Toca nueva reseña literaria, que ya dije que iba a intentar estar una temporada alternando lecturas de manga y novelas para bajar ambas listas de pendientes. Hoy repito con Isabel Allende de quien me hice prácticamente la colección entera de sus obras entre el año pasado y el anterior. A pesar de que no me había convencido la novela de Eva Luna, la idea de leer los cuentos que creaba la protagonista me seguía atrayendo. En vez de dejar pasar a saber cuánto tiempo, en esta ocasión he preferido que sea mi siguiente lectura para tener la otra obra fresca y así no olvidar a los personajes y posibles paralelismos que pueda haber en los cuentos.
Antes de pasar a la reseña, aviso de que iré comentando los cuentos y caerán destripes de ellos. Son tan breves que si no lo hago, de muchos no podría decir gran cosa.
Argumento
Eva Luna era una joven latinoamericana que encuentra amistad, amor y un cierto grado de éxito en el mundo gracias a sus facultades como narradora. Ésta acabó conociendo a Rolf Carlé, un europeo refugiado, de profesión periodista, quien se convierte en su amante y compañero.
Acostado en la cama con Eva, Rolf le pide que le cuente una historia. “¿De qué?”, pregunta. “Cuéntame un cuento que nunca les hayas contado a nadie antes. Invéntalo para mí.” Y entonces ella así lo hace, dándole veintitrés vibrantes, y encantadoras demostraciones de su arte. Aquí hay campesinos y gente rica, guerrilleros y adivinos, grandes bellezas y tiranos, lo desconocido traducido a algo indeleblemente familiar.
Amor, venganza, nostalgia, compasión, ironía; Isabel Allende no deja ninguna emoción intacta en estos cuentos. Opulentamente imaginados, conmovedoramente relatados.
Reseña
Lo cierto es que, en cierto modo, se puede considerar que ambos libros forman una especie de bilogía y que éste sería, a su manera, una secuela del primero. Como en Las 1001 noches (hay un par de citas de la obra clásica, al principio y al final, para remarcar este paralelismo), Eva le va contando cuentos en la cama a su pareja, Rolf, a quien conoce en la recta final del libro anterior, por lo que no se puede considerar una simple recopilación de relatos desligada de su predecesor.
Como suponía, además de lo dicho, en varios de estos relatos o salen personajes secundarios y escenarios de la anterior novela o se pueden ver ciertas similitudes con algunos hechos. Por ejemplo, en el primero, Dos palabras, la protagonista se gana la vida con narraciones, su medio de vida son las palabras que va vendiendo de pueblo en pueblo, lo que parece un reflejo de la propia Eva. De hecho, Eva aparece como personaje en ciertos relatos, por ejemplo en Clarisa, donde se cuenta la vida de una mujer excepcional que hasta se hace amiga de un ladrón que entra en su casa. El diálogo de esta parte es de lo más divertido del libro. También hay una relación directa con la novela anterior en el relato El huésped de la maestra en que se cierra la triste historia de un personaje secundario, la profesora Inés, que conoció Eva en su adolescencia. Así que, sí, entre unas cosas y otras se hace necesario haber leído la primera novela para poder leer ésta entendiendo el contexto de los cuentos.
Es cierto que hay una gran variedad de relatos y, aunque todos hablan de situaciones y sentimientos universales, esa zona del mundo le da a las historias un toque singular. Una de las más fascinantes en este sentido es Walimai, relato cuyo protagonista pertenece a la tribu de los Hijos de la Luna, la misma a la que también pertenecía el padre de Eva, que viven en la selva, con sus creencias y costumbres. Es un relato bastante duro y con un enfoque crítico con los colonizadores y el poco respeto de éstos a la jungla y sus gentes. En contraposición, en Vida interminable la autora toca el delicado y candente tema de la eutanasia y la muerte digna, algo que casi 40 años después de la publicación del libro sigue siendo objeto de debate y legislación. También se toca un tema delicado en Un camino hacia el norte en que una muchacha y su abuelo recorren andando más de doscientos kilómetros para llegar a la capital para hablar con el Secretario de Bienestar Social por un asunto terrible: [destripe] tráfico de niños para ser usados como donantes de órganos para estadounidenses ricos. El objetivo de la red eran niños con alguna discapacidad para convencer a las familias pobres indígenas que les darían la atención y educación que ellos no podían [fin del destripe]. Quizás el relato más brutal del libro que, según he leído, por la dificultad del éxito de este tipo de operaciones, es más un mito que una realidad. Eso espero, aunque no me extrañaría que se hubiese intentado.
Otro cuento que enlaza con el contexto histórico y político de esa zona del mundo es El palacio imaginado. En la anterior novela se habla de que el país vivió bajo una dictadura liderada por el llamado "Benefactor" hasta la muerte de éste de anciano. Tras esto, el país empieza un tímido y difícil camino hacia la democracia. Este cuento tiene a ese dictador, ya al final de su vida, de protagonista. A éste le venden la idea de construir un "palacio de verano" en la selva. Es un relato que enlaza también con la existencia de tribus ancestrales que consiguieron esconderse de los conquistadores españoles, aprovechando así para hacer cierta crítica histórica esta etapa.
De relatos con un toque de realismo mágico podría mencionar El Pequeño Heidelberg, una historia encantadora y algo extraña que se desarrolla en un peculiar restaurante al estilo alemán con pista de baile que está situado en medio de la selva. El desenlace es muy bonito, con un punto mágico algo desconcertante y melancólico. Más divertido resulta Un discreto milagro que se centra en uno de los tres hermanos ya ancianos de una familia de ascendencia inglesa. Éste, que se hizo cura de corte socialista y revolucionario, muy combativo y de férreos ideales, pierde la visión y sólo un milagro podría devolvérsela. Sin toque mágico, pero buscando también un relato más liviano y divertido está Con todo el respeto debido, sobre una pareja de embaucadores que se acaban haciendo ricos y, llegado cierto punto, buscan hacerse también respetables y lograr un hueco en la sociedad de clase alta.
Un relato que me parece muy interesante es Tosca. La protagonista es una mujer que desde niña ha tenido muchos pájaros en la cabeza, con un deseo de convertir su vida en una novela romántica o una ópera. Teniendo una vida feliz y acomodada, es capaz de tirarlo todo por la borda por una fantasía romántica para darse cuenta al final de lo que perdió. Me ha parecido un relato triste, pero muy potente.
El GRAN problema que he tenido con este recopilatorio es que, con demasiados de los cuentos, he seguido teniendo la misma sensación desagradable que me dio la primera novela. No me gusta nada la forma en que la autora blanquea o romantiza ciertas cosas. En algunos casos, los relatos parecen pura ideación de puteros y/o pederastas, así lo he sentido. Vamos a ello, que la lista no es precisamente corta. Por ejemplo, en Boca de sapo tenemos una especie de fantasía juguetona de una prostituta, retratada como una abeja reina en una zona del mundo sin mujeres a muchos kilómetros a la redonda, así que o se "desahogan" con ella y sus juegos o con ovejas o focas (en serio, esto está narrado, *argh*). En Niña perversa se relata cómo una preadolescente se prenda de un inquilino del hostal de su madre, con la que éste empieza una relación. Cuando el tipo no está, la cría se mete en su cuarto para masturbarse y, en cuanto tiene su primera menstruación, se mete con él en su cama y, aunque no sucede nada entonces, acaba despertando en él el deseo de acostarse con ella y, a posteriori, con cualquier otra niña. Otro a mencionar es Si me tocaras el corazón, en que un tipo que acaba siendo rico y poderoso seduce a una adolescente, se acuesta con ella y cuando la joven se planta en su casa, la encierra en un sótano donde la tiene unos años de esclava sexual hasta que, básicamente, se aburre. La mantiene con vida a través de una criada cómplice, pero no es descubierto el pastel hasta muchos años después y el castigo, siendo ya un viejo senil, me parece poco para lo que hizo. También tengo que mencionar Una venganza, en que la protagonista, a pesar de haber jurado vengarse, acaba enamora del hombre que asesinó brutalmente a su padre y la violó siendo adolescente. El final, trágico y melodramático, es incluso más terrible que el relato en sí. Regalo para una novia es un relato sobre un acosador que se prenda de una mujer casada y no para hasta que consigue que le dé una oportunidad al montarle un circo, literalmente, en su jardín. Visto lo visto, es casi lo menos malo de esta tanda de relatos porque durante buena parte de la historia, la mujer "sólo" siente miedo y tiene que cambiar sus rutinas. Algo parecido también sucede en el ya mencionado El palacio imaginado, donde el dictador se encapricha de la mujer de un embajador unos 40 años más joven. Pensar en una especie de Franco decrépito acostándose con una joven da para arcadas, más porque encima parece querer compadecerle por sus dificultades para hacerlo. Tampoco puedo dejar sin mencionar La mujer del juez, donde los dos hombres protagonistas son horribles. Uno es un tipo violento al que el juez quiere pillar. Éste usa a la madre del delincuente, la mete en una jaula en la plaza del pueblo como "cebo", pero aquél no acude y es la esposa del juez la que al final consigue persuadir a su marido de que la libere. La pobre mujer se acaba suicidando de la pena y vergüenza de que su hijo no fuese por ella, todo porque quería ver quién tenía más cojones, si él o el juez. Para colmo, cuando la familia del juez sale de viaje, el miserable va tras ellos, se produce un accidente en que muere él, ella esconde a los hijos en una cueva y espera a que llegue el tipo, sabiendo lo que va a hacer. Él, efectivamente, la toma, pero ella hace todo lo posible por satisfacerle para dar tiempo a que vengan y le detengan. ¡Ella acaba hasta agradecida por semejante polvo y le pide que se vaya para salvarse, pero él se queda! (al menos, gracias, sí acaba detenido y fusilado). En serio, no sé qué se le pasó a la autora por la mente, pero hay algún relato más con situaciones turbias, aunque no tanto como éstos. Por ejemplo, Ester Lucero tiene de protagonista a un médico que se prenda de una niña, aunque al menos nunca llega a hacerle nada; o Mary la boba, sobre una mujer que de niña sufrió un accidente que le produjo cierta discapacidad mental y tras otras desgracias (casarla con un viejo que muere en pocos años y tener un hijo que también muere pronto) acaba siendo prostituta. Se pierde la cuenta rápidamente del número de violaciones, relaciones incestuosas o pederastas que hay a lo largo de los 23 relatos. Si al menos le percibiese el punto crítico o de repulsa, no me importaría tanto, pero en pocos casos lo he visto.
Luego hay otros relatos que parecen intentar compensar esto con mujeres que se sobreponen a los hombres crueles con los que se cruzan. En El oro de Tomás Vargas una mujer acaba tomando cariño y forjando una alianza con la joven que su marido dejó embarazada siendo poco más que una niña. El desenlace es justo lo que una espera leer con semejante planteamiento. Cartas de amor traicionado es un cuento sobre cartas intercambiadas, decepción y descubrimiento final de la verdad. Me parece el más romántico del libro, aunque entre medias la protagonista lo tenga que pasar muy mal, pero es gracias a su inteligencia y determinación que sabe salir adelante e ir a por su auténtico amor.
Me queda por hablar de dos relatos. En Lo más olvidado del olvido, que creo que el más corto del libro, debo decir que no he entendido bien lo que pasaba. Una pareja que se conocen un día y se van a acostar por la noche, pero parece que ambos arrastran demonios, un TEPT o algo similar, por los horrores vividos en Chile. Pasa demasiado de puntillas, quiere dejarlo en un tono ambiguo o da por supuestas cosas que a mí se me han escapado.
El relato final del libro es también el desenlace de la bilogía. De barro estamos hechos narra el desastre real ocurrido en 1985 en Colombia que se hizo tristemente famoso por el angustioso final de una niña llamada Omayra Sánchez (en el relato le cambia el nombre a Azucena). La niña de 13 años quedó atrapada hasta el cuello en un pozo de lodo, agua y escombros tras la erupción del volcán Nevado del Ruiz y fue imposible rescatarla. La autora modifica un poco los hechos para poner a Rolf como periodista que se traslada a cubrir la noticia. Mientras intenta ayudar a la niña él mismo se enfrenta a sus demonios del pasado.
Al final he acabado hablando brevemente de todos los cuentos, algo que inicialmente no era mi intención porque pensaba dar una visión más global. De manera general se puede apreciar la pluma de la autora, que en pocas páginas es capaz de retratar incluso varias generaciones de una familia o hasta siglos de un país. Su prosa sigue siendo una maravilla, aunque habrá quien eche en falta más diálogos, que son contados.
En definitiva, por un lado tenemos relatos de gran belleza, algunos que tocan temas espinosos y reflexivos; por otro, hay demasiados con elementos desagradables y turbios. Historias duras, toques trágicos, algún destello de humor y muchas protagonistas fuertes e interesantes. Por los mejores cuentos quizás merezca la pena echarle un ojo al libro, pero tanta violencia y horrores puede llegar a ser demasiado.





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