones o Kyle, el príncipe enfermo de un país con avances tecnológicos únicos. Aparte de ellos queda Theodore, el hermano pequeño de Arnold, y debo decir que su personaje me ha parecido el más flojo de todos y su arco argumental da un poquito de vergüenza ajena. 

Del anime como tal se puede decir que tiene una animación decente, no hay momentos en que sangren los ojos, pero es cierto que no destaca especialmente, resulta un tanto genérica. En cambio, tanto el opening como el ending son realmente preciosos y podrían haber usado algunos de los recursos para los capítulos.

En definitiva, una serie muy disfrutable, con una trama realmente interesante y un gran potencial. Los doce capítulos se quedan cortos y ése es el mayor problema que le veo, que hay mucho más todavía por saber y nos quedamos con las ganas. Ojalá me equivoque y sí le den una continuación en un futuro próximo.

sábado, 30 de marzo de 2024

Yubisaki to Renren

Ha acabado recientemente la temporada de animes de invierno y de ella he seguido dos series, 7th time loop, de la que os hablaré próximamente, y ésta.

Yubisaki to Renren, obra del dúo de autoras que publican con el pseudónimo de Suu Morishita, es un shôjo de la Dessert que empezó en 2019 y está abierto con 10 tomos de momento. En España lo está sacando la editorial Arechi con el título Signos de afecto, van por el #6 y el siguiente está previsto para Abril. En cuanto a la adaptación, los doce capítulos llegan al tomo #5, por lo que claramente hay material para una T2 que seguramente no harán porque, claro, es shôjo.
 
Argumento

Yuki Itose es una universitaria con sordera de nacimiento que, a pesar de ello, logra llevar una vida prácticamente normal. No tiene problemas para socializar con los demás y puede seguir las clases gracias a la ayuda de su mejor amiga, Rin.

Un día, mientras viaja en tren, un turista le pide indicaciones sin poder ayudarle. Por suerte, un chico alto, de llamativo pelo teñido de blanco, resuelve la situación. No tarda en recordar que le conoce de vista pues va al mismo club que Rin. Después de que el extranjero se baje en la siguiente parada, Yuki le indica por signos sus audífonos y le da las gracias. El chico la observa y le pregunta si puede leer los labios. Así se comunican un poco y se despiden, dándole éste una palmadita en la cabeza.

Yuki no puede evitar sentir interés por el chico y le pregunta a Rin el siguiente día de clases. Se llama Itsuomi Nagi, tiene una gran pasión por los idiomas y suele viajar por todo el mundo como mochilero. Rin le confiesa que le gusta el primo mayor de Itsuomi y su jefe en una cafetería. Las dos se arman de valor para ir allí y pedirles los números de teléfono. El interés de Itsuomi por los idiomas facilita las cosas pues le dice que quiere aprender la lengua de signos. ¿Llegará a ver en ella algo más que una amistad?

Reseña

Respondiendo a la pregunta del final del argumento: sí, claro, estamos en un shôjo romántico a fin de cuentas. Yubisaki to Renren no es una serie en la que no sepamos por dónde van a ir los tiros, no hay intriga, es previsible. Y, con todo, sorprende, no en el destino sino en el camino. 

La sordera de la protagonista, elemento clave a fin de cuentas, no está enfocado desde el drama. Por supuesto, hay algún momento en que vemos las dificultades que implica en el día a día o que Yuki se quede aislada de quienes la rodean, pero son situaciones puntuales y sin que haya mala voluntad por parte de nadie. La sordera es parte de su vida, pero no lo es todo, es agradable la naturalidad con la que se trata. Yuki es una chica dulce, le gusta la ropa mona y usa redes sociales como cualquier joven de su edad. Lo que sinceramente más me ha sorprendido de ella es lo lanzada que es a pesar de su timidez. Le ha hecho tilín un chico y en vez de limitarse a observarlo de lejos se lanza (con la ayuda de su amiga) a conocerle más. En otro tipo de personaje no sorprendería esto, pero Yuki es una chica dulce, tranquila y tímida. Eso sí tiene su mérito.


Por su parte, es muy original el planteamiento de Itsuomi como mochilero. Le gusta viajar, aprender otras culturas y los diferentes idiomas que hay. Esto hace que no se ciña a los estándares de comportamiento japoneses en que tienden a mantener las distancias. Al parecer, esto ha levando algunas críticas en redes sociales porque se pegaba mucho a Yuki y a la chica le sorprendía. Eso no lo he visto mal dada su crianza fuera de Japón en que ha socializado de manera menos rígida, tiene sentido. En cambio, lo que he echado en falta es más emoción de su parte. No he visto su enamoramiento por Yuki, lo más han sido celos por un amigo de la infancia de ella, Oushi. Es tierno, maduro, serio y es muy buen chico, pero me ha parecido un tanto frío. No sé si me explico. Quizás, más que frío, sería impasible, nunca se pone nervioso.

La pareja que forman es bonita y tierna. Aun así, lo cierto es que los capítulos, sobre todo al principio, empalagan, y recomendaría dosificarlos para no ver la serie en maratón. De positivo sí que tiene que Itsuomi respeta los ritmos de Yuki o su timidez para hacer algo más que darse la mano entre la gente. Con todo, como decía, hay que reconocer que es un romance en que no hay ninguna tensión, ni incertidumbre, ni dramas, ni desencuentros. Es todo tan bonito y va todo tan sobre ruedas que es cierto que le falca una piza de chispa. Si esto no os importa porque no buscáis una serie de grandes pasiones, es un anime adorable, de pequeños momentos de romance natural y sencillo.

A ellos les acompañan unos cuantos secundarios interesantes. La más destacable es Rin, una chica abierta y simpática, muy maja. Me gusta la pareja que hace con Kyoya, el primo de Itsuomi, que aun siendo algo más mayor se le nota más sangre en las venas que al protagonista. Luego está Oushi, a quien ya he mencionado como amigo de la infancia de Yuki y, claro, enamorado de ella. Resulta bastante imbécil, para qué negarlo. Le gusta la chica desde que eran pequeños, aprendió lengua de signos, pero siempre tiende a ser borde con ella y cuando aparece otro que se gana su corazón, se pone celoso y paternalista. Por último quedan Ema y Shin, amigos del instituto de Itsuomi que forman un triángulo amoroso entre ellos de muy poco interés. Shin lleva años enamorado de ella ocultándoselo y Ema de Itsuomi abiertamente y siendo rechazada una y otra vez. La verdad es que aportan muy poco. Ni siquiera se puede decir que la chica entre en la categoría de rival amorosa de la protagonista.

Lo cierto es que el anime pertenece totalmente al género romántico y deja poco espacio a nada que se salga de ahí. Siendo los protagonistas universitarios me sorprende el poco peso que parecen tener los estudios: ni periodo de exámenes, ni trabajos que entregar... ¿Cómo son las universidades japonesas? Lo digo en serio. Aparte de asistir a clases y tomar apuntes en ciertos capítulos no se les ve haciendo nada más. Siendo Yuki sorda, por mucho que tenga la ayuda de Rin, habría tenido su interés ver algo más de las dificultades por seguir el ritmo, más cuando las etapas anteriores las hizo en centros adaptados para jóvenes con sordera. También me sorprende que Itsuomi se pasa alegremente semanas de viaje por el extranjero sin coincidir con periodos de vacaciones. Además, ni idea de lo que están estudiando ni de lo que pretenden hacer cuando acaben sus estudios. 

Lo único que se sale del tema romántico es cuando Yuki quiere encontrar un trabajo, pero al final es para ahorrar y poder ir de viaje con Itsuomi, por lo que no deja de estar relacionado. Es un tema interesante, pero no se trata muy a fondo. No hay reflexión al respecto de la discriminación de personas con discapacidad siendo además una chica joven y sin experiencia.

Algo que supongo que tendrá más peso en futuros arcos (que seguramente ya haya que verlos en el manga porque no creo que el anime vaya a tener una T2) es el tema de las familias, sobre todo la de Yuki. A pesar de ser adulta, tiene una hora de llegada muy marcada a las 22.00. ¿Cómo se compaginará eso con su intención de irse de viaje con Itsuomi? También es raro que su madre no haya aprendido la lengua de signos siendo su hija sorda de nacimiento. ¿Eso no le afecta a la chica? ¿Su vecino y amigo de la infancia lo aprende y su madre no? Me parece que la protagonista está sobreprotegida e infantilizada y que habrá conflicto familiar porque no parece haber comunicación fluida. Pero bueno, eso queda en todo caso fuera de lo que da de sí esta adaptación.

El apartado gráfico de la serie es un gran punto a favor. Muchos tonos pastel, estilo acuarela en algunos momentos, buen diseño de personajes y sin bajones de calidad sangrantes. Una delicia visual, vamos. Y como remate, tanto el opening como el ending son muy bonitos. También, punto a favor al tocar el tema de la sordera de la protagonista con detalles como el mismo silencio que ella percibe para que nos metamos en su piel. 

En definitiva, una serie muy bonita y tierna. Demasiado centrada en el romance, le habría venido bien tener un punto más costumbrista, de slice of life, para tratar otros temas. La he disfrutado mucho a medida que la veía porque daba un rato dulce, tranquilo y que te acababa dejando el corazón calentito. A veces apetecen cosas así de sencillas y agradables, pero es cierto que se me ha quedado algo por debajo de lo que esperaba. Punto a favor de la adaptación que, aunque el manga siga varios tomos a partir de su final, el desenlace es satisfactorio en el punto al que llega.

lunes, 25 de marzo de 2024

Estadísticas lectoras (2022-2023)

Siento haber dejado el blog abandonado lo que llevamos de mes de Marzo. Tengo empezado un libro que me estaba gustando, pero llevo una racha que llego a las noches sin energía ni ganas de leer y ahí lo tengo muerto de pena. Hay un par de animes de esta temporada que estoy viendo, así que al menos creo que sus reseñas caerán ya en Abril. El caso es que, por no dejar todo el mes en blanco, quería hacer al menos esta entrada. Otro año más que me pongo con este listado que me ayuda a ver cómo va mi lista de libros pendientes. La última fue justo el año pasado, así que tampoco es mucho lo que ha cambiado. Lo que más destaca es que, rompiendo la tendencia de los últimos años, en 2023 adquirí bastantes libros, mayormente por "culpa" de la colección de Historias maravillosas, pero es que no me pude resistir a esas ediciones tan preciosas. Si queréis cotillear, os dejo las entradas de los años anteriores: 2015, 2016, 2017 y 2020.

  • 2010: Adquiridos: 47 - Leídos: 42 (+2) - 89.4% (+4.3%)
  • 2011: Adquiridos: 59 - Leídos: 42 (+2) - 71.2% (+3.4%)
  • 2012: Adquiridos: 96 - Leídos: 47 (+1) - 48.9% (+1.04%)
  • 2013: Adquiridos: 84 - Leídos: 34 (+1) - 40.5% (+1.2%)
  • 2014: Adquiridos: 78 - Leídos: 26 (+1) - 33.3% (+1.3%)
  • 2015: Adquiridos: 60 - Leídos: 18 (+1) - 30.0% (+1.7%)
  • 2016: Adquiridos: 42 - Leídos: 12 (+1) - 28.6% (+2.4%)
  • 2017: Adquiridos: 36 - Leídos: 9 (+1) - 25.0% (+2.8%)
  • 2018: Adquiridos: 36 - Leídos: 10 (+5) - 27.8% (+13.9%)
  • 2019: Adquiridos: 15 - Leídos: 3 (+1) - 20.0% (+6.7%)
  • 2020: Adquiridos: 1 - Leídos: 1 - 100%
  • 2021: Adquiridos: 0
  • 2022: Adquiridos: 2 - Leídos: 2 (+2) - 100% (+100%) 
  • 2023: Adquiridos: 42 - Leídos: 3 (7.1%)

Sumando, el año pasado me quedaban 328 libros pendientes. Quitando los leídos pero añadiendo los adquiridos durante 2023, en vez de disminuir, la cifra ha crecido a 349 libros. Siempre, claro, si no he contado mal. Y esto sólo los que tengo listados desde que me hice el blog, de años anteriores.... Mejor no pensarlo. Decía el año pasado: "No sé cuántas vidas voy a necesitar para leer todo esto. Y encima este 2023 estoy pillando más que en años anteriores. Si hago entrada el año que viene, miedo me da lo que puede subir la cosa...". Bueno, ha crecido, sí, pero ¿podría haber sido peor? También, así que ni tan mal. De momento, este 2024 no ha caído nada aparte de los dos últimos libros de la colección mencionada. Intentaré no añadir muchos mas y a ver si me vuelven las energías para retomar el hábito de lectura y seguir bajando poco a poco los pendientes. 

domingo, 25 de febrero de 2024

Cuentos de Charles Perrault (2)

Regreso hoy con una nueva tanda de cuentos de este autor (la primera, aquí, con Caperucita Roja y La Cenicienta) porque la siguiente novela que quiero leer está muy relacionada con una de estas historias. ¿Cuál? Bueno, haced vuestras apuestas, que van a ser un 50-50% porque, de nuevo, me he vuelto a enrollar mucho hablando sólo de dos cuentos, pero es que uno tiene muchas curiosidades que comentar y el otro, bueno, he divagado bastante con esa terrible historia.

La Bella Durmiente del Bosque

Tras mucho tiempo deseando tener descendencia, un rey y una reina al fin tienen una hija. Éstos festejan el primer cumpleaños de la princesa e invitan a siete hadas buenas para que le otorguen dones. Un hada malvada a la que olvidaron invitar irrumpe y maldice a la princesa: cuando cumpla dieciséis años se pinchará el dedo con un huso de una rueca y morirá.

Uno de esos cuentos que Disney inmortalizó en una preciosa película animada que todo el mundo debe tener en mente. En un principio, el planteamiento de la película es bastante fiel salvo por un número de hadas madrinas mucho más reducido, pero la trama no tardaba en separarse y, a decir verdad, mejorando bastante lo que aquí tenemos.

El cuento original resulta bastante aburrido porque todo se desarrolla como pronosticaron las hadas. La gran diferencia con lo que conocemos es que el relato no termina al poco de despertar la protagonista, sino que continúa con una nueva villana que sería la madre del príncipe. No me extraña que todo este fragmento haya desaparecido de la mayoría de recopilatorios de cuentos clásicos, es un auténtico pegote inconexo con el resto de la historia, un tanto absurdo y que no aporta nada. Sólo mencionar, a modo más de curiosidad que otra cosa, que en esta parte se dice que la protagonista tiene primero una hija llamada Aurora y luego un hijo llamado Día. De aquí salió el nombre que en la adaptación animada tomaron para la Bella Durmiente.

Cabe destacar que Perrault le puso cierto punto cómico al cuento. Por un lado, el príncipe se guarda para sí su opinión del vestido de la protagonista que, habiendo dormido cien años, está totalmente desfasado, mencionando específicamente la gorguera. Por otro, dice que estuvieron hablando largo rato, mientras que los sirvientes, que también despertaron y no estaban distraídos por el amor, se pusieron a hacer sus tareas... porque tenían hambre. La moraleja final también resulta un tanto descacharrante, pero ésta voy a dejar que la busquéis y leáis por vuestra cuenta.

He leído que los Hermanos Grimm también tienen una versión del cuento que es muy similar a la de Perrault, salvo porque termina al poco de despertar la protagonista y no existe esta extraña segunda parte de la historia. De ser así, cuando lea su versión, si no veo nada que aportar al comentario, lo obviaré para enlazar con esta entrada. 

El relato tiene, además, otras versiones más antiguas (tenéis más información aquí). Me quedé en shock cuando me enteré, hace ya tiempo, que en algunos de esos antecedentes hablan de que el hombre que descubre a la Bella Durmiente lo que hace en realidad es violarla estando dormida. Ésta queda embarazada y tiene un bebé (o o dos, dependiendo de la versión) que la despierta, bien al mamar o bien al extraer la astilla encantada de su dedo mientras buscaba el pecho. La violencia normalizada hacia las mujeres desde siempre.

Barba Azul

Un rico comerciante conocido como Barba Azul, porque realmente tenía la barba de ese llamativo color, pidió en matrimonio a una de las hijas de su vecina. Ninguna de las dos quiso, primero por la barba y segundo porque el hombre ya había tenido otras esposas que habían desaparecido. No obstante, al final, tras disfrutar de días de lujo y juegos con sus amistades en las propiedades de este hombre, una de ellas aceptó casarse con él.

Cuento terrible que poco tiene que ver con la mayoría que hasta ahora he comentado en estas entradas. El de Caperucita Roja, al menos, ha tenido reinterpretaciones para dar un final feliz. Éste, en cambio, aunque su final sea bueno, es demasiado brutal.

La historia, aunque no la conozcáis, sólo por el argumento, ya imaginaréis que va de un feminicida en serie. Un hombre que ha asesinado a sus siete esposas y que se casa con una de las hermanas que corre el riesgo de ser su octava víctima. Aunque hay algún elemento fantástico, casi toda la historia es muy realista y, según he leído, puede tener inspiración en algunos personajes históricos. 

Justamente anoche, según escribo estas líneas, vi en La Sexta Columna el programa dedicado a Raquel Díaz, mujer que casi murió asesinada por la paliza de su marido que incluyó tirarla por una ventana, dejándola con terribles secuelas. Cuando llega el inevitable momento en que Barba Azul amenaza a la protagonista con matarla he recordado este testimonio y se me ha puesto muy mal cuerpo.

Luego, el cuento tiene dos formas de interpretarlo. Por un lado, la protagonista peca de curiosidad desobedeciendo la orden de su marido, lo que desencadena que Barba Azul quiera matarla. Otra vez, como Eva y la manzana o como Pandora y la caja, la mujer es la mala por no obedecer, por ser curiosa, así que se gana el castigo. Lo merece. Además, la primera moraleja de Perrault va por aquí: "un placer que cuesta muy caro". No obstante, por otro lado, como al final ella se salva y Barba Azul muere, también cabría la interpretación de que el cuento anima a no confiar ciegamente en los maridos, a desobedecer una orden absurda. Me parece que la primera es más evidente y directa, aunque preferiría quedarme con la segunda por muy cogida con pinzas que esté.

Luego, la segunda moraleja de Perrault resulta en cierto modo triste. Ahí dice que "ya no existen esposos tan terribles". Ojalá fuese así, la realidad lo niega cada pocos días y eso sólo pensando en España.