Sigo con mi propósito de ir intercalando lecturas de mangas y de novelas para bajar ambas listas de pendientes. Ninguna de las dos es precisamente corta.
Hoy vamos con un tomo único de corte josei que salió en 2022 de mano de la editorial Odaiba. El precio de salida eran 9€, pero lo cierto es que, aunque tiene un formato grandecito, un A5, es bastante fino, apenas unas 150 páginas. Muy buenas deberían ser las historias que contiene para compensar lo que cuesta dada la extensión total. Veamos si es el caso.
En cuanto a Momokawa y Amami
Taro Momokawa, programador en una empresa y con pinta de que pasa de todo, tiene a la monísima Misaki Amami de compañera. La chica intenta ser amable con él, pero éste no sabe cómo corresponder a su simpatía y le rechaza hasta un chicle que le ofrece. Lo que ninguno sabe es que la otra persona es gamer de alto nivel, él usa el apodo de "Momotaro" y ella es "Sirena", pero en un torneo presencial están a punto de encontrarse y hacer tambalear así la fachada de Amami quien, por malas experiencias en su adolescencia, decidió ocultar su afición.
La historia principal del tomo abarca cinco breves capítulos. Se nota el boom de historias con un punto "friki" a partir de Wotakoi, porque tanto la temática, como la composición de la ilustración de la portada y la tipografía parecen más que una simple coincidencia. Tengo pendiente dicha serie, pero lo que resulta evidente es que la extensión de aquella debe dar para un desarrollo más pausado de lo que se ve aquí.
Es bastante triste que llevando ya un cuarto de siglo del siglo XXI, que se dice pronto, aún haya un estigma, ridiculización y menosprecio de las chicas que juegan a videojuegos o leen cómics. Pero así estamos. El trauma de Amami es bastante creíble al darse en la adolescencia, esa época tan delicada, pero pensar que siendo ya adulta todavía arrastre ese pánico a que descubran su afición quizás es exagerado. Claro que también hay que pensar que hablamos de Japón y ahí los roles son todavía mucho más marcados y estrictos que en Occidente.
En cuanto a la pareja, poco que decir. Son monos, la relación es dulce, no hay margen de páginas para que dé tiempo a que salten problemas entre ellos... Una historia sencilla y agradable, sin más. Por tanto, también es bastante poco memorable, sin ninguna escena o situación que me haya tocado la patata y llegado a emocionar.
7/10
En cuanto a Shirayuki y Takeuchi
Kaguya y Kyo son amigos de la infancia que han crecido puerta con puerta. Ahora que son adultos, trabajan en la misma empresa y, además, comparten piso. Cualquiera pensaría que son una pareja más que consolidada, pero lo cierto es que se tratan como hermanos... aunque quizás en el fondo sienten otra cosa...
Siento decirlo, pero esta historia me ha parecido ridícula y absurda. No me he creído por un momento que ambos sean tan idiotas de no haber visto los sentimientos del otro desde hace años. Han pasado demasiado tiempo juntos para que no haya saltado la liebre antes. Por no hablar de la cobardía de ambos para no confesarlo. Nos lo tenemos que creer porque la historia así lo dice, pero no me lo trago. Y mira que me gustan las historias de amigos de la infancia que se acaban enamorando... Aparte de mi falta de fe en la trama, tampoco le he visto demasiada chispa a la pareja.
4/10
En cuanto a Onijima y Haikazuki
Makoto trabaja en el departamento de contabilidad y hace todas las horas extras posibles hasta el punto de que hay rumores de que con sus 32 años está manteniendo a un gigoló. Lo cierto es que se mata a trabajar porque su novio, Kin, de 22 años, quiere ser escritor, pero aún no ha conseguido que le publiquen gran cosa, así que no aporta nada de dinero a la casa. Ella le apoya y le quiere, pero el cansancio y la presión de su madre y otras personas para que se case empiezan a hacer mella en la relación.
La historia más interesante y diferente del tomo. Las relaciones con semejante diferencia de edad se suelen dar al revés, siendo él el mayor. Que caiga ahora, lo más similar que se me ocurre es Eres mi mascota. Me ha faltado saber cómo iniciaron una relación tan atípica. Además, si antes hablábamos de la presión sobre una chica y sus aficiones "frikis", la presión para el matrimonio llega a ser abrumadora a medida que se cumplen años.
Al margen de esto, resulta interesante que el mayor conflicto de la pareja sea por cuestiones económicas. Me gusta mucho cómo se resuelve, cómo lo acaban hablando y se sinceran. Quizás peca un poco de caer en el clásico final feliz cuando, inmediatamente después de hablarlo, empiezan a publicar cosas de Kin. Rompe un poco el realismo de la historia, podría haber tomado él algún trabajo de unas pocas horas para aliviar la carga de Makoto y que en unas páginas finales, con un salto temporal, sí que se anunciase que lo ha conseguido.
9/10
Conclusión
Cabe destacar un par de elementos que unen las tres historias. Para empezar, todas comparten universo pues todos los personajes (menos Kin) trabajan en la misma empresa y en la segunda y la tercera volvemos a ver a Taro y Misaki puntualmente. Luego, las tres protagonistas tienen cierta conexión con cuentos clásicos: La Sirenita, Blancanieves y La Cenicienta respectivamente, algo que se hace explícito para buscar darle cohesión, pero me parece un tanto artificioso y cogido con pinzas.
En cuanto al dibujo, es bastante sencillo, acorde a las propias historias. La mangaka lo deja como abocetado, sin detenerse en detalles, por lo que el formato, más grande de lo habitual para un tomo estándar, no sé si ayuda.
En definitiva, un tomo único muy breve, sencillo y agradable. La única historia realmente interesante es la última, lastima que resulta demasiado corta. La primera da un rato entretenido sin que perdure en la memoria y la segunda es demasiado absurda para mi gusto. No es un tomo imprescindible, pero no creo que te arrepientas si le das una lectura.




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